Juan Comas Camps

En el transcurso de la guerra civil española (1936-1939) Juan Camps actuó eficazmente en puestos de responsabilidad educativa y propagandística y durante el asedio a Madrid de las tropas franquistas se dio de baja en el partido socialista y se afilio al comunista, que en aquellos momentos cruciales de la guerra representó para él una mayor disciplina y acción efectiva con vista a la victoria popular.

Al termino de la guerra pasa a Francia y al igual que millares de sus compatriotas es internado en el campo de argeles sur Mer, de donde escapa y ayudado por sus amigos, logra llegar a Ginebra, donde Pittard lo acoge amigablemente y con el que termina los estudios de doctorado y escribe y define su tesis intitulada Contribution d I´étude du metopisme. El desencadenamiento de la segunda Guerra Mundial lo decide a abandonar a Europa; pasa a Holanda, se embarca y llega a Veracruz en octubre de ese mismo año.

En México inmediatamente es contratado (1940) como antropólogo físico en el Instituto Nacional de Antropología e Historia, dirigido por Antonio Caso, y al año siguiente es profesor fundador de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (donde ejerció la docencia hasta 1975, año en que se jubiló) adjunta al citado Instituto, en el que los jóvenes mexicanos estudiaban desde el punto de vista nacional la historia, la antropología y la arqueología.

La obra creada por Juan comas es extensa y además muy valiosa no sólo por los libros y notas propias, sino también por las traducciones y reseñas, sobre todo los escritos por extranjeros, relacionados con los temas prehistóricos, arqueológicos, raciales y racistas, culturales, biológicos, alimentos, etc, de México y de América.

Luis Cernuda

Luis Cernuda, nacido el 21 de septiembre de 1904 en Sevilla, España, fue un gran poeta y uno de los más distinguidos miembros de la generación del 27.

El exilio no hizo sino subrayar un doloroso agrio sentimiento en el poeta, esperanzado como tantos otros, en el advenimiento de la República, cree por un instante que las hirientes aristas de la vida española van a ser por fin limadas. La guerra, sin embargo, deshace pronto esta ilusión. Después de la guerra, escribió el poema “Ser de Sansueña” que expresan con toda sinceridad un muy humano y un muy justo resentimiento del exilio.

SER DE SANSUEÑA

Acaso allí estará, cuatro costados
Bañados en los mares, al centro la meseta
Ardiente y andrajosa. Es ella, la madrastra
Original de tantos, como tú, dolidos
De ella y por ella dolientes.

Es la tierra imposible, que a su imagen te hizo
Para de sí arrojarte. En ella el hombre
Que otra cosa no pudo, por error naciendo,
Sucumbe de verdad, y como en pago
Ocasional de otros errores inmortales.

Inalterable, en violento claroscuro,
Mírala, piénsala. Árida tierra, cielo fértil,
Con nieves y resoles, riadas y sequías;
Almendros y chumberas, espartos y naranjos
Crecen en ella, ya desierto, ya oasis.

Junto a la iglesia está la casa llana,
Al lado del palacio está la timba,
El alarido ronco junto a la voz serena,
El amor junto alodio, y la caricia junto
A la puñalada. Allí es extremo todo.

La nobleza plebeya, el populacho noble,
La pueblan; dando terratenientes y toreros,
Curas y caballistas, vagos y visionarios,
Guapos y guerrilleros. Tú compatriota,
Bien que ello te repugne, de su fauna.

Las cosas tienen precio. Lo es del poderío
La corrupción, del amor la no correspondencia;
y ser de aquella tierra lo pagas con no serIo
De ninguna: deambular, vacuo y nulo,
Por el mundo, que a Sansueña y sus hijos desconoce.

Si en otro tiempo hubiera sido nuestra.
Cuando gentes extrañas la temían y odiaban,
y mucho era ser de ella; cuando toda
Su sinrazón congénita, ya locura hoy,
Como admirable paradoja se imponía.

Vivieron muerte, sí, pero con gloria
Monstruosa. Hoy la vida morimos
En ajeno rincón. Y mientras tanto
Los gusanos, de ella y su ruina irreparable,
crecen, prosperan.

Vivir para ver esto.
Vivir para ver esto.

Vivir sin estar viviendo (1949)

¡Qué lástima! de León Felipe.

¡Qué lástima!
Que yo no pueda cantar a la usanza de este tiempo
lo mismo que los poetas que hoy cantan!

¡Qué lástima que yo no pueda entonar
con una voz engolada esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!
¡Qué lástima que yo no tenga una patria!

Sé que la historia es la misma,
la misma siempre, que pasa
desde una tierra a otra tierra,
desde una raza a otra raza,
como pasan esas tormentas de estío
desde ésta a aquella comarca.

¡Qué lástima que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana!
Debí nacer en la entraña en la estepa castellana.

Y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada:
pasé los días azules de mi infancia en Salamanca,
y mi juventud, una juventud sombría, en la montaña.
Después… ya no he vuelto a echar el ancla
y ninguna de estas tierras me levanta ni me exalta
para poder cantar siempre en la misma tonada
al mismo río que pasa rodando las mismas aguas,
al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.

¡Qué lástima que yo no tenga una casa!
Una casa solariega y blasonada,
una casa en que guardara,
a más de otras cosas raras,
un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada
y el retrato de un mi abuelo
que ganara una batalla.
¡Qué lástima que yo no tenga un abuelo
que ganara una batalla, retratado
con una mano cruzada en el pecho,
y la otra mano en el puño de la espada!

¡Qué lástima que yo no tenga siquiera una espada!
Porque… ¿qué voy a cantar
si no tengo ni una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo
que ganara una batalla,
ni un sillón viejo de cuero,
ni una mesa, ni una espada?

¡Qué voy a cantar si soy
un paria que apenas tiene una capa!
Sin embargo… en esta tierra de España
y en un pueblo de la Alcarria
hay una casa en la que estoy de posada
y donde tengo, prestadas,
una mesa de pino y una silla de paja.
Un libro tengo también.

Y todo mi ajuar se halla en una sala muy amplia
y muy blanca que está en la parte más baja
y más fresca de la casa. Tiene una luz muy clara
esta sala tan amplia y tan blanca…

Una luz muy clara que entra por una ventana
que da a una calle muy ancha.
Y a la luz de esta ventana vengo todas las mañanas.
Aquí me siento sobre mi silla de paja
y venzo las horas largas leyendo en mi libro y viendo
cómo pasa la gente al través de la ventana.

Cosas de poca importancia
parecen un libro y el cristal de una ventana
en un pueblo de la Alcarria,
y, sin embargo, le basta
para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.
Que todo el ritmo del mundo por estos cristales pasa
ese pastor que va detrás de las cabras
con una enorme cayada,
esa mujer agobiada
con una carga de leña en la espalda,
esos mendigos que vienen
arrastrando sus miserias de Pastrana,
y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.

¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana siempre,
y se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
¡Qué gracia tiene su cara en el cristal aplastada
con la barbilla sumida y la naricilla chata!
Yo me río mucho mirándola
y la digo que es una niña muy guapa…
Ella entonces me llama ¡tonto!, y se marcha.
¡Pobre niña! Ya no pasa por esta calle tan ancha
caminando hacia la escuela de mala gana,
ni se para en mi ventana,
ni se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
Que un día se puso mala, muy mala,
y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.

Y en una tarde muy clara, por esta calle tan ancha,
al través de la ventana, vi cómo se la llevaban
en una caja muy blanca… En una caja muy blanca
que tenía un cristalito en la tapa.
Por aquel cristal se la veía la cara
lo mismo que cuando estaba
pegadita al cristal de mi ventana…
Al cristal de esta ventana
que ahora me recuerda siempre
el cristalito de aquella caja tan blanca.
Todo el ritmo de la vida pasa
por este cristal de mi ventana…
Y la muerte también pasa…

¡Qué lástima!
Que no pudiendo cantar otras hazañas,
porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo
que ganara una batalla,
ni un sillón viejo de cuero,
ni una mesa, ni una espada,
y soy un paria que apenas tiene una capa…
venga forzado a cantar, cosas de poca importancia!

Colaboración del exilio español en el desarrollo de traducción literaria

 

Este trabajo de importancia capital para el desarrollo literario y científico de un país no siempre se aprecia como es debido; su significación es tan grande, sin embargo, que constituye un índice de grado de civilización que alcanza un pueblo. La universalidad de los descubrimientos científicos, las nuevas teorías, el gusto artístico predominante, las ideas de una época, se realizan mediante los traductores que trabajan en una tarea difícil, a veces ingrata, casi siempre oscura y, en los países de habla española, mal remunerada.

Con todo, ha sido en todas las épocas un recurso que emplea el escritor para poder dedicarse a escribir su propia obra. De ahí la significación sociológica y cultural de los cintos de traducciones que realizaron en México los refugiados españoles, traducciones, directas del francés, del inglés, del alemán, de obras que en muchos casos aparecen por primera vez en español.

Pueden señalarse algunos ejemplos mínimos le los trabajos de traducción desde la llegada de los exiliados republicanos, por ejemplo; En el fondo de Cultura Económica que, como se sabe, fue uno de los primeros centros literarios, donde encontraron trabajo los emigrados, José Carner tradujo del inglés a Cochrane, Cristianismo y cultura clásica; Juan José Domenchina del francés a Raymond, De Baudelaire al Surrealismos; Ernestina de Champourcin a Alencar, El sertanero, del portugués. En el mismo Fondo, es muy conocida la enorme labor como traductor de alemán (y ocasionalmente de inglés) de Wenceslao Roces, quien vertió al español obras fundamentales de la historia, la filosofía y la economía modernas: Bühler (Vida y cultura en edad media), Friendländer (La sociedad romana), Gregorovius (Roma y Atenas en la edad media), Mommsen (El mundo de los Césares), Marx (El capital). Muy importantes también las traducciones de Eugenio Ímaz, que recreo a casi todo Dilthey, a Burckhardt y a Ranke; de José Gaos: intérprete de Heidegger, de Husserl.

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Juan López-Dóriga Pérez, socios de Honor del Ateneo Español de México

Estamos muy emocionados luego de que la Asamblea General de Asociados aprobara este miércoles 9 de septiembre, por votación unánime, la incorporación del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y del Excmo. Embajador de España en México, D. Juan López-Dóriga Pérez, como socios de honor del Ateneo Español de México. Hace varios años que no se otorgaba este tipo de nombramiento pero consideramos que no podíamos dejar pasar por alto la destacada participación de ambos en las conmemoraciones realizadas 2019.

En el caso del ingeniero Cárdenas, se resaltaron dos motivos para otorgarle el nombramiento: en primer lugar, como un símbolo del eterno agradecimiento que los exiliados españoles y sus descendientes tendrán siempre con el Gobierno cardenista por haberle brindado refugio y un nuevo hogar tras la Guerra Civil española; en segundo lugar, por el enorme apoyo que siempre nos ha brindado, especialmente a lo largo del año pasado, en que fue nombrado por el Gobierno de México como Presidente de la Comisión Organizadora de Actos Conmemorativos por los 80 años del Exilio Republicano Español.

El pasado marzo, en el contexto de nuestra Feria del Libro “Federico García Lorca”, habíamos anunciado, que se le otorgaría este título al ingeniero Cárdenas, quien en aquel momento comentó que el Ateneo y el Exilio estuvieron siempre cercanos a su familia, por lo que le tiene un gran aprecio a la institución, motivo por el cual apoyará las labores de promoción cultural y preservación de la Memoria Histórica que la Asociación realiza.

Por su parte, el Embajador de España, Juan López-Dóriga, recibió este reconocimiento porque, desde su llegada como Embajador, ha mostrado una gran amistad y apoyo para nuestra Asociación Civil, así como, una notoria solidaridad con la conservación y difusión del legado del Exilio Republicano Español. De hecho, nuestro presidente Ernesto Casanova Caloto, recordó que su primera visita oficial en México, la hizo precisamente al Ateneo.

Tuvimos el privilegio de contar con la presencia del Señor Embajador en la Asamblea, quien aceptó conmovido el nombramiento y comentó que siempre ha sentido admiración por el Exilio Español, por lo que manifestó su sincero agradecimiento por la distinción.

Los estatutos del Ateneo Español de México indican en su artículo octavo, fracción D, que los Socios Honorarios “Son aquellos que hayan prestado servicios extraordinarios a la Asociación o al Exilio Republicano Español, que posean indiscutible prestigio en cualquiera de los campos académico, cultural o científico”, condiciones que se cumplen con creces en ambos personajes, a quienes les damos una muy cordial bienvenida como miembros de nuestra Asociación Civil.

La diplomática aragonesa Cristina Latorre se convierte en la nueva embajadora de España en Suecia

Aragon Digital / Redacción / 01-07-20

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes el nombramiento de la diplomática aragonesa Cristina Latorre como nueva embajadora de España en Suecia. Licenciada en Derecho por la Universidad de Zaragoza, Latorre accederá al cargo después de casi tres décadas de carrera diplomática.

La aragonesa era en la actualidad vocal asesor de la Subsecretaría de Asuntos Exteriores, aunque anteriormente ya había ocupado los puestos de subsecretaria de Justicia, (2018-2020) secretaria general de la Presidencia del Gobierno y vicesecretaria General (2008-2011), directora general de Cooperación Jurídica Internacional del Ministerio de Justicia, Jefe de gabinete de los Subsecretarios de Educación, Ciencia y Deporte (2004-2006) y de Asuntos Exteriores y Cooperación y Consejera de la Oficina de Información Diplomática.

Durante su trayectoria ha desempeñado también los puestos de segunda jefatura en las Embajadas de España en Belgrado, OCDE, Guatemala, Tanzania, Ruanda y Burundi, así como consejera de asuntos políticos y jurídicos de la Embajada de España en Lisboa. Más allá de estas responsabilidades diplomáticas, Latorre ha sido la directora adjunta de la asesoría jurídica de la Sociedad Estatal V Centenario y miembro de los Consejos de Administración de las empresas públicas AENA, Correos, Izare, Navantia y Patrimonio Nacional.

Cristina Latorre ha sido miembro del Consejo de Seguridad Nacional y secretaria canciller de las Órdenes de Carlos III y San Raimundo de Peñafort. Ha copresidido las Comisiones de lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y la delincuencia organizada con Francia, Italia, Argelia, Marruecos y México y ha presidido la Comisión de la Conmemoración del 80 Aniversario del Exilio republicano español. Entre sus reconocimientos, se encuentran condecoraciones de las Órdenes de Mérito Civil, Isabel la Católica, Alfonso X el Sabio y Carlos III.

El Ateneo Español organizó un “Homenaje a las mujeres republicanas en México”

Un encuentro virtual en el que se analizó su salida de España y su aportación a la sociedad mexicana

BEGOÑA AYUSO | CIUDAD DE MÉXICO | 31 DE AGOSTO DE 2020

“Eran mujeres que tenían mucho que contar y que desempeñaron un papel fundamental en el sustento de sus familias, tanto económico como ideológico”, así arrancó el ‘Homenaje a las mujeres republicanas en México’ a cargo de Carmen Tagüeña, presidenta emérita del Ateneo Español de México, que se llevó a cabo el pasado 26 de agosto a través de una conferencia virtual.

Así, durante casi dos horas, los asistentes al encuentro pudieron conocer mejor a aquellas mujeres, que llegaron a México tras la Guerra Civil Española y que constituyeron un pilar en la construcción de la nueva vida en el exilio. La mayoría de ellas, trabajaba –era una de las primeras generaciones de mujeres profesionales en España– principalmente como profesoras en las escuelas recién

fundadas en México por este colectivo: Colegio Madrid y Colegio Luis Vives, pero también como escritoras, artistas y en otros ámbitos, como el de la medicina.

“Las chicas de Barranca se reunían todas las semanas, –narró Tagüeña– eran profesionales, con una actividad muy intensa que frecuentaban el Ateneo”. La presidenta emérita conoce la historia de primera mano, ya que las mujeres de su familia –su madre (Carmen Parga, autora del libro Antes

que sea tarde), sus tías, su suegra– formaban parte de este colectivo femenino. “Puedo afirmar que el Ateneo Español de México perduró, durante muchos años, gracias a ellas”.

Durante la conferencia se transmitieron unos fragmentos del documental La luz de aquella tierra del director Javi Larrauri, el cual narra las vivencias de un grupo de mujeres republicanas que marcharon a México tras la Guerra Civil española “que ellas llamaban nuestra guerra”. Basado en testimonios donde las protagonistas hablan de su salida de España y su llegada a México, desde un enfoque distinto al habitual que busca reivindicar su papel dentro de la memoria histórica republicana.

De esta manera, el Ateneo Español continúa su importante labor de difusión cultural, desde los diversos aspectos que conforman la historia.

Imágenes del Ateneo Español.

Seminario Permanente de Historia Social NUEVA CONVOCATORIA 2021 (con modificaciones)

Se invita a todos los interesados a presentar avances de sus investigaciones en el Seminario Permanente de Historia Social (siglos XIX y XX), que se reúne cada 5-6 semanas en El Colegio de México. El Seminario está abierto a investigadores pre y post doctorales en México y en el extranjero. La entrada es libre.

 

Los temas pueden abarcar el estudio de actores y fenómenos sociales colectivos, su organización, sociabilidad, pensamiento y demás manifestaciones culturales y sus vínculos con el mundo material, con el poder político, con las instituciones, etcétera. Los trabajos, en español, pueden versar sobre México u otras regiones geográficas (América Latina, Europa, Estados Unidos, etcétera), o ser comparativos.

 

Existen dos modalidades de participación:

(1) Los interesados en presentar un texto inédito deberán enviar un título y una breve síntesis del trabajo inédito que desean presentar (1 cuartilla, máximo), planteando el tema, los problemas, así como destacando los aportes originales en historia social y las fuentes consultadas. Asimismo, deberán anexar una breve síntesis curricular (no más de 10 líneas). Las propuestas serán evaluadas y, una vez aceptadas, se requerirá el envío de un texto de no más de 25 a 30 páginas, sin contar la bibliografía, presentado a doble espacio, en letra Arial, tamaño 12 y con un máximo de 300 palabras por página. Una vez aprobado, este texto se distribuirá para su lectura y discusión a un comentarista asignado ad hoc y a todos los demás participantes.

(2) En algún caso especial se invitará a un conferenciante destacado.

 

Si el trabajo presentado en el Seminario se publicara, los autores deberán mencionar que una versión preliminar del texto se presentó en el Seminario Permanente de Historia Social del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México.

 

El Seminario no provee apoyos económicos.

 

Para más información, consulte la página electrónica:

https://semhistsoc.colmex.mx/

o escríbanos a semh-soc@colmex.mx

 

Dirigen el Seminario los doctores Clara E. Lida y Mario Barbosa.

Son coordinadores académicos los doctores María Dolores Lorenzo y Diego Pulido.

 

José Luis M. Benlliure y López de Arana

 

José Luis Benlliure fue un Arquitecto, escultor y pintor español, estudio el bachillerato en Londres los cuales interrumpió al estallar la Primera Guerra Mundial para volver a España. Curso la carrera de Arquitectura en la Escuela de Madrid y se tituló en 1927.

En 1937 fue deportado por razones políticas al campo de internamiento de Saint-Cyprien (Pirineos Orientales, Francia), del cual fue liberado tras la intervención del general Petain. En 1939, al final de la Guerra Civil española, emigró a México, donde comenzó su carrera como arquitecto.

En 1948 José Luis Mariano emprendió su viaje de regreso a España con su familia, su mujer Soledad Galán Guerra y sus dos hijos, José Luis Benlliure Galán y Lucrecia Benlliure Galán.

A finales del siglo XIX y principios del XX, sembró calles y plazas de varias ciudades españolas con sus esculturas.

 

 

Referencia bibliográfica: Arquitectos españoles exiliados en México. Por Juan Ignacio del Cueto Ruiz-Funes

Memoria 1958, Amórtegui.

El Ateneo Español de México presenta cada año una Memoria de actividades, donde comparte las actividades culturales que realiza cada año.

El 28 de agosto de 1958  se registro en la Memoria que presento la Junta directiva del Ateneo  en la Asamblea Ordinaria de Socios que se lleva acabo cada año, se presento “Manolete” una lectura de poemas por su autor Octavio Amórtegui.

Amórtegui se destacó como cuentista urbano y psicológico, también fue poeta, escritor y dramaturgo colombiano, Agregado Civil a la Embajada de Colombia.

 

 

La adquisición de estas Memorias es directamente en el Ateneo Español de México.

Presentan en el Ateneo Español de México una obra sobre Federico García Lorca

El libro ‘Romancero Gitano. De la tradición a las vanguardias’ del músico y poeta mexicano Juan Vadillo aborda la relación de ambas expresiones artísticas en la obra del escritor granadino

NOTA ESCRITA POR: CIUDAD DE MÉXICO /21 DE AGOSTO DE 2020/ DIARIO ESPAÑA EXTERIOR 

Juan Vadillo, centro, presentó varias composiciones basadas en la obra de García Lorca.

Un toque de poesía siempre viene bien y más en estos tiempos difíciles que estamos viviendo, especialmente si se trata de un grande como lo es Federico García Lorca (1898-1936). Por eso, con gran éxito se llevó a cabo el pasado 12 de agosto, la presentación del libro Romancero Gitano. De la tradición a las vanguardias, del músico y poeta mexicano Juan Vadillo y que estuvo organizada por el Ateneo Español de México. Una obra que une, a través de un análisis profundo, la poesía con la música.

Angelina Muñiz.

En el formato ya usual de esta nueva normalidad, el evento se llevó a cabo de manera virtual, con la participación de varias personalidades del ámbito literario que comentaron las valiosas aportaciones de la obra de Juan Vadillo, quien a su vez aprovechó para leer tres poemas del Romancero Gitano, acompañado de rumba y bulerías, con música de su autoría, inspiradas en los textos de Lorca. La presentación estuvo moderada por Josefina Tomé, vicepresidenta del Ateneo Español de México.

“La poesía une”, afirmó Angelina Muñiz-Huberman, destacada escritora mexicana, señalando la importancia de este ensayo crítico de Juan Vadillo, lleno de “motivos, símbolos, imágenes, tópicos y temas…que muestran la riqueza musical de la obra del poeta español”.

Por su parte, Sergio Zurita, locutor de radio y dramaturgo, resaltó los “golpes gozosos” que llegan al leer este libro a través de momentos sorprendentes, en donde la palabra clave es la “contradicción”, de García Lorca en su intento por “reconciliarse con el origen” y al mismo tiempo trascender la vanguardia.

El escritor y también académico, Roberto Frías, destacó por su parte el análisis poético y musical que Vadillo hace de la obra de García Lorca y que muestra el oficio poético y musical del autor en un “maridaje que hace de este estudio algo excepcional”.

Finalmente, el crítico literario Fernando Corona, definió el libro como una “obra guía” para entender el mundo del poeta granadino.

Josefina Tomé moderó la presentación.

Así, el Ateneo Español de México, continúa su importante labor en la vida cultural de México, adaptándose a las circunstancias actuales generadas por la pandemia en el mundo. Una actividad que inició un grupo de refugiados españoles e intelectuales mexicanos en 1949, con la idea de crear un espacio destinado al libre intercambio de ideas y la promoción del valioso legado del exilio y que 71 años después está más vivo que nunca.

Federico García Lorca

Federico García Lorca fue un artista múltiple, desde muy temprana edad se interesó por la música y la escritura literaria. Sin embargo, sus dotes de artista tenían múltiples horizontes, a pesar de ser conocido como un gran poeta, dramaturgo y prosista, Lorca también incursiono en las artes plásticas.

Su primer libro en prosa “Impresiones y paisajes”, fue publicado en 1918, una pequeña antología de sus mejores páginas en prosa sobre temas políticos y sobre sus intereses estéticos.

Fue parte de la Generación del 27. Un grupo que se caracteriza por fundir las formas de la poesía tradicional (neopopularismo) con los movimientos de vanguardia; por tratar los mismos temas de una manera similar (la muerte en sentido trágico; el amor como fuerza que da sentido a la vida; preocupaciones sociales como la injusticia, la miseria, etc.), por el uso de la metáfora y la imagen; etc. Se puede decir que la etapa de 1924 a 1927, fue el momento en el que el escritor Federico García Lorca llegó a su madurez como poeta.

En 1934, Lorca mantuvo un elevado ritmo creativo en España, sin embargo, se empieza a vivir una época de violencia e intolerancia. La situación política era insostenible. Estaba a punto de estallar la Guerra civil española. Debido a su amistad con personajes progresistas como Fernando de los Ríos o Alberti, García Lorca fue señalado por una parte de la prensa más conservadora y desde 1935 fue considerado un enemigo de la derecha.

Según el historiador Ian Gibson, se acusaba al poeta de «ser espía de los rusos, estar en contacto con estos por radio, haber sido secretario de Fernando de los Ríos y ser homosexual. Fue trasladado al Gobierno Civil, y luego al pueblo de Víznar donde pasó su última noche en una cárcel improvisada, junto a otros detenidos.

Después de que la fecha exacta de su muerte haya sido objeto de una larga polémica, parece definitivamente establecido que Federico García Lorca fue fusilado a las 4:45 h de la madrugada del 18 de agosto, en el camino que va de Víznar a Alfacar.

 

La escultura del exilio

En comparación con el alto numero de dibujantes y pintores españoles que hallaron refugio en México, fueron pocos los escultores transterrados. Nunca son exactas las estadísticas, pero a falta de mejores datos, se pueden citar el censo clasificatorio del SERE, que en 1939 registran cuatro escultores o el libro de Carlos Martínez, que incluye nueve. En algunos casos, como el de Victor Macho -uno de los mas importantes artistas españoles del siglo XX-, su estancia en México fue breve. Otros por lo contrario y un ejemplo es Julián Martínez, llegaron muy jóvenes y de echo se formaron aquí. Algunos, y entre ello destaca Giménez Botey, se dedicaron también a la pintura. Y no falta arquitectos que incursionaron en el campo escultórico, como es el caso de los Azorín, autores del proyecto y dirección del monumento a Lázaro Cárdenas en el Parque España (1974).

A pesar de las grandes dificultades que impone su particular medio de expresión, y de las condiciones socio económicas del mundo contemporáneo, los escultores españoles transterrados lograron llevar a cabo una obra que se integra al más amplio contexto de la plástica mexicana.

Las influencias recíprocas, siempre existentes y deseables, pasan mucho más del lado mexicano -como era lógico esperar, dada la situación de la escultura española hacia los años treinta- y en todo caso lo que se observa de nuevo es una fuerte tendencia común, y universal, hacia las formas abstractas.

En el caso de los escultores españoles en México, el nuevo horizonte americano les abrió amplias posibilidades. Se puede observar así un variado espectro de inspiración que va desde el realismo tradicional, hasta las tendencias expresionistas o abstractas, de un Rodin o un Maillol a un Henry Moore, con la diferencia de que en México este mosaico multisecular se acrecienta y enriquece con la cultura prehispánica.

Referencia bibliográfica: Escultura, Arturo Souto, El exilio español en México 1939-1982.

La pintura del exilio.

Durante la guerra, los pintores, al igual que los escritores y la sociedad española en su totalidad, se dividen en trincheras enemigas. Se ha dicho ya que, en términos generales, los pintores jóvenes, lo mismo que Picasso y Miró, se alinearon con la República. El Pabellón Español de la Exposición Internacional de París de 1937 es muestra de ello. La parte contraria estaría representada por la Bienal Fascista de Venecia de 1938.

Por el tiempo apropiado en que se inaugura la exposición española en París, dos de los pintores que en ella estaban representados, Arturo Souto y Eduardo Vicente, habían firmado en Venecia una “Ponencia colectiva” del Congreso Internacional de Escritores. SE proponía la unión de las vanguardias en un humanismo revolucionario: “queremos aprovecharnos de todo cuanto en el mundo ha sido creado con esfuerzo y clara conciencia para esforzadamente enriquecer, siquiera sea con un solo verso, con una sola pincelada, con una sola idea, que en nuestros convivir logramos esa claridad creciente del hombre”

Los pintores españoles republicanos, durante la guerra civil, se ven emplazados por un doble compromiso: la necesidad de colaborar en la defensa de la libertad, que no es ya cuestión teórica sino vital, por una parte; por otra, la necesidad de expresar su mas íntima y auténtica conciencia artística. Ambos compromisos fueron cumplidos. El primero, apremiante y apasionado, en la guerra. El segundo en el exilio y en buena parte, en la paz y libertad que en México tuvieron muchos artistas españoles para centrarse en sí mismos y poder meditar sobre la vida y la pintura. No son fortuitas, por ejemplo, las serenas reflexiones de José Moreno Villa, ni las de Ramón Gaya, acerca de la pintura, como no lo son la sabiduría plástica de Climent, el crecimiento intimísimo emotivo de Rodríguez Luna o la incesante búsqueda romántica de Souto.

La España de Franco Por José Bardasano

 

 

 

Referencia bibliográfica: Artes, Arturo Souto, El exilio español en México 1939-1982.

La arquitectura del exilio.

Entre los exiliados de la España republicana llegados a México a partir de 1939, se cuentan un número considerable de arquitectos. Muchos se dedicaron a trabajos a fines, más bien técnicos que artísticos: ingeniería, planeación, empresas constructoras, y otros muchos, tanto privados como oficiales. Hubo algunos que por lo contrario que en México sintieron con mas fuerza la vocación propiamente artística de la arquitectura, inclinándose hacia su vertiente estética. Se hicieron, por ejemplo, pintores, como Roberto Fernández Balbuena, Jesús Martí, Mariano Rodríguez Orgaz, Antonio Peyri, por no citar sino algunos de los mas conocidos.

Existen, además, y esta es una condición común a todos los exiliados españoles, dos promociones: la de los refugiados propiamente dichos, que habían hecho la guerra y estaban ya, al venir a México, humana y profesionalmente formados, y la promoción de sus hijos que habiendo llegado niños de educaron en México, los arquitectos hispanomexicanos son otro ejemplo de aculturación, es decir, de una profunda asimilación. A este grupo pertenece, entre otros, los siguientes: Ángel Azorín, Juan Benito Artigas, José Luis Benlliure, Abel Gassol, Manuel Ordorica, Antonio Peyri, Eduardo Ugarte Arniches, José Antonio Tonda. La mayor parte de ellos fueron educados en colegios que los refugiados fundaron en México y que en cierto sentido reforzaron sus raíces españolas. Su formación como profesionistas, con todo, tuvo lugar en la universidad Nacional o en otros centros mexicanos, de cultura, por lo que de hecho representan un nuevo matizaje espiritual. Sus mayores, en conjunto, se mantuvieron dentro de la tradición cultural española, como era de esperar, pero esta identidad fue sin duda sustancialmente modificada por las nuevas vivencias mexicanas. Un ejemplo es el de Félix Candela, e parte ingeniero, en parte arquitecto que llega en el Sinaia en 1939, formada su personalidad, pero que es en México donde llega a desarrollar sus concepciones estructurales, que le han hecho mundialmente famoso.

Entre los arquitectos que llegaron a México se pueden citar algunos nombres como: Tomás Auñon, Francisco Azorín, José Luis Mariano Benlliure, Tomás Bilbao, Emilio Blanco, Fernando Gay, Bernardo Giner de los Ríos, Cayetano de la Jara, Arturo Sáenz, entre otros.

 

Referencia bibliográfica: Arquitectura, Arturo Souto. El exilio español en México 1939-1982.