José Luis Ábalos, Ministro de Fomento del Gobierno Español, visita el Ateneo

El Ministro de Fomento, José Luis Ábalos, con el Consejero de Educación de España en México, Tomás Fernández, y el Presidente del Ateneo Español de México, Ernesto Casanova Caloto.

El pasado martes 5 de febrero tuvimos el enorme gusto de recibir en nuestras instalaciones a D. José Luis Ábalos, actual Ministro de Fomento del Gobierno de España, quien quiso de conocer el trabajo que realizamos para preservar y difundir la memoria histórica del Exilio Español en México. En su visita estuvo acompañado por Carmen Librero, presidenta de la empresa española de consultoría en Ingeniería Civil, INECO, así como por el equipo de trabajo del Ministerio.

Los visitantes fueron recibidos por el Consejero de Educación de España en México, Tomás Fernández, y por Ernesto Casanova Caloto, presidente de nuestra Asociación Civil, quien les mostró las joyas documentales que se resguardan en el Archivo y Biblioteca del Ateneo Español de México. Entre estos documentos, pudieron conocer algunas de las publicaciones periódicas de la época de la República, así como el diario de a bordo del Sinaia (barco que llegó al Puerto de Veracruz el 13 de junio de 1939). También tuvieron oportunidad de consultar el Documento Quintanilla, que compila un informe detallado de los tres primeros barcos de exiliados que llegaron a México: el Sinaia, el Mexique y el Ipanema.

Asimismo, en este encuentro se comentó la importancia de las actividades conmemorativas que tendrán lugar durante 2019, en el que se recordarán los 80 años del Exilio y los 70 años de la fundación del Ateneo. En ese sentido, Ábalos expresó su reconocimiento a la labor de conservar viva esta memoria compartida entre México y España: “Gracias por la tarea tan digna que hacéis desde esta institución”, comentó el Ministro desde su cuenta en la red social Twitter.

Por nuestra parte, agradecemos sinceramente esta visita, que se da en el contexto de la organización del programa conmemorativo ya mencionado, en el cual estarán involucrados los Gobiernos de México y España, así como las instituciones vinculadas con el Exilio Español en México, entre las que se encuentra nuestro Ateneo.

DE IZQUIERDA A DERECHA: Ernesto Casanova, José Luis Ábalos, Tomás Fernández y Carmen Librero.

Discurso de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, en El Colegio de México

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      Foto: Colmex.

 

México, tierra de acogida: 80 años del exilio republicano

 

Presidenta de El Colegio de México,

Señoras y Señores.

 

En 1939, con el final de la Guerra Civil, España expulsó de su país a casi medio millón de personas. Personas con nombres y apellidos, con vidas corrientes, con una casa y una calle en la que despertaban cada día y de la que tuvieron que marcharse. Algunos de ellos, para siempre.

No se me ocurre una condena más terrible para un ser humano: abandonar a la fuerza a tu gente, a tus amigos, a tu familia; abandonar el paisaje en el que has crecido; abandonar tu profesión, tus objetos, tus costumbres felices. Abandonar, en muchos casos, tu propia lengua. Toda tu identidad.

Por eso, la deuda de España con México no puede ser pagada: porque en ese trance terrible, recibió con los brazos abiertos a decenas de miles de españoles que huían de su país. “¿Necesitas una patria?”, les preguntó. “Yo te la ofrezco”.

Luis Buñuel, el gran cineasta español, no sentía en su juventud ningún interés por Latinoamérica. Cuando acabó la Guerra Civil y tuvo que exiliarse, decidió irse a Estados Unidos. Estaba viviendo allí, a la espera del permiso de residencia definitivo, cuando le invitaron a México para hacer una película. Y entonces vino y se enamoró inmediatamente del país. Abandonó la idea de vivir en Los Ángeles y se instaló en Ciudad de México. Pasó en este país casi veinte años, y llegó a considerarse a sí mismo mexicano. Murió aquí.

En sus memorias dice: “México es un verdadero país, en el que los habitantes se hallan animados de un impulso, de un deseo de aprender y de avanzar que raramente se encuentra en otras partes. Se añaden a ello una extrema amabilidad, un sentido de la amistad y la hospitalidad que han hecho de México, desde la guerra de España hasta el golpe de estado de Pinochet en Chile, una tierra de asilo seguro

Aún hoy, en estos tiempos de Migraciones turbulentas que vivimos, México sigue siendo esa tierra de acogida de la que es posible enamorarse. Una tierra que, incluso cuando se llega a ella huyendo de una persecución o de la miseria, resulta consoladora. No va a haber ningún muro que cambie eso.

El exilio español en México tiene una luz deslumbrante porque algunos de nuestros mejores poetas, creadores e intelectuales se establecieron aquí. Pero el exilio trajo a estas tierras también —o sobre todo— a asalariados del campo y de la industria, amas de casa, pequeños propietarios, científicos, gentes de profesiones liberales, profesores, maestros y médicos de diferentes ideologías.

No contaminemos al exilio de romanticismo ni de épica. El exilio es abominable siempre. Aunque gracias a él, a veces, se hayan creado algunos de los versos más hermosos. El gran éxodo republicano de 1939, el último de los grandes exilios de la historia de España, cumple en 2019 80 años. Entre 1936 y 1939 —ustedes lo saben— España vivió uno de sus periodos más cruentos. La Guerra Civil puso a prueba el orden internacional y mostró las debilidades de la entonces Sociedad de Naciones.

Queremos un mundo en el que eso no pueda pasar. Un mundo en el que Naciones Unidas y el multilateralismo tengan la fuerza de imponer la prudencia y de parar las guerras. Por eso nos gusta tanto la Unión Europea, uno de los proyectos políticos más ambiciosos y más benéficos de nuestro tiempo.

En aquella época, aquello no fue posible. Mientras el pueblo defendía sin apenas recursos la democracia española, fueron pocos los países que mostraron su solidaridad con la República. Entre ellos, destaca de forma sobresaliente México, que alzó su voz en el ámbito internacional para pedir apoyos hacia el Gobierno legítimo de Azaña.

La solidaridad mexicana de aquellos tiempos de guerra es admirable. Brindó apoyo y suministros, en la medida de sus posibilidades, y realizó gestiones diplomáticas para habilitar cauces de compra cerrados para los españoles. Se sumó a las Brigadas Internacionales para luchar en una tierra que les era ajena con el objetivo de derrotar al fascismo. Y acogió a los llamados Niños de Morelia, que huían de un conflicto traumático en el que la población civil se había visto más afectada que en ninguna guerra anterior.

Por un lado, crueldad, barbarie y sinrazón. Por el otro, generosidad y acogida. Empezar de cero en un país nuevo nunca es fácil. Los españoles que llegaron aquí, desprovistos de casi todo, se agruparon en ciertos barrios del centro. Hoy hay una calle que se llama Vía del Exilio Español. La que entonces se llamaba calle de López, perpendicular a la Alameda Central. En esa calle, las familias se organizaban para salir adelante, para sobrevivir.

Muchas veces las mujeres —esas mujeres valientes del exilio— fueron las primeras en obtener ingresos para reconstruir los hogares perdidos, para mantener la moral alta, para transmitir la memoria y para sostener viva la esperanza del regreso.

En Ciudad de México quedan muchos rastros de aquellos tiempos. Algunos bares del centro se convirtieron en tertulias políticas de españoles, en las que se debatía sobre la guerra y se maldecía la suerte de Franco. En ellas convivían españoles de todo tipo: artistas, escritores, militares, militantes y obreros manuales. Todos unidos por la causa de la libertad.

El gobierno de Lázaro Cárdenas hizo posible además una idea luminosa: crear en México un centro para permitir que un buen número de profesores universitarios y de intelectuales españoles pudiera proseguir su tarea durante la tormenta de la guerra. Así se fundó en 1938 La Casa de España, el germen de este Colegio de México que hoy nos acoge. La dirigió hasta su muerte el gran ensayista mexicano Alfonso Reyes y recibió a figuras de la talla de Luis Recasens, León Felipe, José Moreno Villa, José Gaos, Enrique Díez-Canedo o Gonzalo Lafora, entre otros muchos.

México fue una patria, sí. Una patria verdadera. Luis Cernuda, otro de los grandes poetas de la Generación del 27 que tuvo que abandonar España, llegó aquí después de haber pasado varios años en Gran Bretaña. Y escribió sobre sí mismo: “El sentimiento de ser un extraño, que durante tiempo atrás te perseguía por los lugares donde viviste, allí —aquí, en México— callaba, al fin dormido. Estabas en tu sitio, o en un sitio que podía ser tuyo; con todo o con casi todo concordabas, y las cosas, aire, luz, paisaje, criaturas, te eran amigas. Igual que si una losa te hubieras quitado de encima, vivías como un resucitado”.

México permitió a miles de españoles resucitar. Rehacer su vida en un paisaje y con unas gentes que les eran amigas, como decía Cernuda. Esta deuda no puede pagarse. O puede pagarse, sólo, con gratitud. El fruto cultural del exilio republicano en este país resulta prodigioso. Aparte de este Colegio de México, es preciso recordar el Ateneo Español de México, que celebra en 2019 sus 70 años de existencia. En él perduran un archivo y una biblioteca extraordinarios. Y en él se impartieron conferencias, y se organizaron tertulias y exposiciones, que fueron fundamentales para acercar la cultura democrática española a la sociedad mexicana.

Los exiliados fundaron editoriales propias y colaboraron intensamente en otras mexicanas, como en el Fondo de Cultura Económica, donde sus traducciones son todavía imprescindibles. Aquellos libros, que entraban clandestinamente en España, contribuyeron a alimentar la conciencia de los españoles del interior.

Porque los exiliados españoles no dejaron ni un momento de mirar hacia lo que ocurría en el interior de su país. Tenían dos patrias: la de aquí y la de allí. La nueva y la que habían perdido. Enviaron dinero para apoyar a los presos políticos y denunciaron los asesinatos y las persecuciones de la dictadura. Luis Buñuel, María Zambrano, Max Aub, León Felipe, Luis Cernuda o Manuel Altolaguirre fueron algunos de los exiliados españoles ilustres que eligieron México para vivir esa segunda vida. Algunos, como Buñuel o Cernuda, murieron aquí, y aquí permanecen ya para siempre.

Pero lo vuelvo a decir: no arrojemos ningún romanticismo sobre el exilio. Es siempre un trance terrible. Miremos hoy hacia los exiliados actuales de tantos países que viven vidas truncadas, hacia los migrantes que huyen de la miseria, de la persecución o de la violencia. Y recordemos que eso fue, en algún momento, lo que les pasó a los españoles en 1939. Como en estos días, en Venezuela. Ningún gobernante es virtuoso y ningún gobernante tiene legitimidad si sus ciudadanos se ven obligados a marcharse de su país. Dan igual las razones doctrinales que tenga. Dan igual los intereses que estén en juego. La emigración forzada o el exilio son intolerables. Y son insostenibles.

Porque la democracia —recordémoslo siempre— no es únicamente un sistema electoral. La democracia es el sistema que respeta a las minorías y que permite a sus ciudadanos establecer un proyecto de vida autónomo y libre. A todos sus ciudadanos. Si esos ciudadanos tienen que marcharse a otra parte en busca de un trabajo, como ha pasado en España en la última década, la democracia se debilita. Y si tienen que marcharse en masa en busca de un plato de comida o de la libertad, como lleva años pasando en Venezuela, la democracia se revienta.

En 1939 fue España. En 2019 hay focos de exilio, desgraciadamente, por todo el planeta. Sirios que huyen de la guerra, africanos que huyen del hambre, venezolanos que huyen de un régimen hostil, centroamericanos que huyen de todo eso a la vez…

Son personas, seres humanos que abandonaron su casa. Que dejaron atrás a veces a quienes amaban, a sus familias, a sus hijos. Que arriesgan su vida. Que no saben si volverán a tocar con los dedos la tierra en la que nacieron. Son personas, no actores de un juego de geoestrategia. Son seres humanos, no tienen código de barras. No son intercambiables.

Yo soy político y creo en la política. Pero sólo si es capaz de mirarlo todo en dimensiones humanas. Si trata de mejorar la vida de la gente. Si se acuerda cada día de que muchas personas están en ese momento abandonando a la fuerza su pequeña patria para irse a otra parte.

El Gobierno que presido quiere recuperar la memoria del exilio republicano para España. Durante décadas, un puñado de investigadores se ha dedicado a mostrar el legado de aquellos hombres y mujeres. Ha llegado el momento de que sea el Estado el que rinda homenaje al exilio y haga todo lo posible para darlo a conocer entre los españoles de hoy.

Soy consciente de que llegamos tarde. La mayoría de aquellos compatriotas ya no está entre nosotros. Pero su trabajo, su ejemplo y sus obras permanecen. Ha llegado el momento de pedirles perdón, de reconocer su sacrificio y de devolverles su lugar en la historia de España.

Tenemos una mala noticia. Hoy, en todo el mundo, hay nostálgicos de los tiempos terribles. De los nacionalismos excluyentes, de la incomunicación y de la intolerancia. También en España ha vuelto a haber nostálgicos del franquismo. Apuestan por recortar los derechos de las mujeres o de los que no piensan como ellos. Apuestan por cerrar las fronteras para que nadie pueda encontrar en España su segunda oportunidad de vida. Apuestan, en fin, por reivindicar lo peor de nuestra historia.

Este resurgimiento de lo peor que tuvimos prueba la necesidad imperiosa de que recordemos. De que recordemos siempre. En las escuelas, en la acción política, en la sociedad civil. Sin ningún rencor, porque el rencor ensucia cualquier pensamiento, pero sin ningún titubeo. Debemos recordar porque aquellos que sufrieron el exilio merecen —merecéis —ese acto de justicia. Pero debemos recordar, sobre todo, porque queremos que eso no vuelva a producirse nunca. En ningún lugar, en ningún país. Nunca.

Quiero acabar con una imagen simbólica que resume la deuda que la España democrática tiene con México. Manuel Azaña, el presidente legítimo de la República, se exilió en Francia, como ustedes saben bien. En el verano de 1940, enfermo y perseguido por las fuerzas alemanas, que habían ocupado ya buena parte del territorio francés, fue trasladado en ambulancia a Montauban. Allí fue a visitarle el ministro plenipotenciario de México, Luis Ignacio Rodríguez Taboada, quien se convirtió, en aquellos últimos meses de vida de Azaña, en su amigo y en su protector.

Cuando Azaña murió, en noviembre de ese año, las autoridades de Petain prohibieron que se colocara sobre su féretro la bandera republicana para no irritar a Franco y a los nazis. Rodríguez Taboada le dijo entonces al prefecto francés unas palabras que la historia no va a olvidar nunca: “Lo cubrirá la bandera de México. Para nosotros será un privilegio. Para los republicanos, una esperanza. Y para ustedes una dolorosa lección”. México, una vez más, fue una patria.

Muchas gracias.

Histórica visita de Pedro Sánchez, presidente de España, al Ateneo Español de México

Con gran alegría les comunicamos que el Ateneo Español de México se vistió de gala este miércoles 30 de enero con la histórica visita de Pedro Sánchez Pérez-Castrejón, presidente del Gobierno Español, quien en el marco de su gira oficial por nuestro país rindió homenaje y recordó el 80 aniversario del Exilio Español en México y los 70 años de la fundación de nuestra Asociación Civil.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, y Ernesto Casanova, presidente del Ateneo Español de México, en la Biblioteca del Exilio.  | Foto: AEM/Grecia Muñoz

A este encuentro, realizado en la sede del Ateneo, asistieron, acompañando al presidente Sánchez, las ministras de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, y de Justicia, Dolores Delgado, así como el cuerpo diplomático español en México, encabezado por el embajador Juan López-Dóriga Pérez. Por parte del Ateneo, estuvieron presentes tanto integrantes de la Mesa Directiva, presidida por Ernesto Casanova Caloto, como del Patronato del Ateneo, encabezado por Gerardo Ferrando Bravo, junto con algunos de nuestros asociados protectores y aliados institucionales, quienes recibieron al mandatario español con visible entusiasmo y con las altas expectativas que una visita de esta magnitud representa para el trabajo que realizamos cotidianamente.

Queremos destacar que esta es la tercera ocasión que Pedro Sánchez visita el Ateneo: la primera estuvo como Secretario General del Partido Socialista Obrero Español, luego como exsecretario del mismo partido, y ahora como mandatario del país europeo. En todos estos encuentros ha sido un verdadero gusto recibirle con las puertas de nuestra asociación abiertas; aunque esta visita ha sido especial por lo que representa para el Ateneo y, en general para el exilio español en México, el reconocimiento de un presidente español al sufrimiento de todos quienes se vieron forzados a huir de España al ser derrotado Manuel Azaña, presidente de la República Española, y del fascismo luego de la Guerra Civil.

En ese sentido, estamos profundamente agradecidos por este gesto simbólico que se extiende a todos los refugiados y sus descendientes, familias enteras que pudieron salvar la vida y rehacerla en México, tierra que los recibió con generosidad gracias al general Lázaro Cárdenas, dejando una lección todavía vigente: la apertura y la tolerancia son la vía para el desarrollo democrático de los pueblos.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al presidente del Ateneo Español de México, Ernesto Casanova, y las ministras de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, y de Justicia, Dolores Delgado. | Foto: Cortesía Embajada de España en México.

 

En el encuentro, el presidente de la Mesa Directiva, Ernesto Casanova, expuso las líneas generales del trabajo que el Ateneo realiza para cumplir su objetivo: preservar y divulgar la memoria histórica del exilio español en México, así como algunos de los logros destacados de nuestra Asociación Civil en los últimos años, tales como las alianzas de trabajo que se han construido con instituciones públicas y empresas privadas. Por su parte, el presidente del Patronato, Gerardo Ferrando Bravo, hizo hincapié en el valioso apoyo institucional que se ha recibido por parte del Gobierno de México, así como en la necesidad de continuar con nuestra labor de divulgación para las generaciones venideras.

Ante los asistentes, Pedro Sánchez reconoció la deuda histórica que España tiene con México por haber acogido a miles de personas en tiempos de necesidad y, principalmente, con los españoles exiliados, quienes aportaron a nuestro país sus habilidades, preparación y valores en todos los ámbitos del conocimiento y de la vida cotidiana. El presidente Sánchez habló del trabajo de recuperación de la memoria histórica que está realizando el Gobierno español, para que todo ese pasado común entre nuestros pueblos pueda ser conocido y reconocido en España.

Agradecemos la excelente organización y coordinación del equipo de trabajo, tanto del Gobierno español, incluyendo al magnífico personal de la Embajada de España en México, así como del Gobierno mexicano, quienes hicieron posible este memorable encuentro.

De manera especial, reiteramos el agradecimiento y el enorme gusto de haber recibido nuevamente a Pedro Sánchez,a quien le deseamos el mayor de los éxitos en su Gobierno, elogiando el tino histórico de reconocer la deuda que España tiene con el exilio republicano y con México.

Durante 2019 realizaremos diversas actividades conmemorativas por el 80 aniversario del exilio español, así como por los 70 años de la fundación de nuestro Ateneo, por lo que les solicitamos mantenerse atentos a los próximos anuncios que haremos a través de nuestros medios de comunicación.

 

 

Mesa de trabajo entre el Gobierno español, el Ateneo Español de México y el Patronato del Ateneo. | Foto: Cortesía Embajada de España en México.

 

Revisando algunos de los documentos resguardados por el Ateneo Español de México | Foto: AEM/Grecia Muñoz

 

Asistentes al encuentro en las escalinatas del Ateneo. | Foto: Cortesía Embajada de España en México.

 

El presidente Sánchez con Ernesto Casanova y Josefina Tomé, presidente y vicepresidenta del Ateneo, respectivamente, en el encuentro del 31 de enero en la Embajada de España.  | Foto: Cortesía.

“Hacia un nuevo México” de Josep Borrell

Les compartimos un artículo escrito por Josep Borrell, Ministro de Asuntos Exteriores de España, sobre su reciente visita a México, en la cual estuvo presente en el Ateneo.

Pueden consultar la nota completa en: https://www.abc.es/opinion/abci-hacia-nuevo-mexico-201901090045_noticia.html

Hacia un nuevo México

«Hay que saludar que el nuevo presidente de México mantenga vivo ese compromiso de solidaridad con los emigrantes de los países de su frontera sur»

Josep Borrell

Acompañando, el pasado 1 de diciembre, a S.M. el Rey en la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador, al que todos llaman AMLO, como nuevo presidente de México, pude comprobar, una vez más, el respeto y la simpatía que suscita Felipe VI. Y también presenciar un relevo presidencial que reclamaba ser, en palabras del nuevo presidente, un cambio de régimen político.

La victoria de AMLO es abrumadora. Con el 53 por ciento de los votos, más de treinta millones en todos los sectores sociales, ganando en todos los Estados menos en uno y con el control de ambas cámaras del Congreso, tiene sobrado capital político para aplicar su agenda. Y desde su toma de posesión ha desplegado una infatigable actividad, presentado el presupuesto y recorrido el país, bien consciente de que esta oportunidad histórica no puede fracasar.

Pero también Peña Nieto tuvo unos inicios prometedores y llevó a cabo importantes reformas. ¿Qué razones explican, seis años después, tan abrumadora victoria de su rival? Los mexicanos me dieron la misma respuesta: no se podía seguir así, habíamos llegado a un límite.

La corrupción y la violencia fueron las dos razones de haber alcanzado un punto de no retorno. No se trata solo de la generada por empresas y poderes públicos, pues esta se había extendido al ámbito privado y en palabras de la autora María Amparo Casar, había «alcanzado el nivel de norma social». Según sus datos, a un hogar medio de México la corrupción le cuesta un 14 por ciento de sus ingresos, y el 33 por ciento a un hogar que percibe el salario mínimo, lo que hace de la corrupción «un impuesto regresivo».

En cuanto a la violencia, esta es abrumadora. Según cifras oficiales, en 2017 hubo una media de más de setenta homicidios dolosos al día. Junto a estos dos factores hay que añadir, como causas que reclamaban el cambio, el débil crecimiento económico y los elevados niveles de desigualdad.

AMLO intervino en dos ocasiones en el día de su toma de posesión, de su protesta, como dicen en México. En el Congreso, y en la plaza del Zócalo ante las comunidades indígenas y miles de sus seguidores. En sus dos intervenciones anunció un programa de reformas con tres grandes prioridades que reflejaban las causas de su victoria: la lucha contra la corrupción, contra la inseguridad y contra la desigualdad.

Planteó gran cantidad de proyectos concretos, como un nuevo cuerpo de seguridad, parecido a nuestra Guardia Civil, para reducir la criminalidad, un programa de austeridad que incluye reducción de sueldos en la Administración, la venta de activos del Estado y construcción de grandes infraestructuras como el llamado «tren maya».

AMLO no olvidó el fenómeno migratorio, bien presente en los miles de centroamericanos que habían atravesado el país rumbo a la frontera norte, al anunciar que buena parte de esos proyectos se desarrollarían en el sur para ofrecer así puestos de trabajo a los emigrantes, y la puesta en marcha de un Plan de Desarrollo Integral con Guatemala, El Salvador y Honduras para que la emigración no sea forzada por la falta de trabajo, el miedo y la inseguridad.

El nuevo presidente ha puesto en evidencia su voluntad de ejercer un fuerte liderazgo personal, acompañado de consultas populares, como la muy controvertida sobre el destino del nuevo aeropuerto en construcción de la capital. Al mismo tiempo, todos los analistas consideran que México necesita fortalecer sus instituciones. Compatibilizar ese triángulo de un liderazgo personal fuerte, el recurso a consultas populares y el fortalecimiento de las instituciones será uno de los retos a los que tendrá que hacer frente en su presidencia.

Otro será cómo dotarse de recursos para llevar a cabo su ambicioso programa. AMLO ya ha anunciado que no aumentará impuestos ni el endeudamiento público, porque cree que tendrá suficiente con los programas de ahorro, venta de activos y recursos obtenidos en la lucha contra la corrupción. Algo que no parece tan evidente. En cualquier caso, se va a necesitar el apoyo decidido de la inversión privada para complementar los recursos del Estado. Ello, a su vez, requiere de un clima de seguridad jurídica que garantice al capital reglas claras y respetadas.

Ante el cambio en México, que coincide con el cuarenta aniversario de nuestra Constitución, es bueno señalar que en 2019 se cumplen ochenta años de la llegada al país del exilio republicano, como pude recordar en mi visita al Ateneo, institución creada por esos españoles que, ellos sí, merecían ser llamados exiliados. Hoy este sigue adelante por la determinación de sus socios, los pocos supervivientes de esa época junto a sus hijos y nietos, que se esfuerzan en preservar ese legado. Fue particularmente emocionante escuchar sus testimonios y ver los documentos y libros de la época. Por ello hay que saludar que el nuevo presidente de México mantenga vivo ese compromiso de solidaridad con los emigrantes de los países de su frontera sur. Y expresar la voluntad de España de acompañarle en el éxito de esta nueva etapa de México.

El Ateneo de Madrid exiliado en México. Evocación a León Felipe

por: Ernesto Garcia Camarero del Ateneo de Madrid

El Ateneo de Madrid, ese foro de ideas, ese recinto lleno de deseos de cambio, ─nacido hace doscientos años, con el nombre de Español, cuando había que defender la democracia gloriosamente enunciada en Cadiz y restaurar la ilustración y el librepensamiento perdidos en una, como todas, nefasta guerra─, se exilió en 1949 en México. No se fue el viejo caserón, que quedó en Madrid vacío de personas y de ideas, sino su espíritu encarnado en los cientos de republicanos que huyendo del desastre encontraron una nueva y fecunda tierra donde transplantarse.

No era la primera vez que el Ateneo se exiliaba, también lo hizo en 1828 cuando se instaló en Londres. Esta vez huyendo de los cien mil hijos de San Luís, llamados por el rey felón para acabar con la primera Constitución española y restaurar una tiranía cuyas secuelas tardaron mucho tiempo en superarse. Tal vez aún queden algunas. Los ateneísta exiliados en Londres, agrupados por las ideas y las esperanzas de retorno, crearon en la capital británica un ateneo en el exilio con la denominación de Ateneo Español. Se trataba de mantener y proteger las ideas de democracia, librepensamiento e ilustración ─perseguidas de forma violenta en la península ibérica─ esperando el retorno para volver de nuevo a plantarlas.

En este panorama de exilios encontramos en la palabra de Leon Felipe ─sorprendido, dolido pero con esperanza─ el reflejo del sentido itinerante de su propia vida:

Español del éxodo de ayer
y español del éxodo de hoy…
Allí no queda nada.
Allí no hay nadie ya…
quédate aquí y aguarda.
¿Adónde quieres ir?
¿Otra vez a conquistar tu patria?
Españoles,
españoles del éxodo y del llanto:
levantad la cabeza
y no me miréis con ceño
porque yo no soy el que canta la destrucción
sino la esperanza.

Pero pasaron los años y con esfuerzo se buscaba la paz, la palabra y la democracia. Todo un siglo se tardó, de guerras, exilios e ignorancias. Carlistas y liberales, ultramontanos y librepensadores no se ponían de acuerdo. La reina niña y adulta empeora mas las cosas hasta que a París se marcha. Ni la septembrina gloriosa, ni la efímera primer república, pudieron arreglar los asuntos. El Borbón fue regresado y, con él, la guerra en Cuba y también en el Rif africano.

Mientras tanto ¿el pueblo dónde estaba? Estaba segando las mieses y en las minas enterrado, y en fábricas y talleres con sus manos laborando,… pero también estudiaba la mejor forma de hacer una mejor España para todos: con pan, escuela e ilustrada y que la ciencia rompiera ortodoxias autoritarias. Y cuando todos creían que lo negro se acababa con una nueva república, vimos que todos erraban, pues las manos de a quien dimos para nuestra defensa armas, las usaron contra el pueblo de forma dura y cruel, y con mucha mala saña, ayudados por los moros, los italianos y los bárbaros. Cientos de miles de muertos en las cunetas quedaron y media España fue obligada a huir de la otra media España, y la ciencia y la cultura también fueron emigradas.

Pero ¿que querían los que tanta saña usaban? León Felipe así nos lo relata:

Quieres
que le devuelvan la sotana al cura,
que tapien otra vez el cementerio
y que pongan de nuevo las campanas
en la torre partida de tu pueblo.
Quieres
que ya no se blasfeme,
que amordacen a todos los blasfemos,
que no lloren ni griten los poetas,
que se guarden todos los pañuelos
y que te toque el organillo
el antiguo cilindro zarzuelero.

Leon Felipe, poeta errante y emigrante, símbolo del destierro español, fue testimonio del éxodo de una España perseguida por la otra que, cruzando tierra extraña y navegando los mares, buscaba donde con paz asentarse. Y así nuestro poeta nos habla de las dos Españas:

Hay dos españas, la del soldado y la del poeta.
La de la espada fratricida y la de la canción vagabunda.
Hay dos españas y una sola canción.
Y esta es la canción del poeta vagabundo:
Franco, tuya es la hacienda,
la casa,
el caballo,
la pistola.
Mía es la voz antigua de la tierra.
Tú te quedas con todo y me dejas desnudo y errante por el mundo…
más yo te dejo mudo…
¡Mudo!
Y, ¿cómo vas a recoger el trigo
y a alimentar el fuego
si yo me llevo la canción?

También nuestro poeta fue testigo del exilio en México del viejo Ateneo madrileño. Su heredero, el Ateneo Español de México, guarda las esencias de la España desterrada y entre sus paredes conserva un archivo de emociones y papeles que recuerda capítulos heroicos de nuestra reciente historia. Este Ateneo Español, fundado en la capital azteca, nace en 1949 protegido por el presidente Cárdenas y por el escritor mexicano Alfonso Reyes, inicia sus tareas bajo las sucesivas presidencias de Joaquín D’Harcourt, de José Puche,… y de otros presidentes que siguieron realizando cientos de actividades durante setenta años, hasta llegar a nuestros días con la presidencia de Ernesto Casanova. León Felipe se dio a conocer en el Ateneo de Madrid en 1920, y una de las primeras actividades del Ateneo Español de México fue, precisamente, una disertación de León Felipe el 8 de noviembre de 1949 sobre “El Canto del Hombre”.

Terminemos estas palabras con unos versos de nuestro poeta en los que expresa, con palmaria nitidez, su sentido grito contra la impostura y el cinismo:

La verdad es que cuando Franco,
el sapo iscariote y ladrón,
con su gran escuadrón de cardenales y banqueros
se atrevió a decir que la guerra de España era
una “cruzada religiosa” y que Dios estaba con ellos…
al poeta le entraron unas ganas irrefrenables de blasfemar.

Dejando así claro a cual de las dos Españas pertenece León Felipe: ¿a la “del poeta doméstico y retórico…” o la “del poeta prometeico, heroico y revolucionario”?.

León Felipe retratado por Elvira Gascón

Se firmó nuevamente el Convenio de Colaboración del Laboratorio de Ciudadanía Digital

Compartimos las palaras que Fundación Telefónica México compartió a través de sus redes sociales:

Se firmó nuevamente el Convenio de Colaboración del Laboratorio de Ciudadanía Digital, en presencia de los titulares de la Embajada de España en MéxicoFundación Telefónica MéxicoAteneo Español de México A.C. y el Centro Cultural de España en México para dar seguimiento a la iniciativa del Laboratorio de Ciudadanía Digital, proyecto que brinda #TalleresLCD en competencias del S. XXI y ciudadanía digital para niñas, niños, adolescentes y formadores.

Agradecemos al Excmo. D. Juan López-Dóriga Pérez, D. Francisco Gil Díaz, Ernesto Casanova Caloto representado por Josefina Tomé Méndez, Miguel Utray Delgado, D. Carlos Morales Paulin, D. Yago Bazaco Palacios, Dña. Nidia Chávez, Rodrigo García y Kaori Barrios.

#LCD #TalleresLCD

Jornada del domingo 2 de diciembre: Remate de libros + Presentación de libro

Este domingo 2 de diciembre llevamos a cabo nuestro Gran remate de libros, en el cual tuvimos la oportunidad de saludar y convivir con una buena cantidad de asociados, amigos y público en general que acudió a nuestras instalaciones para adquirir alguno de los ejemplares que, por razones de espacio, se dieron de baja de nuestra Biblioteca General, así como algunas publicaciones que el Ateneo ha realizado en años recientes.

Los recursos obtenidos ayudarán a que nuestra asociación civil pueda continuar implementando sus actividades educativas y culturales, principalmente enfocadas a la preservación y difusión de la Memoria Histórica del Exilio Español en México. Destacamos también el esfuerzo colectivo de todo el personal de la asociación civil para llevar a cabo la actividad.

Durante la misma jornada se llevó a cabo la presentación del libro Los equívocos. Una tesis antropológica, de Justo Somonte, el cual discurre filosóficamente en torno a cuestiones universales tales como el sentido de la existencia del universo y del hombre.

Al respecto, el autor expresó que durante toda su vida profesional se dedicó al ámbito de la publicidad, sin embargo, en una madrugada se encontró pensando en nosotros, los seres humanos. Desde entonces, se dio a la tarea de investigar lo que distintos pensadores afirmaban con respecto al hombre, desde la filosofía, pero también desde la ciencia.  Entre las cuestiones más relevantes para Somonte estaba el intento de explicación de esa aparente necesidad de los humanos a “devorarnos unos a otros para subsistir”, encontrando asombro ante un universo que pareciera existir para llegar a albergar a unos seres pensantes y conscientes de su existencia.

Para presentar el libro asistió Lucía Melgar Palacios, doctora en Letras por la Universidad de Chicago, activista por los derechos de las mujeres, así como profesora e investigadora de diversas asignaturas en el Instituto Tecnológico Autónomo de México. Con respecto al texto, la investigadora resaltó el valor filosófico del mismo, así como la claridad del estilo en la expresión de las cuestiones profundas que aborda el libro.

Por su parte, María Luisa Capella, coordinadora del Centro de Estudios, Migraciones y Exilios de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, participó en la actividad como moderadora y agradeció a Justo Somonte por haber escrito un libro tan interesante y haber querido presentarlo en el Ateneo ante un lleno total de la Sala María Zambrano.

 

 

Josep Borrell visita el Ateneo Español de México

Este sábado primero de diciembre tuvimos el enorme gusto de recibir en nuestras instalaciones al Ministro de Asuntos Exteriores de España, Josep Borrell, quien se encontraba en nuestro país para asistir a la toma de posesión del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

En esta ocasión tuvimos la oportunidad de convivir también con el Embajador de España en México, Juan López-Dóriga Pérez, el Cónsul General, Eduardo Aznar Campos, el Ministro Consejero, Emilio Vilanova Martínez-Frías y con Tomás Fernández García, Miguel Utray Delgado y Antonio Solesio Jofre de Villegas, Consejeros de Educación, Cultura y Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, respectivamente, junto con otros funcionarios tanto de la Embajada como del Ministerio español.

Por parte del Ateneo, el funcionario y los integrantes del cuerpo diplomático fueron recibidos por integrantes de la Mesa Directiva, encabezados por el presidente Ernesto Casanova Caloto, en compañía de Gerardo Ferrando Bravo y Fernando Rodríguez Miaja, miembros del Patronato del Ateneo. Al encuentro también asistió Rosa María Catalá Rodes, directora general del Colegio Madrid, Diana Gabriela Lavín Vélez, coordinadora del Centro de la UNED en México, y María Luisa Capella, coordinadora del Centro de Estudios de Migraciones y Exilios de la UNED.

El recorrido por las instalaciones tuvo como punto medular la visita a la Biblioteca del Exilio, en la cual se resguarda una colección única en el mundo que incluye folletería, archivos personales, hemerografía y bibliografía en torno a la Segunda República Española, la Guerra Civil y el Exilio Español en México. Ahí, el Ministro conoció algunos de los tesoros documentales del acervo y escuchó con interés la explicación de los mismos que dieron tanto el presidente del Ateneo, como el vocal de Biblioteca y Archivo, Diego Pulido.

Al respecto, desde su cuenta en la red social Twitter, Borrell comentó: “En vísperas del 80 aniversario del exilio, he visitado el Ateneo Español, cuna de la intelectualidad española en México. De especial interés es la biblioteca, con más de 4800 documentos originales que mantienen viva su memoria”.

Posteriormente, dirigió unas palabras a los asistentes a la recepción, en las cuales recordó la conmemoración del 40 aniversario de la actual Constitución española y destacó la importancia del legado del exilio español en México, así como la generosidad de nuestro país al otorgar refugio a los republicanos en tiempo de necesidad. “Gaos, León Felipe, Candela, Buñuel y Renau, entre otros, pasaron por aquí y encontraron en México una tierra fértil y de acogida en la que prosperar”, añadió el Ministro en la red social antes mencionada.

Aprovechamos estas líneas para agradecer sinceramente la visita, la amabilidad y los gestos de afecto brindados por el Ministro y los integrantes del cuerpo diplomático de España en México.

Josep Borrell en la Biblioteca del Exilio del Ateneo

El presidente del Ateneo muestra algunos documentos del acervo al Ministro.

Ernesto Casanova Caloto, presidente del Ateneo, D. Juan López-Dóriga Pérez, Embajador de España en México, Josep Borrell, Ministro de Asuntos Exteriores de España y Josefina Tomé Méndez, vicepresidenta del Ateneo.

El Ministro Josep Borrell dando unas palabras en el Ateneo.

CONMEMORACIÓN DEL 80 ANIVERSARIO DE LA BATALLA DEL EBRO EN LA FATARELLA

El pasado domingo 18 de noviembre se llevó a cabo en la Fatarella, Cataluña, la conmemoración de los 80 años del último combate de la Batalla del Ebro, una de las batallas más importantes de la Guerra Civil Española. En el acto fue develada una placa en memoria de Manuel Tagüeña Lacorte, Teniente Coronel del XV Cuerpo del Ejército Republicano, quien salvó la vida de miles de combatientes al encabezar las acciones de retirada. Para develar la placa estuvo presente Carmen Tagüeña Parga, presidenta emérita del Ateneo Español de México e hija de Manuel Tagüeña.

Se realizó también un homenaje a las Brigadas Internacionales y se contó con la presencia de alrededor de cuarenta familiares de aquellos voluntarios de distintas nacionalidades que se unieron a la defensa de la República durante la Guerra Civil.

Rescatamos las palabras de Àlex Sambró, presidente de la Asociación El Río y uno de los organizadores del acto: “Es importante recuperar la memoria para poder transmitir a las generaciones futuras los ideales de la República; no podemos tener amnesia porque si no, estamos condenados a repetir los errores de 1936”.

Con información de la Agencia Catalana de Noticias.

Fotos cortesía Carmen Tagüeña

SE CONFORMA EL COMITÉ CONSULTIVO DEL PATRONATO DEL ATENEO ESPAÑOL DE MÉXICO

En una sesión histórica para nuestra Asociación Civil, este jueves 8 de noviembre se llevó a cabo la conformación del Comité Consultivo del Patronato del Ateneo Español de México, el cual convoca a diferentes instituciones tanto educativas como de Gobierno con la finalidad de constituir un órgano colegiado de participación y consulta, encargado de opinar, recomendar y asesorar al Patronato sobre la planificación, así como la aplicación de programas encaminados a apoyar moral y materialmente al Ateneo.

En la reunión estuvieron presentes, por parte del Patronato, Gerardo Ferrando Bravo (Presidente del organismo), Fernando Rodríguez Miaja, Rosa María Seco Mata y Mariana Saiz Fernández, junto con tres de sus miembros ex oficio: D. Juan López-Dóriga Pérez, Excmo. Embajador de España en México, Gustavo Vega Cánovas, representante de El Colegio de México, y Ernesto Casanova Caloto, presidente del Ateneo Español de México. Como miembros del Comité estuvieron presentes: Otto Granados Roldán, Secretario de Educación Pública, Marina Núñez Bespalova, en representación de la Secretaría de Cultura, José María Espinasa Yllades, como representante de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, Manola Giral de Lozano, representando a la Universidad Nacional Autónoma de México y Mario Alberto Rodríguez Casas, Director General del Instituto Politécnico Nacional.

Todos los presentes coincidieron en la necesidad de implementar acciones encaminadas al fortalecimiento de la Asociación para poder continuar impartiendo nuestros programas de actividades culturales y educativas, así como la producción de materiales de divulgación de la Memoria Histórica del Exilio Español en México. En ese sentido, este primer encuentro, convocado por la presidencia del Patronato, representa un momento de gran importancia para la vida y el porvenir de nuestra institución, ya que se posibilita la generación de acuerdos y proyectos interinstitucionales mediante los cuales podremos cumplir nuestros objetivos de una mejor forma e incrementar tanto su alcance social como sus beneficios en diversos públicos latinoamericanos y españoles.

Por último, queremos manifestar nuestro agradecimiento público a todos los asistentes a la reunión, por su genuino interés en apoyar el cumplimiento de nuestras metas. Y de manera especial, agradecemos al ingeniero Gerardo Ferrando Bravo por haber convocado esta reunión pensando en el beneficio de nuestra institución.

CONVOCATORIA Y BASES DEL XXVII CERTAMEN LITERARIO JUANA SANTACRUZ

XXVII CERTAMEN LITERARIO

JUANA SANTACRUZ

BASES:

1.- Podrán participar escritores de cualquier origen, nacionalidad o lugar de residencia, exceptuando a los miembros de la mesa directiva y del patronato del Ateneo Español de México, AC., a quienes laboren en dicha institución, así como parientes de los mismos, ganadores de emisiones anteriores de este premio y quienes sean socios de la institución.

2.- Los concursantes deberán enviar un cuento breve con tema libre en lengua española.

3.- Los trabajos tendrán una extensión máxima de 1 cuartilla, tamaño carta, a doble espacio por una sola cara, en tipo arial 12.

4.- Los trabajos presentados tienen que ser originales, inéditos y en lengua española. No podrán participar en otro concurso simultáneamente.

5.- Los trabajos se presentarán firmados con seudónimo y acompañados de un sobre cerrado en cuyo exterior figure el título del trabajo y el seudónimo del autor. En su interior incluirán una plica que contenga los siguientes datos: nombre del autor, domicilio o dirección postal, teléfono de contacto y correo electrónico.

6.- El certamen quedará abierto a partir de la publicación de la presente convocatoria y se cerrará el 30 de marzo de 2019. No se concederán prórrogas aunque se respetará la fecha del matasellos del envío postal. No se recibirán trabajos por correo electrónico.

7.- Cada concursante deberá entregar un original y dos copias legibles en la siguiente dirección:

XXVII Certamen Literario JUANA SANTACRUZ

Ateneo Español de México, AC.

Calle de Hamburgo, no. 6, esquina con la calle de Berlín

Col. Juárez, 06600, Ciudad de México.

8.- Cada concursante deberá presentar una carta en la que declare que su obra es original e inédita y que no participa en otro concurso literario.

9.- El jurado calificador estará integrado por personalidades de reconocido prestigio, cuyos nombres se revelarán tras el fallo del mismo. El fallo del jurado será inapelable y se anunciará durante la primera quincena de junio de 2019. El ganador será notificado y su nombre será divulgado en los medios de difusión.

10.- El premio, con una cuantía de $15,000.00 (Quince mil pesos 00/100 M. N.) menos impuestos, será único e indivisible. Si el Jurado lo considera oportuno otorgará las menciones honoríficas que estime convenientes.

12.- El jurado se reservará el derecho de descalificar cualquier trabajo que incumpla con las bases mencionadas. Igualmente resolverá casos no considerados en esta convocatoria.

13.- Si a juicio del jurado ninguno de los trabajos reúne la calidad literaria suficiente, el premio podrá ser declarado desierto.

14.- El jurado no entablará correspondencia alguna con los participantes en el concurso.

15.- No se devolverán por correo los manuscritos no premiados. Estos podrán ser recogidos en la sede del Ateneo Español de México entre el 1 y el 31 de julio de 2019. Después de esa fecha los manuscritos no recogidos serán destruidos.

Ciudad de México a 26 de octubre de 2018.

Visita del Cónsul Eduardo Aznar Campos al Ateneo Español de México

Josefina Tomé Méndez, Vicepresidenta del Ateneo Español de México; Eduardo Aznar Campos, Cónsul General de España en la Ciudad de México; y Ernesto Casanova Caloto, Presidente del Ateneo Español de México.

El pasado viernes 5 de octubre tuvimos el enorme gusto de recibir en nuestras instalaciones al Cónsul General de España en la Ciudad de México, D. Eduardo Aznar Campos, quien tuvo la oportunidad de conocer algunas obras de nuestra colección plástica y pudo recorrer la Biblioteca del Exilio, lugar en el que hojeó algunas de las joyas documentales resguardadas por nuestra Asociación Civil, así como las publicaciones más recientes que hemos realizado.

En un ambiente cálido y afectuoso, el Cónsul General fue recibido por D. Ernesto Casanova Caloto y Dña. Josefina Tomé Méndez, presidente y vicepresidenta del Ateneo, respectivamente, así como por el personal de la Asociación que labora en el área administrativa, en la Biblioteca y en la promoción cultural.

Durante su visita, el Sr. Aznar, quien acaba de incorporarse al Consulado General, expresó su deseo de mantener y ampliar la colaboración que ya existe entre el Ateneo y el Consulado. Y, en ese sentido, se mantuvo una reunión de trabajo, en la que se abordaron diversos temas vinculados tanto al exilio español en México como a distintos problemas actuales que afectan a la colectividad española. Tras la amplia repercusión de la reciente conferencia, organizada junto con la Consejería de Empleo, sobre atención a mujeres españolas víctimas de violencia de género en el exterior, se esbozaron nuevos proyectos que el Ateneo y el Consulado podrían realizar próximamente. Entre ellos se discutieron dos exposiciones vinculadas a Ley de la Memoria Histórica, en las que entre otros aspectos se recogerán testimonios de los varios exiliados españoles que aún se encuentran con nosotros, como el caso del Ing. Fernando Rodríguez Miaja, quien recientemente cumplió 101 años. Asimismo, se proyectó reforzar el vínculo conjunto con organizaciones defensoras de sectores vulnerables de la sociedad, mediante la celebración de nuevas conferencias y actividades.

Desde estas líneas enviamos nuestro más afectuoso saludo a D. Eduardo Aznar Campos, en el inicio de lo que estamos seguros será una fecunda etapa de intercambio y colaboración entre el Consulado y el Ateneo Español de México, A.C.

El Embajador de España en México, D. Juan López-Dóriga Pérez, visita el Ateneo

El Embajador de España en México, D. Juan López-Dóriga Pérez, visita el Ateneo

El pasado martes 25 de septiembre tuvimos el enorme gusto de recibir en nuestras instalaciones al Sr. Embajador de España en México, D. Juan López-Dóriga Pérez, en lo que fue su primera visita oficial a las instituciones que se encuentran en nuestro país.

DE IZQUIERDA A DERECHA: D. Luis Cerdán Ortiz-Quintana, Secretario de la Consejería de Educación de España en México; D. Jaume Segura Socias, Consejero Político de la Embajada; D. Enrique Cortés de Abajo, Consejero de Educación de España en México; Dña. María Luisa Capella Vizcaino, Directora del Centro de Estudios de Migraciones y Exilios de la UNED; D. Ernesto Casanova Caloto, Presidente del Ateneo Español de México; Dña. Rosa González Asenjo, esposa del Embajador; D. Juan López-Dóriga Pérez, Excmo. Embajador de España en México; D. Fernando Rodríguez Miaja, asociado centenario del Ateneo y miembro del Patronato; Dña. Josefina Tomé Méndez, vicepresidenta del Ateneo; Dña. Ximena Bartolomé Tocino, Consejera de la Embajada y D. Emilio Vilanova Martínez-Frías, Ministro Consejero de la Embajada.

En esta visita, tuvo oportunidad de visitar la importante Biblioteca del Exilio del Ateneo Español de México, en la cual se resguarda un extraordinario acervo documental en materia de la Segunda República Española, la Guerra Civil y el Exilio. Ahí, D. Juan López-Dóriga conoció, entre otros documentos, el Informe Quintanilla, el cual recoge las actividades de la Delegación de Veracruz del Comité Técnico para la Ayuda a los Refugiados Españoles al momento de recibir a los tres primeros de los llamados “Barcos de la Libertad”: el Sinaia, el Mexique y el Ipanema. También pudo conocer las últimas publicaciones que hemos realizado, gracias al apoyo del Gobierno mexicano.

Durante la reunión celebrada inmediatamente después, en la que participaron junto al Embajador, su esposa, Dña. Rosa González Asenjo, y funcionarios de la Embajada y, por parte del Ateneo, su Presidente Ernesto Casanova, junto con Josefina Tomé Méndez, Vicepresidenta; Fernando Rodríguez Miaja, asociado centenario, y María Luisa Capella, directora del Centro de Estudios de Migraciones y Exilios de la UNED, el Embajador de España destacó la importancia de las actividades que realiza el Ateneo y expresó su interés en colaborar con nuestro objetivo de mantener viva la memoria histórica del Exilio Español en México.

El Ateneo Español de México: casa abierta de la cultura

DE IZQUIERDA A DERECHA: Almudena de la Iglesia Talayero (en representación de Ernesto Casanova Caloto, presidente del Ateneo), Fernando Serrano Migallón, miembro del Patronato del Ateneo, Fernando Rodríguez Miaja, socio centenario del Ateneo y José María Espinasa, director del Museo de la Ciudad.

Palabras de Ernesto Casanova Caloto, presidente del Ateneo Español de México, leídas en la conferencia del jueves 23 de agosto.

Queridos amigos y amigas,

Hoy nos reunimos a celebrar a una institución que está a punto de cumplir 70 años, tiempo en el cual ha logrado trascender como una de las instituciones culturales de mayor prestigio e importancia en México, y como punto de referencia obligado para quienes desean adentrarse en el conocimiento del exilio español en nuestro país.

Hoy honramos y celebramos a las mujeres y hombres que, arrojados a costas americanas por la Guerra Civil y el Exilio Republicano Español, buscaron la manera de habitar la nueva patria, esa que les había acogido generosamente, y donde estrecharon lazos cada vez más profundos con sus contrapartes mexicanas. Celebramos también la inteligencia del Gobierno Mexicano, que supo abrigar a estos refugiados y otorgarles una oportunidad para aportar sus saberes a la cultura y la educación nacionales. Gracias a ellos, surgieron instituciones, empresas y proyectos que fueron echando raíces en esta tierra, algunas más profundas y duraderas que otras, pero en todo caso construyendo una cultura hispanomexicana, sin la cual no se comprende la historia nacional del siglo XX y, por ende, nuestra actualidad.

Entre estas instituciones, el cuatro de enero de 1949 se daba por creado el Ateneo Español de México. El 16 de marzo de aquel año se realizó el primer acto público, presidido por la primera Mesa Directiva, entonces encabezada por el doctor Joaquín D’Harcourt. No es casualidad que nuestro primer presidente fuera un médico, en vista de que uno de los antecedentes inmediatos del Ateneo Español de México fue el Ateneo Ramón y Cajal, fundado por los médicos que vinieron como refugiados, como una forma de reagruparse y aportar en la medida de sus posibilidades sus conocimientos a la nueva realidad que las circunstancias imponían.

Desde su inicio, el Ateneo Español de México tuvo la función de promover la cultura de la República Española y ser un lugar donde la memoria pudiera ser celebrada, conmemorada y vivificada, a través de los numerosos actos en los que han estado presentes innumerables intelectuales, artistas y profesionistas mexicanos y de otras nacionalidades. El Ateneo se ha caracterizado siempre por su régimen de “tribuna libre y puerta abierta”, lo que nos ha garantizado tener aliados de todas las filiaciones que comparten el interés común de mantener viva la memoria histórica del Exilio Republicano Español y su importante legado en México.

En la actualidad, gracias al apoyo que nos brindan nuestros asociados, tanto individuales, como institucionales y benefactores, así como gracias al apoyo de los Gobiernos de México y España, seguimos cumpliendo con esta función, adaptándonos a las condiciones y medios que la realidad actual nos impone, sin perder nuestros principios, buscando convocar a los herederos del legado del Exilio Republicano Español en México que, si lo pensamos bien, somos los mexicanos, españoles y personas de otras nacionalidades que se han nutrido de las aportaciones que los refugiados hicieron en todos los campos del conocimiento y la cultura. Cabe destacar que, en años recientes, además del carácter cultural de nuestras actividades, hemos ampliado nuestro objeto social hacia proyectos educativos y de capacitación, gracias a lo cual hemos podido implementar una serie de acciones que van desde la organización de cursos y talleres, hasta la publicación de libros, actualización de nuestras plataformas virtuales, producción de videos, restauración de documentos de nuestro importante y único acervo resguardado en la Biblioteca, el Archivo y la Colección plástica, entre muchas otras más.

Sabemos que no es sencillo continuar con la inmensa labor de nuestros antecesores, pero sé que esta institución vivirá por muchos años más, porque estoy seguro de que lograremos hacer frente a los retos que se nos presenten para mantener viva la memoria común de nuestros pueblos y seguir contribuyendo al porvenir de la educación y la cultura para las nuevas generaciones.

¡Larga vida al Ateneo!

Gracias.