El ocaso de la monarquía II

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 El ocaso de la monarquía (II)

 Marisa Hernández Ríos *

También hoy, ya en la segunda década del nuevo milenio, el debate se agudiza, y mucho, dada la lluvia ácida que cae sobre el palacio de la Zarzuela ante la mirada atónita de un pueblo que, entre sonrisas llenas de sátira y enfados encolerizados e indignados, observa los muchos escándalos que salpican a esta monarquía que durante un tiempo hizo sentir orgullo a gentes de todos los signos, fueran de derechas, de izquierdas o de simpatías republicanas.

    El juancarlismo, instalado y señalado como ejemplo de la “profesionalización mayestática”, hizo pensar a muchos de estos orgullosos españoles que difícil lo tendría el sucesor de la corona, en la persona del príncipe de Asturias, para mantener el prestigio de su padre, así como su esposa para igualar la profesionalidad y respeto de su magnánima suegra. Corrupción, especulación inmobiliaria, escándalos económicos y sexuales, cacerías indignas, negocios turbios, juegos a doble banda, herencias recibidas, sospechas de paraísos fiscales… es la propia familia real la que puede terminar con la monarquía. Hay quien, con ánimo de legitimar la monarquía en estos momentos de crisis inimaginada, opina y hace saltar a los medios lo importante que sería una abdicación a tiempo; aspecto que hace al heredero dar pasos estratégicos con pies de plomo.

    “La persona del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”: máxima de la constitución que hace que sobre muchos de los temas investigados y publicados se extienda una marca de la casa denominada censura, a pesar de ser aspectos que pueden ser documentados y materializados en trabajos profesionales como los realizados por el periodista Jon Lee Anderson, quien no pudo ver publicado su artículo por esa especie de conspiración de silencio de la prensa española que censuró su trabajo en 1998 (ver este texto de Pascual Serrano).

    Lo mismo ocurre con el resto de los medios de comunicación en todo lo que haya tenido que ver con la vida y (no) milagros del rey de España, cuya misión ha estado con toda probabilidad más cerca del afán de informar con anestesia, para contribuir al requisito constitucional, así como a múltiples intereses que escapan de las manos y miradas del gran público; dicha conspiración del silencio, tal y como el senador vasco Iñaki Anasagasti señala en su libro Una monarquía protegida por la censura (Tres Cantos [Madrid]: Foca, 2009), hace partícipes a políticos, medios de comunicación, personajes influyentes… al entender a la monarquía como única fórmula de gobernabilidad. Visto así, no podemos sino evocar aquella imagen del genial Francisco de Goya, perteneciente a sus pinturas negras, en la que representa a dos españoles atacándose a garrotazo limpio, fórmula perfecta que ilustra, como en varios acontecimientos de nuestra historia, lo muy capaces que somos para acabar con nosotros mismos.

    Los españoles, inmersos en una crisis interminable y exterminadora como la que vivimos en el  presente, entre tasas de paro escalofriantes, desahucios de casas impagadas que hacen de las clases media y baja pobres en potencia, de jóvenes universitarios muy bien formados blanco de la nueva mano de obra inmigrante en espacios en los que ser bien explotados, de bancos que —como una nota de prensa referiría— dan paraguas cuando sale el sol y los quitan agresivamente cuando cae la tormenta, miran y miran y desconfían y vuelven a desconfiar de esa monarquía que era ejemplo para un pueblo iluso, confiado y acostumbrado históricamente a tener un padre (aunque mejor habría sido, sin duda, esperar de una madre), que llamara al orden en momentos de desconcierto.

    ¿Es ahora la monarquía la que puede dar consuelo, ánimo, ejemplo? No sirve desde esas instancias pedir perdón; ya lo hizo don Juan Carlos tras la cacería del pobre elefante por tan sólo unos treinta mil eurillos. En tiempos de crisis, ¿qué puede suponer esta cifra para familias que no pueden ni comer, pagar la luz o dar a sus hijos por lo que tanto han luchado? Y el pueblo aplaudió su, en esta ocasión, falta de soberbia y su mucha humildad —aunque las cuentas finalmente las rendirá la historia y en ello, espero, que una mayor, merecida y necesaria justicia.

    Lo cierto de todo este caos, del que sólo presento una mínima y nada específica descripción de la complejidad y corrupción que caracteriza, es que lo que no pudo hacer el gobierno de la república desde el exilio, lo que no pudieron combatir los republicanos desde su exilio interior, lo que no pudo conseguir la propia democracia ni su falsa “libertad de expresión”, lo consigue ahora la propia monarquía y su entorno. Con amigos tan poderosos desde dentro, ¿para qué hacen falta enemigos más frágiles desde fuera? Indignación y dificultades para silenciar lo irremediable pueden cambiar el signo de la historia en la España del siglo XXI. ¿Será posible o estamos enfrentándonos a una quimera?

El ocaso de la monarquía I

http://elpresentedelpasado.com/2013/04/19/el-ocaso-de-la-monarquia-1-de-2/

EL OCASO DE LA MONARQUÍA(I)

Marisa Hernández Ríos *

El domingo 14 de abril se celebró un aniversario más de la segunda república española. ¡Cuánto se ha escrito y queda por escribir como homenaje a una de las grandes conquistas —que pudieron serlo— en cuanto a derechos políticos, sociales, históricos y culturales de los españoles! Aunque sea de una manera discreta, por su escueta difusión en los medios, al menos algo llega, sobre todo a esas nuevas generaciones que, sin memoria, están tremendamente necesitadas de conocimientos históricos de un pasado muy reciente. A muchos nos entristece que la república ni siquiera pudiese llegar a la mayoría de edad, ya que desde su propio nacimiento se hizo demasiado por impedir su crecimiento positivo. ¡Y con tanto que tenía que aportar!

    Tanta mente y alma han puesto muchos españoles llenos de esperanzas en los 82 años de esta fecha, que permite que la desmemoria no se instale totalmente sobre un momento de la historia de España que pudo marcar un futuro muy distinto al que hoy vivimos. ¿Mejor, peor? No sabemos ciertamente, pero podríamos intuir qué derroteros se habrían seguido, podríamos especular sobre la diferencia respecto de acontecimientos graves que se vivieron en la historia pasada y, por supuesto, valorar lo que podría haber ocurrido en la historia presente.

    Día festivo este 14 de abril, al caer en domingo permitió poner de manifiesto a esa sociedad española que a duras penas podía, en los inicios de la transición democrática, después de una dictadura represiva nacional-católica, aceptar una monarquía que en este caso no fue impuesta “por la gracia de Dios” sino “por la gracia de Franco” —quien vislumbró la continuidad de su régimen en la monarquía que instauraba nuevamente a los borbones en el poder.

    Acontecimientos como el frustrado golpe militar del 23 de febrero de 1981, que pudo suponer una vuelta atrás del sistema democrático y la anulación de los muchos derechos presentes en la recién nacida constitución española —norma suprema del ordenamiento jurídico de España y máxima que rige a los poderes públicos y a los españoles desde su entrada en vigor el 29 de diciembre de 1978—, pusieron al rey Juan Carlos en una posición totalmente privilegiada ante un pueblo expectante, lleno de temor, que atendía en la televisión pública (totalmente controlada) a los movimientos de los principales actores de la intentona golpista, y que entendió sin más preguntas ni más sospechas que el rey se constituía a partir de este momento como el nuevo salvador del estado de derecho. Buena estrategia en un posible juego a dos cartas y con un apoyo de la mayoría de las fuerzas políticas, institucionales y económicas del país.

    Muchas de sus acciones durante décadas siguientes de la democracia le granjearon un respeto mayoritario de una sociedad que iba definiéndose poco a poco no como monárquica sino como “juancarlista” —claro que sin transparencia en la información sobre muchas de las realidades de su majestad, y que se articuló desde sus inicios y sus momentos previos, aún en el periodo franquista, en pro de la puesta de largo de la monarquía en el proceso de transición democrática desde diversos ámbitos de poder (del político al religioso pasando por los relacionados con los medios).

    Hoy, ya cumplida esa entrada en la tercera edad por parte de esa república abortada por los golpistas de 1936, nuevos aires comienzan a sentirse en esa España de tradiciones políticas impuestas, pues muchos de los españoles, necesitados de opinar, de ser escuchados, se han manifestado en numerosas ciudades y pueblos del país, al tiempo que muchos de ellos han sido protagonistas de los más de cien actos convocados para conmemorar esa esperanza frustrada que pudo cambiar la historia de España y que siempre nos quedará en la memoria de muchos desde dentro y desde fuera del país, para reivindicar algo que pudo ser y no ha llegado a ser, ni antes ni ahora.

Presentación del libro “Ropa vieja”, de Ramiro Ruiz Durá.

El próximo miércoles 24 de abril, a las 19:00 hrs. presentaremos Ropa vieja, el espléndido poemario del Dr. Ramiro Ruiz Durá, quien estará acompañado por:

  • Mariángeles Comesaña, poeta y editora.

  • Danton Chelén, director de la revista La Pluma del Ganso.

  • Ramiro Ruiz Ruiz-Funes.

  • Acompañamiento musical a cargo de: Rodrigo Navarro.

  • Modera: Carmen Tagüeña, Presidenta del Ateneo Español de México.

    Los esperamos, como siempre, en Hamburgo 6, esquina Berlín. Col. Juárez. México, D.F.

Coloquio Revaloración del patrimonio construido.

La Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y el Ateneo Español de México (AEM) invitan al coloquio Revaloración del patrimonio construido, que tendrá lugar el próximo martes 16 de abril a las siete de la noche. Los esperamos, como siempre, en Hamburgo 6 esquina Berlín.

Participan:

– Antonio Rubio (Universidad San Pablo CEU, Madrid) con la ponencia: Restauración de la casona de Hamburgo 6 para sede de la Universidad Nacional de Educación a Distancia y el Ateneo Español de México.

– Luis Coll (Facultad de Arquitectura de la UNAM ) y Gerardo Ortega (Universidad Iberoamericana) disertarán sobre la Ampliación del Ateneo Español de México: la Sala Gilberto Bosques.

 – Dolores Martínez Orralde (Directora de Arquitectura del INBA) y Juan Ignacio del Cueto (Facultad de Arquitectura, UNAM) se referirán a La defensa del mercado de Arriaga, Chiapas.

Modera: Carmen Tagüeña Parga, Presidenta del Ateneo Español de México.

 
 
 

Celebra con nosotros el 14 de abril: Segunda feria del Libro Federico García Lorca

 

SEGUNDA FERIA DEL LIBRO FEDERICO GARCÍA LORCA

.Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? 

Federico García Lorca.

 

Celebremos el LXXXII aniversario de la

instauración de la Segunda República española  

asiste a la

Segunda Feria del Libro Federico García Lorca 

 14 de abril a partir de las 11:00 hrs.

•  Visita la exposición El poeta Pedro Salinas. Entre España y América 1891-1951

•  Asiste a la proyección del documental Un barco cargado de.. (Mónica Jato)

•  Disfruta de las interpretaciones musicales de Ensemble Hueyapan

•  Adquiere libros y publicaciones especiales a precio de feria

•  Aplaude a la Banda de Gaitas Cd. de México de la Casa de Asturias y España en México

• Deléitate con exquista paella, platillos tipicos mexicanos y bebidas refrescantes

 

Hamburgo 6, esq. Berlín. Col. Juárez.

 Nos acompañan: la Asociación de Descendientes del Exilio Español,

la Casa de Asturias y España en México yla Unión Cultural Sinaia

    Instituto de Investigaciones Interculturales Germano-Mexicanas AC

                                                        

Juan José Serrano dona al AEM “La España de Franco”

La Asociación de Descendientes del Exilio Español y el Ateneo Español de México le invitan a la donación del cuadro de José Bardasano: La España de Franco.

Gracias a la generosidad de Juan José Serrano Gómez, quien es el donador de dicha obra, el acervo de nuestra institución se enriquece.

La ceremonia de donación tendrá lugar el próximo viernes a las siete de la noche en la Sala Maria Zambrano, de Hamburgo 6.

 

 

 

 

La monarquía española. El rey como argumento historiográfico. Dr. Luis Fernando Granados Salinas

LA MONARQUÍA ESPAÑOLA

EL rey como argumento historiográfico

por Luis Fernando Granados *

La imputación judicial de una de las hijas del rey de España en un caso de corrupción que hasta ahora había involucrado sólo a su nuero (al marido de esa hija, pues) es en sí mismo un hecho menor, casi trivial, pero es inmejorable como símbolo de la hondura de la crisis que no ha dejado de estremecer al estado y la sociedad españolas desde finales de la década pasada. Que se hable ya de la abdicación del jefe del estado como una verdadera posibilidad para remediar el descrédito de la monarquía, más aún, confirma que el conjunto de “escándalos” en que se han visto involucrados muchísimos miembros de la elite española en los últimos años —por no decir nada del radical desmantelamiento del estado de bienestar— tiene implicaciones más allá del presente y del futuro españoles; también supone un replanteamiento de su conciencia histórica.

El restablecimiento de la monarquía se mercadeó desde mediados de los años setenta —cuando comenzó la transición democrática— como el elemento clave para solucionar uno de los problemas políticos y sociales que más ha atormentado a los gobernantes españoles: la heterogeneidad, el antagonismo, de las muchas sociedades que habitan en los confines del estado español. Se quiso convencer a propios y extraños que sólo el rey podía ser garante de la unidad del estado y encarnación de la nación española y, sobre todo, que sólo el rey podía conjurar el peligro de la división española.

El argumento, naturalmente, contenía —contiene— una interpretación del pasado, en particular de la historia española reciente. Si bien es cierto que de algún modo sugería el carácter divisivo de la dictadura franquista, es claro que ante todo privaba de legitimidad al gran experimento político y social iniciado el 14 de abril, 1931; esto es, negaba a la república su condición de ámbito racional y dialógico donde pueden dirimirse las diferencias sin cuestionar la existencia misma del estado. Dicho de otro modo —y de manera análoga a lo que más tarde afirmaron las dictaduras latinoamericanas y sus ideólogos—, el argumento insinuaba que la república como sistema y como experiencia histórica era también responsable de la existencia de esas “dos Españas” del mito y por ello de la guerra civil.

La puerta del Sol, en Madrid, el 14 de abril, 1931
La puerta del Sol, en Madrid, el 14 de abril, 1931

Es imposible, por desgracia, dudar del éxito de la maniobra: en la hora de la transición, incluso el partido comunista se avino a esa interpretación del pasado, mientras que, en los últimos años, el partido “socialista” ha sido particularmente insistente en proclamar su deseo de conservar la monarquía. En términos generales, la sociedad española parece haberla internalizado por completo: ni siquiera la existencia de un partido republicano en Cataluña ha conseguido modificar el consenso monárquico que domina la vida pública peninsular (quizá porque el catalanismo de ERC ha terminado por sepultar su proyecto democratizador e incluyente).

Estigmatizar a la república de este modo era una manera sutil y perversa de distorsionar el pasado de España: si la república no representaba el orden constitucional existente sino era apenas uno de los proyectos que se disputaban el alma española durante los años treinta, entonces el alzamiento golpista del 18 de julio, 1936, así como la guerra misma, la connivencia con los poderes fascistas, y —en fin— la brutal y multitudinaria represión que siguió a la victoria, no eran más que “opciones” políticas, “proyectos” comparables e igualmente legítimos. Sus personeros, por tanto, no eran responsables sino de sostener sus creencias con denuedo y buena suerte.

Desde el punto de vista político, esta visión de la historia española consiguió resucitar a una institución y a una dinastía que a principios del siglo XX se encontraban ya en una profunda crisis. Desde una perspectiva historiográfica el efecto puede haber sido mayor, y aún más perjudicial, pues afirmó un principio epistemológico que hoy comparten lo mismo periodistas y científicos sociales: que la observación y la comprensión la realidad no deben suponer alguna actitud axiológica, que ser imparcial equivale a considerar todas las opciones y opiniones como iguales.

La Doctora Julia Tagüeña llega al Conacyt

 Llega Julia Tagüeña al Conacyt

Julia Tagüeña busca concretar una política que genere conocimiento básico propio, lo traduzca en aplicaciones y busque el apoyo de empresas.

    REFORMA/Redacción

Ciudad de México  (1 abril 2013).- Julia Tagüeña Parga asumió la Dirección Adjunta de Desarrollo Científico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), luego de ser invitada por el director general de ese organismo, Enrique Cabrero Mendoza.

Tagüeña Parga sustituirá en el cargo a Leticia Torres Guerra y dijo a la Academia Mexicana de Ciencias, de la que es miembro, que sus acciones como titular de esta Dirección Adjunta, estarán orientadas a fortalecer las actividades de los científicos, tanto en las áreas básicas como aplicadas, para que todos alcancen relevancia internacional, así como propiciar que la innovación esté basada en ciencia.

“La Dirección Adjunta de Desarrollo Científico tiene una serie de programas, como el propio Sistema Nacional de Investigadores, a los que hay que darles continuidad y seguimiento. El primer paso es, junto con la comunidad académica, afinar los diagnósticos ya realizados”, agregó la investigadora.

Tagüeña es doctora en Física y estuvo encargada de la dirección del Instituto de Energías Renovables de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que el pasado 25 de enero adquirió el nivel de Instituto luego de ser el Centro de Investigación en Energía.

    “Me parece muy importante siempre reconocer los méritos y logros anteriores, para construir sobre ellos nuevos pasos. Me consta el entusiasmo y entrega de la directora anterior, la doctora Leticia Torres”, apuntó.

    La Dirección Adjunta se apoyará cada vez más en el trabajo colegiado de los científicos y sus procesos para la toma de decisiones serán cada vez más transparentes. También se buscará, apuntó, comunicar el conocimiento que se desarrolla en nuestro país para contribuir a la apropiación de la ciencia y la tecnología por la sociedad.

    Entre sus objetivos Tagüeña destacó aumentar la inversión en el sector de ciencia y tecnología bajo una normatividad adecuada y concretar una política pública eficaz.

“(Una política) que genere conocimiento básico propio, lo traduzca en aplicaciones y busque el apoyo de empresas. Se trata de crear una red que una a gobierno, academia, empresarios y sociedad. Quiero resaltar la importancia de la cultura científica, la que enriquece al ciudadano. La ciencia es un proceso social de aprendizaje a través de la experiencia y esto la hace diferente”, reportó la AMC.

Tagüeña Parga apuntó asimismo que los esfuerzos del Conacyt estarán enfocados en los programas anunciados por el gobierno federal: El Consejo, como lo ha comentado su director el doctor Enrique Cabrero, tomará como plataforma los compromisos relacionados con la ciencia y la tecnología contenidos en el Pacto por México y en la Agenda Nacional para la Ciencia y la Tecnología, firmada por las diversas instituciones y asociaciones participantes en el sector.

Un barco cargado de… Cecilia García de Guilarte

Estudiosa del Exilio Español, Mónica Jato publicó el libro titulado Un barco cargado de… Cecilia García de Guilarte. Posteriormente, confeccionó un extraordinario documental que circula ya en el ciberespacio.

Un barco cargado de…  ofrece un capítulo inolvidable del exilio republicano español y cuenta las aventuras y tragedias de un grupo de refugiados republicanos que, en junio de 1940, se embarcan rumbo a Santo Domingo.

Consulten la información completa en: http://www.youtube.com/watch?v=YSakPuOCnXU&feature=youtu.be

http://unbarcocargadode.wordpress.com/

Segunda Feria del Libro Federico García Lorca en el Ateneo Español de México

LXXXII ANIVERSARIO DE LA INSTAURACIÓN DE LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA.

El Ateneo Español de México conmemora el aniversario de la instauración de la Segunda República Española y, con ese motivo, organiza la Segunda Feria del Libro Federico García Lorca.

Participan casas editoriales de renombre.

Serviremos platillos típicos y brindaremos con bebidas refrescantes.

Los esperamos el próximo 14 de abril de 2013 a partir de las 11:00 de la mañana en Hamburgo 6. Esq. Berlín. Col. Juárez.

 

El poeta Pedro Salinas. Entre España y América, 1891-1951

El Ateneo Español de México extiende una cordial invitación a la mesa redonda y exposición El poeta Pedro Salinas. Entre España y América 1891-1951. Ambas actividades tendrán lugar el próximo 4 de abril a las 19:00 hrs. en Hamburgo 6, esquina Berlín, colonia Juárez.

Participan: James Valender, Alejandra Atala y José María Espinasa. Modera Carlos Marichal.

 

 

Testimonios y remembranzas. Mis recuerdos en los últimos meses de la guerra de España (1936-1939)

Como es de su conocimiento, la semana pasada se presentó en el Colegio de México el libro del ingeniero Fernando Rodríguez Miaja:Testimonios y remembranzas. Mis recuerdos en los últimos meses de la guerra de España (1936-1939)

    Compartimos con ustedes el texto que leyó la Dra. Lourdes Franco Bagnolus, Coordinadora  del Seminario de Edición Crítica de Textos del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM y miembro del Sistema Nacional de Investigaciones (SNI). 

Presentación de Testimonios y remembranzas:

El primer párrafo del libro de Fernando Rodríguez Miaja no puede ser más claro y contundente: Una fecha, una fecha decisiva, la de la derrota del proyecto republicano en la España del siglo XX, y el principio de la leyenda, el comienzo de la esperanza por una patria libre y democrática: 29 de marzo de 1939, ¿la hora? Las 10 y 35 minutos de la mañana, momento que marcó la salida del territorio español del militar probo que entregó lo mejor de sí a la defensa, trinchera por trinchera, barrio por barrio, calle por calle de un Madrid heroico que supo aguantar el hambre, la muerte y el desgarramiento de las familias; ese Madrid destruido por los bombardeos, pero fortalecido por el espíritu. Con esa precisión, con esa contundencia quien fuera el secretario particular del general José Miaja Menant recuerda, evoca, y “desface entuertos” en este libro que no sólo pretende hacer precisiones, y enmendar errores; las páginas de Testimonios y remembranzas logra, gracias a la veracidad con la que está narrado, restituir a la figura del general Miaja la diafanidad a la que es sin duda merecedor y que en ocasiones la mala fe, y en otras simplemente la ignorancia y la abulia con la que los historiadores abordan su tarea ha vuelto confusa, e incluso, contradictoria.

A lo largo del libro hay ciertas fechas emblemáticas que, como la primera que hemos mencionado, tienen un valor capital en la secuencia trágica de la contienda que habría de echar por tierra los sueños de quienes en 1931 se dieron a la tarea de construir una España moderna y liberal. Una de esas fechas es el 7 de noviembre de 1936 que iniciaba —cito directamente del libro porque resulta imposible sin demérito una glosa—: “el día 7 de noviembre de 1936 se iniciaba la heroica defensa que el pueblo madrileño haría de su ciudad, ante el asombro del mundo, y que se prolongaría hasta fines de marzo de 1939, al concluir la guerra”. Otra fecha más resulta insoslayable: el 1 de abril de 1939 en la que se publica en Burgos el parte de conclusión de las hostilidades.

Entre estas tres fechas marcadas se encuentra ubicada la labor de rectificación emprendida de manera tan clara y contundente por Fernando Rodríguez Miaja; es de llamar la atención la claridad y precisión con la que el cabo de tantos años puede el autor narrar los hechos eligiendo siempre la palabra justa y el juicio coherente que da luz a la Historia, manteniendo siempre el discurso dentro de los parámetros precisos del investigador científico, objetivo y pulcro, sin matices partidistas ni banderas encontradas, acaso un cierto dejo de sarcasmo parece dotar al estilo de un matiz por demás sutil, que bien pudiera pasar desapercibido. Véase simplemente a manera de ejemplo el siguiente párrafo: “los crímenes en nuestra zona fueron cometidos por individuos sin ningún control, y sin que el gobierno contara con los elementos coercitivos para impedirlos. En la zona contraria, los crímenes fueron cometidos por la autoridad que se sublevó y por las personas ‘educadas’ y ‘gente bien’ que apoyaban la sublevación y se constituyeron en poder supremo y absoluto”.

Heroico resulta el ejercicio de narrar sin que la pasión en el lenguaje se desborde ante hechos tan terribles y tan cercanos al autor como la detención de la familia del general Miaja en el penal de Victoria Grande en Melilla.

Precisamente uno de los mayores méritos que posee el libro es su objetividad, su precisión, y ante todo, esa inalterabilidad que imprime su autor al discurso, lo que convierte Testimonios y remembranzas en un documento veraz y fidedigno, indispensable para justipreciar actuaciones, hechos y circunstancias que marcaron de manera indeleble las postrimerías de la Segunda República española. A pesar del título, que de entrada parecería constreñir su proyección al ámbito cerrado de las reminiscencias personales, este texto será pieza indispensable para cualquier investigador que pretenda acercarse con seriedad a este episodio trágico de la Historia moderna de España.

En los últimos tiempos varios pensadores de renombre se han dado a la tarea de desentrañar los meandros de la memoria y precisar las relaciones que ésta tiene con la historia. Entre los más importantes está Paul Ricoeur quien afirma: “si vuelve un recuerdo es que lo había perdido; pero sí, a pesar de todo, lo vuelvo a encontrar y lo reconozco, es que su imagen había sobrevivido” (La memoria, la historia y el olvido, 551). Difícilmente Fernando Rodríguez Miaja ha perdido alguno de sus recuerdos, acaso los había reservado en lo más hondo de su corazón y su conciencia en aras del trabajo diario y de las múltiples tareas que lo ocupan. Pero acuciado por la inaplazable necesidad de contar su verdad, la auténtica, la desapasionada verdad de los hechos irrecusables, ha vuelto a tomar la pluma en esta segunda edición de su libro y ha narrado, sin rencor y sin rabia para con los malintencionados, sin soberbia para con los ignorantes, cómo y de qué manera vivió él, al lado de su jefe, los momentos más dramáticos y decisivos del final de la Guerra Civil.

La memoria había sido considerada hasta hace poco tiempo una fuente poco confiable en la construcción de un estudio histórico serio. Se pensaba que la Historia —con mayúscula—debía formularse con datos duros, con documentos fidedignos, pero que los diarios y los recuentos personales no podían abonar a esta, material enteramente confiable. Hoy, las cosas han cambiado. Peter Burke en un artículo titulado: “La nueva historia, su pasado y su futuro” lo precisa: “[la memoria], —dice— rechazada en otro tiempo por trivial, está considerada ahora por algunos historiadores como la única historia auténtica, la historia con componente humano”  y de nuevo Paul Ricoeur abunda: “la memoria busca la fidelidad, mientras la historia persigue la verdad” pero yo agregaría: ¿cómo hallar la verdad si primero no se es fiel a los acontecimientos?”.

Precisamente las reflexiones siguientes a propósito del libro de Fernando Rodríguez Miaja van en este tenor: la fidelidad como condición sine qua non para construir la Historia con mayúsculas.

Fernando Rodríguez Miaja combina a la perfección historia y memoria: es decir, datos duros y memorística evocación. Su amplio conocimiento del Quijote le permite hallar la cita precisa para ejemplificar cuál ha sido su proceso mental interno al concebir este libro; Dice Cervantes: El poeta puede cantar o contar las cosas, no como fueron sino como debían ser; y el historiador las ha de escribir, no como debían ser sino como fueron, sin añadir ni quitar a la verdad cosa alguna”.

A pesar de este prurito que mantiene incólume la ecuanimidad del testimonio de Rodríguez Miaja a lo largo del libro, no podemos soslayar la existencia de una aporía, puesto que esa verdad histórica expresada con tal claridad y precisión, con tanta seguridad y contundencia ha pasado también por el tamiz de la memoria y de sus distintos procesos de recuperación. Puede decirse que este libro ha nacido a pesar de su autor que no cree en la importancia de la autobiografía más allá de su valor como documento literario. Y sin embargo, mucho de autobiográfico tiene el libro y en este factor estriba principalmente su gran valía; pues a pesar de los esfuerzos de Fernando por convencer acerca de la objetividad e imparcialidad con la que se han vertido las aclaraciones sobre los hechos sucedidos en aquellos terribles días de 1939, se escapan aquí y allá, especialmente a partir de “Anecdotario y otras cosas” los recuerdos personales, aquéllos en los que el sujeto y no el hecho, juegan el papel principal: ya tendrán ustedes oportunidad de leer el capítulo XLI, por ejemplo, que principia nada menos que con la imagen de un jovencito armado de un violín que marcha entusiasta a su clase de música por las calles de Oviedo —esa Vetusta milenaria de la novela de Clarín—.

Insiste Fernando una y otra vez en el carácter no literario —entiéndase, no ficcional de su libro— lo cual a mí me ha puesto en un predicamento epistemológico, pues precisamente las armas de que me valgo en mi especialidad, que es precisamente la literatura, esto es, el discurso ficcional y en ella la participación que la realidad histórica tiene, pero siempre entendida ésta como ancilar al discurso literario, tienen que ver con la ficción y no con la contundencia histórica de la narración inamovible de los hechos. Mi campo es precisamente el que Rodríguez Miaja rechaza sistemáticamente: el de lo posible frente a lo incontrovertible. Sin embargo creo que he podido hallar un punto de equilibrio que se centra en la figura del General José Miaja Menant.

Sé que me arriesgo a sufrir el desconcierto y decepción del autor de Testimonios y remembranzas quien esperaba que el conocimiento que he adquirido sobre la Guerra Civil Española a través de mi interés en dar a conocer a los alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras la novelística generada en torno a este hecho, abonara a favor de su obra.

Sin embargo, esté o no su autor de acuerdo conmigo, creo que uno de los grandes aciertos de este libro es su carácter ecléctico gracias al cual conviven armónicamente tanto la historia como la memoria, el discurso científico y la construcción autobiográfica pero, por encima de todos estos —que no son méritos menores— sobresale a lo largo de todo el libro una figura en construcción, un personaje histórico, sin duda alguna, pero también literario puesto que está construido a partir de un discurso autonómico con sus propios valores y características.

Mijail Bajtin instauró en el ámbito de la teoría literaria el término “Polifonía” para explicar todas las facetas y aristas que intervienen en la construcción de un personaje dentro de una obra de ficción; sin ser éste el caso, la metodología puede aplicarse sin desdoro de su verdad histórica.

Hay, en la figura siempre apasionante del general Miaja —apasionante digo precisamente porque en su riqueza se ha prestado a múltiples equívocos que provienen de la ignorancia o de la mala fe— varios aspectos a considerar: en primer lugar, el oficial, el de su actuación en los diferentes puestos que desempeñó a lo largo de la contienda. De acuerdo con los distintos pasajes que Fernando Rodríguez Miaja rescata en este sentido, la cualidad que más destaca es la de la valentía: la necesaria para salir a la calle sin protección, o bien para acercarse a las trincheras y enfrentarse a sus propios hombres pistola en mano, cuando su lugar estaba en el Cuartel de mando, sí, pero también valentía para asumir que primero estaba el deber impuesto por la República que la liberación de su propia familia, también no es desdeñable la valentía que esgrimió para enfrentar a los distintos actores del conflicto, tanto en el bando enemigo como en el propio,  o la que hubo de necesitar para ocultar su tragedia interior tras las páginas de una intrascendente novela policiaca en el vuelo que lo alejaría para siempre de la Patria, valentía, en fin, para vivir oscuramente en el exilio los últimos años de su vida.

La probidad es el segundo valor en juego. Los distintos documentos oficiales y juicios de gente involucrada directamente en la contienda que su sobrino y autor de Testimonios y remembranzas aporta no dejan lugar a dudas: el general Miaja fue diáfano como la luz, leal y honrado en cada episodio que le tocó vivir. Especialmente difícil fue el asunto del golpe del general Segismundo Casado hacia el final de la guerra en contra del gobierno de Negrín; pese al propio testimonio de Casado, el autor que hoy nos convoca logra probar fehacientemente que el General José Miaja nunca participó ni de la intriga, ni de la ejecución del golpe; posteriormente, sí, asumió el papel que las circunstancias ameritaban más como un deber para con la Patria que como un acto de complicidad o sujeción con el general golpista.

Pero más allá de la figura histórica, está el hombre de carne y hueso, aquel que, sumido en un sillón, con un telegrama en la mano donde un amigo le comunicaba el encarcelamiento de toda su familia en Melilla, sopesa y pondera en silencio por cuál ruta habrá de transitar y cuáles serían las medidas a adoptar. O aquel que pide una faja de lana que paliara un poco los cólicos que padecía, o también el que, despojado ya de toda investidura gubernamental, tenía que lavar cada noche la escasa ropa interior que poseía y con la que enfrentaba exiguamente los primeros días del exilio.

Un adjetivo “bonachón” aplicado a su jefe y tío expresado por uno de los más reconocidos historiadores extranjeros que se han ocupado de la Guerra Civil Española, Hugh Thomas, graduado en Cambridge y en la Sorbona de París, logra desquiciar a Rodríguez Miaja: ¿Cómo puede aplicarse tal calificativo —dice con razón— a un hombre que es capaz de enfrentarse a sus mismos hombres, pistola en mano para impedir la desbandada en los momentos más decisivos para la capital española? ¿Cómo se puede tildar de “bonachón” a un hombre que se niega a abandonar a la República a su suerte aun sacrificando, como Abraham, a su propia familia?

Si no dudoso, por lo menos débil sería un retrato del general en el que la única voz testimonial fuera la del propio autor de este libro dada la cercanía de parentesco y la afinidad que se estableció entre ellos desde que Rodríguez Miaja era un joven audaz y decidido. La paciente labor reconstructiva no queda sólo en las manos de su sobrino, en su ayuda acuden juicios perfectamente autorizados de ese pasado sangriento, convulso, esperpéntico y carnavalesco que marcó a España para siempre. La voz de José Asencio, Subsecretario de la Guerra durante el gobierno de Largo Caballero abona en pro de la construcción heroica que del General hace el autor de Testimonios y remembranzas: “Celebro —dice Asencio en carta al general Miaja— que el gobierno haya reconocido tus méritos (se refiere a la entrega de la Placa Laureada de Madrid, máxima distinción otorgada por la República) y las difíciles circunstancias que en tu actuación has encontrado”.

Fernando recurre también a la oración fúnebre leída ante la tumba del General por el coronel Vicente Guarner: “de llaneza brusca y sincera se hacía siempre querer y sobre todo respetar de sus subordinados […] ponía, a pesar de su benévola bondad su enérgico celo en el desempeño de sus misiones militares.”

La propia voz de Miaja Menant contribuye no poco a su favor a través de un discurso pronunciado en México en un aniversario de la defensa de Madrid; ese discurso rezuma prudencia, tacto, capacidad organizativa y serenidad.

Pero aún sin palabras se vierten juicios valorativos sobre el General; tal es el caso de los pilotos españoles refugiados en Orán quienes espontáneamente, al tener a la vista al defensor de Madrid, formaron valla en su honor cuando ya ningún protocolo era necesario.

Con todos estos elementos podemos aventurar una síntesis que recoja, a partir del ejercicio escritural, una figura reconstruida con base en los múltiples testimonios de aquel hombre mítico ya, que defendió Madrid con la convicción y la certeza de que ahí estaba cifrada la misión de su vida.

Después de leer Testimonios y remembranzas surge perfectamente delineada la figura del general José Miaja Menant, hombre decidido, leal, inteligente, honorable, eficaz, adusto, sencillo, responsable y capaz que supo adaptarse con inteligencia a las vicisitudes que la vida le planteó; conforme con su suerte, seguro de sí mismo, pudo lo mismo remontar las escalas de la heroicidad que sufrir los meandros de la derrota. Estratega aguzado, buen jefe, padre responsable, servidor leal, hombre de convicciones firmes y militar disciplinado pasará a la historia revitalizado por este testimonio de amor que encierran las páginas del libro de Fernando Rodríguez Miaja.

Lourdes Franco Bagnouls.

‘El dibujo infantil de la evacuación durante la Guerra Civil Española (1936-1939)’

 

Publicado por la Universidad de Málaga, en El dibujo infantil de la evacuación durante la Guerra Civil Española (1936-1939) el profesor de Psicología Evolutiva José Antonio Gallardo Cruz analiza dicho traslado a partir de 142 piezas realizadas por los hijos de los republicanos españoles, que permanecieron alojados en diversas colonias alejadas del frente de batalla para que se recuperaran física y psicológicamente del trauma de la contienda. Treinta y cinco de los dibujos pertenecen a la Biblioteca Nacional de España (BNE).

En la BNE se conservan 1.174 dibujos infantiles realizados durante la Guerra Civil por niños de entre seis y catorce años. Forman parte de la colección expuesta en Estados Unidos para recabar fondos destinados a la República de España y, en concreto, para el mantenimiento de los campamentos en los que se alojaban los niños. La Nacional adquirió este muestrario a un librero catalán en 1986.

Estos dibujos “tenían un fin terapéutico, enfocado a la superación de los traumas producidos por la guerra, y un fin propagandístico, para conseguir romper las políticas de no intervención de las democracias occidentales, que tanto influyeron en la derrota del Gobierno legítimo español de entonces”, según indica Rosa Regàs en la introducción del catálogo de la exposición A pesar de todo dibujan… La Guerra Civil vista por los niños, inaugurada el 29 de noviembre del 2006 en la BNE.

Sobre las huellas. Un proyecto de Javier Areán

En memoria del recorrido que miles de españoles realizaron al término de la Guerra Civil española desde Barcelona hasta la frontera francesa, Javier Arean nos invita a participar en un singular proyecto cuyos detalles los explica el propio Javier.  Vayan al enlace de abajo si desean mayor información.

http://www.fondeadora.mx/projects/sobre-las-huellas

SOBRE LAS HUELLAS

Un proyecto de Javier Areán

Mi proyecto inicia con la idea de hacer una caminata. Es un recorrido sobre el camino que llevó a miles de españoles al término de la Guerra Civil desde Barcelona hasta la frontera con Francia y el exilio. Una de estas personas fue mi abuelo. Cuando llegó a la frontera fue conducido a un campo de concentración en la playa de Argles-sur-mer. Las condiciones en el campo eran terribles. Afortunadamente, sobrevivió y tuvo la suerte de reunirse con su familia y tomar el último vapor con refugiados españoles a México. Allí murió, sin nunca más regresar a España.

La caminata consiste en hacer el recorrido de casi 200 kilómetros de regreso sobre sus huellas, documentando el trayecto en un diario escrito, fotografía y video. La caminata es un acto simbólico.  La idea de realizarla en sentido contrario tiene como fundamento conceptual la representación de un rito, una peregrinación. Es el regreso imaginario de un hombre a su tierra después del exilio. Es un signo de reivindicación de la memoria y de las personas que lucharon por la democracia. Ultimadamente, es un signo de la sorprendente capacidad humana de aferrarse a la vida y de encontrar formas de seguir adelante.

Para llevar a cabo el proyecto, he recibido una invitación de una reconocida institución de arte contemporáneo en Barcelona para para realizar una Residencia Artística. Las Residencias Artísticas son lugares diseñados para que los creadores podamos realizar proyectos en circunstancias geográficas específicas, facilitando los espacios y las herramientas necesarias para la creación. En esta residencia estaré trabajando durante un mes para crear un cuerpo de obra consistente en pinturas, dibujos, fotografías y videos,  basados en la experiencia de la caminata.  En una segunda fase del proyecto se plantea realizar una exposición con la obra realizada y una publicación con la colaboración de otros artistas, curadores y especialistas en diferentes disciplinas.

Al día de hoy contamos con el apoyo de la Fundación/ Colección Jumex, que cubre los gastos básicos para el viaje y la residencia, pero necesitamos fondos para poder adquirir equipo adecuado para la caminata, materiales de trabajo para la producción, fondos para realizar una campaña de difusión, así como otros gastos de implementación y seguimiento del proyecto.  Puedes conocer más sobre el proyecto y contribuir a que se haga realidad.

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La siega del olvido, libro del Dr. Pedro Piedras, se presentará en el Ateneo Español de México

El próximo 6 de marzo, a las 19:00 hrs. el doctor Pedro Piedras presentará su libro La siega del olvido (Memoria y presencia de la represión).

Acompañarán al autor: Oriol Malló, Efrén Lugo y Carmen Tagüeña.
¡Los esperamos!

Durante años, España ha vivido un encendido debate sobre la memoria de la represión franquista durante la Guerra Civil y la dictadura, que no ha servido sin embargo para aclarar lo que significa recordar un pasado traumático o por qué grandes sectores de la sociedad española niegan la pertinencia o el derecho a ese recuerdo. La Siega del Olvido es una obra que trata de hacer visibles los canales por los que personas de hoy se sienten completamente concernidas por el horror experimentado hace dos generaciones.

Explicitar ese sentimiento le obligará al autor a desplegar recuerdos y experiencias autobiográficas, muchas veces íntimas. Sólo así podrá percibirse de forma fehaciente la presencia del pasado traumático en el individuo. Indagar en la memoria de la represión implica, no obstante, separarla del concepto de “memoria histórica”. La innegable contribución de los historiadores al conocimiento de la represión franquista no les licita para sostener –como se ha hecho– que España les deba a ellos la pervivencia de ese recuerdo.

Así lo evidencian los testimonios legados por Ángel Piedras, un jornalero tío abuelo del autor, que fue una de las cientos de víctimas de la represión vivida en un pueblo de Castilla, Nava del Rey, al comienzo de la contienda. A su salida de la cárcel, en 1944, Ángel Piedras decidió crear una lista que reflejara los nombres de todas las víctimas de aquella monstruosidad. Con el tiempo, acompañará a la lista con cuadernos de memorias que describían una vida llena de horrores que desembocaría en la tragedia de 1936. De sus obras, no importarán tanto los datos que aporte –pese a su relevancia– como la posición radicalmente ética de un particular que se opone de forma abierta y sin esperanza al olvido que le rodea.

El Dr. Juan Alfonseca presentará su libro en el Ateneo Español de México

El Ateneo Español de México tiene el honor de invitarlos a la presentación del libro El incidente del trasatlántico Cuba (Una historia del exilio republicano español en la sociedad dominicana, 1938-1944).

Los esperamos el próximo 5 de marzo a las 19:00 en la Sala María Zambrano.
Hamburgo 6, esquina Berlín. Col Juárez.

Nos acompañan:

Dr. Fernando Pérez Memén, Excmo. Embajador de la República Dominicana en México.
Dr. José Francisco Mejía Flores, CIALC-UNAM /Cátedra del Exilio Español.
Dr. Juan Ignacio del Cueto Ruiz-Funes, FA-UNAM / Ateneo Español de México.
Dr. Juan Bernardo Alfonseca Giner de los Ríos, autor del libro.
Modera: Dr. Adalberto Santana, Director del CIALC-UNAM.

 

 

 

 

Zaida Rico en el Ateneo Español de México

 

El próximo miércoles 27 de febrero, a las 18:00 hrs. visitará el Ateneo Español de México, Zaida Rico  –codirectora y coescritora de Granos de uva en el paladar, pieza teatral que durante 2012, en distintos foros de Argentina, fue muy bien recibida por el público y la crítica; de hecho, recibió varios galardones.

A decir de Zaida Rico, la memoria es un asunto del presente no del pasado, de ahí que Granos de uva en el paladar sea una plataforma desde la que se habla sobre los últimos 80 años de la historia de España. Es una obra de teatro cuyo proceso creativo involucra a un grupo de actrices españolas.

La obra teatral es de una “belleza profunda”, semejante a “una mirada poética sobre el dolor que produce la injusticia de la guerra, y de la mutilación de los derechos tanto públicos como privados”, se anota en el blog de Granos de uva en el paladar, cuyo enlace a su blog es: http://granosdeuvaenelpaladar.blogspot.mx/

Al describir el proceso de creación de Granos de uva en el paladar, Zaida Rico pondrá sobre la mesa su  propia experiencia y estará atenta a la opinión y comentarios que nosotros expongamos. En suma, el principal interés de Zaida es preparar el terreno para traer la obra a México.

 

 

Celebración de la vida y obra de Tomás Segovia.

Apreciables socios y amigos:

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, la Fundación para las Letras Mexicanas y Ediciones sin nombre nos invitan a la celebración de la vida y obra de Tomás Segovia con la presentación de los libros El tiempo en los brazos y Apalabrarse. Conversaciones con Tomás Segovia.

La cita es hoy martes 12 de febrero en punto de las siete de la noche en la Casa Refugio, sita en Citlaltépetl 25, colonia Hipódromo Condesa.

Cien años de Juan de Oyarzábal en Radio Educación

CIEN AÑOS DE JUAN DE OYARZÁBAL EN RADIO EDUCACIÓN
10 de febrero de 20:00 a 22:00 hrs. en el 1060 de AM

ARMANDO PONCE
 
Don Juan de Oyarzábal y Orueta. 
Foto: Tomada de Internet

Radio Educación 1060 AM festejará este domingo de las 20:00 a las 22:00 horas a don Juan de Oyarzábal y Orueta, marino leal a la República española que llegó a México transterrado y se graduó de físico en la UNAM. Su capacidad intelectual, su inimitable personalidad, su humanismo y amor a la familia hicieron de él una persona muy querida. Enseñaba el esperanto en su afán por lograr un mundo unido. Empiezan a llegar decenas de mensajes de felicitación de quienes fueron sus alumnos en la Facultad de Ciencias (www.radioeducacion.edu.mx). En uno de ellos, Francisco Prieto señala que fue un gusto y un honor haber estudiado física con don Juan. El programa de la emisora consiste en una curaduría musical de canciones de marinos a cargo de Rodrigo de Oyarzábal, en un homenaje singular a su padre.