{"id":2338,"date":"2013-07-30T22:05:55","date_gmt":"2013-07-30T22:05:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/?p=2338"},"modified":"2017-11-01T18:58:30","modified_gmt":"2017-11-01T18:58:30","slug":"las-perdurables-ideas-de-luis-bunuel","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/las-perdurables-ideas-de-luis-bunuel\/","title":{"rendered":"Las perdurables ideas de Luis Bu\u00f1uel."},"content":{"rendered":"<p><strong>Las perdurables ideas de Luis Bu\u00f1uel<\/strong><\/p>\n<p><em>A dos d\u00e9cadas del fallecimiento del cineasta Luis Bu\u00f1uel, y cuando se est\u00e1 hablando de abrir, en la que fue su casa en M\u00e9xico, el Museo que lleva su nombre, nuestra colaboradora Raquel Tibol consider\u00f3 oportuno enviar a<strong> Proceso <\/strong>esta entrevista. La realiz\u00f3 hace 60 a\u00f1os como uno de sus primeros trabajos en M\u00e9xico, donde se naturaliz\u00f3 en 1961, y fue publicada el 29 de noviembre de 1953 en M\u00e9xico en la cultura<\/em>, suplemento del peri\u00f3dico <em>Novedades. Lo abord\u00f3 en los estudios cinematogr\u00e1ficos donde filmaba La ilusi\u00f3n viaja en tranv\u00eda, y la conversaci\u00f3n\u00a0 <\/em><em>\u2014\u201cc\u00e1lida y sincera\u201d\u2014\u00a0 tuvo lugar en la misma casa que ahora ser\u00e1 museo, pero para la transcripci\u00f3n prefiri\u00f3 no interrumpir el discurso del cineasta.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><strong>Raquel Tibol.<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"font-size: 16px;\">El dicho \u201cojos que no ven coraz\u00f3n que no siente\u201d pudo haber sido una de las fuentes de Luis Bu\u00f1uel para su primera pel\u00edcula <\/span><em style=\"font-size: 16px;\">El perro andaluz<\/em><span style=\"font-size: 16px;\">, de 1928. Ah\u00ed mostr\u00f3 un ojo humano forzado a mantenerse abierto por dos dedos en\u00e9rgicos, mientras una navaja de afeitar hace un corte profundo en la retina. Este gesto equival\u00eda a una declaraci\u00f3n de principios. Sus creaciones equivaldr\u00edan a incisiones en la capacidad visual del espectador. No le interesaban las evocaciones, comentarios o premoniciones. No se ocup\u00f3 del acontecer, sino del punto de vista. Relatar un acontecimiento sin modificar el punto de vista puede provocar sentimientos de alegr\u00eda o tristeza pero no molestia. Exponer un hecho com\u00fan con base en patrones diferentes a los habituales obliga al espectador a una revisi\u00f3n de sus ideas, sus emociones y conceptos.<\/span><\/p>\n<p>El p\u00fablico como tal, como conjunto de individuos que observan pasivamente una acci\u00f3n, naci\u00f3 en la Grecia antigua con el fin, seg\u00fan se dice, de reunir a los ociosos para impedir que conspiraran contra la integridad del Estado y la moral ciudadana. Se aceptaba que toda representaci\u00f3n deb\u00eda provocar un proceso de desgaste emocional, de distracci\u00f3n intelectual y de olvido de la realidad inmediata. El cine, desde su nacimiento, adopt\u00f3 casi sin excepci\u00f3n esta caracter\u00edstica. Pero Bu\u00f1uel comprendi\u00f3 ese lenguaje para contraponer despertadores a los somn\u00edferos, impresiones inquietantes a las sensaciones complacientes. Pertenec\u00eda al grupo de intelectuales y artistas europeos que, surgidos en el seno de la burgues\u00eda, estaban decididos a fustigar a su clase. Si la burgues\u00eda de la primera posguerra proclamaba que todo era comprensible, analizable y tomaba la l\u00f3gica por un refugio seguro, estos artistas recurrieron a esa manera que llamaron superreal para vaciar en ella una militancia cr\u00edtica antil\u00edrica y anticonvencional. A los \u201cbuenos sentimientos\u201d que todo lo suavizan opusieron el hurgar incesante en las causas: las historias \u201cverdaderas\u201d, im\u00e1genes que alteraban equilibrio y certeza. No hac\u00edan recuento, como los realistas, el suyo era un doble juego de limpia y revaloraci\u00f3n. La guardia de la burgues\u00eda empu\u00f1aba ese instrumento para llegar a ciertas fronteras de la moral.<\/p>\n<p>Cuando despu\u00e9s de diez a\u00f1os de ausencia de las pantallas europeas, Luis Bu\u00f1uel regres\u00f3 con su pel\u00edcula <em>Los olvidados<\/em>, los cr\u00edticos se apresuraron a clasificar la obra como surrealista. Analizaron secuencia tras secuencia para descubrir el rigor dentro de esa corriente. Pero en medio de revoluciones, guerras, expatriaciones e inactividad forzosa, lo que menos pudo producir Bu\u00f1uel fue un encasillamiento est\u00e9tico. Para responder a la obcecaci\u00f3n de la cr\u00edtica me dijo:<\/p>\n<p>\u2014Yo ya no soy surrealista porque no pertenezco a ning\u00fan grupo. El cambio de vida y las necesidades han hecho que no me interese pertenecer a ning\u00fan grupo. La reacci\u00f3n surrealista correspondi\u00f3 a determinada realidad; ahora comprendo que no se puede enfrentar la realidad exclusivamente con el surrealismo. Pero aunque ya no pertenezco a grupo alguno, la educaci\u00f3n, la disciplina surrealista est\u00e1 en m\u00ed. El surrealismo fracas\u00f3 como revoluci\u00f3n (una revoluci\u00f3n no la pueden hacer 33 individuos), pero se entreg\u00f3 a la vida general. El surrealismo no es algo que hay que buscar, est\u00e1 ah\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014La Academia nos acostumbr\u00f3 a pensar racionalmente, pero el hombre no es racional. Freud ha puesto al descubierto su condici\u00f3n irracional. La raz\u00f3n es un elemento de contacto social, una cl\u00e1usula de convivencia, pero el subconsciente existe; por eso hoy podemos afirmar que el surrealismo era lo que faltaba para completar nuestra visi\u00f3n de la realidad, ya que \u00e9sta encierra un sentido terrible y extraordinario que hay que descubrir.<\/p>\n<p>\u2014No soy surrealista porque el surrealismo como escuela ha cumplido su cometido, ya ha dejado su huevo. Es una contribuci\u00f3n al conocimiento humano y seguir\u00e1 existiendo hasta el final del hombre, el surrealismo naci\u00f3 como fuerza de humor, se fundament\u00f3 en el humor como fuerza liberadora. Siendo el \u00faltimo elemento po\u00e9tico subversivo de la sociedad cultural, y por lo mismo, un producto de alta civilizaci\u00f3n, el humor forma parte de \u00e9l, lo integra fatalmente. Pero no hay que confundir humor con iron\u00eda. La iron\u00eda es un elemento parcial, individual, aislado. La iron\u00eda es decorativa, puede acentuar. Yo estoy contra la iron\u00eda. El humor es tremendo, violento y liberador.\u00a0 Es un escape para producir sensaciones subversivas y desagradables a trav\u00e9s de la risa. Lo otro es la broma de<em> bon vivant. <\/em>Rabelais es burla, gracioso, pero no es humor. Los primeros humoristas Swift y el Marqu\u00e9s de Sade. Humor profundo y aut\u00e9ntico se ha hecho muy poco porque casi siempre es inconveniente y feroz. Yo le reconozco una importancia capital. La iron\u00eda no tiene alcance, mientras que el humor es fundamental.<\/p>\n<p>\u2014En el cine encontramos humor en el g\u00e9nero c\u00f3mico de la primera \u00e9poca, en dos o tres pel\u00edculas policiales y en bastantes pel\u00edculas de Chaplin, por ejemplo en <em>La quimera del oro, El gran dictador, Monsieur Verdoux. <\/em>Jam\u00e1s en <em>Luces de la ciudad<\/em>, completamente sentimental; tampoco en <em>Candilejas<\/em>, detestable, conformista, sentimental. Se acepta por el mito de Chaplin. El discurso de M. Verdoux ante el jurado tiene humor, es un humor antib\u00e9lico que pica muy hondo.<\/p>\n<p>\u2014Lo sentimental es contrario del humor. Lo sentimental es conformista, agrada al h\u00e1bito emocional de la gente. Todo el p\u00fablico entra por lo sentimental. El surrealismo, en cambio, es mezcla de ternura y crueldad, y en esa mezcla justamente reside su calidad. La ternura en contraposici\u00f3n o apoyando la crueldad. Es una ternura que el p\u00fablico no agradece porque la espera m\u00e1s oficial. Yo le doy enorme alcance a la ternura. Ternura por ambivalencia, por oposici\u00f3n a la crueldad. La ternura como efusi\u00f3n humana. El sentimiento en cuanto emoci\u00f3n es valioso, muy distinto por cierto a la expresi\u00f3n lloricona aunque no debemos olvidar que hay l\u00e1grimas subversivas.<\/p>\n<p>\u2014La cosa po\u00e9tica es lo que me interesa, es un manto que se extiende sobre todo. No puede haber poes\u00eda sin humor.<\/p>\n<p>\u2014Mi l\u00ednea est\u00e9tica no es tal, s\u00f3lo reconozco una l\u00ednea moral. La est\u00e9tica me viene floja. Renuncio a lo est\u00e9tico o a lo bonito. Persigo una finalidad moral;\u00a0 pero esa moral no es la consuetudinaria. El buen o mal gusto me da igual. Por instinto me acerco m\u00e1s al mal gusto, que es de por s\u00ed antiart\u00edstico. El mal gusto me atrae, como me atrae la pugna entre dos seres humanos, sus deseos, sus odios, sus amores, la reacci\u00f3n ante la sociedad que los rodea, su bueno, su malo, su patria, su familia. De ah\u00ed que la transposici\u00f3n de la vida razonable me resulte incompleta. No me interesa la trasposici\u00f3n italiana o francesa. Mi realismo no tiene nada que ver con el neorrealismo italiano. Nada m\u00e1s lejos de \u00e9l que <em>Los olvidados. <\/em>Mi cine no es did\u00e1ctico. Quiz\u00e1s sea triste reconocerlo, pero es as\u00ed. Yo no puedo ser nada mas que lo que soy.<\/p>\n<p>\u2014Si bien mi primera pel\u00edcula fue <em>El perro andaluz<\/em>, puedo decir que me lanc\u00e9 con <em>La edad de oro<\/em> (1930). En ella puse todo lo que me interesaba en aquella \u00e9poca. Desde entonces trato de expresar mi disconformidad con la sociedad actual. Lo que busco es dejar a la gente completamente intranquila, demostrarle lo falso de su actual seguridad. Lo ideal para m\u00ed ser\u00eda provocar una desconfianza absoluta en el p\u00fablico respecto de sus sentimientos, su econom\u00eda y sus relaciones fundamentales. Por eso no le puedo dar ninguna importancia a la opini\u00f3n de la gente, porque me opongo al conformismo, a la certeza de su seguridad y su serenidad, certeza que niega toda rebeli\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Afortunada o desgraciadamente no platico en mis pel\u00edculas; expongo. En <em>Los olvidados<\/em> introduje el azar objetivo. Como tuve que abstenerme de hacer algunas cosas que me hab\u00eda propuesto como una mayor intervenci\u00f3n de elementos imaginativos y extra\u00f1os. As\u00ed, por ejemplo, cuando el ni\u00f1o tira los frijoles por el suelo, en lugar de la olla aparece muy fugazmente un sombrero de copa. Tambi\u00e9n en el instante en que <em>Jaibo<\/em> mata al joven trabajador, en la panor\u00e1mica deb\u00eda verse s\u00fabitamente una orquesta de 100 m\u00fasicos tocando arrebatadamente. Por cierto que estos ensayos de contrastes, que agrego como elementos irracionales intercalados de manera inseparable de la vida, pueden fallar. Estos experimentos los hice de manera franca en mis tres primeras pel\u00edculas. <em>El perro andaluz<\/em>, <em>La edad de oro y Tierra sin pan<\/em>.<\/p>\n<p>\u201cFuera de <em>Subida al cielo<\/em>, todo lo que realic\u00e9 en M\u00e9xico lo hubiera podido hacer en cualquier otra parte. Pero debo reconocer que la realidad mexicana me atrae mucho, sobre todo la gran personalidad del pueblo dentro de su enorme pobreza. Esa personalidad despierta mi ternura. No puedo decir lo mismo del tan mentado arte popular mexicano. Me he servido de \u00e9l y lo he utilizado cuando lo necesit\u00e9; pero el arte popular no me atrae en ning\u00fan pa\u00eds. No me ha hecho falta cultura tradicional, aunque reconozco que tengo una gran atracci\u00f3n, una gran ternura por el pueblo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cDesde un punto de vista cinematogr\u00e1fico no le doy importancia a la m\u00fasica, considero que sirve para rellenar escenas pobres en lo espiritual, o para apoyar escenas de amor. La m\u00fasica es un elemento cinematogr\u00e1fico deficiente, aunque en ocasiones pueda ser eficaz y a\u00fan indispensable. Los ruidos, por el contrario, los considero important\u00edsimos, como tambi\u00e9n es importante la palabra subordinada a la imagen. La palabra sirve para abreviar o sintetizar el metraje cinematogr\u00e1fico, sin desconocer jam\u00e1s que en todo cuanto se pueda expresar claramente en im\u00e1genes nada debe haber de lenguaje. Lo primero es la pel\u00edcula, el todo expresivo de la pel\u00edcula, donde cada elemento ayuda a destacar determinados aspectos e esa expresi\u00f3n ante la cual el p\u00fablico reaccionar\u00e1 con repugnancia o agrado\u201d.<\/p>\n<p><em> \u2014<\/em>No soy reacio a la evoluci\u00f3n t\u00e9cnica, al contrario, quisiera disponer de los m\u00e1s modernos, quisiera disponer de los m\u00e1s modernos elementos para realizar efectos insospechados.<\/p>\n<p><strong>Proceso N\u00ba 1917.\u00a0<\/strong><strong style=\"font-size: 16px;\">28 de julio de 2013.<\/strong><\/p>\n<div><strong><br \/>\n<\/strong><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las perdurables ideas de Luis Bu\u00f1uel<br \/>\nA dos d\u00e9cadas del fallecimiento del cineasta Luis Bu\u00f1uel, y cuando se est\u00e1 hablando de abrir, en la que fue su casa en M\u00e9xico, el Museo que lleva su nombre, nuestra colaboradora Raquel Tibol consider\u00f3 oportuno enviar a Proceso esta entrevista. 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