{"id":1566,"date":"2012-08-05T04:04:00","date_gmt":"2012-08-05T04:04:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/?p=1566"},"modified":"2013-01-18T02:29:14","modified_gmt":"2013-01-18T02:29:14","slug":"angelina-muniz-huberman-rompeolas-la-mar-que-no-cesa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.ateneoesmex.com\/inicio\/angelina-muniz-huberman-rompeolas-la-mar-que-no-cesa\/","title":{"rendered":"Angelina Mu\u00f1iz-Huberman: rompeolas la mar que no cesa"},"content":{"rendered":"<p><strong>Jos\u00e9 Cueli<\/strong><\/p>\n<p>El mar engendra un pensamiento de amor arde tiembla como ola que rompe ante la sensaci\u00f3n oce\u00e1nica que produce la revelaci\u00f3n. En este andar del pensamiento hay una cierta aproximaci\u00f3n a la incertidumbre, al origen, a lo interior, hacia la profanidad. Los ojos de mi parte escritora no preguntan, mas buscan ver, el ver de la mirada del otro: Angelina Mu\u00f1iz-Huberman luego el perderse marino implica una b\u00fasqueda, en pos de un hallazgo cuyo secreto \u00fanicamente ella pareciera conocer. B\u00fasqueda del misterio del otro como la de Ulises y Pen\u00e9lope, la locura del otro, de la ola desconocida, que por ello nos subyuga. Por eso&#8230; me subyuga la poes\u00eda \u00fanica de Angelina Mu\u00f1iz-Huberman (<em>Rompeolas<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, FCE), escritora excelsa que me coloca en el delirio que transcribo.<\/p>\n<p>Espacio vida anterior al nacimiento extranjera vuelta sirena, ojos grandes y rodeados de un sombr\u00edo cerco de pesta\u00f1as negras, en cuyo fondo brilla el punto de luz de su ardiente pupila en una noche oscura. Reina labios de pecado que se encienden y parecen rojo fuego recortados en la tez madera p\u00e1lida. Transparente radiograf\u00eda atrapada por la tristeza. Anuncio de un vago despertar del deseo insatisfecho promotor de un espacio de s\u00f3lo dos. Org\u00eda de huellas que empujan un nuevo espacio que corre por venas hirvientes como olas del mar, sin nacer, sin origen, sin morir, azot\u00e1ndose contra los pe\u00f1ascos, entre espumas que turban y generan alucinaciones te\u00f1idas de luz enceguecedora coloreada por rayos de sol de mediod\u00eda, que oscilan al comp\u00e1s de cuerpos quebr\u00e1ndose en olas de sangre que brotan por la herida abierta de la ternura.<\/p>\n<p>Fuego sagrado en peces, cuchillos encarnaci\u00f3n que perdura de las que salen olas que se lanzan por el torrente del pecho, despiertan otras que riman en el fondo de la memoria marina el nudo de arterias profundas. Revoloteo de puntas en la entrada de las entra\u00f1as. Vuelo de conchas de colores recortados, amarillas y anaranjadas, que son una sola sobre el pecho, lanz\u00e1ndose a vagar por el espacio del mar, adheridas sin saberlo a los brazos remos que jugados al un\u00edsono en oleaje mayor son pieza fundamental, del ir y venir, v\u00e9rtigo alrededor de los c\u00edrculos en el aire para ir y regresar, cantando cantares marinos, meci\u00e9ndose en el viento, agrietados por el nuber\u00edo del cielo en que se pierde la l\u00ednea que la separa del mar, al quiebre del ritmo que brilla en la sombra de la noche y parpadea, calor incandescente, con sabor a sal marinera en la noche aluzada.<\/p>\n<p>Origen sin origen del di\u00e1logo delirante que eterniza la ilusi\u00f3n de un instante en la callada soledad del romper de las olas que excitan la melanc\u00f3lica. Memoria bajo la espuma velada con m\u00e1gico manto misterioso. Tierna lumbre, rica como ninguna, danza fugaz que vuela al comp\u00e1s de los ecos presurosos que llaman a la mano acariciadora sobre la piel, gira y gira, bajo el mantoncillo leve que tiende los brazos como puntas para jugarlas al un\u00edsono en el acaricie lento, vibra de tonalidad exacta, melod\u00eda sin estridencias, aguda, modulada, sensible que proviene de la capa interior de la mar que es la del delirio, sutil y lleno de rojo-amarillo-mandarina. Sue\u00f1o que sirve lo mismo a la libertad que a la muerte, bajo la marea que acaricia despacio, seguido, lento.<\/p>\n<p>Cuerpo ola fantaseada que sigue la otra ola de d\u00eda y de noche, sangre abrazada a la cintura quemante, como hierro candente que incita fant\u00e1stica chispa y oscila al comp\u00e1s de del movimiento de la ola que rompe y se va y es s\u00f3lo deseo insatisfecho, como todos los deseos. Estados mentales idealizados de exhalaci\u00f3n en goce delicioso de sensaciones, como r\u00e1fagas huracanadas o caballos desbocados entre \u00e1rboles, rocas y plantas en el fondo del mar que pasan como exaltaci\u00f3n para concentrarnos los cuerpos.<\/p>\n<p>Encuentro de l\u00edmites inencontrables; besarte sin besar, acariciarte sin tocar, amold\u00e1ndose a la intimidad estricta deseante como si fuera una misma forma mental. Muslos insinuados en un juego de curvas, que anuncian una belleza que ma\u00f1ana ser\u00e1 complejidad que pueda volverse poes\u00eda, puerta del cielo, para abrir el abanico morado rosado, perdido en los campos de terciopelo del arco\u00edris, trenzada en m\u00faltiples lazos naranja y amarillo.<\/p>\n<p><strong>Poes\u00eda prologada por don Adolfo Casta\u00f1\u00f3n espl\u00e9ndido escritor, erudito y alma del FCE , en un trabajo que es otro texto en que rastrea las entra\u00f1as de Angelina Mu\u00f1iz-Huberman y que es tema de otro art\u00edculo.<\/strong><\/p>\n<p>Cueli, Jos\u00e9.\u00a0&#8220;Angelina Mu\u00f1iz-Huberman: rompeolas la mar que no cesa&#8221;.\u00a0<em>La Jornada.<\/em> 27 de julio de 2012. p. 7a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Cueli<br \/>\nEl mar engendra un pensamiento de amor arde tiembla como ola que rompe ante la sensaci\u00f3n oce\u00e1nica que produce la revelaci\u00f3n. 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