1938, La Batalla del Ebro. Edición Especial de la revista Desperta Ferro

 

Especial III: 1938, la batalla del Ebro

 

Desperta Ferro Especial Nº III: “1938, la batalla del Ebro”.

 

 

  • De Teruel al Ebro. Antecedentes de una batalla decisiva, por Jesús Jiménez Zaera01. De Teruel al Ebro
  • Los siete meses que separan Teruel del Ebro condensan como ningún otro periodo todas las contradicciones inherentes a la contienda civil en una sucesión frenética de hechos políticos, militares y diplomáticos que hicieron oscilar los acontecimientos por los más alejados extremos: entre la extenuación y la esperanza, entre el vértigo de las operaciones y el estancamiento; para desembocar, recreándose en su dramatismo, en un envite final que resultaría decisivo.
  • El Ebro en el horizonte, por Juan José de Oña. 18 de julio de 1938. Miles de hombres, contendientes en una guerra civil que cumple dos años, vigilan las orillas opuestas y enemigas de un río. Los hombres de una orilla han sido protagonistas de aquel avance fulgurante: pertenecen al Cuerpo de Ejército Marroquí; los de enfrente son los de una renovada fuerza republicana: el Ejército del Ebro.
  •  Inteligencia militar en la batalla del Ebro, por Fernando Puell (IUGM-UNED) y Hernán Rodríguez Velasco. Dos órganos de inteligencia militar funcionaban a pleno rendimiento en julio de 1938: una amalgama de servicios dirigidos por el coronel Estrada en el bando republicano y el Servicio de Información y Policía Militar (SIPM), dependiente del coronel Ungría, en el franquista. Ambos desarrollaron una eficaz labor en las semanas previas a la batalla del Ebro, aunque Franco, intoxicado por la contrainteligencia republicana, desestimó la información enviada por el SIPM a su Cuartel General.
  • El cruce del río y el ataque a Gandesa, por Xavier Hernàndez Cardona (UB) y Xavier Rubio (DIDPATRI)04. El cruce del ri¦üo
  • En una sola noche, sin necesidad de aviación, ni de medios motorizados, las alpargatas republicanas podían cruzar el Ebro y demostrar al mundo que podían derrotar al enemigo. Obviamente también había inconvenientes, ya que no sería sencillo abastecer a un ejército numeroso con  un gran río a la espalda.
  •  La vida cotidiana en el frente, por Juan Carlos Losada. En este choque coincidieron, como en ningún otro escenario de la guerra, decenas de miles de hombres de los dos bandos durante meses. Fue la batalla más intensa, y no sólo desde el punto de vista destructivo, sino también desde el gran cúmulo de vivencias experimentadas y que se plasmaron en cientos de biografías y testimonios terriblemente desgarradores.
  •  Tropas marroquíes de Regulares Indígenas, por José Luis de Mesa. Desde el comienzo de la batalla del Ebro hasta su finalización, como ocurrió en todas las grandes batallas y campañas de nuestra guerra civil, en el bando nacional actuaron algunas de las unidades indígenas que formaban parte de las divisiones de su ejército.
  •  La batalla en el aire, por David Gesalí y David Íñiguez (DIDPATRI). La batalla del Ebro es uno de los grandes enfrentamientos bélicos de la Historia. Si no hubiesen existido ciertos episodios de la II Guerra Mundial, esta sería una de las mayores batallas y así la vivieron sus contemporáneos de todo el mundo. Aun así, cuando analizamos este terrible enfrentamiento encontramos una importante carencia de estudios analíticos que generen conclusiones sobre el papel jugado por la aviación durante la batalla.
  • Contraofensiva nacional y guerra de desgaste, por Fernando Martínez de Baños. 08. Contraofensiva nacional
  • Las tropas nacionales, una vez que las republicanas se establecieron en defensiva al no poder avanzar más, realizaron hasta siete contraataques principales, después de movimientos tácticos previos para mejorar sus posiciones, y siempre de acuerdo con el devenir de la situación táctica y estratégica en todos sus términos, pero con el fin de desgastar lo máximo posible a su enemigo.
  • Corresponsales a la deriva, por Carlos García Santa Cecilia (BNE). Mil veces evocada, pero nunca reconstruida en sus detalles, la peripecia de cinco de los más grandes corresponsales extranjeros de la guerra española a bordo de una barcaza en mitad del Ebro constituye, también, una imagen inmejorable de los estertores de una aventura periodística irrepetible. Hemingway, Matthews, Capa, Sheean y Buckley regresaban de entrevistar a Líster para confirmar sobre el terreno la retirada del ejército republicano.
  •  La doctrina militar y las lecciones de la guerra, por Fernando Pinto Cebrián. Dentro de la historia militar de la Guerra Civil, los estudios relativos a las concepciones estratégicas y tácticas de los mandos militares en oposición, suelen aún caminar acompañados de algunas generalizaciones tales como que en el bando nacional pesaba la experiencia africanista y en el bando republicano los estudios teóricos de la I Guerra Mundial.
  • “Nunca olvidaré el Ebro”. Las mujeres británicas recuerdan la cueva hispital de la Bisbal de Falset, por Angela Jackson. En la República, durante la Guerra Civil, gran parte del trabajo del personal sanitario cerca de la zona de combate se realizaba en unidades médicas móviles. Donde era posible, los edificios se convertían en hospitales, pero al agravarse el conflicto también tuvieron que trabajar en trenes, túneles clausurados o, por ejemplo, en una cueva no muy lejos del Ebro.
  • El último soldado el Ebro. Arqueología del fin de una batalla, por Xurxo Ayán (INCIPIT-CSIC)12. El u¦ültimo soldado del EbroEn septiembre de 2011 un equipo de arqueólogos y arqueólogas del Instituto de Ciencias del Patrimonio (CSIC) y del grupo de investigación DidPatri de la Universitat de Barcelona llevó a cabo, bajo la dirección del Dr. Alfredo González Ruibal, la primera intervención arqueológica en un escenario de la batalla del Ebro, considerada por muchos especialistas como el primer enfrentamiento armado de la 2.ª Guerra Mundial.
  • Resistencia o armisticio. Consecuencias de la batalla del Ebro, por Fernando Hernández Sánchez (UAM). Cuando, una vez más, el ejército republicano pasó de la ofensiva a la retirada a costa de innumerables pérdidas, pocos se hacían ilusiones acerca del futuro.  A pesar de los esfuerzos políticos y militares por mantener la resistencia, la retracción de las democracias, el empuje arrollador del ejército franquista implementado por la ingente masa de material y apoyo militar del Eje, y el agravamiento de las condiciones materiales de vida de la población civil hicieron cundir la desmoralización en la zona republicana.
  • Memoria y patrimonio. El campo de batalla 75 años después, por David Tormo Benavent (COMEBE). La batalla del Ebro es uno de los acontecimientos que han marcado la historia más reciente de España. Su huella se ha dejado notar en la memoria de los miles de protagonistas involuntarios que lucharon en ella, y también en el territorio que sufrió sus efectos.

Proyecto Vencidxs

PROYECTO VENCIDXS


Estás delante de un proyecto que parte de más de un centenar de entrevistas de lxs últimxs supervivientes de la época más crucial de nuestra historia, la experiencia de la II República, víctimas posteriores de la represión franquista. Mucho más que un proyecto de memoria histórica, por primera vez son lxs protagonistas los que hilan y cuestionan la propia historia –una historia todavía completamente tabú-, asumiendo los propios errores, posicionándose sob…re los problemas actuales, las propuestas de vida alternativas y la condición humana en general.
Milicianos y milicianas, republicanos en el ejército franquista, gudaris, guerrilleros urbanos y rurales, enlaces de la guerrilla, fundadores de los sindicatos actuales, presos políticos y sociales, mujeres sometidas a humillaciones y purgas, detenidxs y torturadxs, sufragistas universales, exiliadxs, topos, niñxs del auxilio social, madres de niñxs robadxs, evacuados a Rusia, trabajadorxs forzados, protagonistas de la revolución anarquista y las colectivizaciones, brigadistas internacionales, soldados que participaron en fusilamientos, familiares de secuestrados y asesinados… por primera vez en la historia del cine documental se unen para dejar el testigo a las futuras generaciones en un proyecto abierto que les deja completa libertad para expresar sus opiniones y aconsejarlas en el proyecto de vida que según todxs ellos deberían de construir.

La historia de estxs 107 anónimxs -que no se conocen entre ellos pero que, desde distintos lugares y posiciones sociales van narrando sus experiencias vitales- construyen una historia completamente coherente que con total seguridad será un referente para las generaciones jóvenes actuales, aquellas que quieren tomar el testigo de las luchas sociales llevadas a cabo en la II República y en la resistencia antifranquista.

Estás delante de un proyecto transmedia y multilingüe que consta de un documental, un libro fotográfico y una web-red social que llenará de memoria gratuita el mundo 2.0.

El proyecto ha sido autogestionado por un equipo multidisciplinar de personas comprometidas que ha trabajado de forma asamblearia durante más de tres años, que ha conseguido los recursos económicos por cuenta propia y que ha implicado a más de cincuenta asociaciones y colectivos relacionados con la memoria histórica y la lucha social. La grabación pudo acabarse por la implicación mediante un crowfunding de cientos de personas.

Estás delante de un proyecto esperado, que a pesar de no estar todavía finalizado tiene muchas expectativas puestas por parte de muchos colectivos, medios de comunicación y personas de a pie, y por encima de todo llega en el momento oportuno y más necesario para la sociedad.

Hazlo posible. Ingresa a: http://vencidxs.com/es/?page_id=11

 

Mensaje de Carmen Tagüeña Parga a los asociados del AEM

ESTIMADOS ASOCIADOS:

Los extrañamos en la Asamblea que se llevó a cabo en un ambiente de camaradería y tranquilidad.  Se recordó con tristeza y emoción a los asociados fallecidos y se admitieron por unanimidad de votos los nuevos asociados.

El informe de la Mesa Directiva fue muy detallado y la impresión que me gustaría que perdurara en todos nosotros es que ha sido un muy buen año:  el Ateneo ha salido de su aislamiento y se vislumbra un futuro muy exitoso.

Estamos trabajando mucho y  debemos de agradecer el apoyo que recibimos. Gracias al convenio con la UNED tenemos una casa digna y por primera vez nuestros acervos están casi totalmente catalogados, aunque todavía faltan cosas como por ejemplo la fototeca.

El Ateneo ha sido y es un centro de encuentro, comunicación, preservación y difusión del legado del Exilio Español en México. En este año hemos realizado muchos eventos y hemos tenido oportunidad de reunirnos con mucha frecuencia. La enorme importancia del Ateneo se basa su gran acervo imprescindible y único para que los interesados de diversas latitudes puedan realizar investigaciones.

Nuestro catálogo ya está en la red y se puede consultar a distancia. En ese orden de ideas el Ateneo y el Centro de Estudios de Migraciones y Exilios de la UNED (CEME) decidieron emprender juntos el proyecto de resguardar mediante su digitalización, las colecciones de Revistas del Exilio español que forman parte del acervo de la Biblioteca del Exilio del Ateneo, e insertarlas en un Portal de Revistas en línea,  cuyo acceso será libre y gratuito y facilitará la consulta de quienes se interesen en el tema. La necesidad de emprender esta tarea se funda en la creciente tendencia de los repositorios a manejar archivos digitales, que permitan el acceso a los materiales desde cualquier parte del mundo, sin que los investigadores deban acudir a las bibliotecas a consultarlos.

El Ateneo es una institución no lucrativa y donataria autorizada. Estamos obligados, además de informar al SAT, poner a la disposición del público en general y con más razón de nuestros asociados, la información relativa al uso y destino de los donativos recibidos. El informe financiero elaborado y presentado por nuestra contadora laLic. Martha Flores y el auditor externo el Lic. Roberto Moreno fue aprobado por unanimidad por los asociados presentes.

Según los estatutos el tesorero de la Mesa Directiva, en este caso el protesorero, Ernesto Casanova Caloto, preparó un informe escrito que puso a la disposición de la asamblea. Su intervención fue para recordar que el Ateneo necesita más recursos pues las donaciones han disminuido considerablemente y eso nos obliga a ahorrar.

Aunque nuestras finanzas han mermado considerablemente el Ateneo no debe de retraerse sino seguir luchando para conseguir mayores ingresos.

Por último los presentes votaron por la Mesa Directiva que aparece en nuestro portal.

La Mesa Directiva en pleno agradedece su confianza y los invitamos a que nos sigan apoyando. Muchas gracias a los asociados que estuvieron presentes en la asamblea, a los que entregaron la carta poder con su voto y a todos los que pagaron su cuota.  Esperamos que los que todavía no lo han hecho se animen a hacerlo. El Ateneo requiere de su solidaridad e interés.

Un cariñoso saludo

Carmen Tagüeña Parga.

Los invitamos a mantener el contacto con nosotros a través de nuestra página web

www.ateneoesmex.com

y las noticias e invitaciones que enviamos de manera permanente a través de Internet.

Solicitamo​s su colaboraci​ón para localizar a descendien​tes de los maestros del exilio español

Estimados ateneístas:

Con motivo del 74° aniversario del arribo del Sinaia a costas veracruzanas, el Ateneo Español de México rendirá un homenaje al Instituto Politécnico Nacional, especialmente, a los maestros del exilio español que se incorporaron a este insigne centro de educación superior.

    En el acto conmemorativo nos acompañarán la doctora Yoloxóchitl Bustamante Díez, Directora del IPN y otros funcionarios de esa casa de estudios, así como descendientes de los maestros del exilio y amigos del Ateneo Español de México. 

    Organizaremos una mesa redonda para presentar el libro Los maestros del exilio español en el IPN,  de Silvia Mónica García Bernal  y Miguel Ángel Robles Colina e inauguraremos la exposición fotográfica sobre los maestros exiliados.

    A fin de que este homenaje tenga pleno sentido, solicitamos su apoyo para que nos proporcionen información (teléfono, domicilio, correo electrónico, etc.) que nos permita contactar a los descendientes de los maestros exiliados e invitarlos a este acto.

     Esperamos sus comentarios en: ateneoasociadosmexico@gmail.com o en  bibliotecaaem@prodigy.net.mx o bien al teléfono 57 09  00 27  extensiones 101 y 103

La lista de los maestros del exilio español en el IPN que aparece en el libro arriba citado son:

– Isacc, Costero Tudanca, José Giral Pereira, Federico Bonet Marco, Emilio Rodríguez Mata, Jaime Pi Suñer Bayo, José Torre Blanco, Manuel Castañeda Aguiló, Carlos Velo Cobelas, Cándido Bolívar y Pieltain, Bibiano Osorio Tafail y Enriqueta Ortega Fellú.

– Francisco Giral González, Ramón Rodríguez Mata, José Puche Álvarez, Federico Fernández Gavarrón, Leoncio Gómez Vinuesa, Dionisio Peláez Fernández, Enrique Rioja Lo-Bianco, Euliogio Bordas Costa, Serafina Palma Delgado, Modesto Bargallo Ardevol y Rafael Buen Lozano y Fernando de Buen Lozano.

– Rosendo Carrasco Formiguera, Pedro Carrasco Garrorena, Manuel Márquez Rodríguez, Manuel Rivas Cherif, Eugenio Muñoz Mena, Juan Oyarzábal Orueta, Fernando Priego López, Adela Barnés González, Isidoro Enríquez Calleja y Alberto Folch i Pi.

– Landelino Wensell Díaz, Ramón Álvarez Buylla, Ana María Bolívar Goyanes, Amelia Bolívar Goyanes, Faustino Miranda González, Fernando de la Jara Alcocer, Julio Berdegué Aznar, Gonzalo Halffter Salas, Manuel Eduardo Lozano Vistuer y German García Garcìa.

– Dalmau Costa Alonso, Sadi de Buen López, Alfredo Lagunilla Iñarritu, Antonio Madinaivetia Tabuyo,  Carlos Domínguez, Vicente Carbonell Chaure, Estrella Cortichs Viñals, Antonio Orio Anguera, Teresa Toral Peñaranda, Simón Bolívar Goyanes, José Manuel Lozano Vistuer y  Rafael Méndez Martínez

Exhibe la Cineteca Nacional “Testigos de un tiempo maldito”, documental de Javi Larrauri.

EXHIBE LA CINETECA NACIONAL “TESTIGOS DE UN TIEMPO MALDITO “, DOCUMENTAL DE JAVI LARRAURI.

En España, durante el régimen franquista la homosexualidad fue reprimida ferozmente. Se criminalizó como Ley de Vagos y Maleantes, a partir de los 70 a través de la Ley de Peligrosidad Social y dejó de ser delito hasta 1978. Tuvieron campos de concentración, o cárceles especializadas, módulos de reclusión y hasta plantas desde las que presos y presos se arrojaban para quitarse la vida. Estos años negros de la historia española están registrados sin concesiones, valor y fuerza.

Funciones:
Viernes 31 de Mayo de 2013
Sala 9 : Juan Bustillo Oro , Cineteca Nacional: 18:00 hrs.

Consulta la cartelera en:

http://www.cinetecanacional.net/ficha?cvePel=11831&o=1&ciclo=1762#undefined.gbpl

Federico Patán, una vida dedicada a la literatura

FEDERICO PATÁN, UNA VIDA DEDICADA A LA LITERATURA

• La UNAM nombró profesor emérito al escritor y traductor por cuatro décadas dedicadas a la docencia, en las que ha formado a múltiples generaciones en la Facultad de Filosofía y Letras.

“Todo comenzó una tarde, hacia fines de los sesenta, con una llamada”, recuerda Federico Patán al narrar el inicio su ya larga carrera como docente de la Facultad de Filosofía y Letras.

“Levanté el auricular y del otro lado alguien preguntó ‘¿te interesa dar clases? Por aquellos días acababa de concluir la carrera en Letras Inglesas, en realidad no habían pasado ni 15 días. Dije que sí, con mucha seguridad, colgué el teléfono, me senté y me invadió el miedo. No tenía la menor idea de cómo ser maestro”.

De aquel día a hoy, han pasado 43 años, mismo que ahora reconoce la FFyL al concederle a Federico Patán el título de profesor emérito, “y lo peculiar es que antes de ese telefonema no había considerado la enseñanza como una opción de vida. Lo que yo quería entonces, en realidad, era convertirme en periodista cultural”.

Para el escritor y traductor es complicado enumerar lo que le ha dado la Facultad, “sería difícil hacer el recuento; me ha permitido conocer a personas famosas y abordar la literatura desde distintos ángulos; si pudiera formularlo de alguna forma, diría que me puso en el camino que he seguido hasta hoy, uno que me permite desarrollar las facetas de docente, traductor y escritor; en ningún otro lugar podría haberlo hecho, y permitir eso a alguien como yo es de una generosidad enorme”.

De lector a maestro

Desde muy joven, a Federico Patán se le veía con un libro bajo el brazo; si no eran las novelas de Emilio Salgari o Julio Verne, eran las que solicitaba a préstamo y en su idioma original en la Biblioteca Benjamín Franklin —dependiente de la embajada de Estados Unidos—, después de salir de sus clases en Prepa 3, hecho que explica en mucho su gusto por la literatura en inglés.

“A mí me interesaba aprender esa lengua a fondo para dedicarme a otra de mis pasiones: la traducción, de ahí que, casi inevitablemente, llegara a la carrera de Letras Inglesas. Entrar a la FFyL significó ganar muchas cosas y perder una: mi ingenuidad, ya que como lector tenía mucha”.

En cada ámbito de la existencia, reflexiona, lo bueno siempre alterna con lo malo, y como estudiante, admite, tuvo profesores tan deficientes “que no me salí de la carrera de milagro; algunos eran más aburridos que un discurso de político (pero no digamos nombres para que descansen en paz). No obstante, también tuve guías excelentes, como la de Sergio Fernández, quien nos compartía su manera incisiva de entender la literatura, o la de Margarita Quijano, cuyo gusto por lo que leía resultaba contagioso”.

Con el transcurrir de los años, y ya no como escucha, sino como impartidor de cátedra, Federico Patán se propuso dejar en sus alumnos algo de lo que le transmitieron estos dos personajes que, al lado de muchos otros, le hicieron tomar conciencia del impacto que tiene en los jóvenes un docente comprometido. “Un buen maestro te cambia hasta la forma de mirar el mundo”.

Hoy, basta revisar los horarios de materias colocados a un costado del “aeropuerto” de la FFyL para constatar que gran número de los docentes de Letras Modernas estudiaron con el hoy profesor emérito.

“He ayudado a formar a una serie de personas que ahora realizan la misma labor que yo, dar clases. Soy parte de una cadena que enlaza a los que antes fueron alumnos con los que hoy imparten alguna asignatura. Al ver libros escritos por gente que estudió conmigo, pienso ¡bueno!, de algo sirvió dedicarse a la enseñanza, y no es que sean buenos escritores o docentes porque les di clase —yo fui uno entre muchos—, lo que pasa es que resulta sumamente satisfactorio saberse y ser parte de ese proceso”.

Descubrir vocaciones

De joven era ingenuo y elegí muchas actividades sin saber en qué me metía, como al acceder a dar clase; sin embargo, elegir de esta manera no forzosamente equivale a un yerro, reflexiona.

“Hay cosas a las que uno llega sin darse cuenta; por ejemplo, pronto me di cuenta de que en la vida académica uno, aparte de ser profesor, debe investigar, publicar, asistir a congresos… Es una actividad vasta hasta lo inimaginable. De esta manera, sin proponérmelo, preparaba clases al tiempo que pulía mis traducciones y escribía poesías, cuentos y novelas. Estos oficios se dieron así, de un modo natural, combinándose sin estorbarse”.

Sobre si se siente más escritor, periodista cultural, traductor o maestro, Federico Patán sólo dice que cada nicho ocupa un espacio especial, propio y sin privilegios ante los demás. “La mezcla de la enseñanza con lo creativo es una forma de llenar los múltiples ángulos que alberga lo literario. Con frecuencia me preguntan si dedicarme a tanto no es un exceso, yo sólo respondo que es posible y que a lo mejor abarqué demasiado, pero eso no lo puede decir nadie, más que el tiempo”.

Boletín UNAM-DGCS-323 Ciudad Universitaria. 06:00 hrs. 27 de mayo de 2013.

 

Emilio Silva: “Vivimos en una sociedad donde puedes llamarte demócrata y legitimar el fascismo”.

http://www.publico.es/455855/emilio-silva-vivimos-en-una-sociedad-donde-puedes-llamarte-democrata-y-legitimar-el-fascismo

 Emilio Silva: “Vivimos en una sociedad donde puedes llamarte demócrata y legitimar el fascismo”.

El presidente de la ARMH participa en ‘Qué hacemos por la memoria histórica’, una obra coral que efectúa una breve radiografía de los logros y desafíos del movimiento memorialista. “Todos los gobiernos democráticos han mantenido una política de la ignorancia sobre el pasado”, afirma.

ALEJANDRO TORRÚS MADRID 22/05/2013 20:52

El pasado martes el Gobierno del Partido Popular se negó a declarar el 18 de julio Día de condena del franquismo. Una semana antes, la delegada del gobierno en Catalunya acudió a un acto de homenaje de la División Azul y 15 días atrás, el ministerio de Exteriores impidió que víctimas del franquismo declararan ante la Justicia argentina. Tres acciones que, para muchos, retratan la ideología de un Gobierno y que podrían suponer la gota que colma el vaso si este no se hubiera derramado mucho tiempo atrás.

El movimiento memorialista, que arrancó en la década del 2000 en España y que tiene a Emilio Silva (presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica) como uno de sus principales referentes, lleva ya más de diez años luchando contra la “hipocresía” y la “doble moral” de los diferentes gobiernos de la democracia y la pasividad de la Justicia respecto a los crímenes de la dictadura franquista. “Todos los gobiernos, en mayor o menos medida, han mantenido una política de la ignorancia sobre el pasado dictatorial basado en un pacto de la transición que llenó todo de amnesia”, denuncia Silva.

Una década en la que más allá de haber visibilizado una realidad latente como es la impunidad del franquismo, el movimiento ha conseguido, entre otros logros, sacar de las cunetas a cientos de víctimas y abrir una causa judicial contra el régimen en Argentina. La obra Qué hacemos por la memoria histórica (Akal) en la que participa Emilio Silva junto a Rafael Escudero, Patricia Campelo (colaboradora de Público) y Carmen Pérez pretende ser una radiografía de todo este movimiento memorialista, de sus éxitos y sus fracasos, de la ley de Memoria Histórica del PSOE y “las políticas de no-memoria del PP”.

“La importancia fundamental del libro reside en tratar de mantener vivo un debate que parece que está perdiendo importancia en la agenda pública. Si nos comparamos con Guatemala vemos que la justicia llega cuando las víctimas junto a la sociedad mantienen viva la lucha pese al paso del tiempo y las dificultades. En España, las víctimas siguen con las heridas abiertos. Hay cerca de 113.000 víctimas en las cunetas”, señala a Público Patricia Campelo

La obra, asimismo, también es reflejo de las actuaciones de los partidos políticos, del sistema judicial, de los medios de comunicación y de los movimientos a nivel europeo y mundial para que España investigue los crímenes del franquismo. A nivel local, el libro destaca como la “crisis económica se ha convertido en una perfecta excusa” para sacar de la agenda pública la recuperación de la memoria y “borrar del espacio público ese pasado dictatorial que tanto le molesta”.

Así lo demuestra la decisión del Gobierno de dejar a cero el presupuesto para apoyar la exhumación de víctimas de la represión franquista. “La excusa de la crisis es una forma de camuflar las decisiones políticas. El Gobierno se acaba de gastar 300.000 euros en reparar el Valle de los Caídos. Sin embargo, alega que no hay dinero para exhumaciones. Son decisiones arbitrarias marcadas por la ideología. Es muy triste que tengamos en España una derecha política incapaz de entender nuestras reclamaciones”, alega Emilio Silva.

Asimismo, la obra también hace especial hincapié en el desacato del Gobierno de las advertencias del Comité de Derechos Humanos de la ONU que recordó al Estado español que los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles y que, por tanto, la Ley de amnistía de 1977 no tiene base jurídica legal instándole a considerar la derogación de dicha ley y a tomar las medidas que fueran necesarias para garantizar el reconocimiento de la imprescriptibilidad de los crímenes. “Aquí está la hipocresía del Gobierno. Por un lado, el pasado verano hizo una declaración pública en la que parecía erigirse como el adalid de la lucha contra la desapariciones forzadas. Por otra, nos deja sin fondos para desarrollar este trabajo”, apunta el presidente de la ARMH.

El futuro del movimiento

Pero no todo es repasar el pasado. La obra analiza cuáles son los principales vías de actuación que se ha propuesto el movimiento, las viejas que aún quedan por cumplir y las nuevas vías abiertas gracias al trabajo de estos años.

“Seguimos reclamando que sea el Estado el que se haga cargo de la exhumación de los cadáveres de las víctimas de la Guerra Civil y no las familias, como hasta ahora. Además, el cerco internacional contra la impunidad se está estrechando. Este año llega a España una comisión del grupo de trabajo de la ONU contra las desapariciones forzadas; en Argentina, la querella avanza lentamente, pero avanza; y en Bruselas hemos conseguido, pese a la negativo del Parlamento Europeo, realizar una exposición que muestra la brutalidad de la represión franquista que continuará girando por Europa”, señala Silva, que se muestra optimista con la posibilidad de que en el futuro el franquismo sea condenado tanto fuera como dentro del Estado español.

“Lo que no podemos hacer es seguir esperando. La gente que viene a nosotros a pedirnos ayuda para que exhumemos los restos de sus familiares es gente muy mayor. La frase más repetida cuando estas personas consiguen dar un sepelio digno a sus familiares es que ya se pueden morir tranquilos”, asegura Silva, que denuncia que su asociación, la ARMH, ha presentado más de 300 demandas en los juzgados antes de proceder a las exhumaciones encontrando, en su inmensa mayoría, una única respuesta: “el silencio más absoluto”. “No podemos esperar a los jueces. Las familias no pueden esperar a los jueces”, concluye.

Qué hacemos

Este libro se enmarca dentro de la colección Qué hacemos, un colectivo editorial y de reflexión formado por, entre otros, Olga Abasolo, Ignacio Escolar, Agustín Moreno, Olga Rodríguez, Isaac Rosa y Emilio Silva, que pretende “responder a los retos actuales pero también recuperar la iniciativa; intervenir en la polémica al tiempo que proponemos nuevos debates; resistir las agresiones actuales y anticipar las próximas; desmontar el discurso dominante y generar un relato propio; elaborar una agenda social que se oponga al programa de derribo iniciado”, según la editorial en su propia página web.

 

Cada piedra de Mauthausen representa la vida de un español

Cada piedra de Mauthausen representa la vida de un español

  • De 10 mil españoles que pasaron por Mauthausen fallecieron 7 mil 500
  • Los deportados  llamaban a Mauthausen el Campo de los españoles

Situado a 20 kilómetros de Linz ―capital de la Alta Austria―,  Mauthausen se construyó en agosto de 1938 por una avanzada de 300 prisioneros provenientes de Dachau, Alemania,  a la que luego se sumaron albañiles de nacionalidad española.

Alrededor de 200 mil deportados llegaron a Mauthausen entre 1938 y 1945, único campo nazi de categoría tres, es decir, espacio destinado a prisioneros considerados irrecuperables, asociales y reincidentes sin perspectiva de enmienda.

En agosto de 1940 se instalaron 292 españoles en la expedición conocida como el Convoy de los 927 , con familias enteras. A todos ellos el comandante Ziereis les advertía: sólo saldrán de aquí por un lugar, y ése no es otro que la chimenea.

Aunque Mauthausen no era propiamente un campo de exterminio, la mortandad que se registraba día tras día era altísima, dadas las condiciones extremas en las que los prisioneros desarrollaban su trabajo en aquella cantera de granito.

Tras salir de España, en 1939, los republicanos españoles se encuadraron en el ejército francés y, al momento de la invasión de Francia por Wehrmacht, fueron capturados por las tropas alemanas y transferidos a Mauthausen.

“No existen españoles fuera de las fronteras”, dijo Franco a los alemanes cuando pidieron información para decidir el destino de los republicanos capturados. De 1940 a 1945 pasaron por Mauthausen 10 mil españoles, de los que fallecieron 7 mil 500.

Mauthausen comenzó a ser conocido entre los deportados como el Campo de los españoles. Para distinguirlos del resto de los presos, los republicanos portaban el triángulo azul de los apátridas, con una S de spainer en el centro.

El 26 de agosto de 1940, fecha en que  falleció el primer español, sus compatriotas, ante la sorpresa de los verdugos, guardaron un minuto de silencio. La escena se repetiría en numerosas ocasiones, destacan testimonios de los sobrevivientes.

Con el paso del tiempo, algunos españoles desempeñaron tareas especializadas: peluqueros, sastres, administrativos, intérpretes, fotógrafos, de modo que tenían mayores posibilidades de sobrevivir que los que trabajaban en la cantera.

Aquellos republicanos que ejecutaban labores fuera de la cantera tuvieron acceso a información valiosa y, en cierto modo, actuaron con autonomía para sostener la organización republicana que funcionaba desde mediados de 1941.

La labor de la organización española fue crucial porque, al llegar deportados de otras nacionalidades, los españoles eran los veteranos del campo, expertos en la lucha por la supervivencia y dispuestos a compartir su saber con los recién llegados.

El recuerdo más vivo en la memoria de los sobrevivientes, sobre todo de los franceses, al hablar de Mauthausen, es la fe española en la derrota del nazismo, incluso en los peores momentos, pues ellos habían comenzado esa lucha desde 1936.

Cuando el ejército norteamericano entró a Mauthausen el 5 de mayo de 1946, en la gran pancarta que cubría la entrada, se podía leer: Los españoles antifascistas saludan a las fueras libertadoras, sostienen sobrevivientes del campo.

La liberación del campo, sin embargo, no significó para los republicanos el final de la guerra comenzada en 1936. Muchos no pudieron volver a la España del franquismo, y habrían de encontrar asilo en otros países, sobre todo, en Francia.

 

La Italiana en Argel. Conferencia de Carlos Fuentes

Al cumplirse 200 años del estreno de La italiana en Argel  –undécima ópera del Cisne de Pésaro de Gioachino Antonio Rossini —, el Ateneo Español de México invita a la conferencia que dictará Carlos Fuentes y Espinosa, Presidente de la Fundación Rossini de México.

Los esperamos el próximo 22 de mayo a las 19:00 hrs. en Hamburgo 6, esquina con Berlín, en la colonia Juárez.

 

¿Se puede volver? María Luisa Capella

Mejor será no regresar al pueblo,
al edén subvertido que se calla
en la mutilación de la metralla…

Y la fusilería grabó en la cal
de todas las paredes
de la aldea espectral,
negros y aciagos mapas,
porque en ellos leyese el hijo pródigo
al volver a su umbral
en un anochecer de maleficio,
a la luz de petróleo de una mecha
su esperanza deshecha.

“El retorno maléfico”
Ramón López Velarde

Además de los agradecimientos a los organizadores de la Cátedra del Exilio, Pedro Pérez Herrero y Aurelio Martín, por la invitación a participar en este Congreso Internacional sobre el retorno de los exilios o las migraciones, quiero hacer un reconocimiento muy especial a todas aquellas instituciones, organismos, universidades, públicas y privadas, particulares, etc. por sus esfuerzos, muchas veces contra viento y marea, por estudiar, investigar y sacar a la luz la historia pasada de España y sin embargo tan presente: la de la Guerra Civil, la del exilio y la de la transición.

Mi intención aquí será  “escuchar”  la voz de los propios exiliados españoles en México explicando los motivos  que los impulsaron a volver o a no volver, tratando de evitar (a veces inevitable) lo que ha sucedido en los numerosos encuentros, coloquios, mesas redondas etc. sobre el tema del exilio a las que he asistido a lo largo de varios años en presencia de los exiliados que comentaban —divertidos o enfadados—, el hecho de que  los “estudiosos” del tema les dijéramos cómo les había ido en la guerra o qué es lo que sentían como exiliados.

Aclaro también que yo siempre he dicho que hay tantos exilios como exiliados hay; con mayor razón se puede aplicar esto al regreso, que se produjo en épocas tan diferentes y con diversos propósitos. Pero así como se pueden hacer ciertas generalizaciones en el caso del exilio, las haré también a partir de las reflexiones sobre el retorno que sus testimonios me sugieren, tratando de no generalizar abusivamente.

Me basaré fundamentalmente en las entrevistas del Proyecto de Historia Oral, iniciado en 1977: Refugiados españoles en México. Una aportación  para su estudio, que se llevó a cabo en el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH), en su primera parte, dirigido por la Dra. Eugenia Meyer y en la segunda por Dolores Pla, financiada por la Dirección del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura Español.[1]

Para hablar del retorno, tal vez valga la pena empezar por hablar de dónde y porqué se sale. No se preocupen, no voy a volver a repetir la historia de la Segunda República Española, ni la del golpe de Estado, ni la de la Guerra Civil, ni la del exilio,  sobre lo que ya se han derramado ríos de tinta. Quiero referirme al “lugar” del que salen los exiliados españoles y del que verdaderamente tienen nostalgia, que es aquél al que se refiere Emilio Prados en uno de sus versos[2]: “allá cuando era primavera en España.”

Este “lugar” del que salen tal vez puede representarse simbólicamente si recordamos las imágenes del entusiasmo con el que España recibe la proclamación de la República el 14 de abril de 1931, “allá cuando era primavera en España.” Ese “lugar” que está muy bien descrito en lo que  relató en alguna ocasión Félix Población, escritor y periodista al hablar de ese entusiasmo y que lo resume con la presentación de una octavilla de mano, editada en la imprenta Gutemberg de Guadalajara el 31 de Mayo de 1931, con un epígrafe que decía “A todas las buenas personas” y  para la que se rogaba la mayor publicidad posible: eran unos Mandamientos Republicanos que él se encuentra, según propia confesión, “en los archivos más menudos de la Historia, a veces tan reveladores: dicen según transcripción literal”

“El primero, amar a la Justicia sobre todas las cosas; el segundo, rendir culto a la Dignidad; el tercero, vivir con honestidad; el cuarto, intervenir rectamente en la vida política; el quinto, cultivar la inteligencia”; el sexto, propagar la instrucción; el séptimo, trabajar; el octavo, “ahorrar”; el noveno, proteger al débil; el décimo, no procurar el beneficio propio a costa del perjuicio ajeno”.
“Se comentan asimismo cada uno de esos mandamientos con muy precisa calidad conceptual:”

“Quien ama la justicia sobre todas las cosas no hace daño a nadie; respeta los derechos ajenos y hace respetar los propios. Quien rinde culto a la dignidad, se lo rinde a la libertad y la igualdad; ni avasalla a nadie, ni por nada se deja avasallar; ni reconoce primacías innatas, ni acata privilegios infundados”.

“Esas son las glosas de los dos primeros. Por resultar obvias las explicaciones de la mayoría de los restantes, sólo me parece destacable —dice D. Félix— resaltar el octavo, que preconiza la necesidad de:

“consumir menos de lo que se produzca, para crecer así los bienes de la Patria y de la Humanidad, y el décimo, que veda todas las explotaciones del hombre por el hombre, y todas las protecciones legales consistentes en aumentar los provechos de unos a costa de los bienes de otros”. [3]

Como hoy mismo, ¿verdad?

Estos españoles salían  expulsados de su patria (palabra que hay que tomar con pinzas); llevaban encima la indignación de la injusticia agravada si cabe en Francia al ser testigos y víctimas del avance del fascismo y también por el horror de los campos de concentración, cuya historia todos conocemos pero a la que vale la pena volver  para seguir rescatando en esos “archivos menudos de la historia” trozos aún desconocidos por la mayoría. Iban derrotados militarmente pero no moralmente y en muchos de los testimonios, la vuelta está muy condicionada por la necesidad de cerrar ese ciclo: [4]

“Pasé la frontera por Port Bou diciéndome: Yo volveré enseguida. ¿Porqué se me echa así de mi patria? No,  no me resigno” dice Jesús Izcaray.” [5]

“Sin embargo yo siempre pensé que volvería a España. Siempre me decía   –hay que cerrar el ciclo; no es la cosa esa de morir en España…es volver a la tierra, volver porque nosotros no salimos voluntarios: salimos por un ideal y por ese ideal pues hay que seguir luchando…”[6]

“La vida cotidiana la hacíamos como cualquier mexicano, pero siempre con grupos de españoles, ya con idea de volver porque la idea política te obliga a volver…[7]

“Teníamos nosotros el propósito de volver a España que es de donde habíamos salido y a la que no hemos renunciado políticamente…”[8]

“Venir aquí era volver a mis orígenes, con la desventaja que no volvía con los veintitrés años que salí sino con sesenta y tres años.”[9]

Hay que decir también que los españoles exiliados en México, venían  de una situación muy peculiar del exilio que, —siguiendo la reflexión que hace Tomás Segovia en su ensayo Nuestras Repúblicas— era “la de vivir en un país en el que teníamos un gobierno pero no teníamos un país. Mientras no estuviéramos naturalizados mexicanos éramos ciudadanos de una república pero no de una nación, puesto que nos negábamos a reconocernos súbditos de la España de Franco, aunque aquel gobierno nos considerara tales, sólo que delincuentes. E incluso ya con la nacionalidad  mexicana, seguíamos siendo súbditos de la  de la República Española y esa parte nuestra seguía siendo igual de paradójica, con la añadidura de una paradoja más: en virtud de las leyes mexicanas, al adquirir la nacionalidad mexicana habíamos renunciado a la nuestra original, a pesar de lo cual en la República en el exilio seguíamos siendo ciudadanos españoles.”

Y eso hacía que se mantuviera una lealtad no a una patria sino a una República. “[…] nuestra lealtad y nuestro amor –sigue diciendo Segovia- era lealtad y amor republicanos. De algún modo encarnábamos, aunque no lo supiéramos lo que Habermas y otros señalan con el nombre de patriotismo constitucional o republicano: nuestro apego, nuestra fidelidad, nuestra entrega y hasta nuestra identificación era ante todo a un derecho, a una justicia, a una libertad. Ese lazo era más fuerte que el que nos ligaba a una tierra…”[10]

Eso mismo hizo que los hijos de los exiliados no viviéramos de manera problemática el asunto de los nacionalismos, regionalismos e identidades, que como hemos visto ha causado estragos no sólo en España o en Alemania sino en la Europa Central y seguirá causándolos, porque cuando estos términos salen a relucir siempre hay alguien que está dispuesto a sacar la pistola.

Si tomamos en cuenta lo anterior, en el caso del exilio español en México, el sentimiento de no pertenencia al lugar de destino en un exilio o en una migración -que conlleva la pertenencia continua al lugar de origen- fue dándose la vuelta y podemos oír declaraciones de los propios exiliados tales como:

“Yo tengo la mejor voluntad hacia México, pero no me siento autorizado por razones obvias, a intervenir como si fuera mexicano, del mismo modo que no me siento inclinado a reintegrarme a la situación actual de España”.[11]

O bien, “Esa cosa de México, va entrando poco a poco, pero va entrando profundamente, tan profundamente que ya hoy nos sentimos arraigados tanto a México como a España.”[12]

“Treinta y un años de exilio, forzosamente dejan huella. Crean nuevos conceptos…nueva mentalidad; es una experiencia viva excelente para comprender muchos fenómenos del mundo. Y por consiguiente es algo positivo…en mi formación intelectual, moral, política y todo lo demás…”[13]

“…tuvimos la ventaja máxima que se puede tener que es la libertad, ¿no? Y no lo digo sólo en sentido político sino…es decir, poder hablar en voz alta, poder pensar en voz alta…”[14]

En muchos de estos testimonios está muy presente la idea de la necesidad de buscar las raíces,  de la recuperación del origen:

“En México hemos estado como en nuestra propia casa. Pero no sé…ese sentimiento de haber salido de España por la frontera, despedidos…pues eso nunca podía olvidarlo. Yo quería entrar de nuevo, volver aquí; volver a buscar las raíces, buenas o malas, o como sean, pero buscar nuestras raíces.”[15]

“Yo vine con muchas ilusiones, con ciertos ideales a vivir en España, recordar las raíces, hacer que mis hijos –los que pude traerme, ¿verdad?- fueran continuación de esas raíces.”[16]

“Pues volver…es una cosa metida muy adentro…tantos años de recordar nuestra raíz…es un sentimiento muy hondo al que se sacrifican muchas cosas…No tiene remedio. Yo volví a España como un hijo vuelve a sus padres.”[17]

El propio Sánchez Vázquez en su estupendo y conocido texto Fin del exilio y exilio sin fin,[18] hablando de cómo el exiliado está siempre en vilo, sin tocar tierra, dice que como el destierro no es un simple trasplante de un hombre de una tierra a otra -discrepando abiertamente del término “trasterrado” acuñado por Gaos- “el desterrado no tiene tierra (raíz o centro)…Cortadas sus raíces, no puede arraigarse aquí (se refiere a México, claro)” aunque más adelante reconozca que en el país de destino surgen nuevas raíces y que ante la disyuntiva de tener que cortarlas de nuevo para volver, el exiliado se da cuenta de que nunca dejará de ser un exiliado y termina su texto diciendo: “Lo decisivo es ser fiel –aquí o allí- a aquello por lo que un día se fue arrojado al exilio. Lo decisivo no es estar -acá o allá- sino cómo se está.”

En relación con esta idea de las raíces o el arraigo, yo coincido con lo que dice José Bergamín de manera realmente acertada: “La búsqueda de las raíces es una manera soterrada de andarse por las ramas.”

La combinación de ese “lugar” mencionado antes del que salían, la peculiaridad a la que me he referido de ser ciudadanos republicanos en México siendo mexicanos y la duración del exilio hizo que ese tema tan peligroso de la “identidad nacional”,  y que está muy vinculado con el arraigo se resolviera muy a favor: cómo desaprovechar la oportunidad ya que no se podía arraigar en uno u otro sitio, arraigar en otro nivel. Eso es lo que sucedió aun a pesar de que a veces el propio exiliado no se diera cuenta. Algunos sí, como Ramón Gaya que dice:

“El exilio no termina nunca una vez que se es exiliado. No invento la frase. Ahora, no está mal esa situación de exiliado. Yo creo que es positiva porque abre ventanas, quita cerrilismo, empecinamientos y se ve que no solamente está el rincón de uno, sino que hay otros. Es una situación de habitación con balcones abiertos…Ni siquiera México necesitaba ser tan hermoso para que nos resultara un paraíso. Está claro, ¿no?”[19]

El sueño de la vuelta

Hubo los que por edad no pudieron compartir ya desde el barco que los llevó a México “la ilusión del retorno”, como D. Antonio Zozaya, que tenía 80, años o D. Rafael Altamira y D. Ignacio Bolívar, al que cuando le preguntaron al llegar a México porqué dejaba España y venía a México (tenía más de noventa años) respondió: “A morir con dignidad”.

El sueño de la vuelta estuvo desde el principio, enfrente, muy marcadamente los primeros diez años; “presente […]cada vez que se arranca la hoja del calendario -como lo ve Sánchez Vázquez- escindidos entre la aspiración a volver y la imposibilidad de realizarla”,[20]  y luego estuvo en el horizonte ulterior  otros treinta y tantos años más, hasta que se vio venir la muerte de Franco y la transición y por lo tanto la posibilidad real de volver.

Sánchez Vázquez  dice que durante muchos años y no por razones políticas sino morales, por dignidad, se resistieron a las tentaciones de la nostalgia y permanecieron sordos a los cantos de sirena que invitaban –con el señuelo de la vuelta- al olvido, la renuncia o la claudicación.

Por eso mismo El Dr. José Puche, Rector de la Universidad de Valencia, decía en la entrevista[21] que le hice en 1978, cuando le pregunté qué pensaba de la muerte de Franco y de la España de ese momento, respondió: “Franco era un general que se rebeló cautelosa, insidiosa y cruelmente contra las instituciones legítimas de la República. Acalló en un baño de sangre al pueblo español que tardará mucho tiempo en reponerse, acrecentó el resentimiento, no solamente de los perseguidos, sino ahora de los perseguidores y en fin dejó a España en una situación lastimosa. […] Yo tengo ahí a mi hermana que quiero verla antes de morirme, lo mismo que a algunos amigos de edad avanzada como yo, pero yo me siento fuera de la España actual, no me atrevería a colaborar como lo están haciendo algunos.”

Hubo los que  regresaron a partir de mediados de los años cuarenta, sumándose a la lucha, desafiando la prisión y la muerte –única manera de acabar con el exilio, como Alberto Sánchez Mascuñan[22], O Jesús Izcaray, que estuvo en la clandestinidad a la que define como “una mutilación en la vida, porque vives a medias. Tantas son las cosas a las que tienes que renunciar, para no comprometerte, para no llamar la atención, para pasar como una sombra…tienes que huir de todo lo que signifique alegría…”[23]

Los que regresaron en los años cincuenta, los años del llamado “milagro español” pensando que le quedaba poco al régimen de Franco; otros en los años sesenta además de por razones familiares (enfermedades, herencias, etc) pensando que la situación económica al ser mejor que en México les favorecería; otros, ya en los principios de los años setenta, por enfermedad de ellos mismos aconsejados por los médicos y, por supuesto, los que vinieron ya en la democracia. Unos se quedaron, la mayoría de ellos, no.

Sí había algunos como el Dr. Puche que ya veían que el regreso era imposible; entre la comunidad exiliada se veía con malos ojos el regreso a España en vida de Franco. Había un chascarrillo por ahí que decía: “¡Hombre cómo vas a volver a España estando ahí Franco? Bueno –contestaba el otro- total, con no hablarle…

Oigamos sus impresiones:

Mercedes Maestre, médico de profesión tuvo que regresar en el 56 por una enfermedad de su madre: “España me causó una impresión muy dolorosa porque no vi en la realidad reflejada la impresión relativamente optimista que teníamos desde México…me encontré con que muchos de mis antiguos amigos estaban muy en el franquismo…Me encuentro por ejemplo con que mis sobrinos de dieciséis o dieciocho años, no saben bien por qué estoy en América. Es decir han tenido que ocultarles muchas cosas…nos habíamos desenraizado de aquí de España…No teníamos conversación con nadie, esa es la realidad. Me deprimí tremendamente…”[24]

Francisco Ayala: “España en los años sesenta me pareció muy triste, muy triste. Me relacioné con pocos amigos. Yo no venía más que a enterarme…Esta sociedad no tiene nada que ver con la anterior a la guerra…”[25]

Juan Gil Albert: “Tengo aquí muchas amistades…pero todos estos años que hemos estado fuera pues te separan un poco, ¿no? Ellos han vivido otras cosas, a veces muy difíciles ¿verdad?…son muchos años de separación; entonces, a veces no hay la misma comunicación que podía haber con la gente con la que he convivido casi treinta años en México, ¿no?[26]

Arturo García Gual: “Aquí la gente no confiaba en nosotros y nosotros tampoco en la gente. A veces decíamos algo pero siempre disfrazando nuestro verdadero sentir… porque después de todo somos algo extranjeros aquí…”[27]

“Francisco Giner de los Ríos: “Ya no es lo mismo; uno no encuentra la España que dejó…”[28]

Antonio Ordovás: “La familia me recibió con mucho cariño, pero como a un bicho raro…era de ellos pero no era como ellos; eres el tío, pero de México, eres el sobrino, pero de México…”[29]

Veneranda Manzano: “Me siento más a gusto en México, mas en mi ambiente…más todo…yo no acabo, lo digo con pena, de comprender a mi país, después de cuarenta años ¡tan bien que lo comprendía!…y esa incomprensión mía me hace no estabilizarme…estoy como sentada sobre púas.”[30]

Manuel Andujar: “Tuvimos que adaptarnos a determinados estilos de vida, determinadas concepciones mentales, que ya no eran las nuestras. Es decir, aquí nosotros estábamos siempre un poco en plan de adaptación…es una adaptación constante.”[31]

Llanos Navarro: “Yo me siento bien porque mi vida no ha cambiado, mi vida es siempre la casa. Tengo poca relación con los españoles porque realmente con los que me trato es gente con la que he estado en México. Fíjate que no me siento muy patriota…creo que ya nosotros no somos patriotas, no somos de ningún sitio, somos de todas las patrias. Al llegar, venías como española de segunda clase ¿no? Discriminada, no sé por qué…”[32]

José Luis Benlliure: “Aquí he hecho una vida bastante aislada ¿no? Procuro no estar en contacto con la gente. He encontrado antiguos compañeros que se han portado muy bien conmigo; otros regular.”[33]

El ejemplo culminante de lo que producía este retorno es el diario de viaje de Max Aub a España, a fines de los sesenta, La gallina ciega; la explicación del porqué del título que hace Max Aub ya dice mucho: “¿A qué se refiere? A una persona privada de luz, en oscuridad completa –sin perder la vista, pero metida dentro de las tinieblas gracias a una venda o pañolón- , anublados el juicio y la razón, incapaz de juzgar los colores, a quien su ignorancia parece discreción, entorpecidos los sentidos, a quien todo se les volvió noche, ciego de pasión, de orgullo. Sí, España con los ojos vendados, los brazos extendidos, buscando inútilmente a sus compañeros o hijos, dando manotazos al aire, perdida. Gallina ciega refiriéndose a empollar huevos ajenos” Y dice más adelante: “Tal vez la gallina ciega soy yo y España siempre fue así…Acaso los que empollamos huevos extraños fuimos nosotros…”[34]

En este libro que es la crónica más cruda de cómo la historia les dio un guantazo a estos exiliados españoles y los sacó del curso de la historia, de cómo les fue arrebatada la posibilidad de intervenir, de actuar en el sentido histórico de la palabra  y no pudieron incorporarse de nuevo, Max Aub dice al final: “Regresé y me voy. En ningún momento tuve la sensación de formar parte de este nuevo país que ha usurpado su lugar al que estuvo aquí antes…”[35]

¿Qué es lo que yo creo que ha pasado en ese posible retorno imposible?

“El exilio es un camino sin retorno. Volver a la tierra original es siempre decepcionante. No hay vuelta posible.” Dice Tomás Segovia. A él le parece que no hay identidad, que hay reconocimiento, como diría Hegel.”

Posible conclusión, que bien podría ser tema del próximo coloquio: a la sociedad española, la dictadura y luego la modernidad mal entendida le inocularon la tendencia a ser poco memoriosa con su pasado reciente,  de modo que no hizo la anagnórisis tan necesaria que debería haber hecho con el exilio retornado. Explico el término que es por cierto el título (no por casualidad) de uno de los mejores libros de Tomás Segovia.[36]

Anagnórisis: “Reconocimiento…incidente o desenlace del argumento de la tragedia, en el que el personaje principal reconoce la propia verdadera identidad o la de algún otro personaje, o descubre la verdadera naturaleza de su propia situación.”[37]  Sinónimo de reconocimiento o agnición: es la Anagnórisis de los antiguos clásicos…En el antiguo lenguaje jurídico es sinónimo de aprobación, reconocimiento sobre todo tratándose de una aseveración del antagonista en el pleito…o de un documento, aceptándolo como siendo realmente lo que representa ser…En el derecho heriditario…la declaración por parte del heredero de aceptar la herencia”[38]   En el poema dramático reconocimiento de una persona cuya identidad se ignoraba; los antiguos retóricos, entre ellos Aristóteles daban mucha importancia a la Anagnórisis que representa el momento en que dos personajes de una ficción literaria se encuentran y se reconocen; bien en escena, bien en el relato novelesco o en el poema épico.

En este relato, no se dio la anagnórisis que tanto necesitaban los exiliados no para recobrar su identidad, no para recuperar sus raíces, sino  para poder reconocerse a ellos mismos.

Termino con dos estrofas más del poema de López Velarde, El retorno maléfico,  que me parece que podría ser el poema de todas las migraciones y los exilios.

Cuando la tosca llave enmohecida
tuerza la chirriante cerradura,
en la añeja clausura
del zaguán, los dos púdicos
medallones de yeso,
entornando los párpados narcóticos,
se mirarán y se dirán: «¿Qué es eso?»…

Y yo entraré con pies advenedizos
hasta el patio agorero
en que hay un brocal ensimismado,
con un cubo de cuero
goteando su gota categórica
como un estribillo plañidero…

Ma. Luisa Capella



[1] Este archivo, único en su tipo, consta de más de un centenar de entrevistas con la técnica de historia de vida,  de varias sesiones de duración.

[2] Emilio Prados. Penumbras, 1940

[3] Félix Población, “Los valores republicanos en Diario Público, Madrid, 3 de mayo de 2009

 

[4] Todos los ejemplos (a reserva de que se indique lo contrario) están tomados de: Alonso Soledad, Elena Aub y María Baranda,. De los que volvieron; Secretaría de Educación Pública, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Instituto de Investigaciones José María Luis Mora ; M

ico

﷽﷽﷽﷽﷽a de Investigaciones Jospologon; ique lo contrario estéxico; 1988, 235 pp.(Col. Pababras del exilio, 4), publicación que surgió a raíz del proyecto de historia oral mencionado.

[5] PHO/10/Esp, 4, en entrevista realizada por Elena Aub en 1979.

[6] Carmen Roure PHO/10/33, 1979 entrevista realizada por Concepción Ruiz Funes.

 

[7] Claudio Esteva, PHO/10/Esp. 29,  1981, entrevista realizada por Elena Aub.

[8] Antonio Ordovás PHO/10/51, en 1980, entrevista realizada por María de la Soledad Alonso.

[9] Rafael Fernández, PHO/10 Esp. 31, en 1981, entrevista realizada por Elena Aub

 

[10] Tomás Segovia. Texto leído en el Ateneo Español de México A.C. el 14 de abril de 2011

[11] Palabras del exilio. Contribución a la historia de los refugiados españoles. México; Instituto Nacional de Antropología e Historia, SEP, Librería Madero; 1980, pág. 82. Entrevista realizada por María Luisa Capella al D. José Puche. Durante el proceso de la impresión del libro, lamentablemente el Doctor José Puche Álvarez falleció.

[12] Rafael Fernández, PHO/10 Esp. 31, en 1981, entrevista realizada por Elena Aub

[13] Francisco Álvarez,  PHO/10/Esp. 9, 1980, entrevista realizada por Elena Aub

[14] Francisco Giner de los Ríos, PHO/10/Esp. 2, 1979, entrevista realizada por Elena Aub

[15] Arturo García Igual, PHO/10/27, 1980, entrevista realizada por Soledad Alonso

[16] Francisco Giral, PHO/10/Esp. 27, 1981, realizada por Elena Aub.

[17] Arturo García Igual, PHO/10/27, 1980, entrevista realizada por Soledad Alonso).

[18] Adolfo Sánchez Vázquez. “Fin del exilio y exilio sin fin” en Del exilio en México. Recuerdos y reflexiones. México; Grijalbo, 1991, págs..33-38.

[19] Ramón Gaya, PHO/10/Esp. 30, 1981, entrevista realizada por Elena Aub

[20] Opus cit, Adolfo Sánchez Vázquez

 

[21] Entrevista que le hice para este Proyecto de Historia Oral, en 1978. aprovecho a rendirle un homenaje por ser una de las “buenas personas”, esas que se necesitan para la regeneración de una sociedad, pero no sólo por eso sino también por ser la figura ejemplar que fue en su participación durante el Gobierno de la República, durante la guerra y en el exilio

[22] de quien el CEME acaba de editar en colaboración con la Editorial Juan Pablos y el FONCA la edición facsimilar de los cuentos que le escribió a su hija desde la cárcel de Burgos, donde pasó 16 años.

[23] PHO/10/Esp, 4, 1979, entrevista realizada por Elena Aub

 

[24] PHO/10/28, 1979, entrevista realizada por Soledad Alonso.

[25] PHO/10Esp, 12, 1980, entrevista realizada por Elena Aub

[26] PHO/10/Esp. 23, 1980, entrevista realizada por Elena Aub

[27] PHO/10/27, 1979, entrevista realizada por Soledad Alonso

[28] PHO/10/ Esp. 2, 1979, entrevista realizada por Elena Aub.

[29] PHO/10/51, 1980, realizada por Soledad Alonso

[30] PHO/10/Esp. 15, 1980, entrevista realizada por Elena Aub.

[31] PHO/10/ Esp. 8, 1979, entrevista realizada por Elena Aub

[32] PHO/10/ Esp. 24, 1980, entrevista realizada por Elena Aub.

 

[33] PHO/10/ Esp. 16, 1980, entrevista realizada por Elena Aub.

[34] Max Aub. La gallina ciega. México, Joaquín Mortiz Editores, 1971, 417, pàgs.

[35] Idem, p. 407

[36] Tomás Segovia. Anagnórisis, México, Siglo XXI Editores, 1967, 139 pags.

[37] Webster’s Third  New International Dictionary

[38] Diccionario Enciclopédico Espasa-Calpe.

Escucha a la doctora Angelina Muñiz Huberman en “Yo es otro”, programa radiofónic​o.

El jueves 16 de mayo, a las 17:30 horas, la poeta Angelina Muñiz-Huberman hablará sobre su obra más reciente: Rompeolas. Podemos escucharla en el programa radiofónico Yo es otro, que conduce José Ángel Leyva.

 Sintoniza la frecuencia en: http://www.codigoradio.cultura.df.gob.mx/index.php/yo-es-otro

Yo es otro es Un espacio para la poesía y desde la poesía. Reflexiones y conversaciones de unos y otros que una vez que se escuchan y son escuchados ya no son los mismos, son otros, son distintos al encontrarse en ese yo colectivo de la poesía o en la poética de las cosas que nos revelan y nos llaman con sus nombres. Cada semana hay un encuentro, sólo es cuestión de buscarlo y nosotros estamos esperando.

Ni Franco ni Hitler pudieron con ellos.

El día 5 de Mayo de 2013, falleció en París Manuel Mirete Andrés , natural de Almoradí, y el último alicantino superviviente del Campo de concentración y exterminio de Mauthausen.

Compañeros de mi padre, Miguel Ruíz García, también de Almoradí, y de Pedro Inocente, natural de Callosa del Segura tuvieron que exiliarse a Francia una vez terminada la Guerra Civil.

Después de numerosas calamidades, llegaron hasta los campos de Argeles-sur-mer, donde, como republicanos que eran y en defensa de sus ideales se alistaron al ejército francés para combatir al fascismo. Fueron apresados en las playas de Dunkerque , y posteriormente conducidos a uno de los campos de concentración más duros de los nazis; el Campo de Mauthausen. ¿Su delito? Ser luchadores republicanos españoles. Permanecieron en el campo cinco largos años, hasta que fueron liberados.

El recuerdo que tengo de los tres es el sentimiento de compañerismo y hermanamiento que mantuvieron durante toda su vida. Existía un vínculo tan fuerte y especial que no se puede describir con palabras. Ellos tres junto con sus familias, formábamos una sola, siendo los demás partícipes de este sentimiento.

A pesar de todos los horrores y el sufrimiento que pasaron, nunca, jamás, nos transmitieron odio, resentimiento o afán de venganza, sino todo lo contrario.

El exilio forzado que los alejó de su tierra no fue obstáculo para que nunca dejaran de sentirse españoles, republicanos españoles, hasta sus últimos días, inculcándonos valores de humanidad y de tolerancia.
El último recuerdo que tengo de Mirete fue su última visita a mi casa de Almoradí. Él se sentía orgulloso de que después de muchos años en Francia, me hubiera venido a vivir aquí, a su pueblo, donde nació  y de donde nunca hubiera querido marcharse.

Mirete, tú has sido para mí como un segundo padre. No voy a hablar de tu muerte, porque en realidad, solo ha muerto tu cuerpo. Tú, Pedro y mi padre seguís aquí, porque vuestros valores, ideas y coraje siguen vivos en mí, en vuestros hijos e hijas.
Y siempre seréis recordados.

Mª Teresa Ruiz

El orgullo de ser descendiente de Republicanos. Colegio Madrid

EL ORGULLO DE SER DESCENDIENTE DE REPUBLICANOS

El primero de abril de 1939 fue declarada, oficialmente, la derrota del bando republicano en una guerra que, en realidad, se sabía perdida desde mucho tiempo atrás. Pero incluso cuando todo el mundo veía ya cercana la derrota, se seguía luchando, se luchó  hasta el  último aliento, muchos lo hicieron cuando ya el régimen franquista gobernaba el país.

Una guerra perdida, una represión atroz y los vencidos seguían cobijando esperanzas en aquel rincón del corazón dónde solo se guardan los más profundos deseos y añoranzas, aquel rincón, que ni siquiera todas las bombas y balas del mundo habían logrado alcanzar.

El primero de abril de 1939, oficialmente, se perdió la guerra, pero, ¿fue en realidad así? ¿perdimos todo? Más de medio siglo después, lo que era un doloroso presente se convirtió en una vieja historia del pasado, la voz fuerte de antaño se fue transformando, en algunas familias, en un leve suspiro; en otras, sin embargo, permanece.

Sea en forma de un sencillo relato o un par de fotos guardadas en un baúl, en lugares tan alejados de España existe todavía un pensamiento republicano, existe gente orgullosa de decirse descendiente de rojos españoles, aquellos que creían que las mujeres podían votar, que el matrimonio, antes que nada, tenía que ser laico, que la escuela, el teatro, la salud eran bienes de todos, sin importar su origen y su condición social.

Franco arrebató a los republicanos sus casas, sus familias y pertenencias; pero había algo de lo que jamás podría despojarlos: sus recuerdos, sus memorias e ideales, aquellas cosas que los acompañaron por el resto de sus vidas, por todos los rincones del mundo.

La memoria hace identidad y cuando la identidad se basa en ideales, se cruza con ellos el Atlántico, se fundan colegios, se investiga, se abren hospitales y se aguanta el recuerdo con orgullo hasta que, cuatro generaciones después, a quienes solo hemos oído hablar de la guerra de los abuelos, sentimos como se oprime nuestro pecho.

La memoria viajaba en los barcos en los que llegaron nuestras familias. Al principio, en forma de dolorosos recuerdos que oprimían el pecho, los que luego se convirtieron en relatos que sus hijos merecían escuchar, manteniendo la esperanza de que no olvidasen de dónde habían venido.

Y esas imágenes de guerra, sufrimiento y esfuerzo, pasaron a ser algo de lo que uno debía sentirse orgulloso, porque por más que Franco trató de hacer creer lo contrario, el ser republicano, hijo o nieto o bisnieto de rojos, no era algo de lo cual avergonzase.

Mientras una bandera republicana siga ondeando en el cielo, mientras exista alguien orgulloso de llamarse hijo, nieto, bisnieto de rojo en cualquier parte del mundo, la República seguirá existiendo, el sacrificio de tantos no será en vano, y aquella guerra, no estará perdida, no del todo.

 
Carmen Reyes Luna. alumna de 3º de Secundaria. Colegio Madrid. 
Palabras pronunciadas el 14 de abril de 2013.
 
 

LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA VISTA DESDE OTRA PERSPECTIVA

La Segunda República Española es muy importante para mí porque representa mi cultura familiar y escolar, pues el padre de mi abuelo materno, es decir, uno de mis bisabuelos maternos, formó parte de este acontecimiento ya que pertenecía al partido socialista y fue exiliado de España en 1939 junto con toda su familia. Huyeron a Francia y en 1941 vinieron en barco como refugiados. Una vez que él se instaló aquí, estudió en la Academia Hispano-Mexicana.

En cuanto a los padres de mi abuela materna, mis otros bisabuelos maternos, fueron considerados rojos, que significa gente de izquierda que quería igualdad y ejercer el derecho a votar para elegir a sus gobernantes; es decir, quería una república. Por ello no les permitían trabajar ni seguir viviendo en España y si no se iban los mataban. Pasaron toda la guerra en España huyendo, sin casa, ni trabajo; de hecho mi abuela nació a la mitad de la guerra en 1938. Tanto en la guerra como en la posguerra pasaron hambre: comían lentejas con gorgojos y cuando podían migas con aceite de oliva y ajo.

En fin, vinieron a México en 1950 buscando una vida mejor y tuvieron que dejar a la mitad de los hermanos y familiares en España. Todos los que llegaron aquí estudiaron en el Colegio Madrid. Mi abuela formó parte de la primera generación de preparatoria de nuestro colegio.

Años después, mi mamá estudió aquí. Ahora yo formo parte de la historia de este colegio. Es por ello que me parece importante celebrar el 14 de abril ya que toda mi familia pertenece a esa parte de la historia que empezó como un festejo, continuó con una guerra y culminó en un nuevo comienzo.

Esta historia le pertenece a mi familia, a mi colegio y a mí.

Mario López Concheso
6° E – Primaria

 

¿QUÉ CONMEMORAMOS HOY?

Cuando se nos preguntó que si alguien estaba interesado en escribir una reflexión acerca de la conmemoración de la Segunda República española, el silencio resonó en el salón de clases.

Se repitió la pregunta, pero ahora con una interrogante adicional. ¿Quién tendrá familiares republicanos?  Un comentario muy revelador se pronunció: “Yo no tengo esos orígenes, ¿por qué me debería de importar?”.

Esta no fue la primera vez que escuché comentarios haciendo referencia a por qué hoy, 82 años después de la proclamación de la Segunda República española, los estudiantes del Colegio Madrid teníamos que participar en una ceremonia que conmemoraba un hecho histórico tan lejano, que quizás nada tenía que ver con la historia de vida y de familia de muchos de los alumnos.

¿Qué es lo que conmemoramos: la proclamación de la Segunda República española o los valores universales que ésta proclamaba?, los mismos que defiende, aunque sólo sea en el discurso, nuestra soberana República Mexicana: libertad, democracia y modernidad; laicismo, diversidad, respeto, honestidad; calidad, educación y progreso; conciencia social, igualdad y derechos universales para todos los ciudadanos.

Estos valores no son exclusivos de la Segunda República española, ni de los hijos, nietos o bisnietos de españoles que sufrieron una guerra civil por defenderlos y se vieron obligados a vivir en el exilio. Estos valores universales, son los valores de hombres y mujeres comprometidos por el cambio y por la conformación de un mundo digno. Eso es lo que creo que en verdad deberíamos conmemorar.

De nada sirve recordar año con año el discurso republicano si no se refleja en acciones y se proyecta hacia el futuro.

El Colegio Madrid es una institución de enseñanza forjada con los principios y valores de la República Española, que es fiel a sus orígenes y lleva a cabo un proceso educativo, donde se fomenta la justicia, la libertad, el amor y la paz. Es así como pretende ser parte de la formación de seres humanos, libres, conscientes, amorosos y comprometidos para transformar su realidad y construir, con el otro, un mundo mejor. Es así como estos valores son proyectados hacia el futuro.

A pesar de esto, el sentimiento de que la Segunda República española nos es ajena es creciente en las generaciones más jóvenes. Considero que nos hemos quedado únicamente en conmemorar la proclamación de la Segunda República española, convirtiéndola en la celebración  de un hecho histórico lejano y ajeno a la vida e historia de muchos de los que conforman hoy en día la comunidad del Colegio Madrid.

Es importante que el colegio, y algunos de sus integrantes, tengan especial cuidado en esto, ya que en ocasiones han generado un sentimiento de exclusión entre las personas que no son familiares de exiliados. La vinculación con los principios republicanos no debe ser por la cercanía familiar que tengamos con ello, sino por la educación que gesta una identidad con estos valores.

Creo que es indispensable profundizar en lo que es una república, en los principios que proclama y por qué esta escuela quiere llevar a cabo una educación congruente con dichos principios.

No es suficiente la transmisión de los valores republicanos, es preciso compartirlos mediante el diálogo, cuestionarlos, apropiarnos de ellos, resignificarlos, ampliarlos y ubicarlos en nuestro contexto.

Resulta apremiante compartirlos no sólo como los valores de la República Española, sino como valores universales. De esta forma dejarán de ser la herencia de unos cuantos, que pueden escribir un discurso sobre la Republica.

Hoy vivimos en un mundo que se encuentra muy lejos de funcionar conforme a los valores de libertad, justicia, igualdad, respeto, conciencia social, amor, democracia, honestidad, educación y progreso. En México vivimos una realidad muy dolorosa todos los días: injusta, desigual. Más de la mitad de la población vive en pobreza patrimonial. Y, al mismo tiempo, el hombre más rico del planeta vive entre nosotros.

Vivimos en un sistema económico excluyente y violento, donde la corrupción es tan alarmante que hasta los corruptos se espantan. Nuestra joven democracia no ha podido transformar la realidad, porque es apenas una democracia de élites en la que los partidos políticos no honran los valores republicanos, honran el dinero y el poder.

Por su parte, España vive bajo una monarquía heredera de la ley de sucesión franquista y enfrenta hoy una crisis, no solamente económica y social, sino incluso moral. Ustedes entenderán a qué me refiero: existe la amenaza de una guerra nuclear fundada en intereses políticos y económicos de gobernantes militaristas.

Hoy me gustaría conmemorar la Segunda Republica española, reflexionando sobre los valores universales que ésta proclamaba. Hacerlos propios e intentar tener una vida fundada en ellos.

Que nuestros actos sean siempre actos conscientes y encaminados a la construcción de un mundo mejor donde los valores que un día fueron pronunciados por la República Española se discutan, enriquezcan, concienticen y  se problematicen.  Que cada ser humano los haga suyos y así sean pronunciados por todos los ciudadanos del mundo.

Como ciudadana del mundo también hoy quiero saludar y reivindicar la lucha de mujeres y hombres anónimos, de personajes como Andrea Moreno Moreno y José Álvarez de la Cera, mis bisabuelos, quienes siendo casi unos niños, tuvieron que enfrentar la adversidad de la guerra, la destrucción, la desunión de sus familias y el exilio, pero aún así trabajaron día con día para poder construir una sociedad más justa y conseguir el pan, la escuela y una vida digna para sus hijos, igual que muchos otros ciudadanos del mundo.

Andrea Escalona Prado
Bachillerato CCH – 4040

 

 
 
 
 

Las dos Españas. Marcos Roitman Rosenmann

Las dos Españas

Marcos Roitman Rosenmann

Antonio Machado, poeta andaluz, republicano, antifascista, muerto en el exilio, acuñó el concepto. El siglo XX español nacía en medio de una crisis de identidad. Se trataba de luchar contra la oligarquía, el caciquismo y las formas rancias del nacional-catolicismo defendidas por Ramiro de Maeztu y Marcelino Menéndez Pelayo.

La guerra hispano-cubano-norteamericana provocó frustración. A principios del siglo XX la España imperial era historia. Nacía la generación del 98. La pobreza, el hambre y la crisis institucional copaban los debates. Antonio Machado lo puso en blanco y negro: “Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, entre una España que muere y otra que bosteza. Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón”.

Con el advenimiento de la II República, las dos Españas se definieron políticamente. Una levantó un proyecto laico, moderno, antifeudal y progresista. La otra decidió abrazar la España rancia, los intereses de la oligarquía terrateniente apoyándose en el nacional-catolicismo y el ideario fascista. La derrota de la II República hizo trizas el proyecto democrático. Los derechos sindicales, las libertades políticas, la reforma agraria, la enseñanza pública, la participación de la mujer, fueron eliminados de un plumazo y sus defensores perseguidos hasta la muerte. Así se inauguraba la larga noche del franquismo, que duró casi 40 años (1939-1975). Durante este tiempo primaron el odio, la represión y el fanatismo religioso. Una supuesta conspiración comunista, judeo-masónica para destruir España, fue la excusa para llevar al paredón a miles de republicanos. Francisco Franco utilizó el anticomunismo como mecanismo para cohesionar el régimen y ganar adeptos. Y lo consiguió. Entre la modernización del Opus Dei, la incorporación a Naciones Unidas y la visita del presidente estadunidense Dwight Eisenhower en 1959, una de las dos Españas, la falangista, católica, apostólica y romana, alimentó la unidad del régimen. El ritual franquista se inauguraba con el saludo fascista, la veneración al caudillo y declamando: España: ¡Una!, España: ¡Grande!, España: ¡Libre!, España: ¡Una, grande y libre!

Tras la muerte de Franco, las dos Españas, hasta ese momento irreconciliables, se acercaron hasta fundirse. Fue el tiempo de la “reconciliación”. Republicanos, franquistas, monárquicos, socialistas, comunistas, democristianos y liberales se unieron para iniciar la transición, principio del fin de las dos Españas. Se legalizarían los partidos políticos de la izquierda histórica, PSOE y PCE, los sindicatos de clase y dio voz a los partidos burgueses nacionalistas. El miedo a una nueva guerra civil se desvanecía. Junto a ello, los crímenes de lesa humanidad del franquismo se invisibilizan. La restauración borbónica nació libre de polvo y paja. Una ley de amnistía, el abandono de la justicia reparadora y el pacto de silenció evitó que los cadáveres de los miles de republicanos fusilados durante el franquismo fueran reconocidos y recuperados por sus familiares para darles una sepultura digna.

Los partidos políticos perseguidos durante la dictadura, a cambio del silencio, recibieron, bajo el principio de compensar el patrimonio expropiado durante el franquismo, millones de pesetas y propiedades. Quid pro quo. Quienes se opusieron a la corona y los pactos de la Moncloa fueron etiquetados como escoria que resucitaba la idea de las dos Españas. En ella, se dijo, habitaban los nostálgicos del franquismo y los republicanos. En el medio, los salvadores de la patria, defensores de la unidad de España bajo la corona borbónica. La nueva España nacía hipotecada. Sus padres putativos le dieron la bienvenida. Siguieron mandando los de siempre, esta vez con el aval de los advenedizos legitimados por Estados Unidos, la socialdemocracia y la comunidad europea.

Hoy, en medio de la crisis, se constata la existencia, nuevamente, de dos Españas. Pero sin las connotaciones del siglo pasado. Me refiero a una, oficial, representada por la clase política, monárquica, cortesana e institucional. La otra, a la que pertenecen millones de españoles y sufre las decisiones de la primera. La España oficial, minoritaria, sin vocación democrática, vive ajena a las preocupaciones y problemas de sus conciudadanos. Alega tener la legitimidad de las urnas y ser depositaria de la voluntad general. Anida en las instituciones políticas. Se arropan entre ellos y están protegidos por un halo de impunidad que recubre sus actos. Hacen y deshacen en nombre del pueblo, rompiendo promesas electorales, violando programas y principios ideológicos. Adoptan una actitud de desprecio cuando se les pide explicaciones o increpa por corruptos, altaneros y mentirosos. En ese instante, la España oficial se pone el traje de víctima. Despotrica y solicita protección policial contra los alborotadores. Aducen acoso, violación de intimidad y sentirse indefensos. Declaman ser buena gente, no hacer daño a nadie, sacar a pasear sus mascotas, querer sus hijos, pagar las cuentas en el bar, dar propina, ser fieles a sus amantes y comer tortilla de patatas. Por ello, se preguntan, ¿por qué tanta inquina, si no han hecho nada malo? Ellos sólo cumplen con su deber, firman leyes que recortan los salarios, rescatan bancos, facilitan el despido libre, privatizan la sanidad, la educación y, de paso, promueven el desempleo. Nada del otro mundo. Cumplen con lo mandado por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y Bruselas. Unos cuantos desahucios, más de 700 mil, 26 por ciento de desempleo, el aumento de los suicidios acompañado de consumo exponencial de ansiolíticos que afecta a 8 por ciento de la población. Viven de espalda a la realidad. Según nos relatan, están atados de pies y manos. Piden comprensión, la marca “España” está en peligro. La corrupción, el tráfico de influencias, la evasión de capitales, el hambre y la exclusión social, alega el gobierno del Partido Popular, ellos no la provocaron, es la herencia del PSOE. Unos atacan, otros se defienden. El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, habla de un complot hacia la “clase política”, el rey, los jueces y las instituciones democráticas. Una “nueva leyenda negra” se cierne sobre España. Así perciben el mundo. La ministra de Sanidad, Ana Mato, y su ex marido, Jesús Sepúlveda, acusados de corrupción, disfrutar viajes, fiestas y aceptar coches de lujo, pagados por la trama corrupta del Partido Popular, se acoge al machismo ramplón. Ella, mujer de la casa, dice, no preguntó la procedencia de dichas regalías. Hoy, para capear el temporal, su ex marido no tiene nombre. Cuando se le pregunta, la ministra Mato responde: “…pregúntele a esa persona”. Los ejemplos sobran.

La otra España, a la que pertenece la mayoría de la población, se siente engañada, desamparada, indefensa. Asiste incrédula al derrumbe de sus ilusiones. La conforman todas las clases sociales y han votado a todos los partidos, sin excepción. Otros se identifican con los movimientos sociales, como el 15-M; piden democracia real ya; la plataforma de los desahuciados que lucha por la dación en pago, el alquiler social, no perder su vivienda y el acoso de los bancos; los maestros de escuela que salen a la calle en defensa de una educación pública, digna y de calidad; los médicos, enfermeras y el personal auxiliar opuestos a la privatización de la sanidad, el cierre de centros de urgencia, aquellos que no entienden la salud como un negocio, sino patrimonio social; los jubilados, a los cuales se les congelan las pensiones; los pequeños y medianos ahorradores estafados por las preferentes bancarias; los estudiantes que ven aumentar la matrícula universitaria en 200 por ciento. Las amas de casa que soportan la estructura cotidiana del hogar con hijos en paro y sin salidas profesionales; los cientos de familias que han pasado a vivir en albergues, coches o colchones improvisados bajo puentes, alimentándose en comedores sociales; los profesionales, investigadores, científicos y becarios de centros de excelencia que han visto cerrar sus puertas por los recortes; los trabajadores y obreros cuyos convenios colectivos se negocian a la baja intimidados con la amenaza de despido. Esta España, la de todos, no renuncia a las instituciones, a ser tenida en consideración política. Pero la otra España hace oídos sordos y levanta un muro para no ver el sufrimiento que padecen sus conciudadanos. No está a la altura de un pueblo que mantiene, por encima de todo, la dignidad, y les guste o no les llama mentirosos, corruptos y asesinos, que lo son.

Publicado en La Jornada. 28 de abril de 2013.

Homenaje a Ramón Xirau en el Senado

Homenaje a Ramón Xirau en el Senado


1 DE MAYO DE 2013 ·

MÉXICO D.F. (proceso.com.mx).- El escritor Ramón Xirau recibió ayer un homenaje en el Senado de la República, sin más pretexto que honrar al filósofo y poeta.

Xirau recibió un reconocimiento y la escultura “Árbol de la vida” por su aportación a la literatura mexicana.

Hablaron sobre Xirau quien asistió acompañado de su esposa Ana María Icaza, la presidenta de la Comisión de Cultura, Blanca Alcalá; Zoé Robledo, presidente de la Comisión de Biblioteca y Asuntos Editoriales; Mariana Gómez Del Campo Gurza, Presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores América Latina y el Caribe; y Emilio Rabasa, embajador de México ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).

En su turno en el estrado, Zoé Robledo enfatizó:

“Rendimos hoy un homenaje republicano a don Ramón Xirau. Él es un activo de nuestra nación. Al homenajearlo, sentimos que debemos invitar a más mexicanos a conocer la obra del maestro. Ramón Xirau, es nuestro filósofo: es la búsqueda de nuestras esencias.”

En el acto que duró aproximadamente una hora, también se aprovechó para presentar la edición Una charla con Ramón Xirau, escrita por Emilio Rabasa, de reciente publicación en Editorial Miguel Ángel Porrúa.

Dicha edición es resultado de una charla entre Rabasa y Xirau que aconteció en mayo de 2012, y en la que recorre su existencia desde sus orígenes en Barcelona, España en 1924, a su migración a México en la década de los treinta, el inicio de sus carrera como académico en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, su relación con amigos como Octavio Paz, Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez, así como de su obra filosófica que abarca desde los griegos hasta el estructuralismo del siglo XX.

La conversación con Xirau abarca también temas recurrentes en sus versos como la soledad, la divinidad, el amor y el mar.

Xirau, de origen catalán, se nacionalizó mexicano en 1995, y realizó estudios universitarios en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, realizando una maestría en filosofía en 1947, además de estudios especiales en la Sorbona (1955). Su obra filosófica y poética abarca un sinfín de trabajos.

Entre sus obras destacan: Tres poetas de la soledad Gorostiza, Villaurrutia y Paz, 1955; Introducción a la historia de la filosofía, 1964; Ortega y Gasset razón histórica y razón vital, 1983; Dos poetas y lo sagrado, 1993 y Entre la poesía y el conocimiento, 2001.

Desde 1949 es profesor de la Facultad de Filosofía y Letras y, desde 1973, investigador del Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue director de la revista Diálogos de 1964 a 1985. Entre las distinciones que ha recibido se encuentran: la Medalla de la Orden de Isabel la Católica 1979; así como los premios Alfonso Reyes 1988; el Nacional de Ciencias y Artes 1995, y el Internacional de Poesía y Ensayo Octavio Paz 2010. La Universidad Nacional Autónoma de México le otorgó el grado de doctor honoris causa en 2010.

Es miembro de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1994 donde ocupa la silla XII

In memoriam. Gernika, 26 de abril de 1937

 
 
Era un lunes de mercado del día 26 de abril de 1937, en donde el bullicio de las personas inundaba la plaza pública de Gernika.

A eso de las 4:30 de la tarde se empezaron a oír las campanas de la iglesia, señal de alarma, señal inequívoca que unos aviones se acercaban… De ahí al caos solo hubo unos instantes que se convirtieron en más de tres largas horas de un bombardeo sin igual.

Al parecer, el objetivo del bombardeo fue simplemente aterrorizar a la población civil y desmoralizar al bando republicano, pero lo cierto es que los 33 bombarderos de la Legión Cóndor (escuadrón de aviones alemanes que Hitler utilizo al servicio de Franco) llevan no sólo explosivos destructivos, sino también bombas antipersonales y también 2.500 bombas incendiarias.

Es imposible saber la cantidad exacta de muertos y heridos, existen muchas cifras, alrededor de 1,600 apuntan algunos, pero lo único cierto es que las guerras, hacen que la población civil siempre salga perdiendo…

El ocaso de la monarquía II

http://elpresentedelpasado.com/2013/04/20/el-ocaso-de-la-monarquia-2-de-2/

 El ocaso de la monarquía (II)

 Marisa Hernández Ríos *

También hoy, ya en la segunda década del nuevo milenio, el debate se agudiza, y mucho, dada la lluvia ácida que cae sobre el palacio de la Zarzuela ante la mirada atónita de un pueblo que, entre sonrisas llenas de sátira y enfados encolerizados e indignados, observa los muchos escándalos que salpican a esta monarquía que durante un tiempo hizo sentir orgullo a gentes de todos los signos, fueran de derechas, de izquierdas o de simpatías republicanas.

    El juancarlismo, instalado y señalado como ejemplo de la “profesionalización mayestática”, hizo pensar a muchos de estos orgullosos españoles que difícil lo tendría el sucesor de la corona, en la persona del príncipe de Asturias, para mantener el prestigio de su padre, así como su esposa para igualar la profesionalidad y respeto de su magnánima suegra. Corrupción, especulación inmobiliaria, escándalos económicos y sexuales, cacerías indignas, negocios turbios, juegos a doble banda, herencias recibidas, sospechas de paraísos fiscales… es la propia familia real la que puede terminar con la monarquía. Hay quien, con ánimo de legitimar la monarquía en estos momentos de crisis inimaginada, opina y hace saltar a los medios lo importante que sería una abdicación a tiempo; aspecto que hace al heredero dar pasos estratégicos con pies de plomo.

    “La persona del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”: máxima de la constitución que hace que sobre muchos de los temas investigados y publicados se extienda una marca de la casa denominada censura, a pesar de ser aspectos que pueden ser documentados y materializados en trabajos profesionales como los realizados por el periodista Jon Lee Anderson, quien no pudo ver publicado su artículo por esa especie de conspiración de silencio de la prensa española que censuró su trabajo en 1998 (ver este texto de Pascual Serrano).

    Lo mismo ocurre con el resto de los medios de comunicación en todo lo que haya tenido que ver con la vida y (no) milagros del rey de España, cuya misión ha estado con toda probabilidad más cerca del afán de informar con anestesia, para contribuir al requisito constitucional, así como a múltiples intereses que escapan de las manos y miradas del gran público; dicha conspiración del silencio, tal y como el senador vasco Iñaki Anasagasti señala en su libro Una monarquía protegida por la censura (Tres Cantos [Madrid]: Foca, 2009), hace partícipes a políticos, medios de comunicación, personajes influyentes… al entender a la monarquía como única fórmula de gobernabilidad. Visto así, no podemos sino evocar aquella imagen del genial Francisco de Goya, perteneciente a sus pinturas negras, en la que representa a dos españoles atacándose a garrotazo limpio, fórmula perfecta que ilustra, como en varios acontecimientos de nuestra historia, lo muy capaces que somos para acabar con nosotros mismos.

    Los españoles, inmersos en una crisis interminable y exterminadora como la que vivimos en el  presente, entre tasas de paro escalofriantes, desahucios de casas impagadas que hacen de las clases media y baja pobres en potencia, de jóvenes universitarios muy bien formados blanco de la nueva mano de obra inmigrante en espacios en los que ser bien explotados, de bancos que —como una nota de prensa referiría— dan paraguas cuando sale el sol y los quitan agresivamente cuando cae la tormenta, miran y miran y desconfían y vuelven a desconfiar de esa monarquía que era ejemplo para un pueblo iluso, confiado y acostumbrado históricamente a tener un padre (aunque mejor habría sido, sin duda, esperar de una madre), que llamara al orden en momentos de desconcierto.

    ¿Es ahora la monarquía la que puede dar consuelo, ánimo, ejemplo? No sirve desde esas instancias pedir perdón; ya lo hizo don Juan Carlos tras la cacería del pobre elefante por tan sólo unos treinta mil eurillos. En tiempos de crisis, ¿qué puede suponer esta cifra para familias que no pueden ni comer, pagar la luz o dar a sus hijos por lo que tanto han luchado? Y el pueblo aplaudió su, en esta ocasión, falta de soberbia y su mucha humildad —aunque las cuentas finalmente las rendirá la historia y en ello, espero, que una mayor, merecida y necesaria justicia.

    Lo cierto de todo este caos, del que sólo presento una mínima y nada específica descripción de la complejidad y corrupción que caracteriza, es que lo que no pudo hacer el gobierno de la república desde el exilio, lo que no pudieron combatir los republicanos desde su exilio interior, lo que no pudo conseguir la propia democracia ni su falsa “libertad de expresión”, lo consigue ahora la propia monarquía y su entorno. Con amigos tan poderosos desde dentro, ¿para qué hacen falta enemigos más frágiles desde fuera? Indignación y dificultades para silenciar lo irremediable pueden cambiar el signo de la historia en la España del siglo XXI. ¿Será posible o estamos enfrentándonos a una quimera?