Gabriel Rivera Cruz gana el primer lugar en la Convocatoria del Sello Conmemorativo del 75° aniversario del Exilio Español en México

GANADOR DE LA CONVOCATORIA DEL SELLO CONMEMORATIVO 75° ANIVERSARIO DEL EXILIO ESPAÑOL EN MÉXICO

  • Gabriel Rivera Cruz obtiene el primer lugar
  • Se presentaron 101 propuestas de México, España, Francia y Argentina

El pasado 20 de marzo se reunió en el Centro Cultural de España el jurado propuesto por las instituciones convocantes del Sello Conmemorativo “75 Años del exilio español en México”.

Resultó ganadora la propuesta de Gabriel Rivera Cruz, tras una minuciosa selección entre las 101 propuestas presentadas a este concurso, procedentes de México, España, Francia y Argentina. El segundo lugar fue para Mauricio Dávila García.

Como finalistas se eligieron las propuestas de Alfonso Santiago Infante, David Daniel Álvarez Hernández y María Julia Díaz Garrido, José Manuel Escudero Ruíz y Mikel Azpiri Landa. Y con una mención especial por la creatividad de las propuestas y por la conceptualización de los diseños a José Manuel Escudero Ruíz y Víctor Tenorio Fuertes.

El jurado que falló a favor de estos concursantes estuvo conformado por Carlos Renau, Alejandro García Aguinaco y José Miguel González Casanova.

Carlos Renau

Aficionado a las Artes Visuales. Desde el inicio de su formación profesional, ha realizado cursos extra curriculares de dibujo y pintura, así como de esmalte a fuego con la profesora Paz de la Torre y de repujado en estaño con la profesora María Teresa Pliego, siendo estas disciplinas en las que continúa trabajando.

Alejandro García Aguinaco

Ha impartido diversas clases y conferencias dentro del Seminario Permanente de Museología en América Latina (ENCRyM) 2011, Curso Nacional de Profesionalización de Museos del INBA 2012, Centro de Diseño Oaxaca, Casa Lamm, entre otros. Actualmente es director general de Taller de Museografía.

José Miguel González Casanova

Es maestro en Artes Visuales en la ENAP y UNAM. Director del seminario de Medios Múltiples que ha sido distinguido con numerosos reconocimientos, como la Mención Honorífica en el 2do Premio Iberoamericano de Arte y Educación de Ibermuseos, el Programa de Patrocinios de la Fundación JUMEX, entre muchos otros.

Miembros del Consejo consultivo presentes:

Juan Ignacio del Cueto (en representación del Ateneo Español de México) y Macarena Pérez, (en representación del CCEMx).

Rinden tributo a Gilberto Bosques, “un humanista de estirpe liberal”

RINDEN TRIBUTO A GILBERTO BOSQUES, “UN HUMANISTA DE ESTIRPE LIBERAL”

–  El acto se inscribe en la conmemoración por los 75 años del exilio español

–  Evocan al diplomático mexicano por salvar la vida a miles de españoles y judíos alemanes

Fabiola Palapa Quijas

A 75 años del arribo del barco francés Sinaia al puerto de Veracruz con los primeros exiliados de la Guerra Civil española, en un homenaje en el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones Mexicanas (Inehrm), se recordó a Gilberto Bosques Saldívar (1892-1995), como un humanista de estirpe liberal que salvó la vida a 40 mil personas del exterminio franquista y nazi.

La Academia Mexicana de las Ciencias, en colaboración con la Cátedra del Exilio Español de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), rindió ayer tributo al diplomático, profesor, periodista y legislador poblano, acto en el que estuvo Laura Bosques, hija del homenajeado.

Patricia Galeana, directora del Inehrm, definió a Bosques Saldívar –cónsul general mexicano en París durante la Segunda Guerra Mundial– como el humanista universal que salvó la vida a miles de hombres, mujeres y niños.

“El Inehrm se suma al homenaje al humanista de estirpe liberal forjado en la Revolución Mexicana, al excepcional diplomático, al humanista valeroso.

“Hoy rendimos homenaje al embajador Gilberto Bosques, quien puso en riesgo su propia vida para que fuera posible que miles de españoles pudieran huir de la España fascista y de los campos de concentración, y numerosos judíos alemanes salvaran su existencia gracias al diplomático ejemplar”.

La historiadora subrayó que el gobierno mexicano brindó ayuda humanitaria a las víctimas de la guerra y abrió sus puertas a los refugiados españoles gracias a la política exterior del presidente Lázaro Cárdenas.

En la ceremonia también participó José Franco, presidente de la Academia Mexicana de las Ciencias, quien evocó a Bosques como “un humanista de dimensiones extraordinarias”, que puede calificarse como un personaje “universal, valiente, inteligente, generoso, sensible, y un ferviente y apasionado defensor de la democracia y las libertades”.

Franco dijo que al país llegaron obreros, mineros, campesinos, pero también maestros, historiadores, filósofos, antropólogos, sociólogos, científicos, pintores y editores, gracias a la visión y solidaridad del general Cárdenas y su valiente equipo del servicio exterior.

Abren exposición

Como parte de los actos conmemorativos del 75 aniversario del Exilio Republicano Español en México, el historiador y director de El Colegio de México (Colmex), Javier Garciadiego, impartió una conferencia en la que habló del México posrevolucionario, del general Lázaro Cárdenas y su política exterior.

Explicó que Cárdenas imprimió un viraje en la política exterior mexicana, pues de ser defensiva se convirtió en activa, y “esto explica que fuera a apoyarse a los judíos y españoles”.

Garciadiego anunció que el Colmex editará el libro del documental Visa al paraíso, de Lillian Libermann, cuya historia está narrada por el propio diplomático y por los hijos de exiliados, que en su memoria guardan aquel éxodo de la mano de sus padres.

En las instalaciones del Inehrm se montó la exposición fotográfica Solidaridad en tiempos difíciles, gracias al apoyo del Ateneo Español en México.

Periódico La Jornada
Miércoles 26 de marzo de 2014, p. 4

 Gilberto Bosques fue condecorado con el título de maestrante de la orden de la Liberación de España, entregada en la embajada de la República Española (en el exilio) en México, en 1956. La imagen está incluida en la muestra Solidaridad en tiempos difíciles, montada en el Inehrm. Foto Cortesía de Laura Bosques

Foto: RINDEN TRIBUTO A GILBERTO BOSQUES, "UN HUMANISTA DE ESTIRPE LIBERAL"</p><br />
<p>- El acto se inscribe en la conmemoración por los 75 años del exilio español</p><br />
<p>- Evocan al diplomático mexicano por salvar la vida a miles de españoles y judíos alemanes</p><br />
<p>Fabiola Palapa Quijas</p><br />
<p>Periódico La Jornada<br /><br />
Miércoles 26 de marzo de 2014, p. 4</p><br />
<p>A 75 años del arribo del barco francés Sinaia al puerto de Veracruz con los primeros exiliados de la Guerra Civil española, en un homenaje en el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones Mexicanas (Inehrm), se recordó a Gilberto Bosques Saldívar (1892-1995), como un humanista de estirpe liberal que salvó la vida a 40 mil personas del exterminio franquista y nazi.</p><br />
<p>La Academia Mexicana de las Ciencias, en colaboración con la Cátedra del Exilio Español de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), rindió ayer tributo al diplomático, profesor, periodista y legislador poblano, acto en el que estuvo Laura Bosques, hija del homenajeado.</p><br />
<p>Patricia Galeana, directora del Inehrm, definió a Bosques Saldívar –cónsul general mexicano en París durante la Segunda Guerra Mundial– como el humanista universal que salvó la vida a miles de hombres, mujeres y niños.</p><br />
<p>“El Inehrm se suma al homenaje al humanista de estirpe liberal forjado en la Revolución Mexicana, al excepcional diplomático, al humanista valeroso.</p><br />
<p>"Hoy rendimos homenaje al embajador Gilberto Bosques, quien puso en riesgo su propia vida para que fuera posible que miles de españoles pudieran huir de la España fascista y de los campos de concentración, y numerosos judíos alemanes salvaran su existencia gracias al diplomático ejemplar".</p><br />
<p>La historiadora subrayó que el gobierno mexicano brindó ayuda humanitaria a las víctimas de la guerra y abrió sus puertas a los refugiados españoles gracias a la política exterior del presidente Lázaro Cárdenas.</p><br />
<p>En la ceremonia también participó José Franco, presidente de la Academia Mexicana de las Ciencias, quien evocó a Bosques como "un humanista de dimensiones extraordinarias", que puede calificarse como un personaje "universal, valiente, inteligente, generoso, sensible, y un ferviente y apasionado defensor de la democracia y las libertades".</p><br />
<p>Franco dijo que al país llegaron obreros, mineros, campesinos, pero también maestros, historiadores, filósofos, antropólogos, sociólogos, científicos, pintores y editores, gracias a la visión y solidaridad del general Cárdenas y su valiente equipo del servicio exterior.</p><br />
<p>Abren exposición</p><br />
<p>Como parte de los actos conmemorativos del 75 aniversario del Exilio Republicano Español en México, el historiador y director de El Colegio de México (Colmex), Javier Garciadiego, impartió una conferencia en la que habló del México posrevolucionario, del general Lázaro Cárdenas y su política exterior.</p><br />
<p>Explicó que Cárdenas imprimió un viraje en la política exterior mexicana, pues de ser defensiva se convirtió en activa, y "esto explica que fuera a apoyarse a los judíos y españoles".</p><br />
<p>Garciadiego anunció que el Colmex editará el libro del documental Visa al paraíso, de Lillian Libermann, cuya historia está narrada por el propio diplomático y por los hijos de exiliados, que en su memoria guardan aquel éxodo de la mano de sus padres.</p><br />
<p>En las instalaciones del Inehrm se montó la exposición fotográfica Solidaridad en tiempos difíciles, gracias al apoyo del Ateneo Español en México.

Recibe el AEM el archivo del profesor Marcial Rodríguez González

El acervo de la biblioteca y el archivo del Ateneo Español de México se enriquecen con la donación que la Dra. Gloria Rodríguez entregó a nuestra institución.

Recibimos el archivo del profesor Marcial Rodríguez González, músico y compositor exiliado español, cuya trayectoria profesional se resume en las líneas siguientes.

El profesor Marcial Rodríguez González nació en Peñarroya,  provincia de Córdoba, España, el 11 de marzo de 1900. Desde muy  joven presentó inclinación por las bellas artes, por lo que fue becado por el Ayuntamiento de su pueblo para estudiar pintura y música en Madrid.

María Luisa Capella, Gloria Rodríguez y Carmen Tagüeña. Foto: Jacobo Sapién

 

Estudió en la Academia de Artes y Oficios, al tiempo que comenzaba sus estudios de música. Fue enviado como expedicionario a la guerra de Melilla, en donde estuvo sitiado durante cuarenta días en la posición de Buharrás-Ben-Ider. A su regreso de África, se casó en Andújar con su novia, Gloria Fernández Brosoise, y junto con sus suegros establecieron su residencia en Málaga. Aquí pudo seguir estudiando en la Academia de Pintura de San Telmo y en el Conservatorio Oficial de Música, donde se graduó en 1934.

Llegó a ser Director de la Orquesta de la Federación Universitaria de Estudiantes, Presidente de la Federación Universitaria de Estudiantes (FUE). Malagueño de corazón, y republicano por convicción, se afilió al Partido Republicano que encabezaba Don Manuel Azaña Díaz, y muy pronto fue nombrado Secretario General del Consejo Provincial de su Partido en la provincia de Málaga. Por sus dotes personales llegó a ser Gobernador Interino de Málaga y Secretario del Gobierno Civil con dos gobernadores: D. Enrique Valmaseda y Vélez, y D. José Antonio Fernández Vega.

Con el estallido de la Guerra Civil, Marcial fue relevado de su puesto en el Gobierno Civil, escribió una “Carta de despedida” a la prensa y al pueblo malagueño y se dirigió a Cartagena, en donde ya se encontraba su familia. Desde esa ciudad partieron juntos a Barcelona. Se alistó en el Ejército Republicano, en donde militó durante toda la contienda, hasta que tuvo que exiliarse en Francia y, después, junto con toda su familia, en México.

En la ciudad de México fundó la Academia Musical “Chopin”, en la que, con el tiempo, formó a excelentes concertistas. Ejerció como profesor de Historia de la Música en los colegios fundados por los exiliados españoles en la ciudad de México: Instituto Luis Vives y Colegio Madrid, y en otras instituciones mexicanas.

Fue compositor fecundo, y obtuvo muchos premios y reconocimientos desde su llegada a México. Su composición  “Marcha de la Victoria: Himno de las Democracias” fue adoptada oficialmente por Acción Democrática Internacional, y fue interpretada en actos oficiales engalanados con las banderas de la Naciones Unidas e interpretada por bandas militares mexicanas.

Cofundador del Centro Andaluz en México (después Casa de Andalucía), fue igualmente socio fundador de la Sociedad de Autores y Compositores de México en 1945. Tuvo a su cargo programas de radio en XEJP, en XEX, en SEOY Radio Mil, y en Radio Programas de México, y en ocasiones fue acompañado por la tonadillera Estrellita Castro interpretando su composición “La tonta”.

Hizo giras por los Estados Unidos exhibiendo el folclor español, acompañado de sus hijas Gloria, Alicia y Azucena, quienes participaron en la inauguración del Teatro Mayan de los Ángeles,

California.  El profesor Marcial Rodríguez González falleció en la ciudad de México el 2 de junio de 1971 a los 71 años de edad. Dejó sembrada en tierra mexicana la tradición musical española y el corazón de España.

Varios homenajes se hicieron en su memoria tras su desaparición. El más reciente se llevó a cabo el 11 de noviembre del año 2013 en el Colegio Madrid. Fue un hombre carismático y generoso, al que todavía recuerdan sus alumnos y las personas que lo conocieron como alguien muy especial que pasó por esta tierra dejando fuerte huella.

Dra. Gloria Rodríguez de Álvarez

Anuncian el programa de festejos conmemorativos del 75° Aniversario del Exilio Republicano español en México

Anuncian el programa de festejos conmemorativos del 75° Aniversario del Exilio Republicano español en México

  • Cuauhtémoc Cárdenas y Joan Manuel Serrat presidieron el comienzo del programa de festejos con el que la Ciudad de México conmemorará el 75 aniversario del Exilio Republicano español en México

El cantautor español Joan Manuel Serrat habló esta noche a nombre de todos los exiliados republicanos españoles que hace 75 años arribaron a México para convertir a este país que les abrió las puertas en su segunda patria.

“No es verdad que tengamos un pie en cada lado; tenemos las dos en cada país, además se pueden tener perfectamente y con toda normalidad. Lo sé porque yo las tengo”, afirmó.

 En la imagen:  Eduardo Vázquez Martin, secretario de Cultura de la Ciudad de México, Joan Manuel Serrat y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. (Foto: Lucía Flores).  

Serrat presidió junto con Cuauhtémoc Cárdenas el inicio del programa de festejos con el que la ciudad de México conmemorará el 75 aniversario del exilio republicano español en México, que incluye una exposición en homenaje al diplomático mexicano Gilberto Bosques, un mapa virtual del exilio español en México y un espacio público y abierto titulado “Palabras / Refugio” donde la gente podrá dejar sus testimonios verbales, musicales y ambientales sobre el exilio.

Durante el acto celebrado en el Museo de la Ciudad de México, Serrat leyó un “documento consensuado” de instituciones y asociaciones que nacieron por el exilio. Recordó la llegada de los buques a México, agradeció a México, al gobierno mexicano y al presidente Lázaro Cárdenas; dijo que los actos de memoria histórica requieren renovarse para encontrar vigencia.

El cantautor también se refirió a la situación actual de México, país al que dijo quiere y respeta. “México tiene problemas internos sumamente graves y que deben resolverse con acciones políticas, pero creo que la sociedad tiene mucho que decir en ese sentido; de hecho lo dice constantemente. Lo que haría falta es que lo que dice se capatalizara de mejor manera y probablemente que se escuchara más claramente”, destacó. 

Por su parte, Cuauhtémoc Cárdenas dijo que el pueblo de México recibió al pueblo español en 1939 no por un acto de generosidad, sino como un acto de responsabilidad internacional y amistad, pues a pesar de que muchos países les dieron la espalda a los republicamos, el gobierno mexicano mantuvo sus compromisos internacionales.

Fuente: Yanet Aguilar Sosa| El Universal

01:18México | Viernes 14 de marzo de 2014

 

Luis Villoro Torranzo. In memoriam.

Luis Villoro Torranzo.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España, de padres mexicanos. Obtuvo su doctorado en filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. En 1948 comenzó su labor docente como profesor en la Facultad de Filosofía y Letras.

Fue investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971. Participó en diversas conferencias, coloquios, simposia, etc., tanto a nivel nacional como internacional. Fue miembro de El Colegio Nacional desde 1978. En diciembre de l986, obtuvo el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía. En 1989 le fue otorgado el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. El 19 de octubre de 1989 fue designado Investigador Emérito del Instituto de Investigaciones Filosóficas.

Entre sus publicaciones, podemos señalar: Los grandes momentos del indigenismo en MéxicoEl proceso ideológico de la revolución de IndependenciaPáginas FiilosóficasSignos políticos, y Creer, saber, conocer.

Cabe mencionar algunos de los cargos importantes que desempeñó: embajador, Delegado Permanente de México ante la UNESCO en París (1983-87); Secretario de la Rectoría de la UNAM (1961-62); Director de la revista Universidad de México; fundador y coeditor de Crítica, Revista Hispanoamericana de Filosofía.

Investigador Emérito del Instituto de Investigaciones Filosóficas, UNAM.
Miembro de El Colegio Nacional.
Coordinador de Filosofía y Jefe de Estudios Superiores de la Facultad de Filosofìa y Letras, UNAM. (1967-1972).
Director de la División de Humanidades de la UAM Iztapalapa (1974-1978).
Miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM y de la Junta Directiva de la UNAM (1972-1984).
Embajador de México en la U.N.E.S.C.O. (1983-1987).
Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía (1986).

Fuente: Instituto de Investigaciones Filosóficas (UNAM).

http://recursos.filosoficas.unam.mx/~jrg/iifs/sitio/filosoficas/luis-villoro

Convocatoria. Sello 75º Aniversario Exilio español en México

Convocatoria

Sello /75 Aniversario Exilio español en México.

La conmemoración del 75 Aniversario del exilio español en México se concibe como un conjunto de actividades enfocadas al conocimiento integral del papel que desempeñó la migración republicana en la vida cultural y social de México.

Entre otras muchas cosas, el exilio significó el gran reencuentro de España y México, y el comienzo de una historia en común entre ambos pueblos. El exilio devino en un factor de renovación a favor del desarrollo y la creatividad que repercutió de manera muy destacada en la vida cultural, artística e intelectual de México, pero también en ámbitos como el comercio, la industria o la vida cotidiana. Además del interés histórico que puede despertar, el fenómeno del exilio español es un acontecimiento cuya vigencia se materializa en instituciones educativas, académicas y culturales activas, así como un patrimonio cultural, afectivo y familiar, no sólo de los descendientes que viven en México, América Latina y otros rincones del mundo, sino de círculos sociales, profesionales o culturales mucho más amplios.

Cada año se realizan numerosos actos que buscan mostrar y comprender la impronta del exilio en la sociedad mexicana. Sin embargo, estos actos de la memoria histórica requieren renovarse para encontrar su vigencia, por esto, diferentes instituciones generan programas específicos de actividades para conmemorar el 75 aniversario del exilio republicano en México, que requiere a su vez de un distintivo que las englobe e identifique como actividades relacionadas con esta temática.

Por lo anterior, se convoca a diseñadores, artistas urbanos, publicistas, ilustradores, creativos y público en general, a participar en el concurso para definir un sello conmemorativo del 75 Aniversario del exilio español en México. Este sello estará destinado a identificar todas las actividades y proyectos relacionados con el tema, en la programación de todas aquellas instituciones que se sumen a la iniciativa y se incorporará a los documentos, páginas web, y cualquier otro material de difusión relativo a la conmemoración.

Instituciones convocantes

Asociación de Descendientes del Exilio español, A.C., Ateneo Español de México, Centro Cultural de España en México, Centro de Estudios de Migraciones y Exilios de la UNED (CEME), Centro Lázaro Cárdenas y Amalia Solórzano, Colegio de México, Colegio Madrid, COLMEX, CONACULTA, Embajada de España en México, Instituto Luis Vives, Oficina Cultural de España en México, Universidad Nacional de Educación a Distancia de España (UNED), UNAM: Facultad de Arquitectura; Cátedra del Exilio Español.

El concurso se regirá por las siguientes BASES:

1. Participantes

a) Podrán participar de manera colectiva o individualmente todos los diseñadores gráficos, artistas urbanos, publicistas y creativos interesados, etc., sin perjuicio a su nacionalidad, calidad migratoria, edad, sexo, identidad sexual, preferencia política, etc.

2. Propuesta de diseño

a) Solo se aceptaran diseños originales e inéditos.

b) Cada concursante podrá presentar un máximo de dos diseños.

d) Versatilidad: Capacidad de adaptación a los diferentes formatos (impresos, objetos publicitarios, medios electrónicos, página web, multimedia).

3. Formatos:

a) El logotipo deberá entregarse en formato electrónico: logotipo aislado versión color y logotipo aislado en escala de grises (y blanco y negro), ambas versiones realizadas con alguno de los programas habituales de diseño gráfico;

b) Tamaño: 800 x 600 px a 72 dpi, en JPG. No deberá pesar más de 2Mb

c) Texto de justificación de la propuesta de diseño con una extensión máxima de cinco cuartillas. Así como el procedimiento utilizado.

4. Presentación de proyectos:

a) Los participantes deberán enviar o hacer entrega de su propuesta en sobre cerrado etiquetado “Convocatoria Sello 75 Aniversario Exilio Español en México” a la siguiente dirección postal:

Centro Cultural de España en México.
Pasaje Cultural Guatemala 18-Donceles 97.
Colonia Centro, Delegación Cuauhtémoc
C.P. 06010 México, D.F.

El plazo de admisión de trabajos estará abierto a partir de la presente convocatoria y hasta el día 30 de Enero de 2014, a las 12:00 horas.

Horario de recepción de 10:00 a 19:00 horas del lunes a viernes.

b) Deberá incluirse un documento donde conste: Nombre y apellido del o de los concursantes (en caso de que sea un colectivo). Ocupación, correo electrónico, dirección postal, ciudad, teléfono(s).

c) Y, declaración jurada del autor/autores en la que se haga constar la originalidad de la propuesta enviada.

5. Jurado y veredicto: La selección de las propuestas será realizada por un jurado con trayectoria en el campo del diseño y la comunicación. El veredicto del jurado se hará público el día 14 de Febrero de 2014, en la siguiente página web www.ccemx.org.
Los componentes del jurado se harán públicos a la hora de emitir el fallo.
El jurado se reserva el derecho a declarar el premio desierto y convocar un nuevo concurso o nuevas bases, al que deberán presentarse nuevos trabajos. Su fallo será inapelable.

6. Premio:

Se otorgará un único premio que consistirá en $ 25.000 y el reconocimiento correspondiente. La fecha de la ceremonia de premiación se dará a conocer el 14 de Febrero de 2014, junto con el ganador, en la página web www.ccemx.org, y en la de las instituciones convocantes.

7. Todos los concursantes recibirán una constancia de participación. Los originales de los trabajos participantes  serán eliminados a partir de la fecha en que se otorgue el premio al ganador.

9. El diseño ganador puede estar sujeto a modificaciones.

9. Derechos de autor. El proyecto ganador estará bajo una licencia de Creative Commons de Reconocimiento, No Comercial y Sin obras derivadas.  http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/mx/legalcode

10. La participación en este concurso implica el conocimiento y la aceptación de la presente.

Contacto:
Macarena Pérez
perez@ccemx.org
T.+5255 55211925-28 Ext 117

La literatura infantil y juvenil española en el exilio mexicano

Este trabajo es el resultado de una investigación, de carácter histórico, literario y documental, que ha tenido como objetivo recoger, seleccionar, documentar y estudiar todo el material disponible de y sobre la literatura infantil y juvenil que los españoles crearon en el exilio mexicano, tanto lo que respecta a las obras originales como lo referente al campo de las aportaciones críticas o teóricas. Hemos explorado no sólo la creación literaria sino también la labor de ilustradores, editores, impresores y maestros exiliados, destacando las implicaciones sociológicas y educativas de aquel exilio y la importancia de una tradición literaria que en muchos casos era continuación de la que estaba haciendo España antes del inicio de la Guerra Civil.

 

La editorial Atlante y la revista Ciencia: dos iniciativas del exilio republicano español en México

Dr. Leoncio López Ocón

Investigador científico del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC. Dirige el proyecto de investigación financiado por la Secretaria de Estado del Ministerio de Economía y Competitividad “Educación ‘integral’ para los jóvenes bachilleres. Cambios promovidos por la JAE en la enseñanza secundaria (1907-1936). [HAR 2011-28368]

Sus líneas de trabajo se centran en el estudio del doble proceso espacial de circulación de conocimientos que ha afectado al Estado español contemporáneo: tanto hacia el exterior -particularmente hacia el ámbito cultural iberoamericano-, como en el interior de sus fronteras, interesándose por el papel desempeñado por la educación secundaria en la configuración de una cultura científica.

Formación académica y experiencia profesional

Doctor en Geografía e Historia, sección Historia de América, por la Universidad Complutense en 1991. Maestro en Ciencias Sociales con Mención en Historia Andina, por la sede de Quito de FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales).

Estancia postdoctoral en el bienio 1993-1994 en el Centre de recherche en Histoire des Sciences et des Techniques de La Villette en Paris. Ha realizado diversas estancias de investigación en instituciones berlinesas como el Ibero-Amerikanisches Institut Preussischer Kulturbesitz y el Max-Planck-Institut für Wissenschatsgeschichte.

Profesor del Master de Historia del Mundo Hispánico, organizado por la Fundación MAPFRE y la Fundación Carolina, desde 2003 a 2012. Ha enseñado en cursos de doctorado en la Universidad de Caracas y en el centro José Babini de la Universidad de San Martín en Buenos Aires.

In Memoriam. Tomás Segovia

 

TOMÁS SEGOVIA

IN MEMORIAM

Recordamos al maestro Segovia con el discurso que pronunció en noviembre de 2005 cuando recibió, en la Feria del Libro de Guadalajara, el Premio Juan Rulfo.

  • Yo soy tan mal militante de la modernidad, que encuentro perfectamente legítimo que un lector me pregunte qué quiere decir un poema mío
  • Siempre he envidiado la sabiduría de las mujeres, que me parece, si no originada, por los menos históricamente alimentada por siglos de marginalidad y discriminación

Hace casi cuatro meses supe que me habían dado el premio Juan Rulfo, y todavía ahora, cada vez que pienso en ello, no puedo dejar de sentir la misma sorpresa que sentí entonces. La sorpresa, por supuesto, no excluye la gratitud, más bien al contrario: un buen regalo que no tenga algo de sorpresa parece que le falta algo, una ligereza, una alegría. Pero quien recibe un regalo inesperado no puede dejar de pensar, aunque sólo sea durante algunos segundos, que tal vez es un error y que acaso el regalo no es sólo inesperado, sino también inmerecido. Supongo que nadie irá a pensar que estoy dándome baños de modestia, o sea presumiendo de modesto, esa cosa tan groseramente contradictoria. Mi sorpresa agradecida no tiene que ver con mis méritos o falta de méritos. Buenos escritores, o sea escritores que cuentan con cierto número de admiradores más o menos espontáneos, hay todos los que ustedes puedan imaginar, y el que más y el que menos, muchos de ellos merecen algún premio, si es que los premios han de existir y si es que pueden merecerse. Por lo menos es claro que la mayoría de ellos trabajan, se esfuerzan, estudian, luchan, sufren y hacen otras cosas igualmente meritorias.

Repito: no se trata de méritos. Mi sorpresa no es que se dé un premio a un escritor con los méritos que pueda tener o dejar de tener yo, sino que ese escritor sea yo. Quiero decir: un escritor con mis características, que no es lo mismo que mis méritos. O con algunas de mis características, porque lo sorprendente no es que se me premie a mí personalmente, sino a alguien como yo.

Yo no estoy tan seguro de que los escritores y artistas merezcamos que se nos premie, se nos apoye, se nos ayude, se nos financie y se nos privilegie de diferentes maneras. O en todo caso no más que a cualquier otra clase de ciudadanos. Y menos aún de que las autoridades de los diferentes países tengan la obligación de fomentarnos y protegernos así, cuando hay tantas cosas obviamente más importantes para los intereses de esas autoridades o de esa sociedad que se supone que representan, y que yo no veo que merezcan menos que nosotros ser promovidas y alentadas. Pero si esos premios y estímulos han de existir de cualquier manera y no están a fin de cuentas enteramente injustificados, seguramente comparten algunos rasgos generales o tendencias implícitas que todos reconocemos más o menos inconscientemente o que damos por descontados sin pensar en ellos. Cuando alguien es escogido para uno de esos “estímulos”, casi todo el mundo habla de “reconocimiento” –un merecido reconocimiento, suelen añadir. A mí no me convence esa expresión. Ese uso del verbo reconocer hace pensar enseguida en reconocer los propios errores, o más bien en conceder algún punto al contrincante sin verdadera convicción, o ceder a los argumentos del otro como quien pacta una tregua. Parece que reconocer a un escritor es siempre reconocerlo a regañadientes, como si los que lo premian –y la gente en general– hubieran estado mirando obstinadamente a otro lado y por fin hubieran tenido que “reconocer” a pesar suyo que allí había un escritor. Los que nos felicitan por ese “merecido reconocimiento”, parece que nos dijeran: “Yo siempre estuve contigo; por fin hemos ganado; por fin han tenido que reconocer que eres alguien; ahora tendrán que tragarse sus palabras”.

Yo desde luego no me siento así. Creo más que nadie en el reconocimiento –anagnórisis en griego– pero no en ese sentido. Creo también que hay zonas, corrientes, actitudes que ocupan el centro y otras las márgenes, y que sus relaciones son movibles, dinámicas, en gran parte antagónicas y en muchos aspectos polémicas. Pero esa manera francamente belicista de plantear la polémica no me parece sensata. Ni todas las zonas centrales son excluyentes ni todas las zonas marginales son marginadas. Precisamente en lo primero que pienso cuando me sorprende que me premien es en que yo soy probablemente un escritor marginal pero no marginado. En ese sentido, yo me he sentido siempre “reconocido”. Más de lo que hubiera podido esperar. No reconocido masivamente, por supuesto, pero ¿quién ha dicho nunca que el reconocimiento sea cosa cuantitativa? Un premio literario, por ejemplo, –y yo no he recibido muchos; pero en todo caso más de uno como ustedes saben–, un premio literario puede suponerse que recoge el sentir de una mayoría de lectores, pero de hecho lo decide un grupo muy reducido de personas, un jurado selecto que también puede suponerse que no se pliega a las preferencias de los lectores, sino que justamente quiere sugerirles o contagiarles innovaciones o cambios en sus gustos y revelarles valores insospechados. Mi caso podría ser de ésos, puesto que mis libros nunca se han vendido ni siquiera medianamente bien.

Pero ésa es la cosa, o como dijo Cantinflas, ahí está el detalle. Yo siempre he publicado en editoriales marginales, y sin embargo mi obra ha acabado por transminar en alguna que otra editorial central. Lo cual a su vez me sorprende, ya pueden imaginárselo, porque ese logro, o esa suerte, ese “reconocimiento”, no impide que tenga que seguir recurriendo a editoriales marginales para dar a conocer mis cosas. Y entonces no tengo más remedio que pensar que esta situación peculiar, este estar en sitios a los que no pertenezco, este asomarme al centro desde las márgenes, este pasearme por el centro sin perder mi marginalidad y esta fidelidad a las márgenes sin aislarme de la centralidad es lo que puedo llamar mi destino. Yo, en efecto, nunca me he aposentado en el centro de mi época, de mi cultura, de mi ideología.

Esta época mía, nuestra, eso que solemos llamar modernidad, nace con el triunfo de la desconfianza frente al pasado. La duda, este hábito occidental, que empieza en Europa, con Descartes, siendo metafísica y trascendental, acaba aterrizando en la realidad y poniendo en duda la religión, el origen divino del poder, la autoridad de la tradición y de las creencias. Esa modernidad no tarda en afianzarse rechazando todo pasado, del que no sólo desconfía sino del que además reniega.

Yo también, naturalmente, soy moderno: viviendo en la época en que vivo, no puedo dejar de desconfiar de la religión, más virulenta hoy que en tiempos de la Ilustración; del origen divino o no, del poder; de la autoridad tradicional. Pero esa ideología recibida, unida a las circunstancias particulares de mi vida, a mí me llevó bastante pronto a desconfiar no sólo del pasado, sino también del presente y del futuro. Las grandes creencias de mi época, la exaltación de lo nuevo, la fe en el progreso, en especial identificado con el progreso tecnológico, la orgullosa convicción de que sólo ahora entendemos la realidad, la desacralización de la vida, manifestada cotidianamente en la banalización del cuerpo, del sexo y del deseo, y sobre todo nuestras prohibiciones explícitas o implícitas: la prohibición de pedir cuentas al conocimiento científico, a la idea establecida de democracia, al arte y a la poesía, todos esos presupuestos compartidos yo los miro con la misma desconfianza que las creencias y prohibiciones de la Edad Media o del Barroco. Eso también da un sentido diferente a mi desconfianza del pasado. En lugar de mirar el pasado como el lastre del progreso, la resistencia a la innovación, la ceguera o la cobardía que estrangula el cambio (que siempre es adelanto y nunca retroceso), el peso muerto del que hay que librarse para entregarse al fervor de lo nuevo; lugar de eso, decía, el que desconfía de esa desconfianza misma toma distancia frente al pasado no para condenarlo y rechazarlo sino para tratar de entenderlo, porque el pasado lo mismo que el presente, se equivoca sobre sí mismo si no toma distancia.

En la literatura y el arte, por ejemplo, puesto que se supone que ése es mi terreno, a mí me enseñaron, como a todos los modernos, que es ridículo preguntar qué quiere decir un poema, un cuadro, una escultura. Hay que cuidarse mucho de quedar como un pobre bobo inculto y desinformado haciendo esa ingenua pregunta. A mí, desde que empecé a escribir, siempre me pareció que era demasiado fácil protegerse así del juicio del lector. Era yo muy joven cuando me rebelé contra la famosa anécdota de las ostras. Un pintor moderno está enseñando sus cuadros a un buen burgués, zafio por supuesto, le dice que no entiende su pintura. El pintor le pregunta: “¿A usted le gustan las otras? -Sí, mucho. -¿Y las entiende”. No sé qué contestaría el pobre burgués, pero sé qué contestaría yo: Precisamente por eso no las enmarco y las cuelgo en mi sala o voy a contemplarlas al museo -ni pago por ellas medio millón de dólares, cosa que también tiene su importancia.

En cuanto a mí, siempre me esforcé por hacer una poesía interpretable, una poesía que tal vez algún lector encuentre difícil, porque no se trata de que sea mejor lo fácil que lo difícil, ni tampoco de lo contrario, pero una poesía que no sea impenetrable. Explicaré un poco en qué sentido digo interpretable. Interpretar no es ni definir, ni traducir a un lenguaje diferente, ni añadir significaciones arbitrarias, ni anexar lo interpretado a una teoría preexistente o creada ad hoc. Interpretar es poner en contexto. Un mensaje recibido se puede descifrar, en el sentido de descodificar, fuera de contexto, a condición de que dispongamos del código. Pero no se puede interpretar fuera de contexto. Esa burla que hacen los bien informados al pobre ingenuo que pregunta qué quiere decir una obra de arte o de poesía es un verdadero chantaje intimidatorio, con el que se coloca al arte y a la literatura a salvo de todo contacto con la impura vida de los impuros mortales, más allá de todo contexto, absoluta y sublimemente fuera de contexto.

Yo soy tan mal militante de la modernidad, que encuentro perfectamente legítimo que un lector me pregunte qué quiere decir un poema mío. No es fácil contestar, por supuesto, y es mucho más cómodo sentenciar que la poesía no se explica. Como las ostras. La respuesta muchas veces es decepcionante, y eso parece justificar que se descarte toda respuesta. Pero hay preguntas cuya respuesta es imperfecta o incluso imposible, por lo menos en el sentido de que nunca puede cerrarse o concluirse, y que son sin embargo preguntas legítimas. Sería muy grave por ejemplo que nos ridiculizaran por preguntar por el sentido de la vida, aunque es claro que nunca podremos acabar de contestar. O que nos dijeran que es muestra de incultura pedirle cuentas al gobierno, aunque bien sabemos que no nos las dará.

Pero yo soy todavía más díscolo en el redil de la modernidad. Creo en el uso de la literatura y el arte. Para empezar, en el uso en el sentido que tiene el término para los lingüistas los elementos de la lengua no tienen sentido mientras no estén puestos en contexto. Y conste que el contexto no son sólo otros elementos lingüísticos, también es con-texto el mundo al que se confronta el texto -contexto situacional lo llaman ellos. Y si el poema toma sentido en el contexto del mundo real, es claro que al lector le sirve para iluminar o siquiera confrontar ese mundo real. Ese uso de la poesía, que es su verdadera interpretación, es el que practicamos por ejemplo cuando, en el contexto de una emocionante bocanada que sale de algún viejo portal, llamamos a eso, casi involuntariamente, “el santo olor de la panadería”; o cuando, al recordar un palpitante episodio de nuestra infancia, nos sorprendemos  susurrando “Mi frente aún está roja del beso de la reina” o cuando al acercarnos a los lugares inquietantes de nuestros abuelos, escuchamos una voz casi ultramundana que nos está contando “Vine a Comala porque me dijeron que aquí murió mi padre” Eso es poner en práctica la poesía, porque el uso es una praxis, la implicación del mundo real, el abrazarse del pensamiento con la “rugosa realidad”, para decirlo con palabras de Rimbaud, usando así un poema más.

Puede decirse pues que aunque yo tenga alguna presencia, alguna nebulosa existencia en los lugares centrales de la nuestra modernidad no pertenezco a ellos porque no comparto sus fes más recalcitrantes. No creo que el arte y la poesía sean un mundo aparte donde no se aplican las exigencias, las búsquedas, las preguntas y los anhelos del resto de la vida humana. Creo que los entendidos de este siglo y pico han creado un sistema especulativo de segundo nivel, donde las obras de poesía y arte valen no por su contenido, sino por su pertenencia a las estructuras de ese segundo nivel, un sistema de escuelas, de ísmos, de corrientes, de modas, de competencia inventiva, y muy significativamente de galerías de arte, de museos, casas de subasta y listas de precios. Ese sistema, refinadamente constituido y perfectamente anclado en los medios dirigentes, tiene su propia coherencia y sus propias relgas e incluso leyes, y no es que a mí se me escape, lo entiendo perfectamente, incluso la especulación conceptual con que se justifica, pero yo, el MOMA me perdone, sigo buscando un contenido en el arte y la poesía. Me parece que en el arte abstracto, por ejemplo, lo verdaderamente no es el cuadro, es el sistema especulativo sin el cual no se justifica; no es que el arte no se explique, todo lo contrario: es que la respuesta no está en el cuadro, está en la teoría que lo explica, justamente, y sin la cual no sería cuadro.

¿No es de esperarse que alguien que piensa así se sorprenda de que le den premios? Todo parece indicar que he sido reconocido, o más bien que estoy, que siempre he estado reconocido, pero ¿significa eso que es reconocida también mi postura ante mi tiempo y mi medio? ¿Puedo decir que por lo menos algo hay de eso? En alguna época estuve tentado de llamar a mi postura “la otra modernidad”. Pero no es eso. No se trata de pasar de una a otra modernidad como quien pasa del PRI al PAN, de los republicanos a los demócratas, del Pumas al América. Lo mismo puede decirse que hay una sola modernidad o que hay todas las que uno quiera. Pero a una persona que piensa como yo, sin duda hay que ponerla también en contexto. Tendría que ser en el contexto de mi vida donde se expliquen, quiero decir, se entiendan mis maneras de pensar. Desde mi nacimiento yo he estado siempre dentro y fuera de los lugares, de los grupos, de las familias, de las comunidades donde he vivido. La orfandad y el exilio son las manifestaciones más fácilmente reconocibles de esa peculiaridad, pero son sólo dos entre muchos otros ejemplos. Si he vivido tantos desarraigos ¿cómo no sentirme también más o menos desarraigado del suelo del pensamiento compartido en el mundo y la época que me tocó vivir? Hay otras posturas generales de mi tiempo con las que no he podido nunca comulgar: la fe en las raíces, en las nacionalidades, en la identidad, en la bondad sin sombras de las comunidades. Dudo también muchísimo de los efectos benéficos automáticos de la sociedad de mercado, de la ideología darwinista en política, de la necesidad de fundar toda la actividad humana en la competitividad, como la llaman, y de otros aspectos del consenso de nuestras figuras más destacadas, pero sé que estas posturas en particular las comparto con mucha más gente que mis actitudes frente a la modernidad en arte y literatura, o frente a los valores intocables que acabo de mencionar.

Siempre he envidiado la sabiduría de las mujeres, que me parece, si no originada, por los menos históricamente alimentada por siglos de marginalidad y discriminación. La mirada desde las márgenes ve cosas que no son visibles desde el núcleo. Quien se mueve en el centro de su sociedad no puede ver que el rey está desnudo. No me comparo con las mujeres, pero yo también he conocido desde la infancia pequeñas marginalidades y discriminaciones de la sociedad donde me ha tocado vivir. Que en este siglo que empieza los arraigados van a tener que contar muchísimo con los desarraigados es lo que acabamos de comprobar no sin escalofrío en las barriadas de Francia y otros países europeos. Mi caso no es de ésos, desde luego. Lejos de ser apaleado por la gendarmería, yo soy en todo caso un desarraigado premiado. Cierto que tampoco me he entregado a la violencia y el caos, sino que más bien he estado acumulando méritos, o eso dicen los amigos que me visitan ahora. Sería ridículo pensar que conmigo el Premio Juan Rulfo premia todos los desarraigos, incluyendo el de los violentos de los suburbios europeos. Pero si algún desarraigo, por largamente meritorio y reconocido que haya sido, entra conmigo en este lugar central ¿no les parece comprensible que a mi gran gratitud se mezcle alguna sorpresa?

Participa en el Estudio sobre la dieta de los españoles que viven en México

Apreciables ateneístas:

Con el respaldo del Ateneo Español de México, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Autónoma de Madrid, Kristin Keller está realizando un estudio sobre los cambios en la dieta de los españoles que viven en México.

Colaboradora en el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, Kristin Keller obtuvo el doctorado en el Departamento de Antropología de la Universidad Autónoma de Madrid.

Kristin Keller aplicará su estudio en las instalaciones del Ateneo Español de México en tres días y horarios distintos, a fin de que seleccionen el que mejor se adapte a sus necesidades o ritmo de trabajo. Agradeceremos que confirmen su asistencia:

Escriban a kristin.keller@uam.es o llamen a: 044 5542 6679 80.

 

 

 

 

Presentación de dos libros de Tomás Segovia: Los oídos del ángel y El tiempo en los brazos II

 Presentación de El tiempo en los brazos II y Los oídos del ángel, de Tomás Segovia en el Ateneo Español de México

 Jueves 7 de noviembre de 2013, a las 19:00 hrs.

Tomás Segovia fue un gran lector de novelas y cuentos. Cesare Pavese y Thomas Mann ocuparon en unos años sus desvelos, reconocía en Proust y su En busca del tiempo perdido la gran novela fundadora de una sensibilidad de la que él formaba parte.

    Dedicó algunas brillantes páginas a celebrar el genio de Cervantes y las aventuras de su ingenioso Hidalgo. Los que lo escucharon en un curso que dedicó a Henry James recordarán el entusiasmo por el escritor angloamericano y su capacidad de captar el alma femenina.

    En Cartas de un jubilado y Los oídos del ángel, Segovia encuentra en la novela el género ideal para mirar su pasado sin volverse estatua de sal. Fruto de una sensibilidad a flor de piel, Los oídos del ángel es un entrañable y riguroso retrato generacional en el que los personajes encarnan, no ideas y sentimientos, sino una forma de vivir.

Creo comprender más o menos lo que empuja a una persona que se siente testigo de hechos importantes a anotar asiduamente los datos pertinentes y sus propios comentarios, que lo son también sin duda, por lo menos a su juicio. Nunca he sentido que fuera ése mi caso.  Siempre he estado al margen de los centros de decisión y de los hechos notorios, nunca me he codeado con las grandes figuras y me es imposible imaginar que mi testimonio tenga algún valor objetivo.

Pero tampoco me siento muy afín a esos espíritus que fijan en el papel los acontecimientos nimios de sus vidas privadas, sin duda para ulteriores evocaciones íntimas, o que exploran interminablemente los matices, las sutilezas y las irisaciones de su ánimo, supongo que por deseo de conocimiento y no sólo por autocomplacencia. Son cosas a las que unos cuadernos como éstos, proseguidos a lo largo de muchos años, pueden acercarse a veces, pero que en todo caso están lejos de caracterizarlos.

     Advierto pues al lector que si espera encontrar aquí alguna información útil, biográfica o histórica, o alguna visión instructiva de la actualidad de tal o cual época, o las sabrosas anécdotas que tanto satisfacen a los espíritus ágiles, no podrá sino quedar gravemente defraudado. Y sin embargo puede decirse que hay un poco de todo eso en estos cuaderno.