El Ateneo Español de México publica la ‘Memoria del Ateneo Español de México, 1949-2019’

Esta obra es la culminación de los actos conmemorativos del ochenta aniversario del exilio español y de los setenta años de la entidad cultural.

Por Begoña Ayuso
Diario España Exterior

Ernesto Casanova

El 4 de enero de 1949 nació el Ateneo Español de México con el fin de “promover la cultura y la ciencia española en México y fomentar la expresión de ideas, sin sectarismos y en beneficio de la humanidad”. Hoy, 71 años después, se publican las Memorias 1949-2019, de esta institución emblemática que resguarda uno de los archivos más importantes del exilio español.

La idea surgió el año pasado, explica su actual presidente Ernesto Casanova, al coincidir dos efemérides muy significativas: los ochenta años del exilio republicano español y los setenta años de la fundación del Ateneo Español de México. “La conmemoración tuvo un gran alcance porque tanto en México como en España se formaron comisiones exprofeso encargadas de organizar actividades para recordar a los miles de españoles que tuvieron que salir al exilio al finalizar la Guerra Civil”, explica Casanova.

Entre las instituciones que formaron parte de esta conmemoración, el Ministerio de Justicia de España tuvo una participación singularmente activa, ya que gracias a su apoyo fue posible llevar a cabo diversas actividades como: exposiciones, el montaje de una obra teatral y la publicación de algunos libros, entre ellos, la reedición actualizada de la presente Memoria del Ateneo Español de México, escrita por José María Espinasa, gran conocedor del tema y coordinador de Museos de la Ciudad de México.

Portada del libro sobre la historia del Ateneo Español de México.

 

“Como muchos saben, nuestra asociación civil se fundó con la intención de ser un espacio abierto y plural para todos los exiliados, independientemente de su ideología o filiación política, por lo que su historia está estrechamente emparentada con la memoria histórica del exilio español y con la promoción de los valores de la democracia, la paz y la justicia, los cuales son un legado de la república española. Como descendientes de los refugiados españoles, es nuestra responsabilidad seguir preservando y divulgando esta memoria, demostrando que el exilio es una historia viva que sigue dando mucho de qué hablar, como se demostró en los importantes actos en los que participamos el año pasado”, señala el presidente del Ateneo.

Y adelantó que, una vez que pase esta situación de crisis sanitaria, se ha contemplado llevar a cabo la presentación de esta reedición actualizada de la Memoria del Ateneo Español de México, publicada en 2012, y que es la culminación de las celebraciones realizadas el año pasado, las cuales iniciaron con la visita del presidente de España, Pedro Sánchez a sus instalaciones; continuaron en los siguientes meses con una serie de actos en el puerto de Veracruz, con altos funcionarios tanto mexicanos como españoles; y en ambas cámaras legislativas (diputados y senadores) en donde se organizaron sesiones solemnes para el festejo, e incluso se colocó en el Muro de Honor del H. Congreso de la Unión, la inscripción en letras de oro ‘Al Exilio Republicano Español’, debajo del nombre del general Lázaro Cárdenas, a quien se le rindió homenaje en un acto que se realizó en septiembre en el Salón de Cabildos de la Ciudad de México. Como cierre, en noviembre depositaron una cápsula del tiempo en el Colegio de México, con el fin de que sea abierta en el centenario del exilio, en el año 2039.

Finalmente, Casanova aprovechó para destacar la participación de Cuauhtémoc Cárdenas, quien fue nombrado por el Gobierno de México como presidente de la Comisión Organizadora de Actos Conmemorativos por los 80 años del exilio republicano español, y que participó en muchos de los eventos realizados a lo largo del año y quien, en agradecimiento por su labor y apoyo, será nombrado Socio de Honor del Ateneo Español de México.

Una historia que vale la pena conocer y no olvidar

Memoria del Ateneo Español de México, 1949-2019, está disponible en versión digital en la web del Ateneo.

Es una edición actualizada de la publicada en 2012, realizada con el apoyo del Ministerio de Justicia de España, en donde se muestra el largo recorrido de esta institución clave no solo en la historia del exilio español en México, sino en la vida cultural del país. “Es una memoria que quiere tener algo de álbum de familia y de testimonio colectivo, de homenaje y de celebración”, se indica en el volumen.

Fundado en 1949 por iniciativa del exilio republicano español, el Ateneo se transformó pronto en un pequeño pero influyente núcleo sintetizador del pensamiento y la cultura hispano-americana. Allí se reunieron los hombres más distinguidos de las letras, el arte, la música, la ciencia y el pensamiento contemporáneo, tanto de México como de España. Los beneficios fueron muchos.

Sin embargo, el inicio no fue fácil. Tuvo que contar con la colaboración de distintos gremios del exilio –los médicos que se habían agrupado en el Ateneo Ramón y Cajal y los escritores de la revista Las Españas, entre muchos otros–, que se organizaron en la primera sede, ubicada en la calle de Morelos, en donde se mantuvo más de 35 años. A ella siguieron la de Bolívar y la actual en la calle de Hamburgo, en la Ciudad de México. Actualmente es la única institución no escolar creada por el exilio que sobrevive y se mantiene activa.

En los primeros años se crearon la biblioteca y el archivo, dos vertientes fundamentales del Ateneo Español en México. La primera contiene una de las más valiosas colecciones de impresos –revistas y libros– del exilio español, y el segundo constituye una de las fuentes documentales más importantes para el estudio del exilio, de su interacción con la cultura mexicana y la evolución de sus intereses; un archivo que custodia documentos de primera mano que son únicos.

Una tercera vertiente se desarrolló con singular fortuna: una colección pictórica que es a un tiempo la mejor pinacoteca del exilio y muestra de generosidad de pintores y personas que, con sus donaciones, contribuyeron a crear este valioso acervo.

Retos de futuro

El Ateneo Español en México es una institución consolidada y en crecimiento. “Nuestra base de asociados prácticamente se ha duplicado en los últimos años y hemos firmado una serie de convenios interinstitucionales que nos han permitido ofrecer algunos beneficios a nuestros asociados, así como expandir la participación del Ateneo en la sociedad, al poder contribuir con instituciones que se dedican a temas educativos, como Fundación Telefónica, con quien colaboramos en la administración de algunos de sus proyectos”, explica el presidente de la asociación.

Gracias a esto y a la presencia de los asociados protectores, han podido construir una base económica estable que les permite preservar los valores que dan sentido a la existencia de la institución, principalmente “mantener viva la memoria histórica del exilio republicano español”, señala Ernesto Casanova.

Pero como todos, tiene retos por delante. “Uno de los más grandes es la incorporación de las nuevas generaciones a nuestra labor, lograr suscitar el interés en estos temas y sumar su participación, por lo que tenemos que pensar nuevas estrategias para lograr atraer a estos públicos”, señala Casanova.

Otro propósito que sigue siendo muy importante, afirma el directivo, es la preservación y la divulgación de esta memoria del exilio a través de los importantes acervos documentales que se resguardan en su archivo y biblioteca. “Contamos con una colección única en el mundo de materiales especializados en la II República española, guerra civil y exilio, la cual seguimos alimentando con la incorporación de fondos personales, bibliografía, hemerografía y otros documentos que sirven para que los estudiosos del tema cuenten con fuentes valiosas y de primera mano”.

 

Lázaro Cárdenas: 125 años

En todos los países hay fechas que recuerdan el nacimiento o fallecimiento de alguna persona singular. La de 21.05.1895 recuerda el nacimiento de un natural de esa Nueva España que habiendo dejado de serlo con su independencia, fue más español que ninguno. Me refiero al que sería Presidente Lázaro Cárdenas. Parafraseando a Churchill de él se puede decir que “nunca a un solo hombre debieron tanto, tantos españoles”; los beneficiados directos de su actuación y todo los demás que recibimos de él la demostración de que la ética no es un concepto abstracto sino una opción que, cuando se quiere, se puede convertir en realidad.

Como tantos otros niños, la mayoría, tuvo unos comienzos difíciles. Huérfano de padre y el mayor de 8 hermanos de un familia media-baja pronto tuvo que colaborar a su sustento con su trabajo. Con 18 años s incorporó a la revolución mexicana buscando un mundo mejor. En ella demostró su capacidad; acabaría con el grado de General a los 25 años, justo en 1920. Ésa es fecha señalada para el Ateneo de Madrid; entonces celebraba el I Centenario de otro intento de hacer de la ética una realidad. Tras su generalato intervino de modo más pacífico, pero no menos activo, en la vida social y política de su país del que fue elegido Presidente tras haber sido gobernador del Estado de Michoacán, donde naciera. Su fallecimiento en 1970 tiene la curiosidad aritmética de ocurrir hace hoy medio siglo, el 19 de octubre fecha próxima a la de la inauguración oficial del I Centenario de creación del Ateneo el 24.10.1820.

Secretario de Gobernación con el Presidente Rubio, fundaría el Partido Nacional Revolucionario con el también Presidente Calles, que le precedió. Electo a propuesta de Calles, pero con el apoyo de la Confederación Campesina Mexicana y la Confederación General de Obreros y Campesinos de México, de corte sindical, se libraría del cerco político más moderado impuesto por Calles. Reorganizaría el partido con una estructura nacional; le seguiría su labor de nacionalización de los ferrocarriles y de la industria petrolera en 1936 con la Ley de expropiación en beneficio de la nación de 17 empresas de los EEUU y de Inglaterra. Durante su mandato impulsó la mayor participación social de los trabajadores industriales y campesinos, rescatando la idea de la revolución, más popular que burguesa, apoyando las huelgas obreras.

A él se debe la reforma agraria en la que  expropió a la iglesia, latifundista desde el S. XVIII, pero también a generales revolucionarios. En esa reforma se repartieron millones de hectáreas de ejidos, en plan cooperativo, entre los trabajadores del campo en la línea que iniciara siendo Gobernador de Michoacán. Su plan de reducción de la mortalidad le llevó al desarrollo de suministro de agua potable y de atención médica en zonas rurales para erradicar el paludismo, entre otras enfermedades, en lo que recibió ayuda de la Fundación Rockefeller.

Singular importancia tuvo la creación de la carrera de médico, cirujano y partero en el medio rural, en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, del Instituto Politécnico Nacional, en cuyo profesorado participaron brillantes médicos del exilio español: Isaac Costero, José Torre Blanco, Jaime Pi Suñer, Alberto Folch Pi y Manuel Márquez, etc., aunque contara con la oposición de la UNAM que tenía un concepto más burgués de la profesión médica. En el año 1936 creó el Seguro Social para proteger de enfermedades y riesgos profesionales, invalidez, vejez, maternidad y paro a los trabajadores.

Frente todas estas medidas no se hizo esperar la reacción internacional negándole créditos y la interna con la creación de partidos de oposición como el Partido Acción Nacional (PAN) aún existente, el Partido Fascista, la Asociación Nacional de Banqueros, la Unión Nacional Sinarquista, el Partido Revolucionario Anticomunista opuestos  a la ejecución de estas reformas. Terminaría su mandato en 1940 con una Ley que prohibía las concesiones petroleras dejando en manos nacionales su explotación.

Este programa político que consiguió llevar a cabo fue similar al que en la España de 1931 pretendió la II República. Esta coincidencia ideológica de búsqueda de una mayor justicia social explica mejor que nada su comportamiento cuando en España, tras el fracaso del Golpe de Estado de 1936, se inició de la II Guerra Mundial con la intervención de la Alemania nazi y de la Italia fascista, a la que no se le quiso dar esa naturaleza que hubiera obligado a intervenir a los países democráticos. Siguió sin hacerse tras la anexión de los Sudetes y la invasión de toda Checoeslovaquia y la anexión de Austria, eufemismo para no reconocer que fuera una invasión, hasta que se produjo la invasión de Polonia.

La cooperación del México de Cárdenas con el gobierno legítimo soportó las presiones de EEUU, con Roosevelt, y de Inglaterra, bajo el pro fascista Eduardo VIII y del anticomunista Jorge VI con su lamentable Chamberlain. Pese a ellas, envió el armamento que le negaban estos países ¿democráticos? que apoyaron con su inacción el triunfo del fascismo. Compraba armas en Europa que, tras arribar en un puerto mexicano, enviaba a España en buques como el Magallanes, el Sil y el Mar Cantábrico entre otros. México nunca reconocería la legitimidad del régimen franquista, aunque sí reconocería el de su heredero Juan Carlos I.

Pero, sin duda, lo más emotivo, por directamente humano, fue la recepción de los denominados Niños de Morelia, 456 menores de edad hijos de republicanos que llegaron a Veracruz en 1937 en el buque Mexique a petición del Comité Iberoamericano de Ayuda al Pueblo Español. A ellos se sumarían en 1939 los exiliados llegados en el buque Sinaia acogidos con fondos del estado.  Al Sinaia, todavía antes del fin de la República, le siguieron el Ipanema y, ya trasladando a refugiados de los campos de concentración franceses, de nuevo el Mexique, el Flandra y el Sergio Pinto I. Muchos otros países de Iberoamérica, también de los EEUU, el RU y la URSS acogerían a estos exiliados defensores de la democracia republicana.

Con fondos estatales mexicanos se creó la Casa de España de México, hoy Colegio de México. Ella recibió a figuras científicas y culturalmente singulares como Blas Cabrera, Manuel Giral; filosofas como María Zambrano; narradores como Tomás Segovia, Emilio Prados, Max Aub, José Bergamín; poetas como León Felipe y Luis Cernuda; artistas como Luis Buñuel, Rodolfo Halffter, Remedios Varo, etc.; sacerdotes como José Ertze Garamendi y José Manuel Gallegos Rocafull junto a una pléyade de trabajadores de muy distinta formación que aunque vivieron con la permanente ilusión de un exilio breve trabajaron con denuedo y agradecida generosidad para el progreso de la que fue, como madre amorosa, su segunda patria.

Inolvidable el telegrama enviado por el Presidente Cárdenas con motivo de la llegada de quelas primeros 456 niños a México: “Tengo el gusto de participarle haber arribado hoy sin novedad a Veracruz los niños españoles que el pueblo recibió con hondas simpatías. La actitud que el pueblo español ha tenido para el de México al confiarle estos niños, correspondiendo así a la iniciativa de las damas mexicanas que ofrecieron a España su modesta colaboración la interpretamos Sr. Presidente Azaña, como fiel manifestación de fraternidad que une a los dos pueblos. El estado toma bajo su cuidado a estos niños rodeándolos de cariño y de instrucción para que mañana sean dignos defensores del ideal de su patria. Salúdalo afectuosamente. Presidente Cárdenas”. Azaña moriría protegido por la bandera de México.

EL singular  afecto recibido en México por todos esos exiliados, de su Presidente pero también directamente de todo el pueblo, lo sitúa en primer lugar en el corazón de todos los españoles. Eterno será nuestro agradecimiento a aquel pobre huérfano nacido en Jiquilpán, una aldeíta perdida en el Estado de Michoacán un lejano 21 de mayo de 1895.

Alfonso J Vázquez Vaamonde, Secretario primero del Ateneo de Madrid

Juan Bautista Peset Aleixandre, médico republicano que luchó contra las epidemias

El 24 de mayo de 1941 murió en Paterna, fusilado por franquistas, el médico Juan Bautista Peset Aleixandre, quien fue rector de la Universidad de Valencia de 1932 a 1934 y diputado de las Cortes por el Frente Popular por Izquierda Republicana. En su 79º aniversario luctuoso, recordamos a este ilustre republicano, quien también fue pionero en Europa de la lucha contra las pandemias que en aquel tiempo afectaban a la sociedad.

 

Originario de Godella, Valencia, donde nació en 1886, se desarrolló en una familia de tradición médica e intelectual. A los 22 años culminó sus estudios y fue pensionado por el Gobierno para ampliar sus estudios en París, Francia, donde se especializó en distintas ramas de las ciencias de la salud.

 

Sabemos del médico Peset Aleixandre que contaba con tres doctorados (Medicina, Ciencias y Derecho) y hablaba francés y alemán. Descubrió un tratamiento contra la meningitis purulenta y dirigió campañas de vacunación cuando fue responsable de salud pública en el Ayuntamiento de Valencia, en particular contra las epidemias de tifoidea y de gripe de 1918. De hecho, durante esta última, consiguió una vacuna contra el pneumococo que ocasionaba la enfermedad.

Sus artículos fueron publicados en distintas revistas especializadas de europa y recibió condecoraciones por su labor. Ocupó diversos cargos en la Universidad de Valencia hasta que fue nombrado rector. Durante su gestión impulsó la democratización de esta casa de estudios, así como la mejora de las instalaciones. Fue uno de los impulsores de la creación del Instituto Cossío de Valcencia, institución pedagógica basada en los postulados de la Institución Libre de Enseñanza.

 

Además de sus actividades académicas, Peset tuvo una activa participación política en organizaciones de izquierda. Fue elegido diputado por el Frente Popular (liderado por Manuel Azaña) en las elecciones de febrero de 1936. Durante los años de la Guerra Civil, se dedicó a auxiliar perseguidos políticos hasta el punto de refugiarlos en su propia casa. Algunos meses antes de finalizar el conflicto logró pasar la frontera francesa, pero volvió a España para acompañar a Juan Negrín, presidente del Gobierno de la República y a José Puche, entonces rector de la Universidad de Valencia. Fue aprehendido por los franquistas cuando intentó abandonar España por el puerto de Alicante y fue internado en la Cárcel Modelo de Valencia.

 

Al año siguiente fue sentenciado de muerte por “rebelión” con base en una conferencia que dictó en la Universidad de Valencia en 1937, en la que criticaba la sublevación fascista como una respuesta inadecuada de los que no habían aceptado los resultados de las elecciones. Sin embargo, gracias al trabajo de diversos investigadores, su proceso penal se recuperó y se convirtió en un objeto de estudio histórico que ha permitido arrojar luz a los crueles mecanismos de la represión de la dictadura que se implantó en España luego de la Guerra Civil.

 

Peset Aleixandre fue una de las muchas personas cuya historia fue silenciada durante los años del franquismo en España, pero gracias a la recuperación de la Memoria Histórica, hoy podemos recordar sus aportaciones y reconocerlo como uno de los científicos españoles más importantes de su tiempo, pionero de la investigación epidemiológica y hombre comprometido con sus ideas.

 

Fuentes:

https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-contemporanea/20200402/48218093059/doctor-peset-aleixandre-historia-pandemias-virus-ejecutado-francisco-franco.html

 

http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/SDocum/ArchCon/SDHistoDipu/SDIndHistDip?_piref73_1340024_73_1340023_1340023.next_page=/wc/servidorCGI&CMD=VERLST&BASE=DIPH&FMT=DIPHXLDA.fmt&DOCS=1-25&DOCORDER=FIFO&OPDEF=Y&QUERY=(89090).NDIP.

 

https://elpais.com/diario/2001/06/27/cvalenciana/993669481_850215.html

 

https://web.archive.org/web/20070927222901/http://stepv.intersindical.org/allioli/156/156-23opinio.pdf

 

https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Peset

 

Lázaro Cárdenas: Recordando a un gran presidente

Lázaro Cárdenas (21 de mayo de 1895 – 19 de octubre de 1970). Se cumplen 125 años del nacimiento de Lázaro Cárdenas, seguramente una de las personas más queridas por el exilio republicano español.

En las elecciones de 1934 fue elegido presidente de México con el 98% de los votos, con el lema “Trabajadores de México, uníos”. Durante su mandato nacionalizó la red ferroviaria, amplió la infraestructura de carreteras, expropió las empresas petroleras creando Petróleos Mexicanos (Pemex), reorganizó el sistema agrario elevando el nivel de vida de los campesinos, impulsó los derechos de los trabajadores, fomentó la cultura y la educación (en su reforma de la Constitución incluyó la educación laica y obligatoria), transformó la residencia de los gobernantes del país para crear el Museo Nacional de Historia, fundó el Instituto Politécnico Nacional y el Instituto Nacional de Antropología, entre otros muchos avances para el pueblo mexicano, en un corto periodo de tiempo.

Su empeño por mejorar las condiciones de los trabajadores no fue contra los empresarios; impulsó y financió la creación de industrias nuevas, con medidas proteccionistas. Fundó el Banco de Comercio Exterior; concedía créditos a los empresarios mexicanos, éstos también se beneficiaron de las nuevas infraestructuras indispensables para sus actividades. El Banco de México controló las reservas internacionales; así fue posible financiar los déficits presupuestarios.

Cuando dejó la presidencia en 1940 continúo trabajando a favor de los más desfavorecidos e intentando que en toda Latinoamérica hubiese democracia. El mundo reconoció su labor, prueba de ello es la cantidad de plazas y calles que llevan su nombre no solo en México, también en   Barcelona, Córdoba, Valencia, Madrid, Belgrado, Praga o La Habana por citar algunas.

Fue un inequívoco defensor de la II República Española, ayudó durante la guerra al ejército leal enfrentándose incluso con el presidente de Estados Unidos contario a la ayuda. Finalizada la guerra a través del embajador y el cónsul general en Francia se evacuaron miles de exiliados con destino a México donde se les facilitaba de inmediato la nacionalidad. Los republicanos del exilio en Francia vivieron con gran emoción las palabras pronunciadas por el embajador Luis I. Rodríguez ante la negativa de las autoridades francesas de cubrir el féretro del presidente Manuel Azaña con la bandera de la República Española como correspondía; “Lo cubrirá la bandera de México; para nosotros será un privilegio; para los republicanos una esperanza; y para ustedes una dolorosa lección”.

Recordamos también a Amalia Solórzano, esposa del presidente Cárdenas, presidenta del Comité de Ayuda a los Niños del Pueblo Español y su magna tarea con los niños españoles, una gran parte de ellos huérfanos de la guerra.

Por su interés y como síntesis de su pensamiento político entresacamos algunas frases de la toma de posesión y la despedida:

El 30 de noviembre de 1934, asumió el cargo de presidente de la República, en su primer mensaje señaló: “La revolución Mexicana ha seguido, desde su origen y a través de su historia, un anhelo de justicia social…Tengo presentes de una manera indeleble las impresiones que durante mi campaña electoral pude recoger: profundas desigualdades e inicuas injusticias a que están sometidas grandes masas de trabajadores y muy particularmente los núcleos indígenas… Nada puede justificar con más elocuencia la larga lucha de la Revolución Mexicana, como la existencia de regiones enteras en las que los hombres de México viven ajenos a toda civilización material y espiritual, hundidos en la ignorancia y la pobreza más absoluta, sometidos a una alimentación, a una indumentaria y a un alojamiento inferiores impropios de un país que, como el nuestro, tiene los recursos materiales suficientes para asegurar una civilización justa.”

Al finalizar su periodo presidencial en 1940, escribió en sus Apuntes: “Me esforcé por servir a mi país y con mayor empeño al pueblo necesitado. Cancelé muchos privilegios y distribuí una buena parte de la riqueza que estaba en pocas manos”.

www.descendientesexilio.com

Madrid, 21 de mayo de 2020

125 años del natalicio de Lázaro Cárdenas, amigo del Exilio Republicano Español

Fotografía autografiada del General en una comida con exiliados españoles en México, 12 de junio de 1961. Archivo AEM.

El Exilio Republicano Español fue un fenómeno que perturbó todos y cada uno de los ámbitos que formaban parte de la vida de quienes lo padecieron, desde lo personal laboral y social, hasta el político e ideológico. Sin embargo, en el oscuro panorama de aquellos años, destaca aún en nuestros días el brillante legado de un mexicano cuyas acciones representaron nada menos que un sinónimo de vida y libertad para decenas de miles de españoles; el presidente por quien México se convirtió no solo en un refugio temporal ante la tempestad histórica, sino en el hogar permanente de aquellas personas y sus descendientes. Ese hombre fue Lázaro Cárdenas del Río.

Nacido el 21 de mayo de 1895 en una familia indígena muy modesta de Jiquilpan, Michoacán, huérfano de padre, se vio en la necesidad de abandonar sus estudios formales a temprana edad. Cuando contaba con apenas 15 años, estalló la Revolución Mexicana, proceso histórico al que Cárdenas se incorporó algunos años después, iniciando una notable carrera militar por la cual llegaría, a los 25 años, al grado de General. Culminado el conflicto armado, ocupó diversos cargos, llegando a ser Gobernador de Michoacán, Secretario de Gobernación y de Guerra y Marina, presidente de su Partido y, finalmente, Presidente de México en el periodo clave de 1934 a 1940.

Pero Lázaro Cárdenas no destacó únicamente por su carrera política y militar ni por la ideología nacionalista y social con la que estaba impregnada su labor como titular del Poder Ejecutivo en el país; también lo hizo por su extraordinaria política exterior cuya inclinación permanente por el respeto a los cuerpos normativos vigentes y la soberanía de las naciones, así como la búsqueda del reconocimiento de las libertades individuales de cada ser humano por parte de la comunidad internacional eran pruebas contundentes que demostraban que la diplomacia en México estaba integrada y respaldada por verdaderos expertos y que se encontraba en posibilidades de participar en asuntos internacionales de gran impacto, dando así al Estado mexicano una imagen progresista sin precedentes.

Desde el comienzo de la Guerra Civil española, el gobierno del Presidente Cárdenas manifestó su completo apoyo en favor del legítimo gobierno republicano español e incluso cuando recibió presiones internacionales para respaldar el movimiento franquista, éste jamás cedió ante tales. Prueba de ello se encuentra en el hecho de que en el año de 1937 otorgaría asilo temporal a 456 hijos de republicanos españoles conocidos como los niños de Morelia, para que no sufrieran las consecuencias del conflicto armado que se estaba desarrollando en su país. A pesar de la trascendencia que tuvo la diplomacia cardenista respecto a la situación vivida por los republicanos españoles, esta no fue la única forma mediante la cual demostró su compromiso social y humanitario. Ya en 1938 el Presidente Cárdenas anunciaba la expropiación de empresas petroleras que actuaban en México, se manifestaba a través de sus representantes internacionales en contra de la invasión italiana de Abisinia, del ataque de Japón a China y se opuso a la anexión de Austria por parte de Alemania.

En la actualidad México es reconocido como un país de asilo;  la génesis de esta imagen internacional surgió durante el gobierno de Cárdenas gracias al trato que dio a los exiliados españoles. Tan pronto se enteró de las condiciones en las que vivían estos tras la derrota de su gobierno en 1939, Cárdenas decretó que México proporcionaría asilo a los españoles que así lo quisieran, lo que dio comienzo al desplazamiento de de más de 20,000 españoles exiliados. Si bien los refugiados españoles llegaron con la esperanza de que se trataría de una estancia temporal hasta en tanto las fuerzas republicanas retomaran el control en su país, lo cierto es que ese deseo se fue diluyendo en el flujo del tiempo y en la imposición injusta de un gobierno que de manera ilegítima tomó el control de lo que democráticamente habían construido.

La comunidad de refugiados españoles que llegó a territorio mexicano era por demás heterogénea pues incluía desde los niños de la guerra, los intelectuales que dieron origen a La Casa de España que más tarde se convertiría en el Colegio de México, los académicos que formaron parte de la planta docente de las universidades públicas de mayor prestigio en el país, hasta los obreros y campesinos cuyo más ferviente deseo se encontraba en volver algún día a su tierra.

Sin embargo, lo que es una realidad es que dentro de todos estos sectores y hasta el día de hoy el exilio español y sus descendientes nunca terminaremos de decir “Gracias” al hombre que encabezó estas acciones inscritas en la memoria y en las letras de oro que dan cuenta de los episodios y las personas más insignes de nuestro país. Para decirlo en pocas palabras, de no haber sido por Lázaro Cárdenas, muchos, miles de nosotros no estaríamos aquí.

Gracias México.

Gracias General Lázaro Cárdenas del Rio.

Extracto del discurso leído el 18 de octubre de 2019 por Ernesto Casanova Caloto, presidente del Ateneo Español de México, en el Homenaje a Lázaro Cárdenas, realizado en el Salón de Cabildos del Antiguo Palacio del Ayuntamiento de la Ciudad de México.

El Ateneo de Madrid, 200 años del más genuino espíritu de las luces

El arquitecto Juan Armindo Hernández Montero, presidente de la institución, repasa su historia con motivo de su bicentenario.

En primer término, el retrato de Joaquín Costa en una de las salas del Ateneo de Madrid.LUIS SEVILLANO

Nota por El País

JUAN ARMANDO HERNÁNDEZ MONTERO

Fue un mal comienzo de siglo. Las peleas de Fernando con su padre Carlos IV acabaría en su abdicación y entronización de Fernando VII como rey. Una errónea colaboración con Napoleón en su guerra contra Inglaterra invadiendo Portugal y la abdicación de Fernando VII en su padre que había concertado abdicar en el propio Napoleón, terminó con el nombramiento del hermano del francés como José I rey de España, ya lo era de Nápoles. No hubiera sido mal camino, de nuevo Francia y España unidas, como ocurriera cuando vinieran los Borbones a principios del S. XVIII, pero esta vez con mejores vientos. ¿Por qué no con los Bonaparte a principios del S. XIX, era una mala solución? José I lo había hecho bien en Nápoles, un reino de donde también había venido Carlos III, que tampoco fue mal rey. Durante su reinado en Nápoles el rey José promulgó una constitución, abolió el feudalismo, reformó la administración, fundó escuelas y comenzó la modernización de la economía. Las mismas tareas que necesitaba España.

La presencia de las tropas de Napoleón en España, realmente destinadas a invadir Portugal en su guerra contra Inglaterra, y la reacción popular del 2 de mayo, seguida de una violenta represión, provocó el inicio de una guerra que nunca debió de producirse. La doble abdicación y el retiro de ambos reyes a las posesiones y rentas que Napoleón les adjudicara en Francia, reunía toda la legalidad del mundo. América no se hubiera independizado, no entonces al menos. La historia de todo el mundo hubiera sido otra diferente.

Pero la Iglesia y lo más reaccionario del país se opusieron. No les gustaba el aire republicano que trata este rey constitucional que, sin violencia, había logrado la corona de España de manos de un Emperador que había cambiado casi todas las monarquías de Europa. Frente a ellos, los intelectuales y funcionarios mejor preparados creían en la misión regeneradora de José I, en que eliminaría el absolutismo y el oscurantismo propio de aquella España tan retrasada en tantos aspectos a principios del S. XIX. Leandro Fernández de Moratín animaba a José Bonaparte a la construcción de una sociedad basada en la razón, la justicia y el poder. Como Carlos III mejoró Madrid, creó muchas plazas entre ellas la de Oriente y por ello se le llamó “el rey plazuelas”. Quiso fundar el Museo de Bellas Artes; no le dio tiempo. Su idea acabaría haciéndola realidad Fernando VII cuando crea el Museo del Prado en lo que era el Real Gabinete de Historia Natural fundado por Carlos III. Perdimos esa oportunidad de progreso y ganamos la del retroceso con la vuelta de Fernando VII. La Constitución de Bayona pudo ser el epitafio del absolutismo. Aunque en ella había una oferta de mantenimiento de los privilegios de la iglesia, aquella era una iglesia a la que las palabras de Igualdad, Libertad y Fraternidad que traía esa monarquía le parecían muy sospechosas, aunque encajaban con la más primigenia e incontaminada esencia del proyecto del cristianismo.

El país se partió en dos, en reaildad en tres, junto a los antiespañoles absolutistas estaban, incomprensiblemente, los liberales antifranceses ideológicamente más próximos a los afrancesados, todos ellos ilustrados. Fue imposible el entendimiento entre ellos. Un malentendido patriotismo hizo imposible toda aproximación entre la Constitución de Bayona y la de Cádiz redactada en común con los españoles de América. Seis crueles años de guerra acabaron con el reinado de José I. A su llegada, Fernando VII, al que el pueblo le regalara el reino del que había abdicado dio un Golpe de Estado con el que regresó al absolutismo. Era previsible esa felonía en una persona que felicitaba a Napoleón cada vez que sus mariscales ganaran una batalla. Fueron seis años terribles que terminaron en 1820 con el levantamiento de Riego. Con él volvía a ser posible lograr un futuro para la España que “podía haber sido y no fue”. En 1820, sin embargo, solo se inició el trienio liberal.

Aquel año de 1820 nació el Ateneo Español, Sociedad Patriótica y Literaria. Lo hizo un 14 de mayo declarando con el más genuino espíritu de las luces que “sin ilustración pública no hay verdadera libertad, de aquella dependen principalmente la consolidación y progreso del sistema constitucional y la fiel observancia de las nuevas instituciones. Preparados de estas verdades varios ciudadanos celosos del bien de su patria apenas vieron felizmente establecida la Constitución en la monarquía española, se propusieron formar una sociedad patriótica y literaria con el fin de comunicarse mutuamente sus ideas, consagrarse al estudio de las ciencias exactas, morales y políticas, y contribuir en cuanto estuviera a su alcance a propagar las luces en sus conciudadanos”. Algo empezaba en Madrid lleno de ímpetu y de una alegre ilusión.

Fernando VII había dicho “Caminemos todos y yo el primero por la senda constitucional”. Aunque con seis años de retraso y oscurantismo, le creyeron. Ignoraron su espíritu esencialmente felón. Creyeron que lo que “había podido ser y no fue” iba ahora a convertirse en realidad. El segundo de los artículos del Reglamento del Ateneo se proponía “discutir tranquila y amistosamente cuestiones de legislación, de política de economía y, en general, de toda materia que se reconociera de pública utilidad a fin de rectificar sus ideas los individuos que la componían, ejercitándose al mismo tiempo en el difícil arte de la oratoria, llamar la atención de las Cortes o del rey con representación legal en que la franqueza brillase a la par que el decoro y por último propagar por todos los medios los conocimientos útiles. No cabían mejores propósitos.

La conciencia del retraso en que se había sumido España, ya se había perdido casi toda América en aquellos ocho años de acumulación de errores, y la esperanza en que podríamos salir del pozo en el que la sumiera Fernando VII emergía de nuevo. El Ateneo se adornaba así con este nombre en recuerdo de la diosa de la sabiduría, Palas Atenea, Minerva para los romanos, y de Hermes, el Mercurio romano, dios olímpico, el mensajero, y entre los dos Helios o Apolo, dios del sol, la lógica y la razón, de cuyos favores andaba tan necesitado el país. Hoy siguen presidiéndonos en nuestra “Docta Casa” desde las magníficas pinturas de Arturo Mélida que adornan el techo del Salón de Actos.

Noventa y dos fueron sus fundadores, verdaderos “noventa y dos de fama”. Entre ellos estaban los más ilustrados de Madrid, los más adecuados para “la difusión de la ciencia, las letras y las artes por todos los medios a su alcance” como reza hoy su artículo segundo. Su Presidente interino fue José Guerrero de Torres, historiador y junto a él en esa primera Junta estaban el botánico Mariano Lagasca, el diputado José Heta, el marino y diplomático Saturnino Mo, Martín de Foronda, matemático que luego sería ministro de Marina, Ángel Calderón de la Barca, natural de Buenos Aires y diplomático que acabaría siendo secretario de la Legación en Rusia ese mismo año y Fermín Sánchez Toscano que acabaría siendo oficial mayor de la Junta Suprema de Sanidad del Reino.

El dictamen de esta Comisión preparatoria planteó como objetivo del Ateneo “buscar los medios de aumentar la falange inexpugnable de la razón” y “vulgarizar, por decirlo así las ciencias, las letras y las artes, que son las palancas poderosas que conmueven las naciones y por último deciden su suerte”. Ya entonces se destacaba la necesidad del contacto con otros países en su deseo de difundir el conocimiento. Así se crean ocho Cátedras gratuitas: de idiomas (alemán, inglés y francés), de Ciencias morales y políticas (Derecho Natural, Historia y Economía Política) de Ciencias (Matemáticas) y también enseñanzas prácticas como la taquigrafía. Significativo es el aplauso que se les otorga en la memoria de aquel año “¡Lo eterno a los sentimientos patrióticos de estos ilustrados socios! Tributemos a su infatigable celo y arduo trabajo un testimonio de gratitud”; y no era para menos en una época donde la enseñanza era una “rara avis”. Delicado resulta también el aplauso a Mariano Ledesma, encargado de la enseñanza teórica de la armonía para “poner en práctica combinación de sus cantos” para “generalizar entre nosotros y formar el gusto de este arte encantador que exista los animoso a la sensibilidad”. No puede resultar más delicada, ni más deliciosa la lectura de estos textos.

Todo se acabaría cuando, formada la Santa Alianza, entran en España los 100.000 hijos de San Luis, un redondeo a lo grande porque solo fueron 65.000 los que bajo el mando del Duque de Angulema atravesaron toda España sin el menor contratiempo. Los liberales se refugiaron en Cádiz, la cuna de la Constitución de 1812, pero sufrieron una gran derrota que terminaría con la ignominiosa ejecución del General Riego. Ahorcado en la Plaza de la Cebada su cuerpo sería “arrastrado en inmundo serón por las calles de Madrid”. Fue el comienzo de lo que la historia ha conocido como la “década ominosa”. No terminó hasta el fallecimiento de Fernando VII. Presidía por aquellas fechas el Ateneo el general Francisco Javier Castaños, Duque de Bailén, que había sido precedido en la presidencia por el filósofo Manuel Flores Calderón y el abogado Manuel Gutiérrez de Caviedes. De nada sirvió el prestigio y popularidad del Duque; no logró que Fernando VII desistiera en su intención de cerrar el Ateneo “empecinado en que desaparecieran todos los vestigios de aquella sociedad patriótica (liberal) y literaria” hasta el punto de que ordenó que las “actas, reglamentos y memorias del Ateneo Español se recogiesen y archivasen en los archivos de palacio” donde aún siguen.

Años después, en 1835, muerto ya Fernando VII, los exiliados en Londres que huyeran para salvar su vida regresaron. En 1835 se volvió a fundar el Ateneo con profundas discusiones acerca de si era una nueva fundación o una continuación del anterior, cuyo espíritu pervivía. El Ateneo fue realidad con el apoyo de la Sociedad Económica Matritense.

Hoy, 200 años después de aquel 14 de mayo, el Ateneo no ha podido celebrar esta efemérides por la situación excepcional en la que nos encontramos.

Este año de 2020, el Ateneo de Madrid conmemora el II Centenario de su fundación, es un año pleno de celebraciones de centenarios entre los que podemos destacar la V vuelta al mundo por Magallanes-Elcano que convirtió el Océano Pacífico, rodeado por Filipinas al Sur y las Marianas al Norte, y flanqueado por todo el Este por América, en el “lago español”; el II Centenario de Concepción Arenal participante activa en sus actividades de progreso del Ateneo, sobre todo en favor de la liberación de la mujer por la vía de la educación, ella fue pionera en la Universidad y defensora del respeto a la dignidad de los presos y de los heridos en la guerra y en la más reciente, el I Centenario de Benito Pérez Galdós, uno de nuestros socios más ilustres.

El Ateneo de Madrid va a celebrar su bicentenario durante todo un año, se iniciará el día 24 de octubre del 2020, fecha en la que se realizó el primer acto formal con el discurso de su Presidente de inauguración del primer año académico ateneísta, y finalizará el 23 de octubre del 2021. En ese año se realizarán múltiples actividades culturales de toda índole y continuarán las que habitualmente organizan la Secciones, Agrupaciones, Cátedras y Junta de Gobierno, desde la reapertura del Ateneo en el año 1982 en lo que podemos llamar “nueva etapa democrática” al finalizar el intervencionismo y control del estado dictatorial. De forma paralela a las anteriores se mantendrán aquellas celebraciones relevantes, como el Centenario de Benito Pérez Galdós, la Semana de la Ciencia de la Comunidad de Madrid, Conciertos Infantiles del Conservatorio de Música de Madrid, etc. para completar la difusión cultural en los campos científico, literario y artístico, con la participación de todos los ciudadanos de Madrid y los Ateneos de España y de los países Iberoamericanos.

La Asociación de Descendientes del Exilio recuerda la liberación de Europa (1945)

Compartimos con ustedes el siguiente texto que nos hizo llegar la Asociación de Descendientes del Exilio Español, en relación con el aniversario de la liberación de Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

8 de mayo 1945 – 8 de mayo 2020

La liberación de Europa es conmemorada cada año por la Asociación de Descendientes del Exilio Español. En Madrid, en el cementerio de Fuencarral, lugar de Memoria Europeo, recordamos en justicia a los republicanos españoles que desde el exilio defendieron la libertad de Europa en la Segunda Guerra Mundial.

El 8 de mayo este año reviste una especial importancia; por un lado, es el 75 aniversario; se habían programado actos especiales a los que la Asociación se adhería y participaría a través de las diferentes embajadas; por otro lado, es especialmente importante porque después de muchos años de reivindicación por parte de la Asociación, se ha producido un acuerdo político del Gobierno de coalición incluyendo esta fecha en el anteproyecto de ley de la Memoria Democrática, pendiente de debate en el Parlamento y frenado por la pandemia del Covid19 que afecta al mundo entero.

Con él se inicia una etapa de reparación de memoria democrática en nuestro país con la instauración del 8 de mayo como día de reconocimiento a las víctimas del exilio.

El exilio ha tenido reconocimiento en el exterior y, los exiliados y sus descendientes exigíamos ese reconocimiento en nuestro país. Consideramos imprescindible honrar a quienes dieron la vida por la democracia dentro y fuera de España, a quienes lucharon contra el fascismo-nazismo y por la paz de Europa. Nuestros exiliados nunca renunciaron a que en Europa se viviese en democracia. Siempre convencidos de que su lucha había sido justa, la derrota del nazismo les dio la razón, no era inútil su compromiso, aunque siguieran condenados al exilio.

¿Por qué se les debe honrar el día 8 de mayo?

No es un capricho de la Asociación es una respuesta a la historia. Los republicanos españoles, participaron de manera importante en la liberación, se puede citar entre otras; su actuación en “La Madeleine” por una División de la AGE, españoles republicanos participaron en el desembarco de Normandía; Spanish Company, o luchando contra los soldados del Tercer Reich en Rennes, Le Mans o Alençon. En el sur de Francia, la Agrupación de Guerrilleros Españoles bajo la dirección de José Antonio Alonso (comandante Robert) tomó la ciudad de Foix, inicio de la liberación de las regiones próximas al Pirineo. Realizaron misiones en la Resistencia, también protagonizaron la liberación de París con la División Leclerc, conocida como la Novena o La Española, posteriormente esta misma División liberó Estrasburgo. Combatieron en la defensa de los Países Bajos y en la Batalla de Berlín.

En otros frentes se puede recordar que; combatieron en unidades especiales como la Brigada de Misiones Especiales OSMON cuya cuarta compañía estaba formada por los españoles.

Lucharon contra los nazis en la Unión Soviética, Polonia, Checoslovaquia, Rumanía, Hungría, Austria y Alemania. Realizaron misiones en Bielorrusia, Ucrania, en el frente de Leningrado, en la batalla de Stalingrado, en la defensa de Moscú, en el ejército partisano de Yugoslavia. Una de las principales misiones de los aviadores españoles fue la defensa de los pozos petrolíferos de Azerbaiyán, impidiendo al ejército alemán acceder al petróleo, frenando así el avance alemán en el Cáucaso.

Miles murieron, no solo en la batalla, sino en una situación que degrada al ser humano que comete esta felonía; en los campos nazis de concentración y exterminio: Mauthausen, Bergen-Belsen, Buchenwald, Dachau, Esterwengen, Flossenburg, Dora-Mitlelbau, Nevengamme, Ravensbrück, Sachsenhausen, Terezin, Natzwailer-Stuthof, Schirmek, Auschwitz-Birkenau, Stutlhof, Treblinka. Los españoles fueron deportados al ser apresados en la lucha contra el nazismo en los ejércitos y lugares citados y por ser el simple hecho de ser “rojos” pues también deportaron a ancianos, mujeres y niños.

¿Por qué el reconocimiento el 8 de mayo?

Porque es imprescindible rescatar del olvido el legado de los hombres y mujeres que perdieron todo, incluso la vida para que las siguientes generaciones tuviesen una Europa democrática. El conocimiento de la historia pertenece a nuestro patrimonio y, como tal, debe ser preservado con medidas apropiadas en el nombre del deber a la memoria que incumbe al Estado. El conocimiento de la historia forma parte de nuestro patrimonio y no se lo podemos negar a las generaciones presentes y futuras. La Asociación tiene entre sus misiones principales este objetivo.

Todos los recuerdos son necesarios, pero en este día al recuerdo se añade la razón por la que tantos murieron. Es una conmemoración útil para hacer pedagogía con las nuevas generaciones. Cualquier otra fecha diferente al 8 de mayo no tiene los efectos pedagógicos pretendidos, citando a Almudena Grandes “en España hubo una guerra entre fascistas y demócratas y todavía no se sabe quiénes son los buenos” ironizando.

El exilio luchó y venció al nazismo y al fascismo. Lo venció fuera de nuestras fronteras, pero lo venció sin discusión de una manera rotunda. Aquella victoria que se le negó al exiliado en su propia patria fue real en toda Europa.

¿Todos los exiliados lucharon? Evidentemente no, el exilio lo componía una gran cantidad de ancianos, mujeres, heridos y mutilados en la guerra de España y niños. Tampoco todos se implicaron en una nueva lucha. Otros muchos lucharon con la palabra, que es, como decía Gabriel Celaya “un arma cargada de futuro”. Siempre será reconocida la labor del exilio creando colegios, editoriales, revistas, etc. desde las que se han formado las personas de otros países donde recaló una parte del exilio.

Se han propuesto otras fechas, pero fundamentalmente son fechas de derrota y entre tanta derrota hubo una victoria; el 8 de mayo, no les neguemos este honor.

A las generaciones actuales y las por venir no les neguemos ni ocultemos el ejemplo de unos compatriotas que lucharon de muy diferentes formas junto a millones de europeos antifascistas por la libertad. Después de la derrota del nazi-fascismo, la mayoría de los gobiernos europeos les volvieron a dejar abandonados como dejaron abandonada en su día a la República, lo sabemos y también lo saben los pueblos europeos y los miles de brigadistas internacionales y resistentes y partisanos y europeos que compartieron la degradación humana en los campos de exterminio así como los miles de compañeros de los exiliados españoles de las trincheras de Europa al igual que los que, codo con codo, estuvieron juntos en todos los combates culturales.

Lo saben los pueblos y lo saben los gobernantes europeos actuales, por ello lo damos a conocer a las generaciones actuales de españoles para que se puedan sentir orgullosos cuando el 8 de mayo se reúnan los jefes de gobierno europeos y nuestro Presidente esté entre ellos.

Recordamos las palabras de Carlos Olalla, pronunciadas en otro 8 de mayo: “Pudieron derrotar a vuestro ejército, pero nunca a vosotros, que seguisteis luchando bajo el estandarte de la libertad en cuantos campos de batalla se pudiera luchar contra el fascismo: la Resistencia, las tropas aliadas, los campos de concentración, el lejano exilio latinoamericano… no hubo tiempo ni lugar donde pudieran venceros, porque, incluso en la derrota, tomasteis la decisión de no rendiros jamás, de seguir luchando con balas, bombas, periódicos o abrazos y quien dedica su vida a luchar por la libertad puede que no gane la guerra, pero jamás será vencido”.

El 7 de mayo Alemania vencida depone las armas. El 8 de mayo de 1945 Europa es libre. Esa victoria también le corresponde al exilio republicano español.

—Junta Directiva Asociación Descendientes del Exilio Español

Fallece Rafael Gómez, último superviviente de ‘La Nueve’, la compañía de españoles que liberó París de los nazis

Tenía 99 años y residía en Estrasburgo. Fue uno de los 145 republicanos que marcharon en la capital francesa tras liberarla de las tropas alemanas

Por: eldiario.es

Rafael Gómez, en un acto de homenaje MARCOS SERVERA

 

Ha muerto a los 99 años Rafael Gómez Nieto, el último superviviente de ‘La Nueve’, la legendaria compañía del Ejército francés cuyos 160 hombres, de los que 146 eran republicanos españoles, fueron los primeros en desfilar por las calles del París liberado de las nazis en 1944. Gómez Nieto, residente en Estrasburgo, ha fallecido tras dar positivo por coronavirus, según ha confirmado su hijo al diario Ideal.

La noche del 24 de agosto de 1944 los aliados liberaron París del yugo nazi. Los primeros combatientes que entraron a pie en la capital de Francia pertenecían a ‘La Nueve’, una compañía formada por 160 hombres. De ellos, 146 eran republicanos españoles que habían luchado contra Franco en la Guerra Civil.

Sin embargo, su reconocimiento oficial no llegó hasta el 60 aniversario de la liberación de París, en agosto de 2004. “Liberaron París, pero no solo París. La liberación de esta ciudad fue celebrada en el mundo entero como la victoria de la libertad. Aunque todavía quedaba por combatir para acabar con el nazismo, se cuenta que incluso en Buenos Aires sonaron también las campanas ese día, cuando entraron en París”, señaló en su día la alcaldesa de París, Anne Hidalgo.

Gómez Nieto nació en Adra, Almería, en 1921. Vivió en Cádiz, Madrid, Badalona… De allí fue reclutado en las levas de la llamada ‘Quinta del Biberón’, cuando el Gobierno republicano intentaba a la desesperada engrosar su número de efectivos, llegando a llamar a filas a niños de 14 años. Este combatiente participó en la batalla del Ebro. Luego se refugió en Francia, donde estuvo en un campo de confinamiento. Logró huir con su padre a Argelia y allí fue reclutado por el Ejército francés. Hizo campaña contra los nazis en Gran Bretaña y desembarcó en Francia 1944 a las órdenes del general estadounidense George Patton. Pocos meses después, fue de los primeros soldados aliados en entrar en París.

Al parecer, llevaba días ingresado en un centro sanitario de Estrasburgo. “No se ha podido recuperar, tenía los pulmones infectados y se ha ido esta noche”, ha declarado su hijo en el citado medio.