Revistas literarias, una importante aportación de los españoles refugiados en México.

Conforme se iban adentrando a México los transterrados, se puede ver en subsiguientes publicaciones que el proceso de aculturación estaba en marcha. Aún existe una falta de estudio más a fondo de las revistas literarias que los transterrados publicaron en México, o de la importante aportación que trajeron a las ya existentes.

El primer número de España Peregrina aparece en febrero de 1940, lo edita la Junta de Cultura Española, bajo la presidencia de José Bergamín, Josep Carner y Juan Larrea. La Revista Romace, dirigida por Juan Rejano y publicada también en febrero del mismo año cuenta con colaboraciones de Enrique Díez-Canedo, Pablo Neruda, Pedro Henríquez Ureña, Rómulo Gallegos, Juan Marinello y entre otros; es en efecto una revista popular hispanoamericana que nace en tiempos aciagos para el mundo.

Después llegaron Las Españas, que inician Manuel Andújar y José Ramón Arana en octubre de 1946; Ultramar (junio, 1947); Nuestro Tiempo (1949); Cavileño y Presencia (1948), y otras que gradualmente se disuelven en el más amplio contexto de la cultura mexicana contemporánea. En este último aspecto, no se puede olvidar la labor de Juan Rejano en el suplemento literario de El Nacional, o la del pintor Miguel Prieto en el de Novedades.

La contribución de los escritores transterrados en las revistas mexicanas fue importante. Algunos ejemplos son Letras de México, Taller y El Hijo Pródigo, es importante también recordar la publicación Litoral, editada por Moreno Villa, Prados, Altolaguirre, Rejano y Giner de los Ríos. También fue publicada durante varios años la revista personal de Max Aub: Sala de Espera, Cuyo primer numero publicado en junio de 1948, se encabeza con un expresivo refrán: “El que espera desespera”.

Documento que pertenece al Archivo del Ateneo Español de México.

 

Referencia Bibliográfica: Letras, Arturo Souto, Libro “El Exilio Español de México (1939-192).

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