HISTORIA

Ateneo Español de Mexico, AC Fundado en 1949


Antecedentes

La Guerra Civil Española dio origen a un doloroso éxodo que representó, para muchos españoles, rehacer completamente su vida en otras latitudes. Pocas fueron las puertas que se les abrieron, aunque una destacó entre todas por su generosidad, desinterés y muestra humana de sentido solidario: México, con la figura del Presidente Lázaro Cardenas a la cabeza, ayudó siempre a la República Española y, tal como durante la contienda trajo a su suelo a muchos niños huérfanos y desamparados, cuando ésta concluyó abrió sus puertas a los perseguidos y les permitió volver a vivir y trabajar en libertad.

Lo que en un principio pareció que iba a ser breve se prolongó durante muchos años. EI dictador no caía y el retorno a la patria se postergaba dolorosamente para muchos. EI trabajo, allanado en gran medida por la ventaja de la lengua común a México y España, se transformó en esfuerzo creativo y productivo, contando con el apoyo decidido de las autoridades mexicanas y de la amplia gama de organizaciones que los españoles fundaron desde su llegada. En todos los órdenes humanos, los transterrados -como los bautizo el filosofo José Gaos, que veía el fenómeno en sus más profundos aspectos- se incorporaron a su nuevo entorno y dieron impulso a empresas de toda índole. Algo les debe México. Más, mucho más, le deben ellos a México porque les permitió recuperar sus esperanzas, su dignidad y su nobleza de pueblo auténtico jamás derrotado. La libertad, la justicia y el trato generoso que se le da sólo al hermano, fueron fuente fecunda de actividades en las que los pueblos se encontraron quizá con más intensidad que nunca en sus respectivas historias.

Los diversos centros culturales creados desde el principio del exilio -escuelas, editoriales, asociaciones científicas y deportivas- realizaban sus actividades en forma un tanto desordenada y sin un propósito común que las aglutinase. Así, poco a poco comenzó a madurar la idea de una agrupación en la que todos tuviesen cabida -independientemente de sus posiciones políticas- y que fomentase la expresión de las ideas y los avances que se advirtiesen en beneficio de la humanidad. De esta manera, con beneplácito de todos los exiliados, nació, a semejanza de su antecesor peninsular, el Ateneo Español de Mexico.

Fundación y actividades

Tras una serie de deliberaciones se decide, a fines de 1948, la fundación de la institución y, el 4 de enero de 1949, el Ateneo se instala en su primer domicilio en la calle de Morelos número 26 en la ciudad de México. Ocupa un local en el último piso de un viejo caserón, con altos techos y estrechos pasillos, pero cuenta con espacio suficiente para instalar su biblioteca y salas de lectura, y un saloncito que permite la realización de diversos actos. EI mobiliario, los libros y los elementos básicos para su funcionamiento fueron donados por los socios y por diversas instituciones mexicanas que apoyaron generosamente la idea.

Las metas y los esfuerzos se confunden desde entonces, apegados siempre los socios al espíritu libertario y apolítico por esencia del Ateneo. Desde luego, la política era parte sustancial de las actividades, en cuanto la institución era antifranquista por origen y principio y permitía siempre que en su seno se planteasen cualquier tipo de temas políticos, aunque, por estatutos, estos no podían ser nunca partidistas. En su tiempo -y adelantándose a lo que hoy es una idea común- se planteo el tema de la cada vez más necesaria identificación entre todos los pueblos de habla hispana y así, el Ateneo se transformó pronto en un pequeño pero influyente núcleo sintetizador del pensamiento y la cultura hispanoamericana de avanzada.

El pequeño foro fue muy activo. Acudieron a él lo mas distinguido de las letras, el arte, la música, la ciencia y el pensamiento contemporáneo. Mexicanos, españoles, centro y sudamericanos, amén de no pocos extranjeros, pronto convirtieron al Ateneo en su casa. Todo hombre que simpatizase con la obra y las ideas del centro cultural era bienvenido. El beneficio era multifacético; por un lado el que participaba de las actividades se enriquecía con el contacto humano; por otro, la sociedad se enriquecía con los modestos aunque tenaces aportes del grupo; la difusión que se lograba, en tercer lugar, permitía a quienes se preocupaban mantenerse al día y enriquecer una cultura hispanoamericana dispersa, incomunicada, que estaba, sin embargo, en pleno proceso creativo. Así, en el Ateneo tuvieron origen muchos proyectos culturales y de investigación, resultado de un diálogo fructífero y sano que, en alguna medida, beneficia a la humanidad. Su biblioteca fue creciendo y a ella acudían tanto los niños de las escuelas cercanas como los estudiantes e investigadores. Muchos de los actos que se realizaron pasaron por la imprenta y quedaron para el beneficio de las nuevas generaciones en forma de modestos pero útiles folletos. Se organizaron concursos de literatura, de ajedrez, actividades infantiles y juveniles, visitas guiadas a lugares importantes del país, forjándose poco a poco una dinámica muy especial que se ganaba el respeto de propios y extraños.

Actual sede

PlanosHamburgo6

A finales de febrero de 2010 nos mudamos a la nueva sede de Hamburgo 6. La nueva sede fue en un principio una casona construida entre 1922 y 1923 por D. Rafael de la Mora y Trueba como residencia familiar. El modelo que retomó D. Rafael fue el de una casa levantada en 1856 por su padre, D. Raymundo de la Mora, de carácter porfiriano y bellamente edificada en una zona al norte del estado de México en la Hacienda de San Pablo del Medio, Tlalnepantla, propiedad de la familia. Con la intención de establecerse en la calle de Hamburgo, D. Rafael encargó el proyecto al ingeniero civil M. Hernández Cabrera. A la muerte de su fundador, la propiedad pasó a manos de su hija Doña María de la Mora y Vélez que la mantuvo como su residencia hasta su fallecimiento en 1999. En el año 2002 la propiedad fue adquirida por la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España (UNED). Al edificio se le han hecho obras de restauración entre los años 2008 y 2009 por parte de la UNED y con la ayuda de la Agencia Española de Cooperación internacional para el desarrollo (AECID) del Ministerio de asuntos exteriores y de cooperación de España, siendo tras su acondicionamiento sede del centro de la UNED de México, la Consejería de Educación de la Embajada de España en México y el Ateneo Español de México.

La mudanza se hizo de noche y contamos para ello con el apoyo del Gobierno del Distrito Federal a través de la Autoridad del Centro Histórico. Fue un proceso planeado y organizado con mucho detalle,  pues los libros de lo que ahora llamamos la Colección General se fueron limpiando, catalogando y empacando ordenadamente en cajas para posibilitar su traslado y su posterior reacomodo en la nueva sede. También se empacó de manera organizada la Colección del Exilio con sus volúmenes y documentos.

No fueron solamente los libros, más de 900 cajas, sino que fue una mudanza completa de todos los acervos, los muebles y otros enseres. Imagínense las complicaciones de semejante acontecimiento. De hecho debo de reconocer que a pesar de los grandes avances al lograr instalarnos, sigue habiendo asuntos que no hemos resuelto plenamente.

Sin embargo, lo más importante ya se ha realizado y está a la vista.

Como es de su conocimiento la Biblioteca del Ateneo es muy importante para la consulta de muchos investigadores y asociados. A partir del mes de noviembre se pudo  implementar el servicio presencial de circulación de libros y revistas a través de Alexandria. También se ha establecido el servicio de  fotocopias y el escaneo de documentos cuando se requiere, y se da información por correo, por mail y por teléfono. En la actualidad se está trabajando en la página WEB para subir a la misma el catálogo de libros y revistas y poder ofrecer servicios en línea.

El Ateneo es un centro que se forma como consecuencia de un exilio y, así como muchos españoles habían encontrado en México su segunda patria, no cejaba la dictadura franquista en la persecución de los ciudadanos españoles a quienes el Ateneo ayudo siempre en la medida de sus posibilidades. Denunció sistemáticamente la situación de los presos que atestaban por sus ideas las cárceles de la península; colaboró con otros grupos de refugiados que se formaron en muchos otros países; encaminó, en resumen, sus acciones al apoyo de lo que es mas valioso para el hombre: la paz, la justicia y la libertad. Hispanoamérica toda ha vivido en estas décadas enormes turbulencias y no sólo los exiliados españoles encontraron tribuna en el Ateneo; las dictaduras, las persecuciones, las violaciones múltiples y aberrantes a los derechos humanos, trajeron a México a muchos otros perseguidos de otros países y el Ateneo les abrió sus puertas con la sola condición de no ejercer en su seno políticas partidistas. La lucha que ha dado el Ateneo Español de México ha sido una lucha por un mundo mejor, por un perfeccionamiento de las instituciones democráticas humanas, por la fraternidad y por la justicia que algún día dominarán las relaciones entre los pueblos y los hombres.

La obra realizada ha sido el resultado de la constancia y el tesón de sus miembros. Todo lo que se pueda decir al respecto será siempre poco si se compara con la magnitud de los hechos. Bastará con acercarse a su historia para percatarse del esfuerzo desplegado, siempre ad honorem, por sus socios y sus simpatizantes

Socios de Honor y Presidentes

Los fundadores del Ateneo, esos personajes irrepetibles que trataron de reconstruir sus vidas en el exilio y aliviar la amargura de tantas cosas perdidas; crearon una atmósfera de diálogo, espacio integrador, con lo cual evitaron su fragmentación y al mismo tiempo, lograron estrechar una fecunda colaboración entre la comunidad mexicana que enriquecería más el panorama cultural del país. También lograron fomentar, recrear y divulgar la cultura española, lo que hizo posible el alto nivel de la Institución, perpetuando la voz del exilio. No tardó este nuevo Ateneo en adquirir presencia importante en la vida cultural de México, donde se organizaron veladas, conferencias, exposiciones de pintura, concursos de cuento y poesía; homenajes a figuras destacadas, torneos de ajedrez y también comidas que unían y evocaban el ayer.

Recordemos a algunos fundadores y colaboradores: Manuel Andujar, José M. Arana, José Puche Planas, Anselmo Carretero, José Luis de la Loma, Joaquín D´Harcourt , Ceferino Palencia, Francisco Giner de los Ríos, Adolfo Vázquez Humasqué, Dionisio Nieto, Juan de Oyarzabal, Mariano Granados, Antonio Rodriguez Luna, Arturo Saénz de la Calzada,Adolfo Halfter, Domingo Samperio, Santiago Genovés, Antonio Soto Alabarce, Álvaro Custodio, Jomi García Ascot, Vicente Guarner, Niceto Alcalá Zamora, Antonio Robles.



 

Socios de Honor Presidentes
Don Rafael Altamira Dr. Joaquin D’Harcourt 1949-1967
Don Alfonso Reyes Dr. Jose Puche Álvarez 1967-1978
Gral. Lázaro Cardenas Dr. Eduardo González-Sicilia Cotter 1978
Don Rómulo Gallegos Periodo provisional 1978-1979
Lic. Isidro Fabela Don Eulalio Ferrer Rodríguez 1979
Don Jesus Silva Herzog Don Moises Gamero de La Fuente 1979-1988
Dr. Manuel Martinez Baez Leonor Sarmiento Pubillones 1988- 2005
Maestro Pablo Casals Carlos Vélez Ocón  2005 – 2009
Dr. Manuel Marquez Carmen Tagüeña Parga  2009 – 2017
Don Juan Ramón Jiménez Ernesto Casanova Caloto  2017 – 2019
Dr. Constancio Bernaldo de Quiros
Dr. Rafael Sánchez de Ocana
Gral. Emilio Herrera Linares
Dr. Jose Giral Pereira
Dr. Jaime Torres Bodet
Dr. Arturo Rosenbluth
Don David Álfaro Siqueiros
Ing. Jose Andrés de Oteyza
Dr. Enrique González Martínez
Don José Rubén Romero

Fuente: Instituto de Cultura de la Ciudad de México.