{"id":2525,"date":"2013-11-07T22:21:36","date_gmt":"2013-11-07T22:21:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/?p=2525"},"modified":"2013-11-07T23:43:41","modified_gmt":"2013-11-07T23:43:41","slug":"in-memoriam-tomas-segovia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/in-memoriam-tomas-segovia\/","title":{"rendered":"In Memoriam. Tom\u00e1s Segovia"},"content":{"rendered":"<h3><span style=\"color: #800080;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/h3>\n<p><strong>TOM\u00c1S SEGOVIA<\/strong><\/p>\n<p><strong>IN MEMORIAM<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #800080;\"><strong>Recordamos al maestro Segovia con el discurso que pronunci\u00f3 en noviembre de 2005 cuando recibi\u00f3, en la Feria del Libro de Guadalajara, el Premio Juan Rulfo.<\/strong><\/span><\/p>\n<ul>\n<li><em>Yo soy tan mal militante de la modernidad, que encuentro perfectamente leg\u00edtimo que un lector me pregunte qu\u00e9 quiere decir un poema m\u00edo<\/em><\/li>\n<li><em>Siempre he envidiado la sabidur\u00eda de las mujeres, que me parece, si no originada, por los menos hist\u00f3ricamente alimentada por siglos de marginalidad y discriminaci\u00f3n<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>Hace casi cuatro meses supe que me hab\u00edan dado el premio Juan Rulfo, y todav\u00eda ahora, cada vez que pienso en ello, no puedo dejar de sentir la misma sorpresa que sent\u00ed entonces. La sorpresa, por supuesto, no excluye la gratitud, m\u00e1s bien al contrario: un buen regalo que no tenga algo de sorpresa parece que le falta algo, una ligereza, una alegr\u00eda. Pero quien recibe un regalo inesperado no puede dejar de pensar, aunque s\u00f3lo sea durante algunos segundos, que tal vez es un error y que acaso el regalo no es s\u00f3lo inesperado, sino tambi\u00e9n inmerecido. Supongo que nadie ir\u00e1 a pensar que estoy d\u00e1ndome ba\u00f1os de modestia, o sea presumiendo de modesto, esa cosa tan groseramente contradictoria. Mi sorpresa agradecida no tiene que ver con mis m\u00e9ritos o falta de m\u00e9ritos. Buenos escritores, o sea escritores que cuentan con cierto n\u00famero de admiradores m\u00e1s o menos espont\u00e1neos, hay todos los que ustedes puedan imaginar, y el que m\u00e1s y el que menos, muchos de ellos merecen alg\u00fan premio, si es que los premios han de existir y si es que pueden merecerse. Por lo menos es claro que la mayor\u00eda de ellos trabajan, se esfuerzan, estudian, luchan, sufren y hacen otras cosas igualmente meritorias.<\/p>\n<p>Repito: no se trata de m\u00e9ritos. Mi sorpresa no es que se d\u00e9 un premio a un escritor con los m\u00e9ritos que pueda tener o dejar de tener yo, sino que ese escritor sea yo. Quiero decir: un escritor con mis caracter\u00edsticas, que no es lo mismo que mis m\u00e9ritos. O con algunas de mis caracter\u00edsticas, porque lo sorprendente no es que se me premie a m\u00ed personalmente, sino a alguien como yo.<\/p>\n<p>Yo no estoy tan seguro de que los escritores y artistas merezcamos que se nos premie, se nos apoye, se nos ayude, se nos financie y se nos privilegie de diferentes maneras. O en todo caso no m\u00e1s que a cualquier otra clase de ciudadanos. Y menos a\u00fan de que las autoridades de los diferentes pa\u00edses tengan la obligaci\u00f3n de fomentarnos y protegernos as\u00ed, cuando hay tantas cosas obviamente m\u00e1s importantes para los intereses de esas autoridades o de esa sociedad que se supone que representan, y que yo no veo que merezcan menos que nosotros ser promovidas y alentadas. Pero si esos premios y est\u00edmulos han de existir de cualquier manera y no est\u00e1n a fin de cuentas enteramente injustificados, seguramente comparten algunos rasgos generales o tendencias impl\u00edcitas que todos reconocemos m\u00e1s o menos inconscientemente o que damos por descontados sin pensar en ellos. Cuando alguien es escogido para uno de esos &#8220;est\u00edmulos&#8221;, casi todo el mundo habla de &#8220;reconocimiento&#8221; &#8211;un merecido reconocimiento, suelen a\u00f1adir. A m\u00ed no me convence esa expresi\u00f3n. Ese uso del verbo reconocer hace pensar enseguida en reconocer los propios errores, o m\u00e1s bien en conceder alg\u00fan punto al contrincante sin verdadera convicci\u00f3n, o ceder a los argumentos del otro como quien pacta una tregua. Parece que reconocer a un escritor es siempre reconocerlo a rega\u00f1adientes, como si los que lo premian &#8211;y la gente en general&#8211; hubieran estado mirando obstinadamente a otro lado y por fin hubieran tenido que &#8220;reconocer&#8221; a pesar suyo que all\u00ed hab\u00eda un escritor. Los que nos felicitan por ese &#8220;merecido reconocimiento&#8221;, parece que nos dijeran: &#8220;Yo siempre estuve contigo; por fin hemos ganado; por fin han tenido que reconocer que eres alguien; ahora tendr\u00e1n que tragarse sus palabras&#8221;.<\/p>\n<p>Yo desde luego no me siento as\u00ed. Creo m\u00e1s que nadie en el reconocimiento &#8211;anagn\u00f3risis en griego&#8211; pero no en ese sentido. Creo tambi\u00e9n que hay zonas, corrientes, actitudes que ocupan el centro y otras las m\u00e1rgenes, y que sus relaciones son movibles, din\u00e1micas, en gran parte antag\u00f3nicas y en muchos aspectos pol\u00e9micas. Pero esa manera francamente belicista de plantear la pol\u00e9mica no me parece sensata. Ni todas las zonas centrales son excluyentes ni todas las zonas marginales son marginadas. Precisamente en lo primero que pienso cuando me sorprende que me premien es en que yo soy probablemente un escritor marginal pero no marginado. En ese sentido, yo me he sentido siempre &#8220;reconocido&#8221;. M\u00e1s de lo que hubiera podido esperar. No reconocido masivamente, por supuesto, pero \u00bfqui\u00e9n ha dicho nunca que el reconocimiento sea cosa cuantitativa? Un premio literario, por ejemplo, &#8211;y yo no he recibido muchos; pero en todo caso m\u00e1s de uno como ustedes saben&#8211;, un premio literario puede suponerse que recoge el sentir de una mayor\u00eda de lectores, pero de hecho lo decide un grupo muy reducido de personas, un jurado selecto que tambi\u00e9n puede suponerse que no se pliega a las preferencias de los lectores, sino que justamente quiere sugerirles o contagiarles innovaciones o cambios en sus gustos y revelarles valores insospechados. Mi caso podr\u00eda ser de \u00e9sos, puesto que mis libros nunca se han vendido ni siquiera medianamente bien.<\/p>\n<p>Pero \u00e9sa es la cosa, o como dijo Cantinflas, ah\u00ed est\u00e1 el detalle. Yo siempre he publicado en editoriales marginales, y sin embargo mi obra ha acabado por transminar en alguna que otra editorial central. Lo cual a su vez me sorprende, ya pueden imagin\u00e1rselo, porque ese logro, o esa suerte, ese &#8220;reconocimiento&#8221;, no impide que tenga que seguir recurriendo a editoriales marginales para dar a conocer mis cosas. Y entonces no tengo m\u00e1s remedio que pensar que esta situaci\u00f3n peculiar, este estar en sitios a los que no pertenezco, este asomarme al centro desde las m\u00e1rgenes, este pasearme por el centro sin perder mi marginalidad y esta fidelidad a las m\u00e1rgenes sin aislarme de la centralidad es lo que puedo llamar mi destino. Yo, en efecto, nunca me he aposentado en el centro de mi \u00e9poca, de mi cultura, de mi ideolog\u00eda.<\/p>\n<p>Esta \u00e9poca m\u00eda, nuestra, eso que solemos llamar modernidad, nace con el triunfo de la desconfianza frente al pasado. La duda, este h\u00e1bito occidental, que empieza en Europa, con Descartes, siendo metaf\u00edsica y trascendental, acaba aterrizando en la realidad y poniendo en duda la religi\u00f3n, el origen divino del poder, la autoridad de la tradici\u00f3n y de las creencias. Esa modernidad no tarda en afianzarse rechazando todo pasado, del que no s\u00f3lo desconf\u00eda sino del que adem\u00e1s reniega.<\/p>\n<p>Yo tambi\u00e9n, naturalmente, soy moderno: viviendo en la \u00e9poca en que vivo, no puedo dejar de desconfiar de la religi\u00f3n, m\u00e1s virulenta hoy que en tiempos de la Ilustraci\u00f3n; del origen divino o no, del poder; de la autoridad tradicional. Pero esa ideolog\u00eda recibida, unida a las circunstancias particulares de mi vida, a m\u00ed me llev\u00f3 bastante pronto a desconfiar no s\u00f3lo del pasado, sino tambi\u00e9n del presente y del futuro. Las grandes creencias de mi \u00e9poca, la exaltaci\u00f3n de lo nuevo, la fe en el progreso, en especial identificado con el progreso tecnol\u00f3gico, la orgullosa convicci\u00f3n de que s\u00f3lo ahora entendemos la realidad, la desacralizaci\u00f3n de la vida, manifestada cotidianamente en la banalizaci\u00f3n del cuerpo, del sexo y del deseo, y sobre todo nuestras prohibiciones expl\u00edcitas o impl\u00edcitas: la prohibici\u00f3n de pedir cuentas al conocimiento cient\u00edfico, a la idea establecida de democracia, al arte y a la poes\u00eda, todos esos presupuestos compartidos yo los miro con la misma <span style=\"text-decoration: underline;\">desconfianza<\/span> que las creencias y prohibiciones de la Edad Media o del Barroco. Eso tambi\u00e9n da un sentido diferente a mi desconfianza del pasado. En lugar de mirar el pasado como el lastre del progreso, la resistencia a la innovaci\u00f3n, la ceguera o la cobard\u00eda que estrangula el cambio (que siempre es adelanto y nunca retroceso), el peso muerto del que hay que librarse para entregarse al fervor de lo nuevo; lugar de eso, dec\u00eda, el que desconf\u00eda de esa desconfianza misma toma distancia frente al pasado no para condenarlo y rechazarlo sino para tratar de entenderlo, porque el pasado lo mismo que el presente, se equivoca sobre s\u00ed mismo si no toma distancia.<\/p>\n<p>En la literatura y el arte, por ejemplo, puesto que se supone que \u00e9se es mi terreno, a m\u00ed me ense\u00f1aron, como a todos los modernos, que es rid\u00edculo preguntar qu\u00e9 quiere decir un poema, un cuadro, una escultura. Hay que cuidarse mucho de quedar como un pobre bobo inculto y desinformado haciendo esa ingenua pregunta. A m\u00ed, desde que empec\u00e9 a escribir, siempre me pareci\u00f3 que era demasiado f\u00e1cil protegerse as\u00ed del juicio del lector. Era yo muy joven cuando me rebel\u00e9 contra la famosa an\u00e9cdota de las ostras. Un pintor moderno est\u00e1 ense\u00f1ando sus cuadros a un buen burgu\u00e9s, zafio por supuesto, le dice que no entiende su pintura. El pintor le pregunta: &#8220;\u00bfA usted le gustan las otras? -S\u00ed, mucho. -\u00bfY las entiende&#8221;. No s\u00e9 qu\u00e9 contestar\u00eda el pobre burgu\u00e9s, pero s\u00e9 qu\u00e9 contestar\u00eda yo: Precisamente por eso no las enmarco y las cuelgo en mi sala o voy a contemplarlas al museo -ni pago por ellas medio mill\u00f3n de d\u00f3lares, cosa que tambi\u00e9n tiene su importancia.<\/p>\n<p>En cuanto a m\u00ed, siempre me esforc\u00e9 por hacer una poes\u00eda interpretable, una poes\u00eda que tal vez alg\u00fan lector encuentre dif\u00edcil, porque no se trata de que sea mejor lo f\u00e1cil que lo dif\u00edcil, ni tampoco de lo contrario, pero una poes\u00eda que no sea impenetrable. Explicar\u00e9 un poco en qu\u00e9 sentido digo interpretable. Interpretar no es ni definir, ni traducir a un lenguaje diferente, ni a\u00f1adir significaciones arbitrarias, ni anexar lo interpretado a una teor\u00eda preexistente o creada ad hoc. Interpretar es poner en contexto. Un mensaje recibido se puede descifrar, en el sentido de descodificar, fuera de contexto, a condici\u00f3n de que dispongamos del c\u00f3digo. Pero no se puede interpretar fuera de contexto. Esa burla que hacen los bien informados al pobre ingenuo que pregunta qu\u00e9 quiere decir una obra de arte o de poes\u00eda es un verdadero chantaje intimidatorio, con el que se coloca al arte y a la literatura a salvo de todo contacto con la impura vida de los impuros mortales, m\u00e1s all\u00e1 de todo contexto, absoluta y sublimemente fuera de contexto.<\/p>\n<p>Yo soy tan mal militante de la modernidad, que encuentro perfectamente leg\u00edtimo que un lector me pregunte qu\u00e9 quiere decir un poema m\u00edo. No es f\u00e1cil contestar, por supuesto, y es mucho m\u00e1s c\u00f3modo sentenciar que la poes\u00eda no se explica. Como las ostras. La respuesta muchas veces es decepcionante, y eso parece justificar que se descarte toda respuesta. Pero hay preguntas cuya respuesta es imperfecta o incluso imposible, por lo menos en el sentido de que nunca puede cerrarse o concluirse, y que son sin embargo preguntas leg\u00edtimas. Ser\u00eda muy grave por ejemplo que nos ridiculizaran por preguntar por el sentido de la vida, aunque es claro que nunca podremos acabar de contestar. O que nos dijeran que es muestra de incultura pedirle cuentas al gobierno, aunque bien sabemos que no nos las dar\u00e1.<\/p>\n<p>Pero yo soy todav\u00eda m\u00e1s d\u00edscolo en el redil de la modernidad. Creo en el uso de la literatura y el arte. Para empezar, en el uso en el sentido que tiene el t\u00e9rmino para los ling\u00fcistas los elementos de la lengua no tienen sentido mientras no est\u00e9n puestos en contexto. Y conste que el contexto no son s\u00f3lo otros elementos ling\u00fc\u00edsticos, tambi\u00e9n es con-texto el mundo al que se confronta el texto -contexto situacional lo llaman ellos. Y si el poema toma sentido en el contexto del mundo real, es claro que al lector le sirve para iluminar o siquiera confrontar ese mundo real. Ese uso de la poes\u00eda, que es su verdadera interpretaci\u00f3n, es el que practicamos por ejemplo cuando, en el contexto de una emocionante bocanada que sale de alg\u00fan viejo portal, llamamos a eso, casi involuntariamente, &#8220;el santo olor de la panader\u00eda&#8221;; o cuando, al recordar un palpitante episodio de nuestra infancia, nos sorprendemos \u00a0susurrando &#8220;Mi frente a\u00fan est\u00e1 roja del beso de la reina&#8221; o cuando al acercarnos a los lugares inquietantes de nuestros abuelos, escuchamos una voz casi ultramundana que nos est\u00e1 contando &#8220;Vine a Comala porque me dijeron que aqu\u00ed muri\u00f3 mi padre&#8221; Eso es poner en pr\u00e1ctica la poes\u00eda, porque el uso es una praxis, la implicaci\u00f3n del mundo real, el abrazarse del pensamiento con la &#8220;rugosa realidad&#8221;, para decirlo con palabras de Rimbaud, usando as\u00ed un poema m\u00e1s.<\/p>\n<p>Puede decirse pues que aunque yo tenga alguna presencia, alguna nebulosa existencia en los lugares centrales de la nuestra modernidad no pertenezco a ellos porque no comparto sus fes m\u00e1s recalcitrantes. No creo que el arte y la poes\u00eda sean un mundo aparte donde no se aplican las exigencias, las b\u00fasquedas, las preguntas y los anhelos del resto de la vida humana. Creo que los entendidos de este siglo y pico han creado un sistema especulativo de segundo nivel, donde las obras de poes\u00eda y arte valen no por su contenido, sino por su pertenencia a las estructuras de ese segundo nivel, un sistema de escuelas, de \u00edsmos, de corrientes, de modas, de competencia inventiva, y muy significativamente de galer\u00edas de arte, de museos, casas de subasta y listas de precios. Ese sistema, refinadamente constituido y perfectamente anclado en los medios dirigentes, tiene su propia coherencia y sus propias relgas e incluso leyes, y no es que a m\u00ed se me escape, lo entiendo perfectamente, incluso la especulaci\u00f3n conceptual con que se justifica, pero yo, el MOMA me perdone, sigo buscando un contenido en el arte y la poes\u00eda. Me parece que en el arte abstracto, por ejemplo, lo verdaderamente no es el cuadro, es el sistema especulativo sin el cual no se justifica; no es que el arte no se explique, todo lo contrario: es que la respuesta no est\u00e1 en el cuadro, est\u00e1 en la teor\u00eda que lo explica, justamente, y sin la cual no ser\u00eda cuadro.<\/p>\n<p>\u00bfNo es de esperarse que alguien que piensa as\u00ed se sorprenda de que le den premios? Todo parece indicar que he sido reconocido, o m\u00e1s bien que estoy, que siempre he estado reconocido, pero \u00bfsignifica eso que es reconocida tambi\u00e9n mi postura ante mi tiempo y mi medio? \u00bfPuedo decir que por lo menos algo hay de eso? En alguna \u00e9poca estuve tentado de llamar a mi postura &#8220;la otra modernidad&#8221;. Pero no es eso. No se trata de pasar de una a otra modernidad como quien pasa del PRI al PAN, de los republicanos a los dem\u00f3cratas, del Pumas al Am\u00e9rica. Lo mismo puede decirse que hay una sola modernidad o que hay todas las que uno quiera. Pero a una persona que piensa como yo, sin duda hay que ponerla tambi\u00e9n en contexto. Tendr\u00eda que ser en el contexto de mi vida donde se expliquen, quiero decir, se entiendan mis maneras de pensar. Desde mi nacimiento yo he estado siempre dentro y fuera de los lugares, de los grupos, de las familias, de las comunidades donde he vivido. La orfandad y el exilio son las manifestaciones m\u00e1s f\u00e1cilmente reconocibles de esa peculiaridad, pero son s\u00f3lo dos entre muchos otros ejemplos. Si he vivido tantos desarraigos \u00bfc\u00f3mo no sentirme tambi\u00e9n m\u00e1s o menos desarraigado del suelo del pensamiento compartido en el mundo y la \u00e9poca que me toc\u00f3 vivir? Hay otras posturas generales de mi tiempo con las que no he podido nunca comulgar: la fe en las ra\u00edces, en las nacionalidades, en la identidad, en la bondad sin sombras de las comunidades. Dudo tambi\u00e9n much\u00edsimo de los efectos ben\u00e9ficos autom\u00e1ticos de la sociedad de mercado, de la ideolog\u00eda darwinista en pol\u00edtica, de la necesidad de fundar toda la actividad humana en la competitividad, como la llaman, y de otros aspectos del consenso de nuestras figuras m\u00e1s destacadas, pero s\u00e9 que estas posturas en particular las comparto con mucha m\u00e1s gente que mis actitudes frente a la modernidad en arte y literatura, o frente a los valores intocables que acabo de mencionar.<\/p>\n<p>Siempre he envidiado la sabidur\u00eda de las mujeres, que me parece, si no originada, por los menos hist\u00f3ricamente alimentada por siglos de marginalidad y discriminaci\u00f3n. La mirada desde las m\u00e1rgenes ve cosas que no son visibles desde el n\u00facleo. Quien se mueve en el centro de su sociedad no puede ver que el rey est\u00e1 desnudo. No me comparo con las mujeres, pero yo tambi\u00e9n he conocido desde la infancia peque\u00f1as marginalidades y discriminaciones de la sociedad donde me ha tocado vivir. Que en este siglo que empieza los arraigados van a tener que contar much\u00edsimo con los desarraigados es lo que acabamos de comprobar no sin escalofr\u00edo en las barriadas de Francia y otros pa\u00edses europeos. Mi caso no es de \u00e9sos, desde luego. Lejos de ser apaleado por la gendarmer\u00eda, yo soy en todo caso un desarraigado premiado. Cierto que tampoco me he entregado a la violencia y el caos, sino que m\u00e1s bien he estado acumulando m\u00e9ritos, o eso dicen los amigos que me visitan ahora. Ser\u00eda rid\u00edculo pensar que conmigo el Premio Juan Rulfo premia todos los desarraigos, incluyendo el de los violentos de los suburbios europeos. Pero si alg\u00fan desarraigo, por largamente meritorio y reconocido que haya sido, entra conmigo en este lugar central \u00bfno les parece comprensible que a mi gran gratitud se mezcle alguna sorpresa?<\/p>\n<h3><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0<br \/>\nTOM\u00c1S SEGOVIA<br \/>\nIN MEMORIAM<br \/>\nRecordamos al maestro Segovia con el discurso que pronunci\u00f3 en noviembre de 2005 cuando recibi\u00f3, en la Feria del Libro de Guadalajara, el Premio Juan Rulfo.<\/p>\n<p>Yo soy tan mal militante de la modernidad, que encuentro perfectamente leg\u00edtimo que un lector me pregunte qu\u00e9 quiere decir un poema m\u00edo<br \/>\nSiempre he envidiado la sabidur\u00eda de [&#8230;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"inline_featured_image":false,"_mi_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[4,20,5,1],"tags":[],"class_list":["post-2525","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-eventos","category-memoria-de-actividades","category-noticias","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2525","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2525"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2525\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2536,"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2525\/revisions\/2536"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2525"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2525"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2525"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}