{"id":2591,"date":"2014-01-27T17:27:28","date_gmt":"2014-01-27T17:27:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/?p=2591"},"modified":"2019-03-04T16:45:28","modified_gmt":"2019-03-04T16:45:28","slug":"in-memoriam-jose-emilio-pacheco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/in-memoriam-jose-emilio-pacheco\/","title":{"rendered":"In Memoriam  Jos\u00e9 Emilio Pacheco"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Inventario<\/p>\n<p><strong>LA TRAVES\u00cdA DE JUAN GELMAN<\/strong><\/p>\n<p>A Gabriel Zaid en sus 80, con 50 a\u00f1os de afecto\u2026<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Jos\u00e9-Emilio-Pacheco1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-2594\" title=\"Jos\u00e9 Emilio Pacheco\" src=\"http:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Jos\u00e9-Emilio-Pacheco1.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"411\" srcset=\"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Jos\u00e9-Emilio-Pacheco1.jpg 500w, https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/Jos\u00e9-Emilio-Pacheco1-300x246.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<div><\/div>\n<p>\u00bfExistir\u00e1 una palabra para la nostalgia de lo que no fue y estuvo a punto de ser? Por ejemplo, que el Colegio de Tlatelolco hubiera durado lo suficiente para consumar una verdadera literatura mestiza, una fusi\u00f3n de lo ind\u00edgena y lo espa\u00f1ol prefigurado por las <em>Liras<\/em> de Nezahualc\u00f3yotl en la versi\u00f3n de su sobrino-nieto Fernando de Alva Ixtlilx\u00f3chitl. O que Cervantes hubiese venido a la Nueva Espa\u00f1a para escribir aqu\u00ed un Quijote con texturas mexicanas. O que Francisco Javier Clavijero hubiera concluido su Enciclopedia novohispana de la que s\u00f3lo qued\u00f3 gloriosamente su <em>Historia antigua de M\u00e9xico<\/em>\u2026<\/p>\n<p><strong>Extremos de Am\u00e9rica<\/strong><\/p>\n<p>Otra posibilidad perdida es el encuentro literario de M\u00e9xico y Argentina. Ignacio Rodr\u00edguez Galv\u00e1n, nuestro mejor poeta del primer romanticismo muri\u00f3, como Juventino Rosas, en Cuba, cuando se dirig\u00eda a Buenos Aires para ocupar un puesto diplom\u00e1tico. Nunca sabremos qu\u00e9 hubiera resultado del encuentro entre la Asociaci\u00f3n de Mayo y la Academia de Letr\u00e1n. Manuel Payno iba a representar a M\u00e9xico en las rep\u00fablicas del Plata pero la misi\u00f3n se cancel\u00f3.<\/p>\n<p>Federico Gamboa fue el primero en establecer relaciones con los escritores argentinos. En las p\u00e1ginas de su <em>Diario<\/em> Rub\u00e9n Dar\u00edo dej\u00f3 su poema. <em>A M\u00e9xico<\/em>. Por razones pol\u00edticas Dar\u00edo no pudo llegar a la capital. El mayor v\u00ednculo entre los que Daniel Cos\u00edo Villegas llam\u00f3 los <em>Extremos de Am\u00e9rica<\/em> fue Alfonso Reyes en un momento en que otros dos miembros del Ateneo de la Juventud, Jos\u00e9 Vasconcelos y Pedro Henr\u00edquez Ure\u00f1a, viv\u00edan tambi\u00e9n por ese pa\u00eds.<\/p>\n<p>A la presencia de Reyes en Buenos Aires se debe el que Arnaldo Orfila Reynal haya venido para dirigir el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica primero y despu\u00e9s Siglo XXI y el mundo acad\u00e9mico se haya beneficiado con maestros como Raymundo Lida. Tambi\u00e9n gracias a Reyes y su amistad con Victoria Ocampo y Jos\u00e9 Blanco, Xavier Villaurrutia public\u00f3 en las ediciones de Sur <em>Nostalgia de la muerte<\/em> y que el muy joven Octavio Paz lo rese\u00f1ara en las p\u00e1ginas de esta revista y escribiera tambi\u00e9n un comentario sobre Jos\u00e9 Revueltas.<\/p>\n<p><strong>Los a\u00f1os mexicanos<\/strong><\/p>\n<p>Un acontecimiento tr\u00e1gico para Argentina y muy ben\u00e9fico para nuestro pa\u00eds fue el exilio argentino de los setentas. Pero la consumaci\u00f3n, hasta el momento, de estas relaciones fue la presencia durante veinte a\u00f1os de Juan Gelman. Sobre todo aqu\u00ed concluy\u00f3 su admirable \u201cObra po\u00e9tica\u201d con libros de primera l\u00ednea que no ceden, ni por un instante, a la decadencia ni al agotamiento: <em>Incompletamente<\/em>, <em>Valer la pena<\/em>, <em>Pa\u00eds que fue ser\u00e1<\/em>, <em>Mundar<\/em>, <em>Deatr\u00e1salante en su porf\u00eda<\/em>, \u201cEl emperrado coraz\u00f3n amora\u201d.<\/p>\n<p>Estos libros, unidos a <em>Viol\u00edn y otras cuestiones<\/em>, <em>El juego en que andamos<\/em>, <em>Velorio del solo<\/em>, <em>Got\u00e1n<\/em>, <em>Los poemas de Sidney West<\/em>, <em>C\u00f3lera buey<\/em>, <em>F\u00e1bulas<\/em>, <em>Relaciones<\/em>, <em>Hechos<\/em>, <em>Notas<\/em>, <em>Carta abierta<\/em>, <em>Comentarios<\/em>, <em>Citas<\/em>, <em>Hacia el sur<\/em> y <em>Bajo la lluvia ajena<\/em> forman los dos tomos de su <em>Poes\u00eda reunida<\/em>, publicada por el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica en 2011. Las mil 372 p\u00e1ginas constituyen por su extensi\u00f3n y calidad una aut\u00e9ntica haza\u00f1a de la poes\u00eda en lengua espa\u00f1ola. Gelman escribi\u00f3 hasta el \u00faltimo d\u00eda. Hay dos libros a punto de aparecer. Uno de ellos, <em>Amaramara<\/em>, es un gran homenaje a su esposa.<\/p>\n<p>Su apartamento en la colonia Condesa fue quiz\u00e1s el \u00faltimo refugio en que escritores de todas partes pudieron reunirse para hablar de letras y pol\u00edtica, en un ambiente tan propicio como el que hallaron los republicanos en los viejos caf\u00e9s de la Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p><strong>El exilio y el reino<\/strong><\/p>\n<p>Si uno hace un leve repaso de lo que se ha escrito en este continente ver\u00e1 que gran parte de nuestras literaturas se ha hecho fuera del suelo natal. Desterrar significa quitar la tierra bajo los pies, dejar a la intemperie, derruir la casa, demoler la ciudad de cada uno con todas sus memorias y costumbres. <em>El que se va no vuelve aunque regrese<\/em>. Contra la separaci\u00f3n del pa\u00eds y de su lengua s\u00f3lo quedan la defensa y la venganza de escribir. Gelman es el gran poeta del exilio. Su dimensi\u00f3n continental y panhisp\u00e1nica no niega sino acendra su argentinidad esencial, su pertenencia imabatible a Buenos Aires.<\/p>\n<p><strong>Civilizaci\u00f3n y Barbarie<\/strong><\/p>\n<p>Lo sorprendente es la alegr\u00eda y el humor que hay en tantos poemas de Gelman, una manera de enfrentarse a los desastres hist\u00f3ricos de nuestros pa\u00edses y del mundo entero. C\u00f3mo duele pensar en los que escaparon de los pogroms, el genocidio nazi y el gulag y se establecieron en Argentina pensando que hallar\u00edan para sus hijos una tierra de paz y prosperidad y al final del camino encontraron los golpes de madrugada a la puerta en el estilo de la Gestapo, los campos de tortura con el a\u00f1adido local de la picana (contribuci\u00f3n monstruosa que debemos al hijo de Leopoldo Lugones) y el exterminio genocida.<\/p>\n<p>El gran Domingo Faustino Sarmiento crey\u00f3 que el progreso de la Argentina significaba el triunfo de la civilizaci\u00f3n sobre la barbarie. La llamada \u201cCampa\u00f1a del Desierto\u201d que represent\u00f3 la eliminaci\u00f3n de los pueblos ind\u00edgenas hizo suponer a la oligarqu\u00eda que la Argentina quedaba blindada para siempre contra la barbarie. No obstante, los b\u00e1rbaros reaparecieron bajo el manto de la civilizaci\u00f3n y como sus defensores. Estaban armados con todas las aportaciones del progreso, por ejemplo los helic\u00f3pteros desde los cuales arrojaban al R\u00edo de la Plata los cad\u00e1veres producto de la tortura y a los agonizantes que se hundieron para siempre en el barro acumulado durante siglos en el r\u00edo que es mar y el mar que es r\u00edo.<\/p>\n<p>Gelman nunca crey\u00f3 que la poes\u00eda fuera capaz de frenar los tanques, silenciar las ametralladoras o de romper la picana. No le bast\u00f3 con exponer en verso la materia sangrienta y tr\u00e1gica de sus textos. Si son tan eficaces se debe a la materia absoluta sobre todas las formas: del epigrama cl\u00e1sico al vers\u00edculo, del poema en prosa a la experimentaci\u00f3n l\u00e9xica y r\u00edtmica. Fue el adelantado de su generaci\u00f3n en hacer obras intertextuales en que ya no se sabe qui\u00e9n es el autor: el que escribi\u00f3 el original o quien lo deja intacto y abierto a otras interpretaciones para hacer su lectura irremplazable y apropiarse de \u00e9l a fin de convertir un texto \u00e1rabe o jud\u00edo en un poema de Gelman y anexarlo a la poes\u00eda argentina en particular y espa\u00f1ola en general.<\/p>\n<p>Fue m\u00e1s aventurado que todos los que lo han seguido por este camino. Sin ponerse de acuerdo prolong\u00f3 las reivindicaciones del ladino o castellano sefard\u00ed que han hecho entre nosotros Myriam Moscona y Angelina Mu\u00f1iz-Huberman. En <em>Divaxu<\/em> escribe:<\/p>\n<p>Amarti is istu:<\/p>\n<p>Un habla qui va dizer\/<\/p>\n<p>Un arvulitu sin folyas<\/p>\n<p>Que da solombra<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y \u00e9l mismo lo traduce al espa\u00f1ol actual:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Amarte es esto<\/p>\n<p>Una palabra que est\u00e1 por decir\/<\/p>\n<p>Un arbolito sin hojas<\/p>\n<p>Que da sombra\/.<\/p>\n<p><em>Argentino hasta la muerte<\/em>, Juan Gelman por sus veinte a\u00f1os de vida y de trabajo aqu\u00ed, deja tambi\u00e9n en la poes\u00eda mexicana una huella radiante que no se borrar\u00e1.<\/p>\n<p>(JEP)<\/p>\n<p><em>Proceso N\u00b0 1943. 26 de enero de 2014.<\/em><\/p>\n<p>Foto: Rogelio Cu\u00e9llar\/ <em>La Jornada<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;<br \/>\nInventario<br \/>\nLA TRAVES\u00cdA DE JUAN GELMAN<br \/>\nA Gabriel Zaid en sus 80, con 50 a\u00f1os de afecto\u2026<\/p>\n<p>\u00bfExistir\u00e1 una palabra para la nostalgia de lo que no fue y estuvo a punto de ser? 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