{"id":7594,"date":"2021-01-05T18:37:26","date_gmt":"2021-01-06T00:37:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/?p=7594"},"modified":"2021-01-05T18:37:26","modified_gmt":"2021-01-06T00:37:26","slug":"las-cataratas-de-rulfo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/las-cataratas-de-rulfo\/","title":{"rendered":"Las cataratas de Rulfo"},"content":{"rendered":"<h3 class=\"a_st font_secondary color_gray_dark normal\"><a href=\"https:\/\/elpais.com\/mexico\/opinion\/2021-01-05\/las-cataratas-de-rulfo.html\">Tres a\u00f1os antes de morir, el escritor se oper\u00f3 la vista y la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica le reembols\u00f3 los 3.750 d\u00f3lares que cost\u00f3 la intervenci\u00f3n.<\/a><\/h3>\n<h5>El Pais<br \/>\nPor <a class=\"a_aut_n | color_black\" title=\"Ver todas las noticias de Otto Granados\" href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/otto-granados\/\">OTTO GRANADOS<\/a><\/h5>\n<h5><a class=\"a_ti\" href=\"https:\/\/elpais.com\/hemeroteca\/2021-01-05\/\">05 ENE 2021 &#8211; 13:14\u00a0<abbr title=\"Mexico\/General\">GMT-6<\/abbr><\/a><\/h5>\n<p>A principios de junio de 1982, dentro del festival\u00a0<i>Horizonte<\/i>\u00a0celebrado en Berl\u00edn y dedicado en esa ocasi\u00f3n a Am\u00e9rica Latina, Juan Rulfo y G\u00fcnter Grass escenificaron el que seg\u00fan la prensa fue el \u201cpunto culminante\u201d del programa. Ambos leyeron, de forma alternada, varios cuentos de Rulfo pero, cuando lleg\u00f3 su turno, el legendario escritor mexicano se percat\u00f3 de que hab\u00eda perdido sus anteojos. \u201cGrass \u2014record\u00f3 Juan Villoro a\u00f1os m\u00e1s tarde\u2014 le prest\u00f3 los suyos. Por un milagro de la \u00f3ptica, ambos usaban la misma graduaci\u00f3n: \u201c\u00a1Al fin voy a poder leer con los ojos de G\u00fcnter Grass!\u201d, remat\u00f3 Rulfo.<\/p>\n<p class=\"\">M\u00e1s que la ausencia de las gafas propias, lo que quiz\u00e1 Rulfo advert\u00eda era que, poco a poco, su ojo derecho empezaba a sufrir esa\u00a0<i>opacificaci\u00f3n<\/i>\u00a0progresiva del cristalino que conduce a la p\u00e9rdida total de visi\u00f3n y que la oftalmolog\u00eda llama<i>\u00a0cataratas<\/i>, la principal causa de ceguera de millones de personas en el mundo. Tem\u00eda tal vez, como Borges, que alg\u00fan d\u00eda solo le quedaran \u201cla vaga luz, la inextricable sombra\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">Al a\u00f1o siguiente Rulfo, de 65 a\u00f1os en ese momento, decidi\u00f3 tratarse. El 15 de agosto de 1983, a las 3:11 pm, ingres\u00f3 como el paciente n\u00famero 983191-0-6 al Methodist Hospital, en el 6565 de la avenida Fannin de Houston, un prestigiado centro establecido en 1919 durante la pandemia de la influenza \u2014la llamada\u00a0<i>gripe espa\u00f1ola\u2014<\/i>, para ser intervenido. Se registr\u00f3 como \u201cnovelista y escritor\u201d y anot\u00f3 como su direcci\u00f3n el apartamento donde viv\u00eda en la calle de Felipe Villanueva 98, en el sur de Ciudad de M\u00e9xico. Como es habitual al ingresar a un hospital, llen\u00f3 y firm\u00f3 una de esas hojas donde el paciente acepta una serie de condiciones previas a una cirug\u00eda; en este caso, una mediante la cual ser\u00eda extra\u00edda una catarata en el ojo derecho y colocado un lente intraocular, una t\u00e9cnica al parecer inventada por Harold Ridley, un oftalm\u00f3logo ingl\u00e9s, en 1949.<\/p>\n<section class=\"login_register | color_black margin_vertical_sm text_align_center width_full border_bottom border_6 border_gray_ultra_light_3 relative login_register_clear\">\n<div class=\"padding border_bottom border_left border_right border_1 border_gray_ultra_light_alt_2\">\n<p class=\"\">Rulfo se puso en manos de los especialistas Jared M. Emery y Douglas D. Koch. Emery ten\u00eda apenas 43 a\u00f1os, pero ya era considerado el m\u00e9dico e innovador m\u00e1s importante en cirug\u00eda de cataratas; graduado de la Escuela de Medicina de la universidad de Yale realiz\u00f3 su residencia y especialidad en el Instituto Wilmer de la universidad de Johns Hopkins, y en 1971 comenz\u00f3 su carrera en el campo de la oftalmolog\u00eda en el Cullen Eye Institute del Baylor College of Medicine en Houston. Se estima que, como profesor, Emery, fallecido el 29 de noviembre de 2019, entren\u00f3 a casi el 10% de los oftalm\u00f3logos en Estados Unidos y oper\u00f3 a gente como el presidente George Bush padre o la antigua primera dama\u00a0<i>Lady Bird<\/i>\u00a0Johnson, entre otras personalidades como el propio Rulfo. Doug Koch, por su parte, quien actualmente vive en Houston, hab\u00eda estudiado en la Escuela de Medicina de Harvard, era tambi\u00e9n un experto en cirug\u00edas de cataratas y refractiva as\u00ed como en la implantaci\u00f3n de lentes intraoculares, y reparaci\u00f3n y reemplazo de iris; por largos a\u00f1os ha realizado investigaci\u00f3n muy sofisticada en su campo y publicado m\u00e1s de 90 art\u00edculos en distintas revistas acad\u00e9micas. Hoy sigue dando clases en Baylor College donde ahora desarrolla un iris artificial dise\u00f1ado individualmente para que coincida con el otro ojo del paciente. Para el caso de Rulfo, Koch ten\u00eda otra ventaja: hablaba espa\u00f1ol.<\/p>\n<p class=\"\">El 16 de agosto ambos m\u00e9dicos intervinieron a Rulfo. Aunque la cirug\u00eda misma no debe haber durado m\u00e1s de 20 minutos, todo el procedimiento tom\u00f3 alrededor de un par de horas. Seg\u00fan los reportes de la cl\u00ednica, la operaci\u00f3n fue exitosa y Rulfo parece haber convalecido all\u00ed esa noche. Entre los 82 servicios que el hospital prest\u00f3 a su ilustre paciente, o que al menos incluyeron (y cobraron) detalladamente en la factura, ven\u00edan medicamentos suministrados como Tylenol, Valium, Neosporin, adrenalina, xiloca\u00edna terap\u00e9utica o gotas de distinto tipo; pruebas como un electrocardiograma, e incluso un cargo de 5 d\u00f3lares por uso de televisi\u00f3n. A la una de la tarde con 37 minutos del d\u00eda 17, qued\u00f3 registrada su salida del hospital.<\/p>\n<p class=\"\">Juan Rulfo vivi\u00f3 tres a\u00f1os m\u00e1s. A diferencia de Borges, cuya ceguera progresiva \u2014analizada de manera muy original y minuciosa por el doctor Mario Enrique de la Piedra a trav\u00e9s de su obra literaria en la\u00a0<i>Revista Mexicana de Oftalmolog\u00eda\u2014<\/i>\u00a0fue consecuencia de una serie de factores que van desde los hereditarios hasta la miop\u00eda degenerativa, estrabismo, desprendimiento de retina, trastornos en la percepci\u00f3n de los colores y ocho cirug\u00edas de cataratas, entre otros, posiblemente la operaci\u00f3n ayud\u00f3 a Rulfo a que su capacidad visual, protegida con el uso cotidiano de lentes oscuros, no sufriera un deterioro mayor el resto de su vida.<\/p>\n<p class=\"\">Jes\u00fas Reyes Heroles, entonces secretario de Educaci\u00f3n P\u00fablica, fue enterado de esa intervenci\u00f3n por amigos comunes. Don Jes\u00fas \u2014como se le conoc\u00eda, sin necesidad de agregar los apellidos\u2014 era una\u00a0<i>rara avis<\/i>, un caso \u00fanico de intelectual-pol\u00edtico en M\u00e9xico, y \u201cun hombre de Estado \u2014dijo de \u00e9l Enrique Tierno Galv\u00e1n\u2014 que compaginaba la reflexi\u00f3n intelectual con la actividad pol\u00edtica\u201d. Culto hasta la erudici\u00f3n, sagaz, bibli\u00f3mano, principal historiador del liberalismo del siglo XIX, y, de lejos, el interlocutor principal que los gobiernos mexicanos hayan tenido hasta la fecha con la\u00a0<i>intelligentsia<\/i>, Reyes Heroles sol\u00eda ejercer de patriarca ante pol\u00edticos \u2014incluidos los cuatro presidentes de la Rep\u00fablica con quienes colabor\u00f3\u2014, empresarios, intelectuales y periodistas, desvelarse leyendo de manera compulsiva, invertir d\u00edas enteros a preparar alg\u00fan discurso muy importante y destinar horas, solo con quienes \u00e9l seleccionaba, al di\u00e1logo denso e instruido. Desde esa condici\u00f3n, decidi\u00f3 que de una peque\u00f1a partida presupuestal que hab\u00eda para imprevistos, la SEP cubriera la operaci\u00f3n de Rulfo. El \u201cnovelista y escritor\u201d, adem\u00e1s, era un funcionario p\u00fablico: desde 1963 y hasta su muerte en 1986, hab\u00eda sido redactor, corrector de estilo, jefe de departamento y coordinador de publicaciones del extinto Instituto Nacional Indigenista; su patrimonio era modesto, su salud fr\u00e1gil y su vista corta, y don Jes\u00fas orden\u00f3 reembolsarle los gastos m\u00e9dicos y hospitalarios, que fueron el equivalente a 3.750 d\u00f3lares, seg\u00fan el recibo que le extendi\u00f3 Emily E. Lee, una administradora del Methodist. Y as\u00ed se hizo, en noviembre de 1983, mediante un cheque del ya desaparecido Banco Longoria.<\/p>\n<p class=\"\">Como puede verse, era desde luego una \u00e9poca en la que el mecenazgo del Estado \u2014y de sus pol\u00edticos m\u00e1s ilustrados\u2014 estimulaba, reconoc\u00eda y respetaba a sus creadores, y valoraba y apreciaba sus aportaciones fundamentales a la cultura nacional, entre otras razones porque, dir\u00eda el propio Reyes Heroles, \u201cla lucha m\u00e1s aut\u00e9ntica en contra de la necesidad \u2014madre de todas las crisis\u2014 es la que solo en la cultura y con ella se puede librar\u201d. Acompa\u00f1ar en este sentido a Rulfo, un cl\u00e1sico mayor de la literatura mexicana del siglo XX, no era tan solo un noble y leg\u00edtimo gesto de apoyo sino sobre todo un ejercicio de autoafirmaci\u00f3n, una especie de cirug\u00eda \u00edntima a trav\u00e9s de la cual un pa\u00eds y su gobierno rastrean lo que han hecho sus mejores hombres y mujeres, para reconstruir as\u00ed sus c\u00e9lulas esenciales. Honrar, honra, suele afirmarse.<\/p>\n<\/div>\n<\/section>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tres a\u00f1os antes de morir, el escritor se oper\u00f3 la vista y la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica le reembols\u00f3 los 3.750 d\u00f3lares que cost\u00f3 la intervenci\u00f3n.<br \/>\nEl Pais<br \/>\nPor OTTO GRANADOS<br \/>\n05 ENE 2021 &#8211; 13:14\u00a0GMT-6<br \/>\nA principios de junio de 1982, dentro del festival\u00a0Horizonte\u00a0celebrado en Berl\u00edn y dedicado en esa ocasi\u00f3n a Am\u00e9rica Latina, Juan Rulfo y G\u00fcnter [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"_mi_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-7594","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-noticias"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7594","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7594"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7594\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7596,"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7594\/revisions\/7596"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7594"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7594"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7594"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}