Los hermanos Mayo: Memoria e imágenes en archivos españoles y mexicanos, conferencia de Marisa Hernández y Guadalupe Tolosa.

Ateneístas y amigos:

El próximo lunes 26 de agosto, a las 19:00 hrs., la doctora Marisa Hernández Ríos y la maestra Guadalupe Tolosa sustentarán la conferencia Los hermanos Mayo: Memoria e imágenes en archivos españoles y mexicanos.

Los esperamos, como siempre, en Hamburgo Nº 6, esquina con Berlín, en la colonia Juárez.

MARÍA LUISA HERNÁNDEZ RÍOS es Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Granada, y docente de la misma universidad en las materias sobre Patrimonio Artístico y Cultural. Pertenece a diferentes grupos de investigación de Patrimonio, Educación e Innovación docente. Actualmente participa en el Proyecto “El colectivo Hermanos Mayo: un caso de fotoperiodismo en la historia contemporánea de España y México” del Cenidiap-INBA. Ha sido Coordinadora académica del Máster en Gestión Cultural de la Universidad de Granada, la Universidad de Sevilla y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, realizando la gestión de prácticas de campo en instituciones culturales diversas, como el Patronato de la Alhambra y Generalife, la Casa Museo Federico García Lorca, el Museo de Bellas Artes de Granada, Teatros y Festivales de cine. Es autora de varias publicaciones sobre estos temas y ha participado en congresos nacionales e internacionales. También colabora con seminarios en la institución norteamericana SIT de Vermoont (EUA).

 

GUADALUPE TOLOSA estudió Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Desde 1976 hasta la fecha se ha desempeñado como investigadora en diversas instituciones: en la Dirección de Estudios Históricos del INAH dentro del Programa de Historia Oral; en el Archivo General de la Nación en la Galería de Archivos Incorporados; en el Fideicomiso Archivos Plutarco Elías Calles y Fernando Torreblanca; en la Dirección General de Bibliotecas de la SEP dentro de la Historia de las bibliotecas públicas en México (1910-1940) y, desde 1990, en el Cenidiap-INBA, centro de investigación en el que ha estudiado la obra del escultor Luis Ortiz Monasterio y en el que actualmente coordina el Proyecto “El colectivo Hermanos Mayo: un caso de fotoperiodismo en la historia contemporánea de España y México”, en la línea de investigación de Artistas plásticos y críticos de arte en el exilio español en México. Es autora de varias publicaciones sobre estos temas y ha participado en congresos nacionales e internacionales. 

 

 

 

 

 

Conferencia de la Dra. Idoia Murga en el AEM

La doctora Idoia Murga Castro, profesora de Historia del Arte Contemporáneo en la Universidad Complutense de Madrid, presentará en el Ateneo Español de México la conferencia Tras los pasos de Don Lindo de Almería: redes artísticas en el exilio mexicano.

Los esperamos el próximo 21 de agosto a las 19:00 hrs. en Hamburgo Nª 6, esquina con Berlín. Col. Juárez.

Idoia Murga Castro es profesora de Historia del Arte Contemporáneo en la Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad es profesora visitante en la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Doctora por la UCM, con Mención Doctor Europeo y Premio Extraordinario de Doctorado, está titulada en danza clásica por la Royal Academy of Dance y la Imperial Society of Teachers of Dancing. Realizó su tesis doctoral en el Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que completó con estancias de investigación en The Courtauld Institute of Art, Columbia University y el Centre André Chastel (INHA, CNRS-Paris IV Sorbonne). Ha trabajado en el ámbito de los museos y las exposiciones temporales en Fundación Mapfre, Musée d’Orsay y Peggy Guggenheim Collection. Es miembro del proyecto de I+D+iTras la República: redes y caminos de ida y vuelta en el arte español desde 1931 (ref. HAR2011-25864), del Grupo de Investigación Arte, arquitectura y comunicación en la ciudad contemporánea y del Seminario ComplutenseHistoria, Cultura y Memoria. Es autora de diversas publicaciones, entre las que destacan Escenografía de la danza en la Edad de Plata (1916-1936) (2009) yPintura en danza. Los artistas españoles y el ballet (1916-1962) (2012) y coeditora de Analogías en el arte, la literatura y el pensamiento del exilio español de 1939 (2010)

Todos los jueves UNED Senior en el Ateneo Español de México

Queridos amigos y asociados

Todos los jueves, a partir de las 10:00 de la mañana  –en dos horarios–,  elAteneo Español de México y la Universidad Nacional de Educación a Distancia, abren un aula para adultos mayores interesados en capitalizar su experiencia con nuevos conocimientos.

 

   En las próximas sesiones continuaremos con el curso Informática en la vida cotidiana.

“Margarita Nelken, crítica de arte en España y México”, conferencia del Dr. Miguel Cabañas

El Ateneo Español de México se complace en invitarlos a la conferenciaMargarita Nelken, crítica de arte en España y México, que dictará el doctor Miguel Cabañas Bravo, investigador científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Los esperamos el próximo 14 de agosto, miércoles, a las siete de la noche en Hamburgo Nº 6, esquina Berlín. Col. Juárez. 

Miguel Cabañas Bravo. Investigador Científico del CSIC y trabaja sobre arte contemporáneo. Sus últimas líneas de investigación se han centrado, principalmente, en las relaciones entre el arte y la política a lo largo del siglo XX. Licenciado y Doctor en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid (1987 y 1991), amplió sus estudios y carrera investigadora en el CSIC, la Universidad Nacional Autónoma de México y la New York University. Ha sido profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y de la Universidad Complutense Madrid y, desde 1998, es investigador del CSIC. Gran parte de su producción científica se ha dedicado a las políticas artísticas de los períodos republicano, bélico y franquista y al exilio de los artistas españoles; entramados sobre los que, en los últimos años, ha conducido como investigador principal varios proyectos: “Arte y exilio entre España e Iberoamérica (1939-1975)” (F. C., 2005-2007); “Arte y artistas españoles dentro y fuera de la dictadura franquista” (P.N. de I+D+i, 2009-2011) y “Tras la República: redes y caminos de ida y vuelta en el arte español desde 1931” (P.N. de I+D+i, 2012-2014).

Las perdurables ideas de Luis Buñuel.

Las perdurables ideas de Luis Buñuel

A dos décadas del fallecimiento del cineasta Luis Buñuel, y cuando se está hablando de abrir, en la que fue su casa en México, el Museo que lleva su nombre, nuestra colaboradora Raquel Tibol consideró oportuno enviar a Proceso esta entrevista. La realizó hace 60 años como uno de sus primeros trabajos en México, donde se naturalizó en 1961, y fue publicada el 29 de noviembre de 1953 en México en la cultura, suplemento del periódico Novedades. Lo abordó en los estudios cinematográficos donde filmaba La ilusión viaja en tranvía, y la conversación  —“cálida y sincera”—  tuvo lugar en la misma casa que ahora será museo, pero para la transcripción prefirió no interrumpir el discurso del cineasta.

Raquel Tibol.

El dicho “ojos que no ven corazón que no siente” pudo haber sido una de las fuentes de Luis Buñuel para su primera película El perro andaluz, de 1928. Ahí mostró un ojo humano forzado a mantenerse abierto por dos dedos enérgicos, mientras una navaja de afeitar hace un corte profundo en la retina. Este gesto equivalía a una declaración de principios. Sus creaciones equivaldrían a incisiones en la capacidad visual del espectador. No le interesaban las evocaciones, comentarios o premoniciones. No se ocupó del acontecer, sino del punto de vista. Relatar un acontecimiento sin modificar el punto de vista puede provocar sentimientos de alegría o tristeza pero no molestia. Exponer un hecho común con base en patrones diferentes a los habituales obliga al espectador a una revisión de sus ideas, sus emociones y conceptos.

El público como tal, como conjunto de individuos que observan pasivamente una acción, nació en la Grecia antigua con el fin, según se dice, de reunir a los ociosos para impedir que conspiraran contra la integridad del Estado y la moral ciudadana. Se aceptaba que toda representación debía provocar un proceso de desgaste emocional, de distracción intelectual y de olvido de la realidad inmediata. El cine, desde su nacimiento, adoptó casi sin excepción esta característica. Pero Buñuel comprendió ese lenguaje para contraponer despertadores a los somníferos, impresiones inquietantes a las sensaciones complacientes. Pertenecía al grupo de intelectuales y artistas europeos que, surgidos en el seno de la burguesía, estaban decididos a fustigar a su clase. Si la burguesía de la primera posguerra proclamaba que todo era comprensible, analizable y tomaba la lógica por un refugio seguro, estos artistas recurrieron a esa manera que llamaron superreal para vaciar en ella una militancia crítica antilírica y anticonvencional. A los “buenos sentimientos” que todo lo suavizan opusieron el hurgar incesante en las causas: las historias “verdaderas”, imágenes que alteraban equilibrio y certeza. No hacían recuento, como los realistas, el suyo era un doble juego de limpia y revaloración. La guardia de la burguesía empuñaba ese instrumento para llegar a ciertas fronteras de la moral.

Cuando después de diez años de ausencia de las pantallas europeas, Luis Buñuel regresó con su película Los olvidados, los críticos se apresuraron a clasificar la obra como surrealista. Analizaron secuencia tras secuencia para descubrir el rigor dentro de esa corriente. Pero en medio de revoluciones, guerras, expatriaciones e inactividad forzosa, lo que menos pudo producir Buñuel fue un encasillamiento estético. Para responder a la obcecación de la crítica me dijo:

—Yo ya no soy surrealista porque no pertenezco a ningún grupo. El cambio de vida y las necesidades han hecho que no me interese pertenecer a ningún grupo. La reacción surrealista correspondió a determinada realidad; ahora comprendo que no se puede enfrentar la realidad exclusivamente con el surrealismo. Pero aunque ya no pertenezco a grupo alguno, la educación, la disciplina surrealista está en mí. El surrealismo fracasó como revolución (una revolución no la pueden hacer 33 individuos), pero se entregó a la vida general. El surrealismo no es algo que hay que buscar, está ahí.

—La Academia nos acostumbró a pensar racionalmente, pero el hombre no es racional. Freud ha puesto al descubierto su condición irracional. La razón es un elemento de contacto social, una cláusula de convivencia, pero el subconsciente existe; por eso hoy podemos afirmar que el surrealismo era lo que faltaba para completar nuestra visión de la realidad, ya que ésta encierra un sentido terrible y extraordinario que hay que descubrir.

—No soy surrealista porque el surrealismo como escuela ha cumplido su cometido, ya ha dejado su huevo. Es una contribución al conocimiento humano y seguirá existiendo hasta el final del hombre, el surrealismo nació como fuerza de humor, se fundamentó en el humor como fuerza liberadora. Siendo el último elemento poético subversivo de la sociedad cultural, y por lo mismo, un producto de alta civilización, el humor forma parte de él, lo integra fatalmente. Pero no hay que confundir humor con ironía. La ironía es un elemento parcial, individual, aislado. La ironía es decorativa, puede acentuar. Yo estoy contra la ironía. El humor es tremendo, violento y liberador.  Es un escape para producir sensaciones subversivas y desagradables a través de la risa. Lo otro es la broma de bon vivant. Rabelais es burla, gracioso, pero no es humor. Los primeros humoristas Swift y el Marqués de Sade. Humor profundo y auténtico se ha hecho muy poco porque casi siempre es inconveniente y feroz. Yo le reconozco una importancia capital. La ironía no tiene alcance, mientras que el humor es fundamental.

—En el cine encontramos humor en el género cómico de la primera época, en dos o tres películas policiales y en bastantes películas de Chaplin, por ejemplo en La quimera del oro, El gran dictador, Monsieur Verdoux. Jamás en Luces de la ciudad, completamente sentimental; tampoco en Candilejas, detestable, conformista, sentimental. Se acepta por el mito de Chaplin. El discurso de M. Verdoux ante el jurado tiene humor, es un humor antibélico que pica muy hondo.

—Lo sentimental es contrario del humor. Lo sentimental es conformista, agrada al hábito emocional de la gente. Todo el público entra por lo sentimental. El surrealismo, en cambio, es mezcla de ternura y crueldad, y en esa mezcla justamente reside su calidad. La ternura en contraposición o apoyando la crueldad. Es una ternura que el público no agradece porque la espera más oficial. Yo le doy enorme alcance a la ternura. Ternura por ambivalencia, por oposición a la crueldad. La ternura como efusión humana. El sentimiento en cuanto emoción es valioso, muy distinto por cierto a la expresión lloricona aunque no debemos olvidar que hay lágrimas subversivas.

—La cosa poética es lo que me interesa, es un manto que se extiende sobre todo. No puede haber poesía sin humor.

—Mi línea estética no es tal, sólo reconozco una línea moral. La estética me viene floja. Renuncio a lo estético o a lo bonito. Persigo una finalidad moral;  pero esa moral no es la consuetudinaria. El buen o mal gusto me da igual. Por instinto me acerco más al mal gusto, que es de por sí antiartístico. El mal gusto me atrae, como me atrae la pugna entre dos seres humanos, sus deseos, sus odios, sus amores, la reacción ante la sociedad que los rodea, su bueno, su malo, su patria, su familia. De ahí que la transposición de la vida razonable me resulte incompleta. No me interesa la trasposición italiana o francesa. Mi realismo no tiene nada que ver con el neorrealismo italiano. Nada más lejos de él que Los olvidados. Mi cine no es didáctico. Quizás sea triste reconocerlo, pero es así. Yo no puedo ser nada mas que lo que soy.

—Si bien mi primera película fue El perro andaluz, puedo decir que me lancé con La edad de oro (1930). En ella puse todo lo que me interesaba en aquella época. Desde entonces trato de expresar mi disconformidad con la sociedad actual. Lo que busco es dejar a la gente completamente intranquila, demostrarle lo falso de su actual seguridad. Lo ideal para mí sería provocar una desconfianza absoluta en el público respecto de sus sentimientos, su economía y sus relaciones fundamentales. Por eso no le puedo dar ninguna importancia a la opinión de la gente, porque me opongo al conformismo, a la certeza de su seguridad y su serenidad, certeza que niega toda rebelión.

—Afortunada o desgraciadamente no platico en mis películas; expongo. En Los olvidados introduje el azar objetivo. Como tuve que abstenerme de hacer algunas cosas que me había propuesto como una mayor intervención de elementos imaginativos y extraños. Así, por ejemplo, cuando el niño tira los frijoles por el suelo, en lugar de la olla aparece muy fugazmente un sombrero de copa. También en el instante en que Jaibo mata al joven trabajador, en la panorámica debía verse súbitamente una orquesta de 100 músicos tocando arrebatadamente. Por cierto que estos ensayos de contrastes, que agrego como elementos irracionales intercalados de manera inseparable de la vida, pueden fallar. Estos experimentos los hice de manera franca en mis tres primeras películas. El perro andaluz, La edad de oro y Tierra sin pan.

“Fuera de Subida al cielo, todo lo que realicé en México lo hubiera podido hacer en cualquier otra parte. Pero debo reconocer que la realidad mexicana me atrae mucho, sobre todo la gran personalidad del pueblo dentro de su enorme pobreza. Esa personalidad despierta mi ternura. No puedo decir lo mismo del tan mentado arte popular mexicano. Me he servido de él y lo he utilizado cuando lo necesité; pero el arte popular no me atrae en ningún país. No me ha hecho falta cultura tradicional, aunque reconozco que tengo una gran atracción, una gran ternura por el pueblo”.

“Desde un punto de vista cinematográfico no le doy importancia a la música, considero que sirve para rellenar escenas pobres en lo espiritual, o para apoyar escenas de amor. La música es un elemento cinematográfico deficiente, aunque en ocasiones pueda ser eficaz y aún indispensable. Los ruidos, por el contrario, los considero importantísimos, como también es importante la palabra subordinada a la imagen. La palabra sirve para abreviar o sintetizar el metraje cinematográfico, sin desconocer jamás que en todo cuanto se pueda expresar claramente en imágenes nada debe haber de lenguaje. Lo primero es la película, el todo expresivo de la película, donde cada elemento ayuda a destacar determinados aspectos e esa expresión ante la cual el público reaccionará con repugnancia o agrado”.

No soy reacio a la evolución técnica, al contrario, quisiera disponer de los más modernos, quisiera disponer de los más modernos elementos para realizar efectos insospechados.

Proceso Nº 1917. 28 de julio de 2013.


 

 

 

 

 

Exposición Homenaje al Embajador don Gilberto Bosques.

Apreciables socios y amigos:

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), el Centro de Estudios de Migraciones y Exilios (CEME), de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y el Ateneo Español de México, A.C. nos invitan al acto inaugural de la Exposición Homenaje al Embajador don Gilberto Bosques.Los esperamos en las instalaciones de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, sita en  Avenida Universidad. N° 1449. Col. Florida. Pueblo de Axotla, delegación Álvaro Obregón.

Fecha: 30 de julio de 2013 a las 11:00 a.m.

Entrada libre.

Víctor Hugo y Tomás Segovia. Historia de una traducción.

Víctor Hugo y Tomás Segovia
HISTORIA DE UNA TRADUCCIÓN
José María Espinasa

La traducción de poesía fue una de las pasiones más perseverantes de Tomás Segovia, el escritor hispanomexicano que estableció un diálogo creativo permanente con varios géneros y entre varias literaturas. El poeta y ensayista José María Espinasa comenta la aparición de “Dios”, de Víctor Hugo, en la versión que Tomás Segovia trabajó en sus últimos años, y que ha editado recientemente la Universidad de Nuevo León.

Quien se tome el trabajo, nada fácil de reunir la bibliografía completa de las traducciones de Tomás Segovia se encontrará con un universo asombroso, resultado de una constancia titánica que sólo se puede entender cuando en “El tiempo en los brazos”, volumen I, leemos frases como ésta: “en nueve días traduje todas Las Rosas de Rilke”. Y cuando se observa el resultado —la edición de los Poemas franceses del autor de las “Elegías de Duino” por Pre- Textos — uno se da cuenta de que a la enorme capacidad de trabajo convergía una gran capacidad de sintonía con el autor o la obra traducida, y con su sentido literario en español. Tenemos la suerte, además, de que “Las Rosas” de Rilke también las tradujo Eduardo Lizalde y podemos hacer un ejercicio de comparación entre dos notables versiones.

Al igual que en sus cursos o en sus ensayos sobre el tema, Segovia lo primero que se planteaba era qué significaba esa obra, ese poema, en el idioma original, y qué significaba esa cuestión para el español. Por ejemplo —y se lo escuché decir varias veces— al traducir a autores que no le entusiasmaban como Breton, o a figuras menores —Gautier no es Nerval, evidentemente— señalaba la necesidad de hacer palpable en español la musicalidad del francés a la vez que transmitir el contexto, la condición de la época o momento de la historia. Que al leer a Gautier en español sintiéramos (o pudiéramos decir) como Baudelaire, que ése era el gran artista, o a la manera de “Eliot il miglior fabbro”. El dilema de la lengua de partida y su tránsito a la de llegada era un abismo que había que afrontar.

En muchas pláticas de sobremesa, conferencias y conversaciones a propósito de la traducción de poesía, Segovia se reía de esas asociaciones de traductores que imponían un tabulador: diez centavos de dólar por palabra, y que terminaban por pagarte por traducir un libro de haikús —tarea harto difícil— algo así como cincuenta dólares. Y acababa siempre concluyendo que traducir poesía, como escribirla, es un trabajo que se sustrae al comercio. Y que se termina haciéndolo por puro gusto.

Eso: gusto, fue lo que le brilló al poeta en los ojos cuando unos cuatro años antes de su muerte, y al impulso de alguna de sus recurrentes reflexiones sobre el romanticismo, Minerva Margarita Villareal lo impulsaba a traducir “Dios”, de Víctor Hugo con un irresistible “yo te lo publico”. Ese yo tan imperativo no correspondía a exactamente a ella sino a la Universidad Autónoma de Nuevo León y a ese yo colectivo que es La Capilla Alfonsina de la UNAL y su colección El Oro de los Tigres, colección que le había llamado la atención a Segovia desde que conoció sus primeras series.

Tomás Segovia traducía poesía por gusto pero le gustaba que sus traducciones se publicaran. Por eso la segunda parte de la frase resultaba muy importante: te lo publico. Y, además, la traducción tenía su historia. Segovia nos contó, a ella y a mí, y a muchos otros, pues lo contaba a la menor provocación, que cuando salió de España con su familia en 1939, primero a Francia, luego a Marruecos (Casablanca), el libro que le había marcado, a los doce o trece años había sido “Dios”, de Víctor Hugo.

Ya en México se había aventurado a traducir el difícil metro francés de Hugo en unos alejandrinos castellanos admirables. Y, aunque no era del todo cierto, presumía de recordar con su memoria prodigiosa la traducción que había hecho, misma que al llamar la atención de Raimundo Lida, lo había llevado como becario a El Colegio de México, de Alfonso Reyes, Cosío Villegas, Cernuda, Gaos, Alatorre, etcétera.

Lo que no sabía Segovia es que el libro completo de Víctor Hugo, no la edición que entonces había manejado, misma que después pudo ver precisamente en el Fondo de la Capilla Alfonsina, era mucho más extenso de lo que pensaba. Eso, sin embargo, no lo arredró y en los últimos años de su vida trabajó con entusiasmo en la traducción que hoy se publica.

Con el tiempo, estoy seguro, descubriremos sus valores filológicos y literarios; pero hoy me interesa hablar más de su carácter simbólico en el contexto de la obra del propio Segovia. Que fuera a la vez inicio y colofón de su vocación literaria da al libro una condición de cierre tan preciso que parece imaginada por el demiurgo. Yo no soy religioso pero puedo decir emocionado que Segovia tradujo este libro preparándose para reunirse con Dios. En las últimas páginas de “El tiempo en los brazos” aún inéditas, Segovia consigna haber terminado la traducción y sentirse liberado.

Un primer impulso me llevaría a decir de inmediato que Segovia tampoco era religioso. Pero desde su muerte hace un año y medio, que he releído los dos extensos volúmenes de sus diarios de trabajo, y muchos de sus ensayos y poemas, ya no estaría tan seguro. La preocupación de lo sagrado está siempre en su reflexión y la de la iluminación de su poesía. Pero incluso el problema de Dios como dilema religioso también lo está. Lo que ocurre es que se trata de un asunto claramente romántico, su tema nuclear. Y si bien el romanticismo tiene un aspecto escéptico también lo es que su desconfianza ante el mundo termina transformada en fe. Y la fe es un sentimiento que se basta a sí mismo, que no exige su comprobación. O, todavía mejor, que se comprueba al ser experimentada, sentida, vivida interiormente y no verificable externamente.

Una de las razones por las que Segovia admiraba tanto el romanticismo fue por el papel que asignaba a la poesía, al arte y a la creación en general. Y probablemente en ningún otro escritor romántico es tan evidente ese papel como en Víctor Hugo. Sus libros no sólo fueron la conciencia de su tiempo, en cierta manera lo siguen siendo de la nuestra. La expresión “conciencia de su tiempo” no lo quiere volver una antigualla, asunto de profesores o museógrafos. Y la traducción de Segovia, por esa búsqueda de significar en español hoy, lo vuelve actual. Víctor Hugo reescribe “Dios” en español a través del autor de “Anagnórisis”. Es el intervalo entre las voces a lo que llamamos cultura o, en otro nivel, humanidad.

Segovia traducía de oído. ¿Qué quiero decir con esto? Que se metía en el ritmo interno del poema; el primer paso era impregnarse de su ritmo, de su léxico, de su sintaxis de sus elementos fechados, del tiempo reflejado en sus versos. Una manera de comprender previa a la comprensión como tal. Escuchaba lo que el texto que tenía que decirnos y ponía en juego todos los recursos del idioma a su alcance para serle fiel. En sus ensayos la preocupación por diferenciar e incluso oponer lo fiel a lo literal es una de las grandes enseñanzas de los traductores. Y en el caso de la poesía esa fidelidad es una condición del ser. Por eso señalaba una y otra vez la trampa implícita en la frase que señala que la poesía no se puede traducir, tomada literalmente, para agregar que si se tomaba a la realidad como testigo fiel se mostraba que la poesía no sólo se puede traducir sino que en cierta forma se traduce siempre.

Esa conciencia de traductibilidad le viene, creo, de su vida con las lenguas. No me refiero sólo al hecho de que fuera un conocedor de los vericuetos de la lingüística y la semiología (tradujo a muchos de los grandes autores de esa disciplina con tino, y los discutió también con fuerza y rigor) sino al que de niño convivieran en él el francés y el español, convivencia que se vivió con el tiempo metáfora del exilio: como tantos otros exiliados españoles se volvió escritor para señalar que de su lengua no podrían exiliarlo. Después el inglés, el italiano, y lo recuerdo asistiendo a unas clases de alemán que sin embargo no tuvo la disciplina de proseguir.

También los acentos: el español de México, el de Madrid, el de Culiacán, el de Montevideo, etcétera. Si por rastreador entendemos a quien sigue el rastro, tal como él lo entiende en su libro final Rastreos y otros poemas, diríamos que Segovia también fue un oidor. Tal vez algunos recuerden que es palabra se usaba en la época de la Colonia para describir a un importante cargo jurídico que testificaba nada más y nada menos que la verdad. De allí también viene el término “audiencia” para desinar al lugar donde se rinden testimonios y declaraciones.

Más allá de los usos y malusos de los términos es evidente que en ellos se trasluce que la verdad no se ve sino que se oye, sobre todo se escucha. No para verificarla sino porque ella, la verdad, está hecha de escucha. Al empaparse, término más sensorial que sonoro, de la cadencia del texto, Segovia entraba como traductor, en algo que también le pasaba como escritor en sus poemas largos, en una especie de trance rítmico. La expresión popular “le salían de carrerilla” describe bien lo que ocurría. Creo, por ejemplo, que eso le ocurrió con Shakespeare en “Hamlet” y que le ocurrió de manera todavía más subrayada con “Dios” de Hugo.

Tomemos ahora en cuenta otro elemento. Tomás se ganó la vida la mayor parte del tiempo como traductor. Para el Fondo de Cultura Económica, para Siglo XXI, para Joaquín Mortiz, para Pre-Textos, Galaxia Gutenberg o Anagrama. Su prestigio para medírsele a textos difíciles ―como los “Escritos” de Lacan― trajo incluso agrias polémicas y no pocos sinsabores para el poeta. Pero una de las razones que tuvo para traducir fue que la oficina se lleva a cuestas, el texto original y la máquina de escribir bastan. Uno podría decir que también en el trabajo de profesor se lleva el aula a cuestas y ésta está donde está el profesor, pero es una frase con un nivel metafórico más pronunciado. El traductor en cambio es un personaje paralelo del nómada, la figura emblemática de la poética de Segovia: el que lleva la casa, o la patria a cuestas.

Hacer correr paralelamente las líneas del exilio, el nomadismo y la traducción resulta de una gran riqueza. El exiliado, a diferencia del conquistador, no utiliza la lengua como un arma, sino como un don. Grecia, derrotada militarmente por Roma, la conquista con la lengua, el arte y la cultura. O mejor dicho: la seduce. El niño que percibe, siente en el sentido más inmediato, el gesto de alegría que hace esa mujer a la que llama mamá, sabe para siempre que el lenguaje es seducción. Décadas después dirá “te quiero” con la misma intención. Y el exiliado sabe que su única esperanza es seducir. El nómada busca lugares en los que ese “te quiero”. Y el exiliado sabe que su única esperanza es seducir. El nómada busca lugares en los que ese “te quiero” suene nuevo, siempre primero y nunca por última vez. El que traduce sabe que cambiar de lugar es también cambiar de lengua: te quiero, I love, je t´aime, Ich liebe Dich!, etcétera. Querer no es, para el exiliado, el nómada o el traductor, una cuestión de sintaxis sino de geografía. Ése es el sentido del habla en los románticos. Si el antropólogo piensa que el hombre es un animal que habla, el poeta lo corrige y le dice: el hombre es un animal al que le hablan y escucha.

Hace unos cuatro años, para la primera aparición de El Oro de los Tigres, hablé de la importancia de traducir y publicar poesía. El aspecto generoso del gesto es importante pues nos distancia de pretensiones individuales, protagonismos o ambiciones inmediatas. Víctor Hugo no necesita que lo promuevan, tampoco Tomás Segovia, pero publicar “Dios” de Víctor Hugo en traducción de Tomás Segovia y en edición bilingüe es un verdadero acontecimiento. Ya dije antes que funciona de broche de oro a la trayectoria como traductor de uno de los poetas contemporáneos más importantes de la lengua española.

Como digo, este regalo a los lectores de poesía habrá que saborearlo durante largo tiempo y sacarle el mayor jugo posible. Uno de los que me parece más inmediato es la posibilidad de regresar al verso alejandrino, éste que Darío y los suyos parecían haber agotado con su genio. En los últimos cien años, todos recordamos grandes poemas en endecasílabos o en versículos o en verso libre, décimas o liras, sextinas y sonetos, pero ¿en verso alejandrino? Creo que son pocos los ejemplos de gran poesía. Cuando Segovia habla de ser fiel al sentido del texto original en la traducción no propone una dicotomía tipo forma y contenido, pues sabe que el sentido está en ambas partes o, mejor dicho, en el todo que forman y ―precisamente― no en alguna de sus partes.

El alejandrino verso de catorce sílabas, es ―nos decía Tomás en sus cursos de métrica― el verso más extenso del español, y hay quien discute si no es en realidad dos de siete o nueve de cinco. Y agregaba: Gilberto Owen ha intentado versos con un mayor de sílabas y casi lo consigue. Para muchos de nosotros el alejandrino viene a la memoria, incluso si no sabemos que así se llama con “La sonatina” de Darío: “La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa?”, prodigio rítmico. En otro poema, más denso y profundo, Darío señala su filiación: “Con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo”. Es una lástima que Segovia no hubiera alcanzado a escribir un prólogo para su traducción de “Dios”, pues seguramente, como hizo con Hamlet, nos habría señalado su búsqueda y su intención rítmica y en pocas líneas sintetizando una concepción del verso.

He de confesar que mi oído de lector de poesía es reacio al alejandrino, me suena grandilocuente. Y sin embargo al leer esta versión de “Dios” nos atrapa la naturalidad del verso: ya no tiene ―cierto― ese afán cantarín del modernismo sino la sencillez o verosimilitud del verso. Hay que recordar que si bien ese verso es de origen francés y llega a nosotros con el menester de clerecía su gran influencia en la literatura modernista se da sobre todo reflejado en el metro italiano. No los voy a aburrir con historia literaria. Sólo señalar la importancia que puede tener la aparición de este libro.

Creo, por ejemplo, que habría hecho las delicias de Alfonso Reyes, figura nuclear de nuestra literatura y desde luego de La Capilla Alfonsina, que lo publica. Que se edite bajo su manto protector es una reconciliación más allá de la vida biológica en la conversación de la poesía que tanto celebró Quevedo. Reyes y Segovia, el gran maestro y la joven promesa de los años cincuenta no tuvieron una relación fácil. Aquí están juntos en lo que les gustaba más a ambos: la literatura.

Revista de la Universidad de México. Nª 213. Julio de 2013.

 

 

Convocatoria en Derechos Humanos y Cultura de Paz.

Con el propósito de promover los Derechos Humanos y la Cultura de Paz en la sociedad, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), en el marco de su 20 aniversario,  y con la colaboración de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), en su 25 aniversario, lanza la presente

CONVOCATORIA

A instituciones públicas y privadas, fundaciones, universidades, colegios profesionales, organizaciones de la sociedad civil y público en general, a postular a personas u organizaciones que se estimen merecedoras del “Premio Iberoamericano en Derechos Humanos y Cultura de Paz”, conforme a las siguientes bases:

BASES

Primera: Ser persona física u organización originaria de cualquier país iberoamericano y haberse destacado por sus iniciativas, acciones y logros en la construcción de una cultura de respeto a los Derechos Humanos y la Paz, en los ámbitos social, cultural, educativo o político en cualquier parte del mundo.

Segunda: Tener aportaciones en iniciativas, acciones sociales, obra publicada y reconocimientos recibidos, así como contar con trayectoria sobresaliente y documentada en la solución de conflictos sociales, políticos, religiosos y en la defensa de derechos humanos.

Tercera: Ser reconocido/a, como un referente en la materia y/o como impulsor/a de nuevas iniciativas en el campo de los derechos humanos y la cultura de paz.

Cuarta: El “Premio Iberoamericano en Derechos Humanos y Cultura de Paz” se otorgará en una sola categoría, a personas físicas, organizaciones civiles, instituciones públicas o académicas y organismos internacionales.

Sobre la participación:

Quinta: Para hacer las postulaciones, se deberá hacer llegar la siguiente documentación en español a la CDHDF vía correo certificado, correo electrónico, mensajería o personalmente:

  1. Carta de postulación que contenga una exposición de motivos (máximo tres cuartillas, en letra tipo Arial, tamaño 12, interlineado 1.5);
  2. Curriculum Vitae actualizado en caso de que la postulación sea de una persona física, o bien trayectoria institucional en caso de postular a una organización o institución. El curriculum vitae deberá incluir los datos de contacto completos, como son: número telefónico con clave del país, correo electrónico, domicilio con código postal, entre otros.
  3. Copia o duplicado de los materiales bibliográficos, audiovisuales, gráficos, o cualquier otro elemento adicional que fortalezca la candidatura y acredite los motivos por los cuales se considera que la persona u organización merece dicho reconocimiento.

Sexta: Las postulaciones comenzarán a recibirse a partir de la publicación de esta convocatoria, y hasta el 22 de julio de 2013, a las 18:00 horas, tiempo de México.

Septima: Sólo serán consideradas las postulaciones cuya documentación se entregue completa conforme a lo establecido en la Base Sexta. Quedan excluidas las autopostulaciones. Los envíos por correo certificado y mensajería deben remitirse a la siguiente dirección: Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (con atención a la Dirección General de Educación por los Derechos Humanos), Av. Universidad 1449, col. Florida, pueblo de Axotla, delegación Álvaro Obregón, 01030, México, Distrito Federal. En el caso de los envíos por correo postal, se tomarán en cuenta aquellos cuyo sello postal esté fechado durante el período de vigencia de esta convocatoria. Las postulaciones vía correo electrónico deberán hacerse llegar a las siguientes direcciones: educación@cdhdf.org.mx y

premioiberoamericano@cdhdf.org.mx

Las candidaturas que no cumplan los requisitos anteriores, no serán admitidas y la documentación no será devuelta.

Octava: Los casos no previstos en la presente convocatoria serán resueltos por el Comité organizador.

Sobre el jurado.

Décima: El Jurado estará integrado por cinco personalidades de reconocida trayectoria y prestigio en el ámbito de los Derechos Humanos y Cultura de Paz, cuyos nombres serán dados a conocer junto con el fallo que emitan.

Decimoprimera: El Jurado valorará el impacto social y la repercusión del trabajo realizado, la obra publicada, los reconocimientos nacionales y/o internacionales recibidos, así como las acciones concretas impulsadas a favor de la vigencia de los derechos humanos y la construcción de una cultura de paz.

Decimosegunda: El resultado se publicará el día 27 de agosto de 2013, en las páginas de Internet de la CDHDF, de la AECID, y de la CCEMX: http://www.cdhdf.org.mx, http://www.aecid.org y www.ccemx.org , respectivamente.

Entrega del reconocimiento.

Decimotercera: El Premio Iberoamericano en Derechos Humanos y Cultura de Paz será entregado el día 19 de septiembre, en la ceremonia de clausura del Coloquio Internacional “Construcción de una cultura de paz: diálogos y experiencias (De la relaciones en conflicto hacia una convivencia pacífica centrada en los derechos humanos), que se llevará a cabo en la Ciudad de México los días 18 y 19 de septiembre del presente año. El premio consistirá en un Diploma y una escultura creada por un artista plástico de reconocido prestigio.

Decimocuarta: La CDHDF se hará cargo del traslado y estancia en la ciudad de México de la persona ganadora; o en caso de resultar premiada una organización o institución, la persona que sea designada por la misma para recibir el premio.

Para mayor información comunicarse a la Dirección General de Educación por los Derechos Humanos de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito federal, ubicada en avenida Universidad 1449. Col. Florida, pueblo de Axotla, delegación Álvaro Obregón, México, D.F. Teléfono (00 52 55) 56295600 ext. 1818

Correo electrónico ivonne.ortuno@cdhdf.org.mx y ximenitzi@gmail.com

Las bases también se pueden consultar en http://www.cdhdf.org.mx y http://www.aecid.org

Los datos personales no podrán ser difundidos en atención a la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Distrito Federal y a la Ley de Protección de Datos Personales para el Distrito Federal.

José Luis Díaz Gómez, socio del AEM, electo por la Academia Mexicana de la Lengua como miembro de número.

 En la sesión plenaria del jueves 13 de junio de 2013, la Academia Mexicana de la Lengua eligió, por unanimidad, miembro de número a don José Luis Díaz Gómez para ser el séptimo ocupante de la silla VI.  La candidatura de nuestro asociado fue propuesta por Vicente Quirarte, Julieta Fierro y Concepción Company.

    El primero que ocupó dicha silla fue don Juan Bautista Ormaechea y Ernáiz, a quien le siguieron don Francisco de Paula y Troncoso, don Manuel Romero de Terreros, don Edmundo O´Gorman, don Enrique Cárdenas de la Peña y don Miguel Capistrán, fallecido el 25 de septiembre de 2012.

    De acuerdo con la ficha curricular que publicó en su portal electrónico la Academia Mexicana de la Lengua, José Luis Díaz Gómez tiene una trayectoria profesional que lo hace digno de la elección.

José Luis Díaz Gómez nació en la ciudad de México en 1943. Se ha dedicado a la psicobiología y la neurociencia cognitiva, es decir, al estudio de las bases biológicas y cerebrales de la mente y el comportamiento. Sus estudios han inlcuido la interdisciplinariedad: la neuroquímica, la psicofarmacología, la etnofarmacología, la etología, el problema mente-cuerpo, la naturaleza de la conciencia, las emociones complejas y la epistemología.

    Díaz Gómez ha escrito alrededor de 170 artículos de investigación, revisión y divulgación entre los que se encuentran Psicobiología y conducta. Rutas de una indagación (1989), La mente y el comportamiento animal (1994), El ábaco, la lira y la rosa. Las regiones del conocimiento (1997), La conciencia viviente (2007) y Siembra y Memoria. Muerte y evocación de un médico republicano (2011), los cinco editados por el Fondo de Cultura Económica. Publicó también El revuelo de la serpiente (Herder, 2006) sobre el simbolismo del mito de Quetzalcóatl, el cual acaba de ser publicado en inglés por la editorial Antares de Toronto.

    Se graduó de médico cirujano en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1967 con una tesis dirigida por el neuroanatomista y psiquiatra Dionisio Nieto, del grupo de exiliados de la Guerra Civil Española, quien fue su principal maestro. En esta misma universidad y año se inició como investigador de tiempo completo donde continúa.

    A principios de los años setenta amplió su entrenamiento como investigador asociado en los Laboratorios de Investigación Psiquiátrica de la Universidad de Harvard y del Hospital General de Massachusetts en Boston, E.U.A con la dirección de Seymour S. Kety. En la UNAM ha sido investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas (1967-1993) y del Centro de Neurobiología, campus Juriquilla, en Querétaro (1993-2003).

    Ha ejercido como investigador asociado de las Unidades de Neurociencias en el Instituto Nacional de Neurología (1968-1985) y en el Instituto Nacional de Psiquiatría (1985-1993), así como profesor visitante del Programa de Ciencia Cognitiva de la Universidad de Arizona (1995-96) y de las Facultades de Psicología y Filosofía de la Universidad de Santiago de Compostela (1999, 2008, 2010 y 2011).

    Desde 2004 es investigador titular C de tiempo completo en el Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina de la Facultad de Medicina de la UNAM, y tutor en los posgrados de Neurobiología (Instituto de Neurobiología, UNAM) y de Filosofía de la Ciencia Cognitiva (Instituto de Investigaciones Filosóficas, UNAM).

Existen en el mundo 16 millones de refugiados. 20 de junio: Día Mundial de los Refugiados.

EXISTEN EN EL MUNDO 16 MILLONES DE REFUGIADOS

• Hoy se vive una dualidad. Por un lado, en el ámbito internacional rigen los derechos establecidos en la Convención del Estatuto de los Refugiados, que muchos estados acatan; por otro, se enfrenta la afluencia masiva de personas que trastoca la vida de las naciones receptoras, advirtió Ricardo Méndez Silva, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

• Este 20 de junio se conmemora el Día Mundial de los Refugiados

En el mundo existen 16 millones de refugiados que han salido de sus países perseguidos por su nacionalidad, religión, por pertenecer a un grupo social determinado o por sus opiniones políticas, entre otros motivos. En cerca de 120 naciones reciben protección y asistencia del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Actualmente se enfrenta una emergencia humanitaria en Siria, pues se estima que existen alrededor de un millón 600 mil personas asiladas -cerca de la mitad son mujeres y niños-, que se vieron forzadas a abandonar sus hogares y huir a territorios vecinos por la guerra civil.

Vivimos una dualidad. Por un lado, en el ámbito internacional rigen los derechos establecidos en la Convención del Estatuto de los Refugiados, una regulación virtuosa que muchos estados acatan; pero por otro, se enfrenta la afluencia masiva de personas que trastoca la vida de las naciones receptoras, advirtió Ricardo Méndez Silva, del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la UNAM.

El régimen es amplio, no se circunscribe a delitos políticos o conexos. Establece el principio de no regreso en las fronteras: si una persona huye de su país por temores fundados de persecución, no debe ser rechazado en los límites del territorio donde busca ser admitido, explicó.

Es un principio fundamental del derecho internacional y, a la vez, el que más se desconoce y viola. Estas faltas deben ser erradicadas en bien del espíritu de cooperación entre las naciones, indicó en ocasión del Día Mundial de los Refugiados, que se conmemora este 20 de junio.

Grecia rechaza a los ciudadanos sirios que cruzan el Mar Mediterráneo para encontrar asilo. En el intento han fallecido cientos que no alcanzaron las costas, al punto que han tenido que improvisar un cementerio para enterrar a los muertos que arroja el mar, comentó.

El investigador recordó que en abril de 2011, recién iniciada la guerra civil en Siria, la cifra de asilados era de miles; en dos años suman más de un millón 600 mil. En cuanto a los desplazados internos, hasta ahora suman más de cuatro millones.

Huyen en medio del espanto, del asesinato de sus seres queridos; muchos de ellos lastimados físicamente y traumatizados. Las mujeres sufren abusos sexuales y los enfermos que padecen cáncer o diabetes, no son atendidos en el exilio.

Lo más grave, enfatizó, es el arribo de infantes solos a Irak, Jordania, Líbano, Turquía o Egipto. Se perdieron en la travesía, sus padres fueron asesinados o no salieron del territorio en conflicto. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) alerta de una generación perdida de niños y adolescentes.

Régimen internacional

El especialista en derechos humanos, explicó que se considera refugiado a toda persona que, en virtud de fundados temores de persecución por razones de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentra fuera de su país o no puede regresar a él.

En 1950, surgió la figura del ACNUR; un año después, fue suscrita la Convención del Estatuto de los Refugiados, marco normativo para atender a los asilados, recordó.

El régimen se contempló pasajero, para atender a los millones de personas que, después de la Segunda Guerra Mundial, quedaron dispersas en Europa. Distintos conflictos en el orbe obligaron a la extensión de la regulación y del Alto Comisionado, enfatizó el experto.

Tiene su sede en Ginebra y cuenta con un presupuesto aprobado por las Naciones Unidas para su funcionamiento. Para enfrentar las emergencias, debe buscar donaciones.

El Alto Comisionado se encarga de las emergencias, asistir a las poblaciones refugiadas, de negociar con los estados de origen y con los de destino, gestionar la reunificación familiar, buscarles reasentamiento en otros territorios y pugnar por el retorno a los lugares de donde son oriundos, en condiciones de seguridad.

Para asistir a los desplazados, es indispensable la colaboración de las instancias y agencias de Naciones Unidas, de organizaciones no gubernamentales internacionales y locales, de empresas y de voluntarios, expuso.

Actualmente, también atiende a los desplazados internos, desarraigados en sus propios países, víctimas de la violencia y persecución sin protección alguna.

Países de asilo

Respecto a las naciones que dan asilo a los refugiados sirios, el especialista señaló que enfrentan problemas económicos para atender, además de las necesidades de su población, las de miles de desterrados que, en la mayoría de los casos, llegan sin recursos o pertenencias.

De acuerdo a los registros del ACNUR, Líbano atiende a 511 mil; Jordania a 472 mil; Turquía, 376 mil; Irak, 155 mil; Egipto, 77 mil; África del Norte, 11 mil, y la Unión Europea, cerca de 20 mil desplazados, asilados principalmente en Alemania y Suecia.

Méndez Silva recalcó que la instancia de Naciones Unidas tiene posibilidades limitadas para enfrentar la crisis humanitaria. Por esta razón, el organismo solicitó a la comunidad internacional cinco mil 200 millones de dólares para atender a los refugiados y los estragos que afectan a la nación árabe.

Además de resolver la situación de los desterrados, los recursos se canalizarán a los desplazados internos, prisioneros dentro de su propio país, víctimas de la represión y del colapso económico.

Este año, en la conmemoración del Día Mundial de los Refugiados, la ONU solicita dedicar un minuto para reflexionar acerca de los dilemas que tienen que enfrentar los desterrados al huir para salvar sus vidas. “En realidad, todos los días deberían dedicarse de alguna manera a los millones de asilados en el mundo e involucrarnos en la solución de sus problemas”, concluyó.

http://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2013_372.html

Convocatoria Premio Internacional Eulalio Ferrer 2013

La Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Nacional Autónoma de México a través de su Coordinación de Humanidades, la Universidad de Cantabria, la Universidad de Guanajuato y la Fundación Cervantina de México, A.C.

Convocan el “Premio Internacional Eulalio Ferrer 2013″

Para distinguir a personalidades destacadas que hayan sobresalido por sus aportes para conocer, comprender y potenciar aquellos aspectos que definen al ser humano; ser que se conforma de cuerpo, mente, espíritu, emoción, sentimiento y creatividad; ser que en su mejor expresión es empático y solidario, que se encuentra a sí mismo en lo que entrega y recibe de sus semejantes, se establece este Premio bajo las siguientes:

BASES

  1. I. CANDIDATURAS

1.- Podrán ser presentadas por cualquier universidad, institución de carácter cultural o educativa u organización no gubernamental acreditada por sus cátedras, por sus investigaciones, por su plantilla docente o por sus actividades realizadas a lo largo de un mínimo de 15 años de existencia y un historial de trascendencia en el ámbito humanístico, literario o de las ciencias sociales.

  • II. PERFIL DEL PREMIADO

1.- Ser una personalidad conocida y reconocida en su campo de actividad; preferentemente de habla hispana, y que cumpla de una manera relevante con todas o con la mayoría de las características que se presentan a continuación:

a) Humanista

Conocedor y defensor de la naturaleza humana a partir de una rica experiencia de vida.

b) Buen líder

Defensor de movimientos en beneficio de los grupos a los que pertenece, reconocido por su generosidad y creatividad.

c) Aportación al lenguaje, a las humanidades y/o las ciencias sociales

Poseedor de amplia cultura y destacado por sus aportaciones al estudio y desarrollo práctico de las humanidades y/o ciencias sociales.

Poseedor de conocimiento y dominio de la lengua española.

d) Integrador

Generador de visión que integra tanto lo que han aportado otras personas como los campos de acción en los que se ha desarrollado desde la perspectiva teórico-práctica.

2.- No haber sido distinguido con el “Premio Internacional Menéndez Pelayo”.

  • III. RECEPCIÓN DE PROPUESTAS

1.- El formato de presentación de candidaturas puede ser encontrado en www.uam.es/premioeulalioferrer2013

2.- Las propuestas de candidatos deberán ser enviadas a cualquiera de las direcciones de correo electrónico siguientes:

  1. premioeulalioferrer2013@uam.es
  2. vicerrectorado.cooperacion@uam.es
  3. anasaraferrer@cadec.com.mx
  4. jose.valle@aryco.com.mex

3.- La fecha límite para la presentación de propuestas de candidatos será el 25 de julio de 2013.

4.- Las propuestas aceptadas se concentrarán en un sitio web

ad hoc que será de acceso restringido al público y de uso exclusivo del jurado.

5.- Las propuestas presentadas se destruirán una vez que el jurado haya tomado su decisión. En consecuencia no se devolverán.

6.- La participación en este premio implica la aceptación expresa de todas sus bases.

IV. JURADO

1.- El jurado estará formado por los siguientes miembros:

  1.  El Rector de la Universidad Autónoma de Madrid, como Presidente.
  2.  La Presidenta de la Fundación Cervantina de México, A.C., como Vicepresidenta.
  3.  El Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.
  4.  El Rector de la Universidad de Cantabria.
  5.  El Rector de la Universidad de Guanajuato.
  6.  Una personalidad de reconocido prestigio nombrada por la Real Academia Española de la Lengua.
  7.  Una persona de reconocido prestigio nombrada por la Academia Mexicana de la Lengua.
  8.  El ganador del “Premio Internacional Eulalio Ferrer” correspondiente al año 2012.

2.- El jurado se reunirá en el mes de octubre de 2013 en las sedes de la Universidad Autónoma de Madrid y en la Universidad Nacional Autónoma de México, de forma simultánea vía teleconferencia.

3.- El fallo del jurado será inapelable.

4.- Cualquier caso no previsto en la presente convocatoria será resuelto entre las instituciones convocantes.

  • V. RESULTADOS

1.- El fallo del jurado se dará a conocer antes de finalizar el mes de octubre de 2013 mediante su publicación en la web de la Universidad Autónoma de Madrid y en el sitio web del premio www.uam.es/premioeulalioferrer2013 así como en los medios que consideren pertinentes las instituciones convocantes.

  • VI. PREMIO


1.- El premio cuenta con una dotación de cuarenta y ocho mil euros (48.000€.

2.- La entrega del premio se realizará antes del 20 de noviembre de 2013, en ceremonia especial que se celebrará en la Universidad Autónoma de Madrid.

3.- El premiado será invitado a impartir una Conferencia Magistral en la Universidad de Cantabria en un plazo máximo de cinco días después de la entrega del premio.

  • VII. RESERVAS

1.- El premio no podrá fraccionarse, concederse a título póstumo, ni cederse a un tercero.

2.- El premio puede declararse desierto, en cuyo caso el recurso económico no será acumulable.

Homenaje del AEM al IPN. (Discursos).

HOMENAJE DEL ATENEO ESPAÑOL DE MÉXICO

AL IPN Y A SUS MAESTROS DEL EXILIO[1]

Dra. Yoloxóchitl Bustamante Díez[2]

 

Creo que muchos de los puntos que voy a mencionar, ya han sido mencionados y los seguiremos mencionando. Pero quiero decirles algo, yo cursé cinco años de una carrera de ingeniería bioquímica, en los cinco años tuve maestros de este grupo del exilio español, de tal manera que me considero enormemente beneficiada y beneficiaria de la sabiduría y de la calidez y de la inteligencia de todos aquellos hombres y mujeres que hicieron un impacto fundamental en mi vida. Esta oportunidad que ofrece… (El homenaje) del Ateneo Español de México al Instituto Politécnico Nacional, y particularmente a los maestros exiliados de ese país, que impartieron cátedra y realizaron investigación en esta casa de estudios, es en primerísimo lugar, una defensa a las libertades democráticas y una manifestación de rechazo a la dictadura.

Pero es, además, un homenaje que hace público reconocimiento a la educación, la ciencia, la cultura y el arte,  como poderosos elementos que ayudan a generar ambientes de libertad en favor de la democracia, entendida como un sistema de vida que busca el constante mejoramiento económico y social de todos los ciudadanos.

Por ello es muy importante y muy grato para mí, recibir, a nombre de la comunidad politécnica, este reconocimiento de los integrantes del Ateneo, que siempre han estado cerca de nosotros a través de proyectos conjuntos para darle continuidad, aplicación y relevancia a las ideas y al trabajo que desarrollaron y compartieron en nuestros recintos, los más de 50 maestros y científicos, integrantes del exilio español, que se integraron a nuestra casa prácticamente desde su fundación.

Tenemos que recordar que en 1936, las aspiraciones libertarias de miles y miles de españoles se vieron aplastadas por un levantamiento militar que, apoyado por diversas corrientes de orientación fascista y conservadora, depusieron al gobierno de la Segunda República, elegido democráticamente.

La brutal represión que ejerció la dictadura franquista contra los miembros y simpatizantes del republicano Gobierno Popular, provocó una diáspora de enormes dimensiones que obligó a miles y miles de españoles a buscar refugio o aceptar la protección de diversas naciones. El gobierno de México, encabezado entonces por el presidente Lázaro Cárdenas flexibilizó la política migratoria, para facilitar el ingreso a más de 25 mil españoles, la más grande inmigración en la historia de este país y, sin duda, la que más ha contribuido a generar los cambios profundos de esta nación.

La diáspora provocada por la guerra civil española, a partir de 1936, cubrió de penalidades y horrores a miles y miles de españoles y a sus hijos, que debieron buscar refugio o aceptar la protección de diversas naciones.

Hoy recordamos que hace 74 años llegó a las costas de Veracruz el buque Sinaia con el primer gran grupo de mil 600 refugiados; previamente nuestro país ya había acogido a más de 400 niños de Cataluña y la Comunidad Valenciana, así como a otros pequeños grupos en buques de menor tamaño.

Todos ellos, obligados por la fuerza bruta, tuvieron que dejar su patria ultrajada por el oscurantismo y la violencia de la tiranía;  lo hicieron en condiciones muy difíciles, agobiados por el peso de la derrota y el abatimiento de sus ideales, golpeados, desalentados, y muchos de ellos, angustiados por la desintegración de su familia o por la desaparición o muerte de sus seres queridos. Como dijo León Felipe, uno de los más célebres exiliados, “fuimos arrojados del solar paterno por el último postigo”.

México abrió sus brazos de manera incondicional a todos los perseguidos españoles que buscaban un lugar para seguir viviendo en libertad. La historia nos dice que el gobierno cardenista nunca les condicionó el otorgamiento de asilo y a nadie le pidió que renegara de su ideología o de su patria; al contrario, los alentó para que continuaran sus luchas libertarias desde nuevas trincheras.

Como sabemos, de aquellos 25 mil refugiados españoles que llegaron a México entre 1937 y 1942, aproximadamente el 25 por ciento eran académicos, científicos, escritores y otros profesionistas; pero también vinieron competentes obreros y campesinos, además de militares, marinos, pilotos, empresarios, etcétera, todos ellos con la común característica de comulgar con el ideal republicano.

Esta valiosa conformación del exilio español comenzó muy pronto a fortalecer el desarrollo de las humanidades, la ciencia y la cultura de nuestro país. Los refugiados impulsaron, entre muchos otros proyectos, la fundación de “La Casa de España en México”, convertida ahora en “El Colegio de México”, institución educativa de prestigio internacional. También participaron en la consolidación del entonces naciente Fondo de Cultura Económica.

La diáspora española vino a inyectar vitalidad y riqueza intelectual a varios países latinoamericanos que recibimos a pensadores y filósofos de la talla de María Zambrano, León Felipe, Luis Cernuda, Juan Rejano y Max Aub, por mencionar a unos cuantos.

Sus contribuciones a los avances sociales, económicos y culturales de México son numerosas e incuestionables. El reconocido historiador Javier Garciadiego, escribió que “la riqueza humana, que en ese entonces se perdía en España a causa de la Guerra Civil, la ganábamos para México en el otro lado del Atlántico, ya que con su dedicación al trabajo, los republicanos fundaron centros de enseñanza de todos los niveles, empresas, centros de investigación, hospitales, industrias agrícolas, centros culturales, bancos, comercios, talleres de oficios varios, revistas y editoriales”.

Porque no ha sido frecuente con otros grupos de exiliados, es preciso resaltar que los refugiados españoles, a pesar del ánimo que traían por todo lo que sufrieron, muy pronto recuperaron su estado físico y anímico gracias a su estatura y fuerza moral, a su férrea voluntad, a su disposición de aportar al país sus conocimientos y habilidades, y a su decisión de educar a sus hijos en el aprecio y amor a esta patria mexicana.

De esta disposición se beneficiaron entonces, y se siguen beneficiando ahora, generaciones y generaciones de alumnos y egresados de nuestro Instituto Politécnico Nacional, amén de otras importantes instituciones educativas de todo el país.

El Presidente Cárdenas, principal impulsor de la solidaridad internacional, protector y promotor de los refugiados republicanos, tuvo particular interés en que nuestra casa de estudios, que él fundó, recibiera en su seno y se beneficiara del bagaje intelectual de maestros españoles que ya contaban con relevantes trayectorias. Y su obra, en el Instituto Politécnico, es enorme y perenne, porque continúa dando frutos, ahora que varios de sus descendientes han tomado la estafeta y participan también como académicos y científicos en nuestras aulas y laboratorios.

De ahí la importancia de este homenaje que organiza el Ateneo Español de México para honrar públicamente la obra de nuestros profesores que llegaron con el exilio español. Muchas gracias a sus integrantes por este reconocimiento, por la exposición fotográfica y por la excelente publicación histórica que realizaron, editaron, y que hoy nos presentaron, para comunicar la extraordinaria dimensión de tales aportaciones educativas.

Nuestros maestros exiliados españoles, sus descendientes y el Ateneo, han estado presentes y actuantes en la vida politécnica, acompañándonos en la misión fundamental de “Llevar la Técnica al Servicio de la Patria”, tal como lo pidió  el Presidente Lázaro Cárdenas.

Muchas gracias.


[1] Mensaje pronunciado en la ceremonia de Homenaje que rindió el Ateneo Español de México al Instituto Politécnico Nacional y a sus maestros exiliados de ese país, el 13 de junio en la sede del Ateneo, ubicada en Hamburgo 6, colonia Juárez, México, D. F.

[2] Directora General del Instituto Politécnico Nacional.

ESPAÑA FUERA DE ESPAÑA

Palabras de Gerardo Ferrando en el Homenaje al IPN y a los maestros del Exilio Español

Familiares de los maestros del exilio español

Amigos todos,

Agradezco a Carmen Tagüeña, presidenta del Ateneo Español, otorgarme la distinción de dirigirme a ustedes esta tarde, en nombre de nuestra agrupación.

Hoy nos reúnen una efeméride, un agradecimiento y un  reconocimiento.

La efeméride: el 13 de junio de 1939 arribaba a Veracruz el buque francés Sinaia, donde viajaban 307 familias, casi 1,600 mujeres, hombres y niños de la República Española, que habían aceptado la generosa oferta del entonces presidente de México, Lázaro Cárdenas, para ser acogidos en esta tierra, la que sería una nueva patria.

En travesías posteriores llegarían otros navíos, con su correspondiente cargamento de mujeres, hombres y niños republicanos. En cada uno de ellos convivía el coraje al lado de la indignación, resultado de atestiguar y vivir cómo una de las causas más nobles, la causa de la democracia y de la República, se hubiera visto doblegada por el uso de la fuerza bruta,  único argumento que podían esgrimir los representantes de los peores intereses existentes en España y en el mundo.

Cargamentos humanos de combatientes y civiles, de obreros e intelectuales, de campesinos y artistas, de artesanos y científicos. Derrotados, pero no vencidos. Cargamentos de personas que arrostraban la incertidumbre de un presente donde la vida cotidiana y la normalidad se habían perdido, pero con la incertidumbre aún mayor de qué es lo que les deparaba el futuro. Todos ellos muy pronto encontraron que esta tierra mexicana  los cobijaría en forma generosa para que hicieran de ella  su hogar, su patria,  la patria de los hijos y los nietos, la patria de las generaciones por venir.

Que mejores palabras que los versos de Pedro Garfias, escritos durante su travesía en el Sinaia:

Como en otro tiempo por la mar salada
te va un río español de sangre roja,
de generosa sangre desbordada.
Pero eres tú, esta vez, quien nos conquistas
y para siempre, ¡oh vieja y nueva España!

Fueron casi 25,000 los refugiados españoles que entre 1939 y 1942 llegaron a México en 16 viajes de los buques Ipanema, Mexique, Flandre, Champlain y Nyassa.

Obreros, campesinos, trabajadores de múltiples especialidades, médicos, ingenieros, abogados, arquitectos, economistas, hombres de empresa, políticos, militares, marinos, pilotos, pintores, escultores, músicos, artistas de cine y teatro, toreros, pelotaris, ex rectores, periodistas, por sólo mencionar algunas de sus profesiones y ocupaciones. De entre todos ellos, se estima que un 25% conformaron la inmigración intelectual.

Hasta aquí, la memoria de la efeméride.

Pasemos ahora a el agradecimiento, que debe brindarse al Instituto Politécnico Nacional, representado en esta ceremonia por su Directora General, la Dra. Yoloxochitl Bustamante, por haber incorporado en las filas académicas de la institución a 42 profesores e investigadores, cinco mujeres y 37 hombres, todos ellos maestros  del exilio español,  que demostraron su gratitud con su compromiso y contribución a la noble misión educativa de la aquel entonces naciente institución.

Al hacer el recuento de la labor que los refugiados españoles desempeñaron en México en instituciones académicas, de manera frecuente se recuerda su presencia en la Universidad Nacional Autónoma de México y en la Casa de España, fundada en 1938 y transformada en El Colegio de México en 1940. Parecería que al Politécnico se le ha ubicado en una posición más discreta, cuando  su recepción a los maestros e intelectuales del exilio español fue tan cálida y generosa como la que brindaron esas otras instituciones.

Por ello, merece amplio aprecio y reconocimiento la importante labor del Presidente del Decanato del IPN, el Ing. Jesús Ávila Galinzoga,  al respaldar el trabajo de Silvia García Bernal y la publicación del libro Los Maestros del Exilio Español en el Instituto Politécnico Nacional,  obra que cumple una importante labor en la recapitulación y divulgación de uno de los grandes eventos que contribuyeron a la consolidación de esta destacada institución.

Las historias del Exilio Español y del Instituto Politécnico Nacional se entrelazan en el tiempo cuando aquellos que entregaron patrimonio y vida, familia, padres, hermanos e hijos en defensa de la legalidad, de la legitimidad, de la libertad y la tolerancia, tuvieron que abandonar casa, familia, amigos, trabajo, en suma, tuvieron que dejar atrás lo que era su presente y su futuro, para apartarse de una Europa donde el fascismo sentaba sus reales; en tanto que del otro lado del Atlántico, en México, un presidente visionario y sensible al momento nacional e internacional, Lázaro Cárdenas, tomaba decisiones de enorme trascendencia para el presente y el futuro de la nación, con la defensa de la soberanía nacional y la expropiación petrolera, con la decisión de extender la educación para ponerla al alcance de sectores más amplios de la población; con una reforma educativa sustentada en una nueva redacción del Artículo Tercero Constitucional que señalaba que: “[…l] a educación que imparta el estado será socialista”, pero de manera más destacada aún, con visión de gran estadista, previendo la necesidad de formar los cuadros técnico que se requerirían para impulsar la industrialización del país, con la creación en 1937 del Instituto Politécnico Nacional.

Honrar honra, decía José Martí, y vaya que el IPN se ha honrado, al honrar la labor y la memoria de los profesores del exilio español, en diferentes épocas y lugares. Han sido numerosos a lo largo de los años los homenajes y reconocimientos que los maestros españoles recibieron en cada una de las escuelas que los acogieron. Destaca el homenaje de hace 15 años, el 15 de junio de 1999, en que el entonces Director General del Instituto, Dr. Diódoro Guerra, en solemne ceremonia celebrada en el Casco de Santo Tomás, develó una placa con los nombres de 50 miembros de este selecto grupo.

Hasta aquí, el agradecimiento.

Finalmente, el reconocimiento, que en este caso debe brindarse a esos grandes maestros del exilio español, que encontraron en el Politécnico una nueva casa de estudios; reconocimiento a aquellos maestros españoles que con su dedicada y destacada labor, colaboraron para fortalecer y cimentar el prestigio de esta institución pública, de las más relevantes en los ámbitos de la educación y la investigación de México.

Como bien afirma Silvia Mónica García Bernal acerca de los maestros del exilio español: “[…] coadyuvaron a la consolidación de un Politécnico que se encontraba en una etapa de crecimiento y desarrollo; mediante  su labor académica y científica apoyaron la creación y expansión de laboratorios, escuelas y carreras y, por supuesto, a la formación de cientos de profesionales, de cuyas filas  han sobresalido importantes investigadores e innovadores orgullosamente politécnicos”

A ese destacado grupo, conformado principalmente por médicos y biólogos, pero también por físicos, matemáticos e ingenieros, ante sus familiares y amigos el Ateneo Español de México les rinde hoy un profundo reconocimiento: por haber puesto en alto, con su talento y  devoción académica, el nombre de la República Española, y con estas acciones, por haber puesto en alto la memoria de todos aquellos que lucharon y, en muchas ocasiones, entregaron la vida, por el ideal republicano. El reconocimiento del Ateneo Español a los maestros del exilio también es por la lealtad, la responsabilidad y el compromiso en el trabajo con el que demostraron en forma fehaciente su gratitud ante la generosidad con que los recibió y acogió el Instituto Politécnico Nacional.

Honor y reconocimiento a los maestros de la República Española. Honor y reconocimiento al Instituto Politécnico Nacional.

 

Palabras pronunciadas por Carmen Tagüeña Parga, Presidenta del Ateneo Español de México durante el Homenaje que se rindió al Instituto Politécnico Nacional y a los maestros del Exilio Español. 

Estimadas amigas y amigos:

La llegada del Sinaia al puerto de Veracruz en 1939 es una de esas fechas históricas que se vuelven ya un símbolo. Es la fecha de nacimiento del Exilio Español en México, momento doloroso para los que dejaban atrás a España, pero a la vez promesa de paz, tranquilidad y trabajo en esa nueva patria. Justamente en el Sinaia viaja el poeta Pedro Garfias que lo dijo mucho mejor que yo en su poema “Entre España y México” del cual les leo un fragmento:

 “Qué hilo tan fino, qué delgado junco
-de acero fiel- nos une y nos separa
con España presente en el recuerdo,
con México presente en la esperanza.”

Es un poema que no puedo leer sin que se me quiebre la voz, me conmueve mucho porque los que partían hacia el exilio todavía tenían ilusiones que nunca se pudieron cumplir: 

“España que perdimos, no nos pierdas;
guárdanos en tu frente derrumbada,
conserva a tu costado el hueco vivo
de nuestra ausencia amarga
que un día volveremos, más veloces,
sobre la densa y poderosa espalda
de este mar, con los brazos ondeantes
y el latido del mar en la garganta.”

Me pone muy triste pensar que la mayoría que no volvieran. Quedaron en tierras extrañas aunque amigas.  En el caso de México los exiliados le declararon a su amor  apasionado desde el Sinaia. Como escribe Garfias

“como otro tiempo por la mar salada
te va un río español de sangre roja
de generosa sangre desbordada.
Pero eres tú esta vez quien nos conquistas,
y para siempre, ¡oh vieja y nueva España!”

En El Sinaia, además del poeta, venían médicos, profesores, ingenieros, obreros, químicos,  campesinos, familias enteras que harían de nuestra patria la suya al integrarse al trabajo de universidades, empresas, fábricas y haciendas.

No hay que olvidar que en aquellas fechas en las que el general Lázaro Cárdenas abría las puertas del país a los españoles en desgracia también se había fundado bajo su impulso una institución señera para México, el Instituto Politécnico Nacional. Pronto los hombres de ciencia, los ingenieros, los técnicos fueron acogidos por la reciente institución con gran generosidad y ellos a su vez aportaron su conocimiento y honradez al crecimiento del Politécnico.

El agradecimiento de los descendientes del exilio es inmenso y eterno al pueblo mexicano, al presidente Cárdenas, y a los lugares que les dieron trabajo. Gracias al Instituto Politécnico Nacional en mi nombre y en nombre del Ateneo Español de México. Los descendientes de exiliados aquí presentes ―estimada doctora  Yoloxochitl Bustamante, directora del IPN― muestran ese agradecimiento. Gracias por su presencia aquí que da realce a este acto.

Les doy la bienvenida a todos a esta casa, desde luego su casa, a Silvia Mónica García, autora de Los maestros del exilio español en el IPN, a Javier Dosil, a Gerardo Ferrando y a don Eugenio Méndez Docurro. También agradezco la presencia de los miembros de la mesa directiva del Ateneo  y de los socios aquí presentes.

En Cierta manera el IPN al publicar este volumen ha dado ya inicio a los actos que se sucederán en 2014, cuando el exilio cumpla 75 años. Al tener en mis manos el libro que hoy presentamos quedé admirada y emocionada por la cantidad de maestros del exilio republicano que estuvieron en distintas épocas en el IPN.

A Algunos los conocí, fueron mis maestros como Don Juan Oyarzábal y don Pedro Carrasco. De otros conozco a sus hijos o nietos que fueron mis amigos como Dalmau Costa. Otros fueron amigos de mis padres como Márquez, Rodríguez Mata,  Costero. Otros apellidos son muy conocidos entre los exiliados como Bolívar, Giral, Barnés, Álvarez Buylla, Puche, De Buen, Folch i Pi, Bonet, Torre Blanco, Velo, Rivas Cheriff, Halfter. Muchos médicos como Torre Blanco y Germán García.  Algunos estudiamos en los libros de Carbonell y Santaló y recordamos con cariño a la maestra Estrella Cortich.

No me quiero extender pues aquí hay personas mucho más calificadas que yo para hablar del tema. Pero no podía dejar pasar la oportunidad de comunicarles mi emoción y hacer saber al Politécnico nuestro agradecimiento.

Gracias por escucharme.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Recital de piano y poesía en el AEM.

El próximo miércoles 19 de junio a las siete de la noche, Itziar Fadrique ofrecerá un recital de piano y poesía en el Ateneo Español de México.

P r o g r a m a

  1. Manuel de Falla — Ritual del fuego.

  2. Francis Poulenc– Melancolie.

  3. César Frank — Preludio.

  4. Claude Debussy — La serenata interrumpida.

  5. Claude Debussy — La niña de los cabellos de lino

  6. Arturo Márquez — Danzón Nº 2.

Piezas intercaladas con lecturas de poemas del libro Irrealidades.

Entrada libre.

Un necesario homenaje.

Un necesario homenaje

Carlos Rosique

Imaginemos a un niño o mejor a una niña de doce años, en los tiempos en que la televisión era un sueño todavía, la radio el único medio de información inmediata y los periódicos la forma de saber qué pasaba en muchos lados, el mejor curso de historia.

Imaginemos a esa niña, tratando de entender por qué había que correr a esconderse cuando sonaba el cielo, cuando una sombra salía del Tibidabo, de las alturas de Barcelona y aparecía de pronto sobre las calles, las banquetas y un sonido silbante le avisaba hacia dónde había que huir.

Imaginemos cuáles pudieran ser las emociones de una niña así, cuáles sus esperanzas y sueños de futuro; imaginemos a qué jugaba, con quién jugaba y cómo jugaba.

Imaginemos, si la capacidad nos alcanza, cómo hacía esa niña para saber que su papá seguía vivo después de despedirlo por la mañana, sobre todo si los personajes obscuros, los hombres raros y llenos de odio, podrían llegar a casa, abrir las puertas a golpes, buscar por todos lados como lobos hambrientos con sus grandes fauces abiertas y al acecho de su presa, listos para preguntar dónde está tu padre y tuviera que ocultar su emoción, su verdad, su miedo para no descubrir que ahí, hace poco, estaba.

Imaginemos a esa niña aprendiendo nuevas palabras, nuevas voces: traición, derrota, cerco, muerte, asesinos, líderes, guerra, victoria, esperanza; rojos, blancos, nacionales, internacionales, anarquistas, comunistas, republicanos, falangistas, reaccionarios y no necesariamente las palabras de las novelas de Salgari, de Tolstoi, de Dickens, de Verne, esas que forman y dan esperanza y son la entrada a mundos imaginarios.

Imaginemos qué mundos extraordinarios podría tener al ver caminando por la calle a un hombre que dejó la cabeza unos cuantos metros atrás.

Imaginemos entonces que vas por la carretera, en pleno invierno, con tu abrigo y tu bufanda, caminando, con tus pies cortos, tus pasos breves y una pelota para no hacer interminable el viaje.

Imaginemos otro idioma, otras armas, otros odios y la separación de las familias y la responsabilidad de ser tú, un niño o una niña, quien debe tomar el mando para buscar, para pedir ayuda y rescatar a tu padre.

Imaginemos el hambre en todo momento, el sueño, las ganas de una cama con sábanas limpias, una mesa llena de comida y una plática interminable.

Imaginemos, entonces, lo que significa escuchar por primera vez las palabras México, viaje, destino, ¿futuro?.

Imaginemos lo que una niña de doce años puede pensar de un lugar que sólo sabe que está muy lejos, tanto como veinte días en barco, tanto como no ver nunca más a los que se quedaron.

Imaginemos, pues, lo que fue llegar a ese país y saber que no había guerra, que no había derrota, cerco, muerte y había, si lo pensaba, si lo sentía, esperanza de otro destino: eso fue hace 74 años.

Hoy, imaginemos qué podría decir una niña, esa niña, de ese destino.

“Mirarte desde aquí”. Cuento ganador del Primer lugar del XXI Certamen Literario Juana Santacruz

MIRARTE DESDE AQUÍ

José Antonio Quintanar Sánchez

(Primer lugar del XXI Certamen Literario Juana Santacruz)

 Todo se reduce, y te parecerá extraño en verdad, a la fascinación que me despierta cada una de las pantomimas que reproduces de forma anónima. Como un pabellón de asombros escondidos bajo tierra.

Mi labor siempre ha sido superflua, llena de hedonismo vulgar a las modas. Y la tuya, tan intelectual, plagada de números, sumas, restas; perpetuamente oculta dentro de una muralla de declaraciones fiscales que son el motor por medio del cual la boutique puede sobrevivir.

Insólita es esa mujer que eres cuando, detrás de los lentes de contadora miope, tus ojos desnudan y desarman todos los objetos que te rodean, descomponiéndolos en ecuaciones numéricas, esqueletos algebraicos que delatan su fragilidad, su auténtica naturaleza. Me gustas cuando te vuelves un ensimismamiento orgánico en tu trabajo. O  cuando, súbitamente, una risa solitaria tantea el silencio de la oficina y, desde mi puesto inamovible, puedo ver nacer los indicios onomatopéyicos de tu carcajada, dibujados en el aire, como si la vida fuera una historieta de niños. También me gustas cuando, consciente del juego de los celos, me diriges una sonrisa, un guiño fugaz, y luego te acercas al oído del gerente con tu susurro de almíbar para decirle: “¿Podríamos deshacernos de ese maniquí? A veces siento como si me mirara”.

El Ateneo Español de México rinde homenaje al IPN

Queridos ateneístas y amigos:

El Ateneo Español de México conmemora el 74º aniversario de la llegada del Sinaia a costas veracruzanas y rinde un merecido homenaje a los maestros del exilio español que se incorporaron  –como docentes o investigadores-,  a este insigne centro de educación superior.

    Nos acompañarán la doctora Yoloxóchitl Bustamente, Directora del IPN y los ingenieros Gerardo Ferrando y Eugenio Méndez Docurro, quienes cortarán el listón inaugural de la exposición fotográfica Los maestros del exilio español. Contaremos con la presencia de los descendientes de esta pléyade de profesores.


    Los esperamos el próximo jueves 13 de junio a las 19:00 hrs. en Hamburgo 6, esquina con Berlín. Col. Juárez.