125 años del natalicio de Lázaro Cárdenas, amigo del Exilio Republicano Español

Fotografía autografiada del General en una comida con exiliados españoles en México, 12 de junio de 1961. Archivo AEM.

El Exilio Republicano Español fue un fenómeno que perturbó todos y cada uno de los ámbitos que formaban parte de la vida de quienes lo padecieron, desde lo personal laboral y social, hasta el político e ideológico. Sin embargo, en el oscuro panorama de aquellos años, destaca aún en nuestros días el brillante legado de un mexicano cuyas acciones representaron nada menos que un sinónimo de vida y libertad para decenas de miles de españoles; el presidente por quien México se convirtió no solo en un refugio temporal ante la tempestad histórica, sino en el hogar permanente de aquellas personas y sus descendientes. Ese hombre fue Lázaro Cárdenas del Río.

Nacido el 21 de mayo de 1895 en una familia indígena muy modesta de Jiquilpan, Michoacán, huérfano de padre, se vio en la necesidad de abandonar sus estudios formales a temprana edad. Cuando contaba con apenas 15 años, estalló la Revolución Mexicana, proceso histórico al que Cárdenas se incorporó algunos años después, iniciando una notable carrera militar por la cual llegaría, a los 25 años, al grado de General. Culminado el conflicto armado, ocupó diversos cargos, llegando a ser Gobernador de Michoacán, Secretario de Gobernación y de Guerra y Marina, presidente de su Partido y, finalmente, Presidente de México en el periodo clave de 1934 a 1940.

Pero Lázaro Cárdenas no destacó únicamente por su carrera política y militar ni por la ideología nacionalista y social con la que estaba impregnada su labor como titular del Poder Ejecutivo en el país; también lo hizo por su extraordinaria política exterior cuya inclinación permanente por el respeto a los cuerpos normativos vigentes y la soberanía de las naciones, así como la búsqueda del reconocimiento de las libertades individuales de cada ser humano por parte de la comunidad internacional eran pruebas contundentes que demostraban que la diplomacia en México estaba integrada y respaldada por verdaderos expertos y que se encontraba en posibilidades de participar en asuntos internacionales de gran impacto, dando así al Estado mexicano una imagen progresista sin precedentes.

Desde el comienzo de la Guerra Civil española, el gobierno del Presidente Cárdenas manifestó su completo apoyo en favor del legítimo gobierno republicano español e incluso cuando recibió presiones internacionales para respaldar el movimiento franquista, éste jamás cedió ante tales. Prueba de ello se encuentra en el hecho de que en el año de 1937 otorgaría asilo temporal a 456 hijos de republicanos españoles conocidos como los niños de Morelia, para que no sufrieran las consecuencias del conflicto armado que se estaba desarrollando en su país. A pesar de la trascendencia que tuvo la diplomacia cardenista respecto a la situación vivida por los republicanos españoles, esta no fue la única forma mediante la cual demostró su compromiso social y humanitario. Ya en 1938 el Presidente Cárdenas anunciaba la expropiación de empresas petroleras que actuaban en México, se manifestaba a través de sus representantes internacionales en contra de la invasión italiana de Abisinia, del ataque de Japón a China y se opuso a la anexión de Austria por parte de Alemania.

En la actualidad México es reconocido como un país de asilo;  la génesis de esta imagen internacional surgió durante el gobierno de Cárdenas gracias al trato que dio a los exiliados españoles. Tan pronto se enteró de las condiciones en las que vivían estos tras la derrota de su gobierno en 1939, Cárdenas decretó que México proporcionaría asilo a los españoles que así lo quisieran, lo que dio comienzo al desplazamiento de de más de 20,000 españoles exiliados. Si bien los refugiados españoles llegaron con la esperanza de que se trataría de una estancia temporal hasta en tanto las fuerzas republicanas retomaran el control en su país, lo cierto es que ese deseo se fue diluyendo en el flujo del tiempo y en la imposición injusta de un gobierno que de manera ilegítima tomó el control de lo que democráticamente habían construido.

La comunidad de refugiados españoles que llegó a territorio mexicano era por demás heterogénea pues incluía desde los niños de la guerra, los intelectuales que dieron origen a La Casa de España que más tarde se convertiría en el Colegio de México, los académicos que formaron parte de la planta docente de las universidades públicas de mayor prestigio en el país, hasta los obreros y campesinos cuyo más ferviente deseo se encontraba en volver algún día a su tierra.

Sin embargo, lo que es una realidad es que dentro de todos estos sectores y hasta el día de hoy el exilio español y sus descendientes nunca terminaremos de decir “Gracias” al hombre que encabezó estas acciones inscritas en la memoria y en las letras de oro que dan cuenta de los episodios y las personas más insignes de nuestro país. Para decirlo en pocas palabras, de no haber sido por Lázaro Cárdenas, muchos, miles de nosotros no estaríamos aquí.

Gracias México.

Gracias General Lázaro Cárdenas del Rio.

Extracto del discurso leído el 18 de octubre de 2019 por Ernesto Casanova Caloto, presidente del Ateneo Español de México, en el Homenaje a Lázaro Cárdenas, realizado en el Salón de Cabildos del Antiguo Palacio del Ayuntamiento de la Ciudad de México.

El Ateneo de Madrid, 200 años del más genuino espíritu de las luces

El arquitecto Juan Armindo Hernández Montero, presidente de la institución, repasa su historia con motivo de su bicentenario.

En primer término, el retrato de Joaquín Costa en una de las salas del Ateneo de Madrid.LUIS SEVILLANO

Nota por El País

JUAN ARMANDO HERNÁNDEZ MONTERO

Fue un mal comienzo de siglo. Las peleas de Fernando con su padre Carlos IV acabaría en su abdicación y entronización de Fernando VII como rey. Una errónea colaboración con Napoleón en su guerra contra Inglaterra invadiendo Portugal y la abdicación de Fernando VII en su padre que había concertado abdicar en el propio Napoleón, terminó con el nombramiento del hermano del francés como José I rey de España, ya lo era de Nápoles. No hubiera sido mal camino, de nuevo Francia y España unidas, como ocurriera cuando vinieran los Borbones a principios del S. XVIII, pero esta vez con mejores vientos. ¿Por qué no con los Bonaparte a principios del S. XIX, era una mala solución? José I lo había hecho bien en Nápoles, un reino de donde también había venido Carlos III, que tampoco fue mal rey. Durante su reinado en Nápoles el rey José promulgó una constitución, abolió el feudalismo, reformó la administración, fundó escuelas y comenzó la modernización de la economía. Las mismas tareas que necesitaba España.

La presencia de las tropas de Napoleón en España, realmente destinadas a invadir Portugal en su guerra contra Inglaterra, y la reacción popular del 2 de mayo, seguida de una violenta represión, provocó el inicio de una guerra que nunca debió de producirse. La doble abdicación y el retiro de ambos reyes a las posesiones y rentas que Napoleón les adjudicara en Francia, reunía toda la legalidad del mundo. América no se hubiera independizado, no entonces al menos. La historia de todo el mundo hubiera sido otra diferente.

Pero la Iglesia y lo más reaccionario del país se opusieron. No les gustaba el aire republicano que trata este rey constitucional que, sin violencia, había logrado la corona de España de manos de un Emperador que había cambiado casi todas las monarquías de Europa. Frente a ellos, los intelectuales y funcionarios mejor preparados creían en la misión regeneradora de José I, en que eliminaría el absolutismo y el oscurantismo propio de aquella España tan retrasada en tantos aspectos a principios del S. XIX. Leandro Fernández de Moratín animaba a José Bonaparte a la construcción de una sociedad basada en la razón, la justicia y el poder. Como Carlos III mejoró Madrid, creó muchas plazas entre ellas la de Oriente y por ello se le llamó “el rey plazuelas”. Quiso fundar el Museo de Bellas Artes; no le dio tiempo. Su idea acabaría haciéndola realidad Fernando VII cuando crea el Museo del Prado en lo que era el Real Gabinete de Historia Natural fundado por Carlos III. Perdimos esa oportunidad de progreso y ganamos la del retroceso con la vuelta de Fernando VII. La Constitución de Bayona pudo ser el epitafio del absolutismo. Aunque en ella había una oferta de mantenimiento de los privilegios de la iglesia, aquella era una iglesia a la que las palabras de Igualdad, Libertad y Fraternidad que traía esa monarquía le parecían muy sospechosas, aunque encajaban con la más primigenia e incontaminada esencia del proyecto del cristianismo.

El país se partió en dos, en reaildad en tres, junto a los antiespañoles absolutistas estaban, incomprensiblemente, los liberales antifranceses ideológicamente más próximos a los afrancesados, todos ellos ilustrados. Fue imposible el entendimiento entre ellos. Un malentendido patriotismo hizo imposible toda aproximación entre la Constitución de Bayona y la de Cádiz redactada en común con los españoles de América. Seis crueles años de guerra acabaron con el reinado de José I. A su llegada, Fernando VII, al que el pueblo le regalara el reino del que había abdicado dio un Golpe de Estado con el que regresó al absolutismo. Era previsible esa felonía en una persona que felicitaba a Napoleón cada vez que sus mariscales ganaran una batalla. Fueron seis años terribles que terminaron en 1820 con el levantamiento de Riego. Con él volvía a ser posible lograr un futuro para la España que “podía haber sido y no fue”. En 1820, sin embargo, solo se inició el trienio liberal.

Aquel año de 1820 nació el Ateneo Español, Sociedad Patriótica y Literaria. Lo hizo un 14 de mayo declarando con el más genuino espíritu de las luces que “sin ilustración pública no hay verdadera libertad, de aquella dependen principalmente la consolidación y progreso del sistema constitucional y la fiel observancia de las nuevas instituciones. Preparados de estas verdades varios ciudadanos celosos del bien de su patria apenas vieron felizmente establecida la Constitución en la monarquía española, se propusieron formar una sociedad patriótica y literaria con el fin de comunicarse mutuamente sus ideas, consagrarse al estudio de las ciencias exactas, morales y políticas, y contribuir en cuanto estuviera a su alcance a propagar las luces en sus conciudadanos”. Algo empezaba en Madrid lleno de ímpetu y de una alegre ilusión.

Fernando VII había dicho “Caminemos todos y yo el primero por la senda constitucional”. Aunque con seis años de retraso y oscurantismo, le creyeron. Ignoraron su espíritu esencialmente felón. Creyeron que lo que “había podido ser y no fue” iba ahora a convertirse en realidad. El segundo de los artículos del Reglamento del Ateneo se proponía “discutir tranquila y amistosamente cuestiones de legislación, de política de economía y, en general, de toda materia que se reconociera de pública utilidad a fin de rectificar sus ideas los individuos que la componían, ejercitándose al mismo tiempo en el difícil arte de la oratoria, llamar la atención de las Cortes o del rey con representación legal en que la franqueza brillase a la par que el decoro y por último propagar por todos los medios los conocimientos útiles. No cabían mejores propósitos.

La conciencia del retraso en que se había sumido España, ya se había perdido casi toda América en aquellos ocho años de acumulación de errores, y la esperanza en que podríamos salir del pozo en el que la sumiera Fernando VII emergía de nuevo. El Ateneo se adornaba así con este nombre en recuerdo de la diosa de la sabiduría, Palas Atenea, Minerva para los romanos, y de Hermes, el Mercurio romano, dios olímpico, el mensajero, y entre los dos Helios o Apolo, dios del sol, la lógica y la razón, de cuyos favores andaba tan necesitado el país. Hoy siguen presidiéndonos en nuestra “Docta Casa” desde las magníficas pinturas de Arturo Mélida que adornan el techo del Salón de Actos.

Noventa y dos fueron sus fundadores, verdaderos “noventa y dos de fama”. Entre ellos estaban los más ilustrados de Madrid, los más adecuados para “la difusión de la ciencia, las letras y las artes por todos los medios a su alcance” como reza hoy su artículo segundo. Su Presidente interino fue José Guerrero de Torres, historiador y junto a él en esa primera Junta estaban el botánico Mariano Lagasca, el diputado José Heta, el marino y diplomático Saturnino Mo, Martín de Foronda, matemático que luego sería ministro de Marina, Ángel Calderón de la Barca, natural de Buenos Aires y diplomático que acabaría siendo secretario de la Legación en Rusia ese mismo año y Fermín Sánchez Toscano que acabaría siendo oficial mayor de la Junta Suprema de Sanidad del Reino.

El dictamen de esta Comisión preparatoria planteó como objetivo del Ateneo “buscar los medios de aumentar la falange inexpugnable de la razón” y “vulgarizar, por decirlo así las ciencias, las letras y las artes, que son las palancas poderosas que conmueven las naciones y por último deciden su suerte”. Ya entonces se destacaba la necesidad del contacto con otros países en su deseo de difundir el conocimiento. Así se crean ocho Cátedras gratuitas: de idiomas (alemán, inglés y francés), de Ciencias morales y políticas (Derecho Natural, Historia y Economía Política) de Ciencias (Matemáticas) y también enseñanzas prácticas como la taquigrafía. Significativo es el aplauso que se les otorga en la memoria de aquel año “¡Lo eterno a los sentimientos patrióticos de estos ilustrados socios! Tributemos a su infatigable celo y arduo trabajo un testimonio de gratitud”; y no era para menos en una época donde la enseñanza era una “rara avis”. Delicado resulta también el aplauso a Mariano Ledesma, encargado de la enseñanza teórica de la armonía para “poner en práctica combinación de sus cantos” para “generalizar entre nosotros y formar el gusto de este arte encantador que exista los animoso a la sensibilidad”. No puede resultar más delicada, ni más deliciosa la lectura de estos textos.

Todo se acabaría cuando, formada la Santa Alianza, entran en España los 100.000 hijos de San Luis, un redondeo a lo grande porque solo fueron 65.000 los que bajo el mando del Duque de Angulema atravesaron toda España sin el menor contratiempo. Los liberales se refugiaron en Cádiz, la cuna de la Constitución de 1812, pero sufrieron una gran derrota que terminaría con la ignominiosa ejecución del General Riego. Ahorcado en la Plaza de la Cebada su cuerpo sería “arrastrado en inmundo serón por las calles de Madrid”. Fue el comienzo de lo que la historia ha conocido como la “década ominosa”. No terminó hasta el fallecimiento de Fernando VII. Presidía por aquellas fechas el Ateneo el general Francisco Javier Castaños, Duque de Bailén, que había sido precedido en la presidencia por el filósofo Manuel Flores Calderón y el abogado Manuel Gutiérrez de Caviedes. De nada sirvió el prestigio y popularidad del Duque; no logró que Fernando VII desistiera en su intención de cerrar el Ateneo “empecinado en que desaparecieran todos los vestigios de aquella sociedad patriótica (liberal) y literaria” hasta el punto de que ordenó que las “actas, reglamentos y memorias del Ateneo Español se recogiesen y archivasen en los archivos de palacio” donde aún siguen.

Años después, en 1835, muerto ya Fernando VII, los exiliados en Londres que huyeran para salvar su vida regresaron. En 1835 se volvió a fundar el Ateneo con profundas discusiones acerca de si era una nueva fundación o una continuación del anterior, cuyo espíritu pervivía. El Ateneo fue realidad con el apoyo de la Sociedad Económica Matritense.

Hoy, 200 años después de aquel 14 de mayo, el Ateneo no ha podido celebrar esta efemérides por la situación excepcional en la que nos encontramos.

Este año de 2020, el Ateneo de Madrid conmemora el II Centenario de su fundación, es un año pleno de celebraciones de centenarios entre los que podemos destacar la V vuelta al mundo por Magallanes-Elcano que convirtió el Océano Pacífico, rodeado por Filipinas al Sur y las Marianas al Norte, y flanqueado por todo el Este por América, en el “lago español”; el II Centenario de Concepción Arenal participante activa en sus actividades de progreso del Ateneo, sobre todo en favor de la liberación de la mujer por la vía de la educación, ella fue pionera en la Universidad y defensora del respeto a la dignidad de los presos y de los heridos en la guerra y en la más reciente, el I Centenario de Benito Pérez Galdós, uno de nuestros socios más ilustres.

El Ateneo de Madrid va a celebrar su bicentenario durante todo un año, se iniciará el día 24 de octubre del 2020, fecha en la que se realizó el primer acto formal con el discurso de su Presidente de inauguración del primer año académico ateneísta, y finalizará el 23 de octubre del 2021. En ese año se realizarán múltiples actividades culturales de toda índole y continuarán las que habitualmente organizan la Secciones, Agrupaciones, Cátedras y Junta de Gobierno, desde la reapertura del Ateneo en el año 1982 en lo que podemos llamar “nueva etapa democrática” al finalizar el intervencionismo y control del estado dictatorial. De forma paralela a las anteriores se mantendrán aquellas celebraciones relevantes, como el Centenario de Benito Pérez Galdós, la Semana de la Ciencia de la Comunidad de Madrid, Conciertos Infantiles del Conservatorio de Música de Madrid, etc. para completar la difusión cultural en los campos científico, literario y artístico, con la participación de todos los ciudadanos de Madrid y los Ateneos de España y de los países Iberoamericanos.

La Asociación de Descendientes del Exilio recuerda la liberación de Europa (1945)

Compartimos con ustedes el siguiente texto que nos hizo llegar la Asociación de Descendientes del Exilio Español, en relación con el aniversario de la liberación de Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

8 de mayo 1945 – 8 de mayo 2020

La liberación de Europa es conmemorada cada año por la Asociación de Descendientes del Exilio Español. En Madrid, en el cementerio de Fuencarral, lugar de Memoria Europeo, recordamos en justicia a los republicanos españoles que desde el exilio defendieron la libertad de Europa en la Segunda Guerra Mundial.

El 8 de mayo este año reviste una especial importancia; por un lado, es el 75 aniversario; se habían programado actos especiales a los que la Asociación se adhería y participaría a través de las diferentes embajadas; por otro lado, es especialmente importante porque después de muchos años de reivindicación por parte de la Asociación, se ha producido un acuerdo político del Gobierno de coalición incluyendo esta fecha en el anteproyecto de ley de la Memoria Democrática, pendiente de debate en el Parlamento y frenado por la pandemia del Covid19 que afecta al mundo entero.

Con él se inicia una etapa de reparación de memoria democrática en nuestro país con la instauración del 8 de mayo como día de reconocimiento a las víctimas del exilio.

El exilio ha tenido reconocimiento en el exterior y, los exiliados y sus descendientes exigíamos ese reconocimiento en nuestro país. Consideramos imprescindible honrar a quienes dieron la vida por la democracia dentro y fuera de España, a quienes lucharon contra el fascismo-nazismo y por la paz de Europa. Nuestros exiliados nunca renunciaron a que en Europa se viviese en democracia. Siempre convencidos de que su lucha había sido justa, la derrota del nazismo les dio la razón, no era inútil su compromiso, aunque siguieran condenados al exilio.

¿Por qué se les debe honrar el día 8 de mayo?

No es un capricho de la Asociación es una respuesta a la historia. Los republicanos españoles, participaron de manera importante en la liberación, se puede citar entre otras; su actuación en “La Madeleine” por una División de la AGE, españoles republicanos participaron en el desembarco de Normandía; Spanish Company, o luchando contra los soldados del Tercer Reich en Rennes, Le Mans o Alençon. En el sur de Francia, la Agrupación de Guerrilleros Españoles bajo la dirección de José Antonio Alonso (comandante Robert) tomó la ciudad de Foix, inicio de la liberación de las regiones próximas al Pirineo. Realizaron misiones en la Resistencia, también protagonizaron la liberación de París con la División Leclerc, conocida como la Novena o La Española, posteriormente esta misma División liberó Estrasburgo. Combatieron en la defensa de los Países Bajos y en la Batalla de Berlín.

En otros frentes se puede recordar que; combatieron en unidades especiales como la Brigada de Misiones Especiales OSMON cuya cuarta compañía estaba formada por los españoles.

Lucharon contra los nazis en la Unión Soviética, Polonia, Checoslovaquia, Rumanía, Hungría, Austria y Alemania. Realizaron misiones en Bielorrusia, Ucrania, en el frente de Leningrado, en la batalla de Stalingrado, en la defensa de Moscú, en el ejército partisano de Yugoslavia. Una de las principales misiones de los aviadores españoles fue la defensa de los pozos petrolíferos de Azerbaiyán, impidiendo al ejército alemán acceder al petróleo, frenando así el avance alemán en el Cáucaso.

Miles murieron, no solo en la batalla, sino en una situación que degrada al ser humano que comete esta felonía; en los campos nazis de concentración y exterminio: Mauthausen, Bergen-Belsen, Buchenwald, Dachau, Esterwengen, Flossenburg, Dora-Mitlelbau, Nevengamme, Ravensbrück, Sachsenhausen, Terezin, Natzwailer-Stuthof, Schirmek, Auschwitz-Birkenau, Stutlhof, Treblinka. Los españoles fueron deportados al ser apresados en la lucha contra el nazismo en los ejércitos y lugares citados y por ser el simple hecho de ser “rojos” pues también deportaron a ancianos, mujeres y niños.

¿Por qué el reconocimiento el 8 de mayo?

Porque es imprescindible rescatar del olvido el legado de los hombres y mujeres que perdieron todo, incluso la vida para que las siguientes generaciones tuviesen una Europa democrática. El conocimiento de la historia pertenece a nuestro patrimonio y, como tal, debe ser preservado con medidas apropiadas en el nombre del deber a la memoria que incumbe al Estado. El conocimiento de la historia forma parte de nuestro patrimonio y no se lo podemos negar a las generaciones presentes y futuras. La Asociación tiene entre sus misiones principales este objetivo.

Todos los recuerdos son necesarios, pero en este día al recuerdo se añade la razón por la que tantos murieron. Es una conmemoración útil para hacer pedagogía con las nuevas generaciones. Cualquier otra fecha diferente al 8 de mayo no tiene los efectos pedagógicos pretendidos, citando a Almudena Grandes “en España hubo una guerra entre fascistas y demócratas y todavía no se sabe quiénes son los buenos” ironizando.

El exilio luchó y venció al nazismo y al fascismo. Lo venció fuera de nuestras fronteras, pero lo venció sin discusión de una manera rotunda. Aquella victoria que se le negó al exiliado en su propia patria fue real en toda Europa.

¿Todos los exiliados lucharon? Evidentemente no, el exilio lo componía una gran cantidad de ancianos, mujeres, heridos y mutilados en la guerra de España y niños. Tampoco todos se implicaron en una nueva lucha. Otros muchos lucharon con la palabra, que es, como decía Gabriel Celaya “un arma cargada de futuro”. Siempre será reconocida la labor del exilio creando colegios, editoriales, revistas, etc. desde las que se han formado las personas de otros países donde recaló una parte del exilio.

Se han propuesto otras fechas, pero fundamentalmente son fechas de derrota y entre tanta derrota hubo una victoria; el 8 de mayo, no les neguemos este honor.

A las generaciones actuales y las por venir no les neguemos ni ocultemos el ejemplo de unos compatriotas que lucharon de muy diferentes formas junto a millones de europeos antifascistas por la libertad. Después de la derrota del nazi-fascismo, la mayoría de los gobiernos europeos les volvieron a dejar abandonados como dejaron abandonada en su día a la República, lo sabemos y también lo saben los pueblos europeos y los miles de brigadistas internacionales y resistentes y partisanos y europeos que compartieron la degradación humana en los campos de exterminio así como los miles de compañeros de los exiliados españoles de las trincheras de Europa al igual que los que, codo con codo, estuvieron juntos en todos los combates culturales.

Lo saben los pueblos y lo saben los gobernantes europeos actuales, por ello lo damos a conocer a las generaciones actuales de españoles para que se puedan sentir orgullosos cuando el 8 de mayo se reúnan los jefes de gobierno europeos y nuestro Presidente esté entre ellos.

Recordamos las palabras de Carlos Olalla, pronunciadas en otro 8 de mayo: “Pudieron derrotar a vuestro ejército, pero nunca a vosotros, que seguisteis luchando bajo el estandarte de la libertad en cuantos campos de batalla se pudiera luchar contra el fascismo: la Resistencia, las tropas aliadas, los campos de concentración, el lejano exilio latinoamericano… no hubo tiempo ni lugar donde pudieran venceros, porque, incluso en la derrota, tomasteis la decisión de no rendiros jamás, de seguir luchando con balas, bombas, periódicos o abrazos y quien dedica su vida a luchar por la libertad puede que no gane la guerra, pero jamás será vencido”.

El 7 de mayo Alemania vencida depone las armas. El 8 de mayo de 1945 Europa es libre. Esa victoria también le corresponde al exilio republicano español.

—Junta Directiva Asociación Descendientes del Exilio Español

Fallece Rafael Gómez, último superviviente de ‘La Nueve’, la compañía de españoles que liberó París de los nazis

Tenía 99 años y residía en Estrasburgo. Fue uno de los 145 republicanos que marcharon en la capital francesa tras liberarla de las tropas alemanas

Por: eldiario.es

Rafael Gómez, en un acto de homenaje MARCOS SERVERA

 

Ha muerto a los 99 años Rafael Gómez Nieto, el último superviviente de ‘La Nueve’, la legendaria compañía del Ejército francés cuyos 160 hombres, de los que 146 eran republicanos españoles, fueron los primeros en desfilar por las calles del París liberado de las nazis en 1944. Gómez Nieto, residente en Estrasburgo, ha fallecido tras dar positivo por coronavirus, según ha confirmado su hijo al diario Ideal.

La noche del 24 de agosto de 1944 los aliados liberaron París del yugo nazi. Los primeros combatientes que entraron a pie en la capital de Francia pertenecían a ‘La Nueve’, una compañía formada por 160 hombres. De ellos, 146 eran republicanos españoles que habían luchado contra Franco en la Guerra Civil.

Sin embargo, su reconocimiento oficial no llegó hasta el 60 aniversario de la liberación de París, en agosto de 2004. “Liberaron París, pero no solo París. La liberación de esta ciudad fue celebrada en el mundo entero como la victoria de la libertad. Aunque todavía quedaba por combatir para acabar con el nazismo, se cuenta que incluso en Buenos Aires sonaron también las campanas ese día, cuando entraron en París”, señaló en su día la alcaldesa de París, Anne Hidalgo.

Gómez Nieto nació en Adra, Almería, en 1921. Vivió en Cádiz, Madrid, Badalona… De allí fue reclutado en las levas de la llamada ‘Quinta del Biberón’, cuando el Gobierno republicano intentaba a la desesperada engrosar su número de efectivos, llegando a llamar a filas a niños de 14 años. Este combatiente participó en la batalla del Ebro. Luego se refugió en Francia, donde estuvo en un campo de confinamiento. Logró huir con su padre a Argelia y allí fue reclutado por el Ejército francés. Hizo campaña contra los nazis en Gran Bretaña y desembarcó en Francia 1944 a las órdenes del general estadounidense George Patton. Pocos meses después, fue de los primeros soldados aliados en entrar en París.

Al parecer, llevaba días ingresado en un centro sanitario de Estrasburgo. “No se ha podido recuperar, tenía los pulmones infectados y se ha ido esta noche”, ha declarado su hijo en el citado medio.

La familia Estévez dona mascarillas para profesionales de la salud en Jalisco

Queremos anunciar con mucho orgullo que la familia Estévez, a través de nuestro asociado protector Helios Estévez Pérez, realizó una donación de 40,000 mascarillas de protección KN95 para el equipo profesional sanitario (médicos, enfermeras, etc.) que labora en el Estado de Jalisco.

En una carta dirigida al Gobernador de ese Estado, Enrique Alfaro, el empresario reiteró también su agradecimiento al pueblo de México que generosamente recibió a más de 25,000 exiliados españoles que llegaron como refugiados después de la Guerra Civil, entre ellos, su propio padre.

En otro texto, Helios Estévez agradeció la oportunidad de poder apoyar en situaciones extremas como la que actualmente está atravesando nuestro país y todo el mundo debido a la pandemia de COVID-19.

Desde esta tribuna enviamos una felicitación a toda la familia Estévez por este gesto de responsabilidad social e invitamos a nuestros seguidores y asociados a seguir cumpliendo con las indicaciones de las autoridades sanitarias a fin de aminorar el impacto de la pandemia en nuestro país.

FELIZ DÍA DEL NIÑO. Recordando a los Niños de Morelia

La acogida a los Niños de Morelia fue resultado de la iniciativa de un grupo de mujeres encabezado por Doña Amalia Solórzano de Cárdenas, que el Gobierno hizo suya. La intención era alejar a los menores de los peligros de la Guerra. La derrota republicana impidió su regreso a España  como estaba previsto y de esta manera se convirtieron en los pioneros del exilio en México cuya historia es uno de los capítulos más conmovedores.

Niños de Morelia en el Colegio España- México, 1937.

Niños de Morelia. Viaje en el tren, 1937.

Niños de Morelia. Viaje en tren, 1937.

Amalia Solórzano con las Niñas de Morelia.

Niños de Morelia en el Colegio, 1937

Información y fotografias tomados del libro “El Exilio Español en la Ciudad de México”

Hace 89 años que yo tuve una ilusión…

Agradecemos a Alfonso J. Vázquez Vaamonde, secretario primero del Ateneo de Madrid, por el envío de estas palabras:

Hace 89 años que yo tuve una ilusión …

… hace 89 y hoy se cumplen este día / recordando yo tu fiesta y mi alegría / En mi inocencia, muy confiado te entregué mi corazón / Ese tiempo tan feliz si volverá / Mi cariño lo pagaste con traiciones / Me has dejado sólo crueles decepciones / Pero, anda ingrata, como pagas otro así te pagará / El recuerdo de mi amor no he de olvidar / Todavía me emborracha el sentimiento / Yo te quiero no borrar del pensamiento / Pero es seguro, siendo sobrio más y más me he de acordar / Pero el tiempo es justiciero y vengador / y a pesar de esta farsa placentera / Si hoy te sobran muchos hombres que te quieran / Verás mas tarde, no habrá nadie que se acuerde de este error.
Esta ranchera es homenaje a México donde es ejemplar su Ateneo Español.

El 14.04.1931 fue “la mejor oportunidad que tuvieron los tiempos para España”: Nació la libertad. Su parto generó una espontánea explosión de alegria incontenible en todos los españoles y en toda España.
Su primer embarazo se frustró en 1812 por no proclamar la I República democrática, El segundo fue un brutal aborto hecho en el Congreso.El tercero fue feliz. El espíritu engendró virginal a la Democracia. Desde su infancia empezó a redimir al mundo de los pobres de espíritu que querían el cielo en la tierra como anticiparan los profetas. El espíritu se hizo carne y la Democracia, Una y Trinitaria: Libertad, Igualdad y Fraternidad Virginal fue el parto; no hubo sangre; ni antes del parto, ni durante, ni después.
Pero sí ocurriría la matanza de los inocentes por Herodes, Franco enemigo de la libertad. Organizó una matanza que duró tres años. Fue el prólogo del atropello en su dictadura que duró 40 años que hoy sigue, blanda pero acechante, bajo la égida del heredero, de su jurado heredero.
Eleuteria, la libertad en Grecia, era un atributo de todos los dioses, específico en Roma con la Libertas. Eleuterias eran las fiestas que se celebraban el día que los griegos liberaban a su esclavos, que se llamaba Eleuterio, como en Roma Liberto.
Su máxima representacion está en el puerto de Nueva York con los inmortales versos de Emma Lazarus que recogen el ansia de libertad de todos los que arribaban a él huyendo de su ausencia en su país: “No como este gigante de bronce de la fama griega / Cuyo talón conquistador atravesó los mares / Aquí, a las puertas del sol poniente, batirán las olas / Una mujer poderosa con una antorcha, cuya llama / Es el relámpago encarcelado, y su nombre es / Madre de los exiliados. Su antorcha / Bienvenidos al mundo; su dulce mirada cubre / El puerto conectado por puentes colgantes que enmarca las ciudades gemelas / “¡Guardia, Viejo Mundo, tus esplendores de otra época!” proclama / De sus labios cerrados. “Dame tu pobre, tu agotado, / Tus innumerables masas aspiran a vivir libres, / El rechazo de tus orillas superpobladas, / Envíalos a mí, los desheredados, que la tormenta los traiga de vuelta / ¡Estoy poniendo mi luz sobre la puerta de oro!”

Alfonso J. Vázquez Vaamonde

Secretario primero del Ateneo